Domingo, 04 Marzo 2018 00:07

Con otra tributaria caerían rayos y centellas en la economía: Fecolfin

Las cooperativas de ahorro y crédito aseguran que el país está saturado de impuestos, factor que golpea la rentabilidad, cualquier modelo de negocio y la competitividad.

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El país quedó muy aburrido con la aprobación de la pasada reforma tributaria que le metió sin contemplación alguna la mano al bolsillo a los empresarios, a las pymes y a muchos comerciantes y profesionales que se vieron afectados con un impuesto al Valor Agregado, IVA, que pasó del 16 al 19 por ciento, dándole un golpe contundente al consumo que se reflejó en un lánguido crecimiento en 2017.

La situación no es fácil, muchas empresas y comercios han cerrado y según los reportes, no pocos registros mercantiles de las Cámaras de Comercio se han cancelado porque los empresarios no aguantaron la cascada impositiva, un dólar costoso y unas tasas de interés que pese a la baja, siguen siendo muy altas y enemigas de la competitividad.

Hoy Colombia tiene menos empresas, menos empleo y una informalidad que espanta, no es sino subirse a una buseta y ver como la calidad de vida muestra un deterioro y una precariedad que sobrepasa los límites pues a criterio de muchos, la clase media paso a la pobreza y los de la pobreza quedaron matriculados inexorablemente en la miseria, eso quizás no justifica, pero sí explica el por qué hay tanta delincuencia e ilegalidad.

Los tiempos no pueden ser peores, Colombia está sumida en la postración con cargo a un modelo económico colapsado y a unas políticas económicas que suelen sentarse en la tranquilidad o el confort de la coyuntura, verbigracia los altos precios del petróleo o de los commodities mineros. El campo que fue sometido por el olvido, empezó a ceder porque a muchos labriegos los sacaron de sus predios asolando una ruralidad que a duras penas produce alimentos y dejando una capacidad que supera las veinte millones de hectáreas cultivables porque la rentabilidad fue castigada y duramente arrodillada. El consuelo es que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, consideró que Colombia será la gran despensa de alimentos del mundo, pero sin saber de la cruda realidad de los agricultores y ganaderos.

La pasada reforma tributaria que fue presentada como una panacea al parecer se quedó corta y es por ello que en los corrillos ya se habla de un nuevo proyecto de ley, que resultaría el colmo de los colmos, porque eso sería sacar plata de donde no la hay porque los gobiernos, de manera irresponsable mataron la gallina de los huevos de oro y hoy no tienen ni para un consomé. La gente se pregunta, ¿qué paso con la plata de Isagem? Lo de las carreteras nadie se lo cree porque Colombia sería entonces el único país del mundo en pagarle a unos concesionarios que llegan para enriquecerse.

El presidente de la Federación Colombiana de Cooperativas de Ahorro y Crédito, Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, le dijo a Diariolaeconomia.com que el país no aguanta una reforma tributaria adicional porque la tarea del próximo Presidente de la República debe concentrarse en recomponer todo el esquema tributario, es decir, la manera en qué se pagan, quienes deben pagar y quienes evaden, pero no cargar todo el peso impositivo sobre las clases trabajadora y empresarial que por lo general son las más impactada con las reiteradas transformaciones al estatuto tributario.

En opinión del dirigente cooperativo, hay que propender porque la economía funcione y ello conllevará a hacer una revisión del esquema tributario, pero precisó que una nueva reforma tributaria sería horrible en estos momentos en los que hay ausencia de verdadero crecimiento y más de uno algo más alentador que se viene esperando. Una iniciativa en ese sentido, manifestó, laceraría la economía con rayos y centellas poniendo en pánico a un sector real y a unos trabajadores que ya no aguantan más carga impositiva.

Aseguró que una nueva tributaria pondría en calzas prietas a muchos empresarios que con seguridad optarían por cerrar o liquidar sus factorías o al comercio que vería más lógico cerrar las persianas porque la rentabilidad no se ve y lo poco que llega queda en manos del estado y lo que es peor en el bolsillo de la corrupción y en las arcas onerosas de la ineficiencia toda vez que entre más impuestos hay, menos desarrollo se observa, asunto que explica el retraso en infraestructura y en la puesta en marcha de un país próspero que no tiene derecho a disfrutar de sus empresas ni de sus riquezas porque todas van al extranjero.

“La carga tributaria ya no la aguanta nadie y por eso hay una serie de negocios y fábricas cerrando porque no hay demanda ya que la gente se empobreció con las reformas tributarias, sobre todo con la última que le puso freno de mano al consumo, por lo que hay que mirar con lupa el fenómeno reciente para razonar sobre de qué manera podemos operar a futuro”, indicó el señor Valderrama Jaramillo.

