Domingo, 05 Agosto 2018 07:58

Las puertas del dragón se pueden tocar, pero no para un TLC: Face 2 Face

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China es una realidad, pero un TLC con ese gigante, dicen, sería un error. Quienes importan productos o materias primas de China aseguran que las cosas allí no son tan fáciles como las pintan.

Durante años los empresarios colombianos, los americanos, europeos prácticamente todos en el mundo han acudido al mercado chino para abastecerse de materias primas y hacer más fáciles y de menor costo la fabricación de bienes y prendas, entre ellas textiles y calzado.

En China literalmente se fabrica de todo y en ese país es muy fácil abastecerse no solo de producto terminado sino de materias primas para adelantar procesos industriales y de manufactura.

La República Popular China es un país de gran tamaño, el tercero en superficie después de Rusia y Canadá, cuenta hoy con una población superior a los 1.379 millones de habitantes haciéndolo un mercado bastante interesante gracias a las reformas y cambios que hoy hacen del gigante asiático una de las más destacadas potencias económicas del mundo y digna de toda admiración ya que en la tierra de los dragones la historia dejó huellas trascendentales que pasan por invasiones bárbaras en cabeza de Atila y sus mongoles así como por un acomodamiento político, económico y social que evolucionó hasta llegar a consolidarse como el gran mercado y el inmejorable fabricante.

En China hubo picos y caídas, quizás la más recordada por la historia la del siglo XIX, advirtiendo que aún antes de ese tiempo, la pujante China ya era una economía dinámica y juiciosa. Hay dos referentes en China que tienen que ver con la recuperación económica de los años treinta, y el periodo comprendido entre 1949 y 1978. Allí todo fue crecimiento y mejoramiento, de hecho en el mandato de Mao Tse-tung trajo significativos cambios gracias al Gran Salto Adelante y a la misma Revolución Cultural toda vez que catapultaron la economía China por la imparable industrialización y el admirable nivel de educación.

El país sigue avanzando y tras la muerte de Mao, el líder de la China Roja y comunista, llega al poder el impulsor de los nuevos cambios y de la más floreciente nación. Con el mandato de Deng Xiaoping China da el verdadero gran salto imponiendo un socialismo con características chinas.

Luego de mucho estudio vienen las reformas en cabeza de los reformistas del Partido Comunista y ya en diciembre de 1978 China empieza una nueva transformación al pasar de una economía planificada a una economía de mercado.

Desde 1978 los cambios en China llamaron la atención del mundo por cuanto fueron impulsadas políticas que cambiaron el sistema colectivo de agricultura, llegó la apertura para la inversión extranjera y hubo luz verde para que los emprendedores le dieran vida a sus propias factorías.

En lo que puede denominarse la segunda fase del cambio vino la privatización y una contratación en su mayoría con las industrias estatales. En ese periodo fueron dejadas atrás las políticas proteccionistas, los sistemas de regulación como también el control de precios. En síntesis China cambió y con ella cambió el mundo porque los mercados se volcaron a la nueva promesa económica y muchos optaron por cerrar sus fábricas para mudarse al sueño oriental.

Hoy China es la gran bodega y la fábrica del mundo, pero con su prosperidad y las enormes soluciones que brinda, el país también llamado Reino del Medio, se volvió objetivo de críticas y temores, se puede argumentar que en torno al mercado chino se fue formando un tabú y una serie de especulaciones que encajarían a la perfección el llamado “Cuento Chino”.

Para saber más de China y sus bondades, Diariolaeconomia.com, habló con el Gerente de Face 2 Face, Fernando Fernández, empresario dedicado desde hace años a la fabricación de morrales, bolsos y calzado. Hay que precisar que si bien es importador, este inversionista igual fabrica en Colombia, genera puestos de trabajo y contribuye con la dinámica económica del país. Fernández, como muchos, vio opciones en oriente y decidió hacer una apuesta para seguir vigente en el complejo sector real.

