Domingo, 27 Agosto 2017 00:07

Regiones y productores piden renegociar TLC para evitar quiebra rural

La situación se ha vuelto insostenible por los incumplimientos y la desobediencia, factores que pueden tumbar un mecanismo que solo le sirve a Estados Unidos. Al paso en que van la cosas muchas hectáreas de arroz pasarían a Maíz.

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Las abismales diferencias entre arroceros y molineros desató una serie de conjeturas que hacen corroborar que los acuerdos de libre comercio se hicieron a las carreras y sin responsabilidad porque una negociación que debió hacerse para importar bienes de capital y tecnología, terminó entregando el campo, la salud y hasta el ecosistema porque ya circulan alarmas de tala de árboles, aspectos que debe revisar con urgencia el gobierno puesto que unos dólares impregnados de irregularidad y espanto no ameritan la ruina nacional ni el asesinato de la selva tropical con todas sus especies.

Paradójicamente no en vano decía el ex Presidente de Estados Unidos, Dwight David Eisenhower, que la agricultura se ve fácil cuando el arado es un lápiz y se está a mil millas del campo. Eso parece aplicar para quienes diseñaron las políticas intermitentes del agro colombiano, hoy en crisis y pidiendo cacao.

Las quejas siguen y por eso el gobernador de Casanare, Josué Alirio Barrera, pidió la pronta renegociación del TLC en vigor con Estados Unidos pues este sería un mecanismo para defender a los productores de arroz y a los de muchos otros productos de sectores que están en el limbo por el controvertido acuerdo como es el caso puntual de la cadena láctea llamada a desaparecer.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Federación Nacional de Cerealistas, Fenalce, Henry Vanegas Angarita, aseguró que el balance cerealista del primer lustro de implementación del TLC con Estados Unidos es bastante precario el cual deja un mal sabor toda vez que se han cometido diversos abusos a la sombra del convenio comercial sin que nadie diga o haga nada por superar los escollos.

Según Vanegas, en primer lugar fue negociada una posición arancelaria para importar a Colombia maíz amarillo duro y éste no está entrando con el agravante que sí está ingresando otro tipo de maíz que tiene como pretexto un acuerdo comercial que según Fenalce, se cumple a medias, pero con la lamentable desventaja para Colombia, país que debe soportar los abusos americanos totalmente visibles con el rompimiento de las reglas de juego las cuales pasan por debajo de la cerca.

Otro lío que denuncia Fenalce es que no hay quien controle lo negociado porque los contingentes en toneladas a cero arancel pueden sobrepasar lo pactado porque lamentablemente la aduana no tiene sistematizados todos sus puertos lo cual abre una puerta para que sigan entrando productos como si no se hubiese cumplido el contingente, el asunto, denuncia, es tan grave que pasan hasta dos meses y las mercancías siguen llegando.

Como si fuera poco, los cerealistas señalaron a los importadores norteamericanos de internar calidades muy inferiores a las descritas en el tratado, básicamente con el maíz grado dos americano pues a Colombia llega un maíz grado tres que termina siendo grado cinco, es decir mucho más grano partido, con mayor número de impurezas y mucho más grano dañado.

Con el comercio a Colombia le pasa de todo

Una denuncia que por este medio hiciera meses atrás el gremio frijolero, la confirma Fenalce y tiene que ver con la llegada de granos más puntualmente de fríjoles infestados de gorgojo que terminan mezclados con grano sano nacional y descaradamente puestos en el mercado, lo que explica también la queja de muchas amas de casa.

Para Fenalce, todo esto pasa porque tristemente hay mezclas irregulares que se hacen para sacar el grano importado en pésimas condiciones lo que demuestra que hay enormes falencias en los controles de aduana y de sanidad.

“En Colombia no hay quien controle calidad de nada, aquí entran materias primas como si nada pasara, independiente de que venga contaminado o plagado como pasa con algunos fríjoles que han llegado al mercado llenos de gorgojos. Ese fríjol viene de Canadá, de California, Estados Unidos, de Bolivia, de Perú y de China, pero a decir verdad no hay ojo avizor y por eso a Colombia entra producto bueno, pero también muy malo por no decir que ingresa basura”, declaró el señor Vanegas Angarita.

El gobernador del Casanare no pide nada descabellado

Tras escuchar la petición del gobernador de Casanare en el sentido de revisar y renegociar los TLC, básicamente el rubricado con Estados Unidos, el Gerente General de Fenalce, Henry Vanegas Angarita, cerró filas frente a esa petición al considerar que hay una serie de errores técnicos que obligan a hacer algunas modificaciones de fondo al tratado de libre comercio entre otras cosas porque resultó letal para la economía colombiana situación que no amerita ni siquiera hacerle unas adiciones administrativas como algunos equivocadamente sugieren.

