Domingo, 11 Febrero 2018 00:00

Por descuido, Colombia está desaprovechando los TLC: Ex Ministro

El país está muy quedado en temas sanitarios y como si fuera poco, falta mucho en infraestructura. China debe ser el próximo logro de Colombia.

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Colombia está muy bien en materia de acuerdos comerciales, pero a criterio de los expertos, el país está mal toda vez que no ha sabido darles la debida utilización.

El ex ministro de Comercio Exterior, Carlos Ronderos, le dijo a Diariolaeconomia.com, que hace falta adelantar una tarea sanitaria mucho más fuerte y más ambiciosa para tener acceso real a los mercados con los que se negoció un TLC. Explicó que esos temas comerciales no se reducen única y exclusivamente a la baja de aranceles o a la desgravación arancelaria sino que de manera implícita obliga a los países a cumplir con unas normas técnicas y fitosanitarias que no son negociables en el caso de que no se honraren.

Según el reconocido ex Ministro, Colombia tiene que hacer un gran esfuerzo en la homogenización de las normas fitosanitarias si de verdad quiere sacar provecho de los TLC que firmó y que hoy están en pleno vigor sin que ello se note.

“Aquí no se puede decir que a Colombia le están poniendo talanqueras, simplemente cada país tiene sus normas fitosanitarias y nosotros tenemos que estar en esa disciplina porque no hacerlo resulta peligrosísimo y para no ir tan lejos, basta con mirar lo que aconteció en el territorio colombiano con el brote de fiebre aftosa que entró por un contrabando de ganado que tenía como origen Venezuela, asunto que puso en riesgo todo el hato nacional y lo mismo puede pasar en materia sanitaria o fitosanitaria con otras proteínas, con frutas y otra clase de alimentos que demandan máxima inocuidad”, expuso el señor Ronderos.

Recalcó que por todo ese tipo de riesgos, las normas fitosanitarias no son negociables y más allá de exponer inquietudes o incomodidades, lo que se debe hacer es cumplirlas.

No hacer la tarea, explicó, conllevará a tener acceso en el papel, pero no acceso real y eso quiere decir que si el país no se pone a tono con las normas internacionales sanitarias, no podrá exportar y habrá perdido una gran oportunidad de ganar terreno que sí están abarcando otros países de la región que entendieron como era el asunto.

Ronderos aclaró que las normas también están trazadas para otro tipo de bienes como vehículos en vista de que si no cumplen con la norma ambiental no tendrán acceso a los mercados más exigentes, el asunto es elemental, hacer bien la tarea, ajustar en donde se tenga que ajustar y exportar sin ningún tipo de problema, pero dejó claro que la solución está en manos del gobierno y de los empresarios colombianos que deben desarrollar producto bajo esquemas de buenas prácticas, cumpliendo con las exigencias de los nuevos socios que son más que legítimas. “Si trabajamos en lo que nos piden podemos entrar con nuestros productos sin ningún problema”.

Carlos Ronderos quien también es presidente de la Cámara Colombo-China sostuvo que sin ningún tipo de reserva, Colombia debe firmar un tratado de libre comercio con el gigante de Asia que será desde luego un tratado diferente porque no tendrá una desgravación total como el de Estados Unidos, pero indicó que ese sería un tratado que permitiría controlar el contrabando y darle un mejor tratamiento a las relaciones con China en donde no haya necesidad de medidas arancelarias, vía salvaguardias o decisiones antidumping.

“Eso nos permitiría mantener un acceso directo con reglas de juego claras como lo han hecho Chile, Perú y Costa Rica”, expresó el dirigente cameral.

Precisó que no se puede perder de perspectiva que China es la segunda economía del mundo en donde se están fabricando bienes con altísima calidad que lo vuelve importante jugador en el mercado y para el caso de Colombia hay que traer a colación que China es su segundo socio comercial.

El ex Ministro aseveró que una gran oportunidad en China es la venta de alimentos, entre ellos uno de gran demanda como la carne, pero reconoció que el único sector que está trabajando juicioso y haciendo la tarea en serio, es el porcicultor que muestra oficio en Corea y en China para lograr un acceso con proteína de elevada calidad más teniendo en cuenta que el “gran Dragón” es un mercado que supera los 1.200 millones de consumidores lo que muestra que las oportunidades son todas, pero afianzando labores que permitan llegar sin problema a ese mercado.

Ir a China, apuntó, no es difícil ni imposible aunque precisó que la única barrera es la cultural, principalmente el tema del idioma y algunas que tienen que ver con la forma de hacer las cosas.

