Sábado, 07 Julio 2018 09:38

TLC, negocios a la carrera y desaparición de sectores: Analac

Por

Los productores del campo tienen las alertas encendidas, varios abandonaron el negocio con la llegada de leches y derivados lácteos. Nueva Zelanda, la nueva amenaza.

La leche, ese vital alimento que nos regala la ganadería, rico en proteína y en vitaminas A y D, así como en Riboflavina, más conocida como vitamina B2, cianocobalamina, además de calcio, glúcidos y lípidos, haciendo de ésta la principal fuente de energía, es un sector que no la pasa bien en Colombia gracias a unos tratados de libre comercio que a criterio de muchos fueron mal negociados, dejando de lado los intereses de la empresa rural, hoy venida a menos la cual empezó una lucha desigual desde 1991 cuando incursionó la nefasta apertura económica que sepultó negocios, empresas, almacenes y emprendimientos.

La situación del sector lácteo es muy difícil, con los acuerdos comerciales las cosas empiezan a complicarse y lo triste del asunto es que ya hay producciones cerradas, unas por quiebra y otras porque miraron actividades económicas opcionales toda vez que, al campo, la banca y el mismo estado lo ven como al “patito feo” sin entender o sin querer hacerlo, el por qué no se le apuesta a la única fuente de riqueza tangible y de urgente reactivación ante la inminente hambruna que se viene.

En este medio se ha dicho hasta el cansancio que el hambre no se quita con oro o diamantes y que la sed no se calma con petróleo, la sana alimentación está llamada a abanderar el crecimiento económico porque el mundo tiene hambre, porque tiene sed y necesita países que puedan abastecer alimento pues de lo contrario de nada servirían los piropos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Analac, Javier Ardila, aseguró que la situación actual es muy difícil tras rubricar los tratados de libre comercio, el uno con Estados Unidos y el otro con la Unión Europea porque se prevén tiempos complicados, más si se tiene en cuenta que hay acuerdo comercial con Chile y otros que han legitimado el ingreso a Colombia de altos volúmenes de leche en polvo sin que hayan llegado a los topes que fueron negociados y pactados.

Aclaró que esos dos volúmenes empezarán a verse plenamente en los años 2023 y 2028, tiempo en el que podrán ser ingresados todos los volúmenes deseados de leche, complicando aún más el tema para los ganaderos colombianos que especializaron su rebaño en la producción de leche.

Una de las preocupaciones del gremio es que el estado colombiano ha querido seguir con las negociaciones de acuerdos de libre comercio que de alguna manera benefician a otros sectores en total perjuicio del campo colombiano que no tiene prebendas, subsidios, ayudas o crédito de bajo costo.

Nueva Zelanda, un competidor que asusta

A criterio de Ardila, los TLC dinamizan las economías con exportaciones e importaciones, así como con una variedad de productos y servicios que son interesantes para el país. La cuestión, anotó, es que inician negociaciones con países que son fuertemente agrícolas, que como en el caso de Estados Unidos y la Unión Europea, son regiones con una altísima producción láctea y autosuficiente, que cuando les sobra producto en leche, es una oferta exportable que sale vía acuerdos comerciales, que afectan la producción nacional de un país con los excedentes.

“En el caso de Colombia, el país suscribió unos tratados de libre comercio que solamente favorecieron a los ganaderos americanos y europeos que están en unas economías subsidiadas mientras nosotros en Colombia competimos sin ningún tipo de ayuda. Esos tratados se hacen bajo la premisa o la idea que les va a llegar leche barata a los consumidores y que estos se beneficiarán de eso, lo cierto es que, si bien llegan a menor costo, esta operación borra del mapa un aparato productivo que para el caso en mención sería el de los productores de leche o de carne, aclarando que el asunto cárnico es menos complejo”. Precisó el señor Ardila.