En opinión del empresario colombiano el importar y el producir en China como todo en la vida tiene su trabajo y su punto de complejidad, más teniendo en cuenta que hay de por medio una cultura milenaria, un idioma nada fácil y una distancia considerable que demanda estrategia y logística para no colapsar con los costes. Un punto importante es tener claro lo que se busca en China y una vez definido el tema, lo vital es acudir a la experiencia y a una excelente asesoría.

Actualmente en China muchos negocios se hacen gracias al idioma inglés, pero ya hay algunos hablando español y cuando no, se debe recurrir a los traductores. Para el comerciante, ya el idioma en China no es una barrera y las cosas se hacen un poco más fáciles.

Sobre el producto chino, el gerente de Face 2 Face, aseguró que en ese mercado hay cosas o bienes de mala calidad, de regular calidad y de excelente calidad, pero generalmente un empresario o comerciante que defiende su prestigio compra e importa la mejor calidad porque la diferencia tampoco es tan abismal como para tener que cerrar por internar productos precarios.

“El producto chino y en general el asiático es de buena calidad, ya la mercancía que se quiera llevar a Colombia o a cualquier otro país lo define el empresario, pero por lo regular el producto de calidad es el preferido”, declaró el señor Fernández.

El empresario antioqueño importa de China insumos para la fabricación de bolsos y calzado, pero igual importa producto terminado, básicamente de la línea de morrales y bolsos para dama.

Sobre los mitos que giran en torno al mercado chino, Fernández apuntó que son muchas las mentiras que se dicen porque en la China de hoy no se paga con arroz puesto que de veinte años hacia adelante, la mentalidad cambió y por ello el chino que trabaja en las sugestivas empresas chinas recibe un ingreso como en los países capitalistas. Hoy, señaló, no son usuales ni siquiera los salario bajos porque un sueldo básico en China puede estar por el orden del millón 800 mil pesos colombianos, al hacer la conversión de los yuanes remunerados.

De igual manera hay mano de obra calificada de alto costo y para no ir tan lejos pese al tema China, el salario básico de los chino supera con creces al de Colombia. China es un país práctico en donde todo está a la mano, pero ese país crece y seguirá siendo potencia por su disciplina y por unas políticas empresariales que estimulan la industria.

Según el Gerente, Colombia también tiene muy buena mano de obra y un personas muy calificado es un país de altos niveles en el capital humano, pero no tiene la practicidad ni la celeridad con la que se produce en China.

Actualmente es visible que la mano de obra en China es más costosa que en Colombia, sin embargo, hay una ventaja y son las materias primas que se consiguen fácilmente lo cual unido a la inmejorable producción deja un margen de ganancia y de rotación muy favorable para quienes invierten allí.

“Conseguir insumos en Colombia es un lío, no somos un país que produzca esos materiales y cuando se consiguen son importados de China en donde están a la orden del día y a precios relativamente bajos”, expuso Fernández.

China es un país que produce con velocidad, es práctico en la fabricación y cuenta con un importante listado de referencias. El empresario corta y fabrica en Colombia, pero asegura que lamentablemente su producción no da la cantidad que su empresa y el mercado necesitan.

Cuando se habla de China no hay precisiones ni datos ciertos, es factible que se maneje una doble moral porque mientras muchos critican el producto chino hoy, no pocas empresas nacionales fabricando y confeccionado con insumos importados de China. Esa defensa a ultranza del producto doméstico tiene varias lecturas porque por un lado se exacerba el nacionalismo, pero por el otro se adquieren productos o insumos en el gigante de Asia. De hecho mucha gente compra producto chino porque el ingreso que perciben no les da para adquirir made in Colombia que sería lo ideal porque la única verdad y en eso es tajante Fernández, es que Colombia debe recuperar terreno en la parte industrial.

El asunto explicó no es de estigmatización o de señalamientos per se, porque el producto chino es de muy buena calidad, además, dijo, si mañana el producto se hace en Pakistán, seguramente se importará de ese país en donde hay un muy buen algodón, pero igual si es de India y es bueno se compra en India, lo que sucede es que China es una potencia que brinda producción para el mundo entero.

La importación de insumos chinos, comentó el empresario, tiene su razón de ser por el tema de costo beneficio que es un factor que todos los agentes económicos en el globo conocen, haciendo uso de la opción.