Es tanta la desconfianza y la manera independiente de manejar las finanzas que en Colombia la gente prefiere hacer uso del efectivo, dejando de lado los bancos, los que ganan billones y billones de pesos con las transacciones, los impuestos y los servicios financieros. La Superintendencia Financiera asegura que el noventa por ciento de las operaciones realizadas en Colombia se hacen en dinero contante y sonante .lo cual es muy grave para un país porque esto se puede interpretar como una manera de no dejar huella para no pagarle o pagar menos tributos al gobierno porque la gente es cansó y no aguanta más cargas.

Un problema delicado es que Colombia perdió la cultura del ahorro el cual existió hace unos años entre otras cosas porque la gente encontró la excusa para no ahorrar lo cual hace invocar o concitar a la ciudadanía para que intente de ahorrar algo, pero en la situación actual, reconoció Valderrama, la situación es muy difícil para las clases medias y populares que llevan el peso del desbarajuste económico.

Según Fecolfin al próximo mandatario de los colombianos le corresponderá afrontar varios retos o “chicharrones” porque hay muchos líos que solucionar entre los que se cuentan, la pérdida de confianza en el consumidor, el descenso de la economía y todo un desafío de cara a recomponer la economía porque sin ese factor no hay absolutamente nada.

En el campo se siembra futuro, riqueza y dignidad

El presidente de Fecolfin, Enrique Valderrama Jaramillo, sostuvo que es urgente mirar al campo y reactivarlo porque un país como Colombia no puede seguir dependiendo del petróleo porque una vez sube el precio del crudo llega un torpor y un relajamiento malsano por cuanto no hay gestión para reactivar los sectores productivos, básicamente aquellos que tienen valor agregado y que generan empleo.

“Necesitamos una economía más productiva, y menos de servicios o especulativa, y una economía más rentable que permita volver al sector agropecuario y a las manufacturas que tuvieron un papel importante durante mucho tiempo cuando fueron generadoras de riqueza y empleo, pero que hoy, tristemente están en vía de extinción”, apuntó Valderrama Jaramillo.

Para el dirigente, en Colombia los gobiernos le han quedado mal a Colombia por más de veinte años porque se ha carecido de una verdadera política pública lo cual invita a dar un viraje porque de seguir en las condiciones de hoy, es decir desigualdad, pobreza, inequidad y exclusión, no habrá un crecimiento acelerado porque si crece, ese indicador en el país es para favorecer a unos cuantos.

Invitó a adelantar las correcciones del caso, lo cual es posible haciendo de Colombia un país de más propietarios, en las ciudades y en el campo, aprovechando las tierras incautadas o los predios ociosos para hacer unas reformas importantes en la ruralidad, pero sobre pilares de asociatividad que pueden estar representados en cooperativas o en asociaciones, pero dejando de lado el trabajo individual y entrar por las soluciones integrales y en conjunto pues la unión hace la fuerza.

“Es importante que los productores del campo logren afianzar sinergias y asociaciones que les permita hacer inversiones, mercadeo y todo el trabajo que demanda una agricultura productiva, competitiva y rentable”, expuso.

Valderrama Jaramillo aseguró que de lograr cambiar el chip en la economía y hacer más y mejor uso del sistema cooperativo, habría forma de mejorar el indicador GINI, que hoy muestra grandes desigualdades de ingreso, con lo cual la economía podría experimentar un crecimiento acelerado tal y como pasa en otras latitudes, incluyendo las grande potencias en donde hay más inclusión y recursos para las gentes del campo, fenómeno que empuja la reactivación de la economía.

Las cooperativas de ahorro y crédito estiman que con el concurso solidario es un factor determinante para que la economía colombiana pueda crecer en favor de los nacionales porque las cooperativas son incluyentes, hacen redistribución de la riqueza y hace de Colombia un país de propietarios toda vez que el cooperativismo hace las correcciones de mercado, es decir que los entes cooperativos corrigen las imperfecciones de la economía.

El cooperativismo, dijo, es el instrumento, motivo por el cual los gobiernos deben construir políticas públicas para que las entidades cooperativas logren avanzar a buen ritmo en beneficio de la sociedad porque se trata de democracia participativa, inclusión y defensa de la propiedad privada, lo que hace de este modelo, una herramienta más que válida de cara a robustecer el aparato económico y social.

Las cooperativas esperan que el gobierno venidero, sea más sensato y mire a las cooperativas con la importancia que éstas demandan toda vez que son un vehículo consecuente para apalancar una economía que adolece de justicia social y que requiere de la experiencia cooperativa para el posconflicto y para reactivar una economía agropecuaria de alto potencial que necesita liquidez y respaldo del familiar sector solidario, ese que hace presencia en rincones y sitios a donde nadie llega con servicios financieros.