Con los oníricos y febriles acuerdos, señaló, otros sectores de la ruralidad exógena han sacado provecho como es el caso puntual del maíz, la cebada, el trigo y el algodón que fueron sectores prósperos que hace sesenta años aproximadamente, la vieron negra cuando los gobiernos empezaron a suscribir acuerdos de comercio con otros países y la agricultura en los sectores citados desaparecieron del territorio nacional, dejando tan solo cultivos de pan coger tras el precedente agrícola que asoló las grandes siembras.

Los TLC fueron la gran equivocación histórica de Colombia por cuanto no fueron usados para importar a menor costo bienes de capital, maquinaria para el campo, innovación y tecnología, sino que entregó los sectores primarios condenándolos casi que a desaparecer.

“Las personas que en su momento estuvieron representando al sector agropecuario en las negociaciones, y que nosotros los conocemos y que sabemos quiénes son, hoy tan solo se retractan y culpan a los gobiernos de haber hecho las famosas negociaciones, cuando los voceros del campo y su economía fueron permisivos al apoyar ese tipo de pactos que ya están afectando a lo que queda del agro”, recalcó.

En su charla, Ardila dijo que otro tema complicado y que tiene que ver con la problemática de los productores de leche es el acuerdo Alianza del Pacífico, pues Colombia, Chile, Perú y México a su vez hacen negocios con Australia, Nueva Zelanda Singapur y Canadá, este último país con el que ya hay un TLC en donde quedó excluido el sector lácteo como tal, caso que no ocurre con los otros países y que genera angustia, dejando por fuera a Singapur porque Australia cuenta con una ganadería considerable y Nueva Zelanda que tiene todo un andamiaje político, estatal y empresarial que gira en torno a la producción de leche, haciéndolo el más grande exportador de leche, se afianza como la amenaza más grande para la ganadería de leche colombiana.

En Nueva Zelanda todo es leche y absolutamente todo tiene que ver con la economía lechera pues hay compromisos, financiamientos, préstamos, ayudas y bienestar con los productores, factores muy buenos para ellos en “la tierra de la gran nube blanca”, pero una desventaja y una tragedia en Colombia, “la tierra del olvido”, básicamente en el campo.

Agregó que Nueva Zelanda, ese pequeño país lechero, ha vendido la idea que llegará a Colombia a compartir sus experiencias de éxito en la producción de leche, así como a invertir, pero para Analac, la inversión de la que se habla no necesita un tratado de libre comercio aclarando que las condiciones con que los ganaderos de ese país desarrollan su actividad son muy diferentes a las que hay en Colombia, empezando porque ese país es una isla de Oceanía con una pluviosidad bastante interesante que les permite competir con Colombia en donde hay unas lluvias y unos veranos bimodales, es decir que hay una temporada húmeda o de agua y otra de sequía.

Otro punto a tener en cuenta es que la lechería especializada de Colombia está a 2.600 metros sobre el nivel del mar lo cual al ver el globo en su totalidad deja ver tan solo a Ecuador y a las regiones colombianas de Nariño, Antioquia, el altiplano cundiboyacense y de pronto algo de Venezuela, son producciones de gran altitud que restan competitividad y hacen que la tecnología de Nueva Zelanda no aplique en ese tipo de terreno.

Créditos y normatividad, qué pesadilla

Desde el punto de vista financiero los productores de leche también experimentan inconvenientes porque los bancos les prestan plata a quienes no tienen ninguna necesidad mientras que el productor que requiere de dinero para poder trabajar no se la facilitan y cuando el crédito sale es de muy alto costo sin contar con las dilaciones, talanqueras y condiciones que finalmente ahogan al ganadero que entra en cesación o suspensión de pagos.

Un aspecto a tener en cuenta es que el pequeño productor lechero es altamente cumplidor con sus compromisos financieros lo cual es visible en los análisis de cartera, pero lastimosamente quienes no cumplen, pierden lo poco que tenían.

