Miércoles, 20 Enero 2016 12:57

Latinoamérica y Colombia siguen con agudos problemas de desigualdad en ingreso

La OCDE reconoce avances económicos y sociales, pero asegura que hay mucha informalidad y una insignificante redistribución de ingresos.

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, aseguró que América Latina sigue siendo una región en donde se presenta un elevado grado de desigualdad de ingresos, lo que sumado a los lánguidos resultados en productividad, constituye uno de los grandes frenos para reducir su brecha con el mundo desarrollado.

Así lo indicó el secretario general del organismo, Ángel Gurría, quien precisó que los gobiernos de la región enfrentan el reto de colocar sus economías en una senda de crecimiento más firme, equitativo y sostenible, por medio de reformas estructurales integrales que permitan acelerar el crecimiento de la productividad y al mismo tiempo optimizar la inclusión social.

Dichas reformas, sugirió, deberían estar enfocadas en capital humano, el mercado de trabajo, el ambiente de negocios, la innovación y la infraestructura.

En su estudio sobre las políticas de Colombia en materia migratoria, social y laboral, la OCDE reconoce importantes avances económicos y sociales logrados por este país en los últimos años.

Asegura que las condiciones de vida de la población colombiana han mejorado considerablemente gracias a un intenso crecimiento económico y a unas políticas orientadas a los grupos más vulnerables. El país, dice la organización, registra en la actualidad un menor desempleo y una mayor tasa de participación laboral que la media de la OCDE. Para el organismo de cooperación, la favorable coyuntura económica también incentiva la inmigración desde países vecinos.

Sin embargo la OCDE comenta en su análisis que subsisten, con todo, importantes problemas estructurales. El estudio indica que a la generalizada informalidad laboral se suman una elevada tasa de empleo por cuenta propia y el hecho de que numerosos trabajadores sean eventuales.

Sostiene que la desigualdad de ingresos es la mayor entre los países de la OCDE y la redistribución vía impuestos y prestaciones es prácticamente insignificante. Además, medio siglo de conflicto interno y violencia ha provocado el desplazamiento de una parte significativa de la población, viviendo una gran parte de ellos en condiciones de pobreza extrema. Pese a logros considerables en este ámbito, la violencia aún constituye un reto y afecta también a los afiliados y dirigentes sindicales.

La OCDE reconoce que el Gobierno colombiano ha emprendido reformas importantes en estos últimos años y sus esfuerzos van poco a poco dando fruto, según constata la Organización. “No obstante, se requiere seguir progresando en la mejora de la calidad del empleo, la cobertura de la protección social, el diálogo social y sobre todo el bienestar en general para todos”.

En consideración de la OCDE, una aplicación correcta de la legislación laboral es un primer paso hacia un mercado de trabajo más equitativo.

Anota que aunque los inspectores y los tribunales de trabajo son clave para investigar y sancionar los incumplimientos de la normativa laboral, el diálogo social y los mecanismos de negociación colectiva cumplen también un papel trascendente a la hora de garantizar unas condiciones de trabajo decentes.

La OCDE estima que un mejor funcionamiento de estos sistemas es crucial por lo que considera imprescindible acometer reformas adicionales para sacar a los trabajadores del sector informal y protegerles mejor, a ellos y a sus familias, contra la pobreza, la enfermedad y el desempleo.

En un documento amplio el organismo observa que el gasto social público, aunque en aumento, es exiguo y no siempre se centra en los más necesitados. Expone que el sistema de pensiones es complejo, restrictivo y prioriza a las personas con mayores ingresos, por lo que podría beneficiarse de una reforma integral.

“Los programas de política social para los pobres y vulnerables deberían ampliarse a fin de mejorar sus resultados, así como potenciarse el efecto redistributivo de los subsidios familiares. Asimismo podría hacerse más por implicar a la gran comunidad emigrante del país, a menudo personas con un alto nivel educativo, y facilitar su retorno y reintegración en el mercado de trabajo colombiano”, concluye