Una ventaja de China es que sus empresarios y gerentes trabajan a la par con sus empleados pues son personas humildes que empezaron de abajo. Los Gerentes son personas prácticas y altamente productivas. China es una cultura muy diferente, pero igual no se puede desconocer que la producción en Colombia es muy buena como manifestó Fernando Fernández, quien sostuvo que por ejemplo la calidad de su producto en Colombia es de altísima calidad, a tal punto que en ocasiones supera al de China, lamentablemente ni el volumen ni el personal calificado en cantidad los hay.

“En Colombia es difícil producir entre otras cosas porque la carga impositiva y la normatividad laboral son factores sumamente complejos que hacen que sea casi que imposible poder establecer una buena fábrica”, aseveró.

Quien va a China debe ir con el mapa en la cabeza y casi que definida su compra porque el chino en medio de su eficacia es exigente y tan solo sabe de cerrar negocios y de hacer dinero, como quien dice que haya ni se tima ni se sueña, en China las cosas se hacen con plata en mano.

La alta gerencia de China es muy ágil para tomar decisiones y los empleados son personas buenas y obedientes que facilitan los procesos y que ayudan a que las cosas funcionen bien.

En China hay éxito por lo prácticos que son sus empresarios, además hay oficio, inventiva y mucha disposición para trabajar, la diferencia con Colombia es que allá, poco o nada, se sabe de burocracia o trámites engorrosos, costosos e inoficiosos.

“En China quien llega no puede inventar o improvisar, pues debe aterrizar con los negocios claros o con la idea de desarrollar un buen producto. Es verdad que hay que tener cuidado porque hay ciertas leyes complejas de manejar, pero ese riesgo se disminuye con una buena asesoría, con una buena carta de crédito y lo primordial, conociendo a cabalidad el producto”, dijo Fernández.

Un TLC con China no es conveniente

En este medio de comunicación estamos convencidos que más allá de los analistas, de los funcionarios o de los críticos, quienes mejores argumentos de mercado tienen son los empresarios que saben de exportar e importar, porque van a los países, conocen las políticas y aprenden a sacar ventajas competitivas que redundan en utilidades.

Al indagar por la conveniencia de firmar un tratado de libre comercio con China, el Gerente de la próspera Face 2 Face, manifestó que no sería prudente hacerlo porque China lleva como su cultura milenaria, siglos de preparación y de adaptación productiva. Afirmó que lo ideal es educar a los colombianos y formarlos como emprendedores en entidades tan respetables y acertadas como el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA.

Paralelo a ello, dijo Fernández, es urgente bajar la carga tributaria y hacer que los emprendimientos sean cada vez menos complicados porque tristemente hacer industria en Colombia es un tema complejo en donde se sufre y se llora porque las condiciones son extremadamente asfixiantes para quien abre una fábrica.

“Con personas bien formado y con políticas industriales de estado en Colombia hay cosas maravillosas por hacer, pero un TLC con China no nos conviene porque nos arrasan y los saldos no serían buenos puesto que las quiebras o los cierres de industrias no se harían esperar considerando que la competencia resultaría abismal y con la preocupante realidad que Colombia no tiene margen de competitividad o productividad con China, eso sería el punto final del aparato productivo del país, no debe hacerse”, sentenció el empresario.

En este momento hay mucha ilusión por los anuncios de bajar las cargas impositivas lo cual sería conveniente y daría oxígeno a Colombia, a tal punto que muchos, hoy instalados en China, podrían retornar como es el caso de Totto y de otras empresas que fabricaban en el país insumo para la moda.

Fue claro al decir que no se trata de restringir o endurecer los aranceles para que no se importe de China porque hay nacionales que no pueden adquirir un producto colombiano por el doble o un 50 por ciento más costoso frente al producto chino, entre otras cosas porque no hay capacidad de compra y los ingresos no dan para comprar caro, para rematar, escribió, los impuestos en Colombia son fatales.

Sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, agudizada con los anuncios del gigante asiático de incrementar los aranceles para determinados productos procedentes de Norteamérica, el empresario consideró que dicho conflicto no es conveniente para nadie, pero indicó que una coyuntura de semejantes magnitudes es mucho más perjudicial para el país del Tío Sam que podría salir muy mal librado de un diferendo del mencionado calibre.

Más temprano que tarde, estimó Fernández, las dos potencias tienen que llegar a acuerdos y consensos porque de no ser así habrá grandes líos en Estados Unidos en el mediano plazo y un problema para los socios como Colombia que sin duda llevaría del mundo.

Añadió que en este momento es recomendable hacer uso de los dos modelos que ofrece la economía y es importar y exportar con una producción de calidad y de alto valor agregado tal y como lo hace Chile.

Un punto sí dejó bien claro el importador y es que quienes compran o producen en China no son lavadores y traficantes de sustancias ilícitas porque tan solo hay una actividad económica de por medio que hace uso del factor costo beneficio. Actualmente hay en China muchas firmas colombianas metidas de lleno en esa moda comercial que impuso la República Popular China, razón por la cual no se puede desprestigiar o generalizar en un sector legal y promisorio como son las importaciones.

La firma Face 2 Face, produce en Colombia marroquinería y calzado y actualmente exporta a Ecuador y Costa Rica demostrando que sí se puede exportar y abrir nuevos nichos de mercado, pero insistió en que es perentorio proteger la industria colombiana que debe profesionalizarse, evolucionar e innovar para ganar más y más mercados. La idea, dijo es no ponerles talanquera ni a quienes exportan no a los que importa porque las dos actividades generan crecimiento y pagan impuestos.

Hoy Fernando Fernández está tranquilo porque su empresa crece, mejora y se proyecta de cara a los grandes retos que trae implícita la globalización, eso sí hay un poco de nerviosismo cuando la tasa de cambio sigue tan inestable porque afecta el clima de los negocios.

Esta empresa igual abastece de productos de moda en la línea femenina varios comerciantes del país porque la expansión la hacen a través de productos de calidad que ponen en la ciudad en donde los pidan.

Un reto para el nuevo gobierno es cambiarle del todo la imagen a Colombia porque después de invertir, de producir y de ser empresario, Fernández, como muchos ven el país igual o quizás un poco más complejo y difícil, algo maquillado porque las cosas cada vez se tornan más complejas lo cual se ve alarmantemente en la brecha odiosa entre ricos y pobres.

Los colombianos a la fecha perdieron poder de compra y hay familias que no tienen calidad de vida, que no pueden darse un mínimo gusto y que no pueden adquirir bienes nacionales. Lo anterior, concluyó el Gerente de Face 2 Face, demuestra que hay que pagar mejores salarios para dinamizar la economía pues entre pobres no hay como progresar. Un mejor salario mueve el comercio, agiliza la industria y obsequia el factor confianza y tranquilidad en los hogares que no tienen como pagar una digna canasta familiar.

Lamentó que no hay una política financiera que morigere los intereses o el valor del dinero en Colombia porque mientras en unos países la tasa de interés es baja, en Colombia se pagan intereses del 30 por ciento efectivo anual lo que revienta hogares, empresas y clientes. Eso quedó claro con la contracción económica de 2017 cuando la gente entregó o escondió la tarjeta de crédito en vista que era mejor aguantar que pagar intereses de elevadísimo valor porcentual.

“La gente vio que un crédito vale mucho y que ahorrar o tener el dinero en el banco no es rentable, todo eso frenó el comercio porque la confianza del consumidor quedó en veremos”, concluyó el empresario.

Lo anterior demuestra que China es una realidad, que el país del lejano oriente hizo toda una preparación para mandar en los mercados y que actualmente no hay fabricación que no tenga un componente chino. La globalización que llegó, seguramente para perdurar, exige cambios en todas las economías porque no siempre habrá la facilidad que ofrece China, país que recibe y recibirá miles o millones de visitas porque en ese amplio sector del mundo hay un especial encanto, el mismo que maravilló al siempre dispuesto aventurero y mercader italiano Marco Polo en la apasionante Europa medieval.

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