En el sector lechero se puede hablar sin tapujos de quiebras y de cambio de actividad, pero lo complicado del asunto, según Analac, es que de seguir la ruta de lo que ha pasado con la ganadería, es fácil encontrar que quien sembraba trigo pasó a cebada, quienes sembraban cebada se fueron a maíz y los que se fueron del maíz, como muchos se fueron a ordeñar vacas o a engordar ganado para poder hacer productiva su tierra y sus bienes representados en suelos.

“Muchos de esos agricultores no saben cómo producir y entran en una competencia desleal con los lecheros que llevan años en el negocio y lo entienden a la perfección”, apuntó el dirigente gremial.

Otro lío es que el gobierno estimuló con el tema de la reinserción el ordeño de vacas y la ceba de ganado, lo cual va en contravía de lo que se promociona en un TLC porque se trata de personas que vienen de negocios ilícitos tanto de narcotráfico como de delincuencia común y guerrilla que pasan a buscar una segunda oportunidad en la legalidad, eso sí advirtiendo que si hay quiebras los ganaderos del posconflicto regresarán a las actividades que les dejaron lucro.

Si bien la lechería colombiana no pasa por un buen momento con cargo a los TLC, guardan la esperanza y confían en la lógica y buena fe del gobierno por lo que aseguran que quieren ver luz y el compromiso del ejecutivo que le puede dar una mano a la ganadería que genera tejido social y oportunidades al amparo de la institucionalidad.

Los productores de leche insisten en hacer muy bien las cosas y negociar en una mesa el devenir del sector con el gobierno, pero sin acudir a las vías de hecho porque no creen en el cuento aquel que “ser pillo paga” pese a que en Colombia a quienes hacen cosas malas les va bien mientras que a los que hacen las tareas bien les va mal.

“Pienso que se tiene que entrar en razón y el gobierno nacional debe entender que la solución no es acabar con un sector agrícola y pecuario por beneficiar a un puñado de otros ganadores, aunque la verdad lo que se ha conversado con el Jefe Negociador, Rafael Barbosa, es que el gobierno no tiene seguro cual es sector ganador del tratado de libre comercio con Estados Unidos”, enfatizó Ardila.

No negó el Gerente General de Analac que en su momento las expectativas del TLC con Estados Unidos y con la Unión Europea sonaban muy interesantes y las expectativas de exportación de productos lácteos a esas dos regiones eran muy buenas, es decir, la gente imaginó una cosa, accedió a esas negociaciones pensando que era muy fácil llegar a los mercados europeos y al americano, pero cuando vieron la realidad de lo firmado vino la desazón y los reproches.

Un problema por ejemplo es que la Unión Europea exige, para poder exportar producto terminado, es decir yogurt o un postre de leche es que el país debe estar libre de aftosa sin vacunación lo cual es muy difícil con un vecino indisciplinado sanitariamente hablando lo que hace que sea muy demorado lograr el estatus sanitario que exige el bloque europeo.

Cabe anotar que en brucelosis y tuberculosis en donde también piden un estatus, tan solo el 3.7 por ciento del inventario nacional está en el programa de erradicación de dichas enfermedades. La pregunta que se hizo el dirigente gremial tiene todo el asidero, ¿y dónde está el otro 96 por ciento comprometido con la causa del país?

Hoy el hato ganadero en Colombia es aproximadamente de 22 millones de cabezas, pero de este número tan solo hay 2.3 millones de vacas productoras de leche. Revisando la tabulación en el país hay 12 millones de novillos y ocho millones de vaca, pero de esas vacas hay en lechería especializada los 2.2 o 2.3 millones de hembras productoras de leche lo cual es el 50 por ciento del volumen de leche nacional.

Si bien hay un bajonazo, lo cierto es que en lechería de trópico las personas tienen la opción de ordeñar la vaca y si la leche no es vendida, sencillamente le sueltan el ternero, pero en lechería especializada cuando la media de los hatos es de 15 litros en promedio, esta medida no es la solución máxime cuando hay vacas que producen 30, 40 y hasta 60 litros, allí el asunto se complica.