“Con la evaluación que hemos hecho de estos cinco años del TLC concluimos que el productor nacional no estaba preparado para enfrentar la competencia con Estados Unidos, pero tampoco lo estaba el aparato estatal porque no adoptó mecanismo de registro y control para el aprovechamiento de este convenio. Es por esto que nos meten todo tipo de goles, nos hacen contrabando técnico y nos venden materias primas de inferior calidad, es decir un acuerdo en el que hay total desacuerdo porque solo beneficia a los estadounidenses que no tienen reparos a la hora de sacar ventajas legales o agrediendo la buena fe”, apuntó el dirigente gremial.

Agregó que con las materias primas de bajo costo que llegan de Estados Unidos es muy difícil competir porque el productor nacional puede sacar y de hecho saca un producto de mejor calidad que se lo remuneran igual a menor precio que el importado, aspecto negativo e injusto porque el empresario del campo está en una competencia supremamente desigual que terminan con la banca rota de ese productor nacional.

Actualmente Colombia produce 1.8 millones de toneladas de maíz, pero importa 4.7 millones de toneladas mostrando una balanza desigual que se mantiene amen de los incumplimientos. De este cultivo dependen 360.000 familias que podrían estar en vilo si las cosas no mejoran en asuntos de comercio que al parecer no le duelen a nadie.

Problemas como arroz

Sobre el caso del arroz el dirigente prefirió guardar reserva por considerar que el tema es del total resorte de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, pero manifestó que este sector ha tenido una protección arancelaria del 80 por ciento advirtiendo una desgravación en estos aranceles en los próximos doce años.

Precisó que el maíz empezó a desgravarse hace ya mucho tiempo pues cuando la apertura económica el arancel de protección llegó al 78 por ciento como hoy paga un 80 por ciento quien quiera importar arroz.

“Para el próximo año el arancel para el arroz bajaría al 74 por ciento y ya el año próximo empiezan a tocar a los arroceros porque ellos en la negociación lograron una moratoria de seis años la cual no tuvo maíz y es por eso que este alimento viene compitiendo desde hace años con un contingente superior a los dos millones de toneladas con cero arancel, es decir nosotros ya nos dimos la pela, pero al arroz no lo han tocado y por eso los arroceros empezarán a sufrir un proceso que ya el maíz sufrió”, anotó el Gerente General de Fenalce.

Las cosas han sido tan apremiantes que el maíz está en una posición muy competitiva y muy por encima del arroz por lo que habrá maíz colombiano para rato. En ese orden de ideas el maíz para el consumo humano seguirá siendo de producción nacional y el maíz para la industria de balanceados seguirá dependiendo de las importaciones.

En asuntos de maíz hay apegos ancestrales que no soportan un cereal que no sea nacional por todo lo que ha representado este alimento en las etnias, en la sociedad y en todo lo que implica su siembra, su cosecha y su consumo desde el ámbito cultural porque hablar de América es hablar de maíz y de todo un soporte económico y social que data ya de muchos siglos.

Fenalce informó que de manera arbitraria, la industria les ha venido volteando la torta porque los americanos están internando maíz harinoso blanco especial para sopas y mazamorras que es el que siembra el agro colombiano de manera paralela con el maíz amarillo duro que tiene como destino la industria avícola.

“Nos están trayendo todo el maíz duro mas el maíz dentado volteando todo el hábito de consumo y es por ello que ahora las gallinas son alimentadas con maíz dentado y no con maíz duro. Lo mismo pasa con la torta de soya porque la industria dice que ya no quiere grano sino torta y nos compra la soya en grano al mismo precio de la torta regalando ganancias que podrían venir por aceite, este es el único país del mundo en donde pasa esto”, aseveró Vanegas.

En Colombia producir una hectárea de maíz cuesta en promedio 4.2 millones de pesos en tanto que producir una hectárea de soya puede valer 2.2 millones de pesos lo cual muestra que los productores hicieron la tarea en productividad y competitividad al dar pasos en medio de la adversidad y por eso Fenalce considera que muchas de las zonas arroceras se volverán maiceras haciendo que el país recupere mucho terreno en las zonas planas mecanizadas de Colombia.

Añadió que el maíz no debe sembrarse en ladera y aclaró que este cultivo no debe destinarse solo para la agricultura familiar de consumo humano directo y autoconsumo pues consideró que el maíz por sí mismo es una industria que amerita toda la atención estatal y toda la inversión porque se trata de una siembra nativa y próspera sobre la cual se sostuvo por siglos la seguridad alimentaria de las comunidades americanas y sobre la cual reposa y reposará el futuro alimenticio de las actuales y futuras generaciones.

Al escuchar quejas y lamentos gremiales y campesinos por lo hecho con la apertura económica de 1991 y con el TLC que entró en vigencia el 15 de mayo de 2012 luego de cuestionables negociaciones en donde, a juicio de muchos, no hubo consciencia por la economía rural, cabe aquella frase del escritor guatemalteco, Miguel Ángel Asturias, que reza, “Sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz”.