“Hay que apostarle a China y para ello necesitamos aprender y conocer un poco más. No podemos asustarnos con los chinos como pasa hoy, pensando en que nos van a invadir, no, aquí tenemos que conocer más esa cultura y entenderla para poder llegar a ellos con éxito y eso lo hacen los mismos chinos cuando salen a buscar mercados, pero en el hemisferio lo han hecho con gran acierto Chile, Uruguay y Perú que se consolidaron como abastecedores de una China que cada vez demandan más bienes y servicios”, señaló Ronderos.

El ex Ministro dijo que si Colombia sigue viendo a China y a otros mercados como enemigos, sencillamente dificultará la meta de llegar a esos mercados.

Al analizar el comportamiento de China en su economía, Ronderos dijo que cuando a China le va mal es un país capaz de crecer a tasas del siete o el ocho por ciento, contrario a Colombia que cuando le va bien crece al tres por ciento y cuando le va mal el indicador es del uno por ciento. “Esa es la diferencia”.

Finalmente el dirigente dijo que el futuro de Colombia y de la región está en el Pacifico, pero lamentó el hecho que la conexión con esta parte del mundo haya sido tan precaria. Agregó que si bien hay avances portuarios, es mucho lo que falta por hacer para tener un desplazamiento comercial que permita mejorar las cifras de crecimiento.

Una oportunidad grande la tiene el café colombiano con la calidad de su grano y más ahora con el boom de los cafés especiales, pero tristemente no se ha hecho gestión para poner la marca del café colombiano en ese país. Mientras la cadena Starbucks tiene más de 500 puntos de venta de café, el café de Colombia y su emblemática marca, Juan Valdez, no tiene ninguno.

“Lo que más deprime es que somos los colombianos los que producimos el café, pero nadie sabe de nosotros ni de nuestro producto insignia, eso es lamentable”, concluyó Ronderos.

Esa es la triste realidad de los TLC que firmó Colombia, hacen parte de una colección de documentos que fueron firmados para el recuerdo y quizás para la fotografía, pero al parecer, jamás para ponerlos a funcionar y sacar adelante tanto lío de déficit y para sumar o multiplicar los ingresos corrientes de la nación. Hoy el país sigue asustado, lleno de acertijos y pensando más con el deseo que con la razón porque mientras mas productos americanos y europeos empiezan a entrar, Colombia exporta de manera tímida y tacaña, todo por no hacer una tarea de vieja data y que tiene que ver con las homologaciones sanitarias, con aprender cómo se vende y por no desarrollar vías e infraestructura para el progreso, porque tal y como están las cosas el único campesino que saldrá adelante, que sacará la pata del barro será el americano o el de los Alpes porque el de la tierrita, ese del Sagrado Corazón, está condenado, si no hay oficio, a desaparecer o a quebrar porque aún no son visibles los trabajos en productividad, competitividad, transferencia de tecnología y en aspectos sanitarios.

En octubre de 2011 fue firmado el TLC entre Colombia y Estados Unidos, pero entró en vigor el 15 de mayo de 2012, hoy con años ya corridos, el país no ve ganancia, no observa utilidad y caso opuesto ve con pavor el devenir que al parecer entierra a manera de conjetura con la rentabilidad.

El 26 de junio de 2012 fue firmado en Bruselas, Bélgica, el TLC con la Unión Europea y con el Viejo Continente no son muchos los avances teniendo en cuenta la tremenda situación que experimentó la Zona Euro y los crecimientos económicos de la región europea que estuvieron por debajo de cero. De todas maneras hay preguntas y pocas respuestas en lo que tiene que ver con la responsabilidad de los gobiernos en unos retos que son ganadores con inversión y labor en temas de competitividad, pero ambiguos cuando se está tan lejos de los nuevos socios que saben de conquistar mercados y si es del caso de arrasar.

Para colmo de males el estado no estuvo a la altura del reto y dejó que otros países que estaban años luz del desarrollo hayan implementado herramientas competitivas, lanzándose al mundo globalizado sin temor y sin tantas cargas porque el aspecto tributario es el que más golpea la llamada competitividad en Colombia. Hoy desde una lánguida tribuna, los colombianos ven como Perú crece y prospera en el entorno internacional, igual el país cafetero ve crecer a los países de Centroamérica, de pronto lamentando el tiempo perdido y el dinero dilapidado, cuando no arrebatado por la corrupción que le puso freno de mano a una nación que estaba llamada a ser líder regional y mundial. Es posible que haya podido más la desidia, la pereza, el compromiso leonino, la falta de astucia y las corruptelas. Por fortuna, aún hay tiempo.