Los ganaderos de leche en Colombia aseguran que están muy preocupados razón por la que buscan la unión y la consciencia del gobierno teniendo en cuenta que la ganadería de leche es un sector bastante sensible y que de darse la negociación con Nueva Zelanda le tendría los días contados.

Un lío adicional es que con el libre comercio hay vulnerabilidad sanitaria y por ello los ganaderos de leche piden los protocolos y la trazabilidad de una leche que llega a los puertos colombianos sin saberse mucho de su origen y confiabilidad porque hay informalidad en las importaciones sin que se haga una labor exhaustiva en los controles de las leches, derivados lácteos o lactosueros que ingresan.

Ardila recalcó que infortunadamente, el estado colombiano persigue a los que están en la formalidad y a quienes hacen las cosas al derecho. Un ejemplo dijo, es el programa IDENTIFICA del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, que es una muy buena intensión, pero infortunadamente, dijo, la entidad, identificó a los animales que ya estaban identificados, es decir, los animales que ya estaban en las asociaciones de raza y que tienen registro, número, chapeta y todo lo que identifica a una vaca de lechería especializada.

El problema, cuestionó Ardila, es que los bovinos que están en zonas alejadas y que son los llamados a identificar y a hacerles la trazabilidad, no les ha llegado la entidad aún.

A criterio de Analac, es urgente adelantar una reunión o convocar a una mesa en donde estén todos los actores sectoriales, la cadena láctea, el gobierno, el Congreso y otras autoridades para dirimir sobre el futuro de la ganadería lo cual obliga a sentar a todos los organismos estatales como el ICA, Agrosavia, los ministerios de Agricultura, de Comercio, de la Protección Social, de Hacienda y la Dian porque ahora la autoridad de impuestos y aduanas les está exigiendo a todos los productores de leche estar en el régimen común y emitir factura lo cual es casi que imposible porque hay productores del Caquetá, del Putumayo, de Vaupés y de otras regiones aisladas que no cuentan con la información. Para colmo de males hay muchos ganaderos que no saben leer ni escribir y que deben afrontar consecuencias por unas normas salidas de los cabellos.

“Esto lo empiezan a soñar todas esas personas que desde el gobierno central piensan en el país del nunca jamás, del país ideal y en el que todo es belleza, desconociendo el contexto del campo y sin conocimiento por las regiones y su problemática. Con todo y eso imponen una solución general que no es acorde con la realidad del país. Igual hay que sentar a la Corporación Autónoma Regional, CAR, que pide eficiencia y buenas prácticas, pero que de manera paralela les quita a los productores de leche en las riberas de ríos y quebradas 30 metros de acceso con lo cual no es posible tener vacas, asunto serio porque las vacas, en su forma natural, siempre han abrevado en los ríos y en las quebradas, como hace 200, 500 o mil o más años. Hay que ser consecuentes porque los ganados nunca saciaron su sed en bebederos o acueductos, siempre lo hicieron de la oferta hídrica natural. A este paso nos van a pedir darles agua con pitillo a las reses”, sostuvo el Gerente General de Analac.

El colmo es tal que, en aras de propender por buenas prácticas ganaderas, el ICA exigía suministrarle al ganado agua potable y por eso era obligación tener sistemas de purificación en las fincas para darles agua potable a las vacas, asunto paradójico porque esa exigencia jamás la hizo el gobierno a los alcaldes para que les dieran agua potable también a los ciudadanos.

Otra exigencia que deberían hacer desde el alto gobierno sería el manejo de las aguas residuales o servidas de los municipios para dejar de culpar a los ganaderos de un incumplimiento que empieza en el gobierno y que rompe el esquema de equidad.

Lo de Nueva Zelanda, subrayó, es elemental, porque llegarán como cualquier otra empresa particular y privada, es decir, vienen a hacer plata, porque desde ya debe asumirse que ese país no viene a Colombia a regalar absolutamente nada, no aterrizan a hacer obras de caridad.

Los ganaderos de leche piden homologación en las políticas del gobierno porque tan solo se ven enfrentamientos entre ministerios, verbigracia, el ministerio de Agricultura está a favor de pedir la exclusión del sector lácteo y por el otro lado está el ministerio de Comercio que quiere hacer el tratado de libre comercio, enfrentamientos que no ayudan, que dejan dudas.

Por estos días los representantes de la ganadería de leche en cabeza de Analac estarán en México defendiendo en franca lid los intereses del sector porque no esconden sus preocupaciones ni las vicisitudes que pueden enfrentar si a Colombia la invade el producto extranjero.

Colombia tiene una producción lechera de 5.7 litros por vaca en promedio, el país produce aproximadamente 7 mil millones de litro de leche por año, unos 19 millones de litros por día, aunque un estudio reciente del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, concluyó que la producción lechera era de 15.5 millones de litros por día.

Una invitación sana desde este medio está enfocada a tomar leche colombiana y a consumir los derivados lácteos del país que se hacen de manera rigurosa y con unos sellos tan tradicionales que son sinónimo de calidad, delicia e inocuidad.

Leche, una vida entera

La leche es el consumo perenne de la humanidad, este alimento se ha consumido desde tiempos inmemoriales. La sola historia del queso lo dice pues en épocas lejanas un nómada que viajaba por el desierto, notó que el sol canicular del día había transformado su leche que iba en unas bolsas de cuero, en una pasta densa y blanca que después se conoció como queso. Algunos dicen que la leche se consume desde hace unos nueve mil años antes de Cristo, de hecho, en el Antiguo Testamento la Biblia hace referencia a este producto e inclusive a sus derivados como mantequilla y queso.

En Babilonia fueron halladas unas figuras o estampas que datan del ordeño y que tendrían uno 5.500 o 6.000 años. La legendaria cultura egipcia dejó vestigios de cría de ganado en el año 4.000 antes de Cristo. En esa época se criaba ganado con cuernos, sin cuernos y jorobado. En esos tiempos ya había información de los productos lácteos listos para el consumo.

En Europa fueron hallados unos esqueletos de ganado en una región de Suiza y unos equipos que eran utilizados en la fabricación de queso, dicen los antropólogos y arqueólogos que esos restos datan de 4.000 años antes de Cristo.

Igual fue importante en la dieta de griegos y romanos la leche, la mantequilla y el queso, esos productos eran ya importantes en esas sociedades en 1.550 y 750 años antes de Cristo respectivamente. Roma formó toda una industria láctea y desde el país de los césares, la leche y sus derivados fue diseminándose por todo el viejo mundo y por otras latitudes. Fue tan importante la leche, que en Roma el poder se medía por el número de reses que tenía un ciudadano. Ya en el año 800 después de Cristo el queso era frecuente en Alemania y generalmente lo fabricaban con mucha especialidad los monjes y miembros de la iglesia que fueron dejando enseñanzas sobre el arte de curar los quesos.

Desde el siglo 15, los mercados lácteos y de quesos ya eran famosos, pero los pioneros en esta industria fueron Holanda y Suiza. A Colombia y a América, la leche y sus derivados llegan con la conquista, pero las regiones fueron desarrollando técnicas, presentaciones y nuevos sabores.

Esta es la leche, un producto rico en sabor y un alimento esencial que viene de ordeñar básicamente vacas, búfalas, ovejas, cabras, yeguas, como aún ocurre en Mongolia, camellas, alces, cerdas y otros animales con buena producción lechera.

En Colombia hay un amor profundo por la ganadería, son notables las inversiones en genética y en buenas prácticas ganaderas, el tema sanitario está a la orden del día y por eso para quienes le apuestan a un hato o a una finca de bovinos, al igual que en la India, las vacas son sagradas.

Visto 1375 veces