Domingo, 20 Mayo 2018 11:30

¿Otra vez Enfermedad Holandesa?: La triste historia de la Colombia Saudita

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Los analistas y expertos dicen que el gobierno tiene que repartir las ganancias del petróleo entre los sectores productivos, fortalecerlos y no depender de un solo renglón productivo.

Todo parece indicar que Colombia no aprendió la dura lección de la leonina y terrible dependencia de los productos básicos lo que se conoce en el entorno económico como Enfermedad Holandesa. Los analistas consideran que el país no puede ni debe caer en un error que le costó a la economía postración, atraso y pérdida de dinamismo.

Con el desplome en los precios del crudo el país dejó de percibir un cheque que sumaba la no despreciable suma de 23 billones de pesos, con ello fue necesario acudir a una reforma impositiva que redundó en la dura contracción de la demanda interna y a una parálisis de la economía con saldos poco gratos.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el analista y experto en temas económicos, Aurelio Suárez, aseguró que no es bueno y consecuente que el gobierno haga fiestas con el precio del petróleo porque recientemente hubo un precedente muy grave por fijar la atención en el sector de hidrocarburos.

Apuntó que en la medida que Colombia tenga como variable principal de cierre de su economía al capital extranjero y que éste se rija, entre otros de los asuntos fundamentales, por la evolución de los precios internacionales del petróleo para aumentar inversiones y para retirar utilidades, el país estará al vaivén de lo que es el crudo como el principal commoditie para exportar con los conocidos efectos de la apreciación del dólar que va a significar una reducción en las exportaciones de los sectores transables, es de la agricultura y de la industria.

“Me preocupa especialmente el impacto que este fenómeno está teniendo en el sector cafetero porque ya se está sintiendo, especialmente en las cosechas que ya están terminando, es decir, en la llamada cosecha de mitad de año o del primer semestre, porque como ya se está viendo, la depresión en los precios internacionales del grano más la revaluación está llevando a los caficultores a una situación de crisis estructural”, declaró el señor Suárez.

Al hacer una cuenta fina, dijo, es fácil encontrar que en los últimos 18 meses, la caída del precio del dólar está muy por debajo del aumento en los costos de producción para el productor nacional que está pagando insumos a muy alto precio. Allí, comentó, esta esa crisis estructural en donde los costos al productor siguen subiendo, pero la remuneración al cafetero basada en el valor del dólar, lo lleva a una situación muy negativa.

A criterio del analista es muy probable que si el dólar no sube al mismo ritmo que lo hacen los costos de producción, para el productor cafetero y agrícola en general, es muy probable que dicha crisis se agudice teniendo en cuenta que muchos sectores económicos están hoy dolarizados, lo cual llevará a un fenómeno en donde el país se tiene que calificar si sigue al vaivén del dólar quitando todo tipo de estabilidad económica a no pocos sectores.

Un ejemplo claro dijo Suárez es el precio de la gasolina pues donde haya revaluación, pero de manera paralela un aumento en el precio del petróleo, hay sin duda un aumento en el precio del derivado de casi 100 o 120 pesos mensuales en el valor de los combustibles cuando ya todo el mundo sabe que Ecopetrol arroja utilidad en la medida que el barril de petróleo supera los 35 dólares, antes era por encima de 65, pero las transformaciones hechas al interior de la estatal petrolera dicen que la utilidad parte de los 35 dólares.

Consideró que estos nuevos precios del crudo se deben aprovechar para darle a la economía lo positivo que la coyuntura pueda tener, pero aclaró que esas bonanzas que se le aparecen al gobierno nacional, generalmente quedan en manos del ejecutivo que no participa a los sectores productivos a los que les debe aportar para su desarrollo.

“Si las bonanzas son solo para el fisco y para el gobierno, y el estado no ve la forma de trasladarle esas riquezas a los sectores económicos que pueden verse afectados pues estamos en una situación en donde volvemos a un marchitamiento de renglones productivos que apenas estaban empezando a reaccionar después de lo que pasó entre los años 2003 y 2013. Creo que hay una lección para aprender, y es que el fisco nacional, el ministerio de Hacienda y el erario no deben sentirse muy contentos con el precio del petróleo y por supuesto que sí, pero la gran pregunta que debe hacerse el país es ¿cómo se le traslada esa bonanza a los demás sectores de la economía? Es decir cómo se hacen participes y no víctimas”, añadió el reconocido analista.

En su análisis apuntó que si todo va para el baile y para la fiesta de los precios internacionales del petróleo, el país repetirá una historia que es lamentable y que puede ser mucho más catastrófica que en la primera ola señalada que fue entre 2003 y 2013.

Suárez precisó que en este momento el gobierno podría participar al país de los beneficios del precio del petróleo, apoyar a la industria para atender los efectos negativos que se asomen, darle respaldo a los cafeteros, a los bananeros y a los sectores exportadores de bienes transables, pero no quedarse en 75 dólares por barril lo cual ablanda las condiciones fiscales y las condiciones de endeudamiento externo mientras el resto del país se queda mirando.

“Insisto, la experiencia vivida entre los años 2003 y 2013 no se puede repetir y la gran lección es esa, las bonanzas del gobierno debe repartirse entre los demás sectores y que no sea algo que redunde solamente en pro o en contra de las condiciones fiscales del país”, dijo.

Esa repartición de las bonanzas por el auge de un bien externo, expresó, es algo que pasa en todas las naciones del mundo y en esa entrega suelen salir muy fortalecidos y beneficiados los sectores productivos. En Colombia, reconoció, está pasando todo lo contrario porque el gobierno se queda con el pan, con el plato y con la ñapa mientras que los demás sectores simplemente sufren las consecuencias de los choques externos de la economía.

Para Aurelio Suárez, el precio del crudo no superará los 90 dólares por barril porque las razones de la trepada no parecen ser efectos de mercado toda vez que hay una serie de componentes geopolíticos y especulativos que están marcando la tendencia.

Enfatizó que el gran ganador es Arabia Saudita, pero recalcó que hay que ver hasta dónde esos eventos pueden tener una repercusión, razón por la cual el experto no es muy optimista sobre una sostenibilidad en el precio ni siquiera en el mediano plazo.

Lo que hay que dejar muy claro, según el analista, es que el país y el gobierno no pueden pecar o incurrir en las pifias del pasado reciente porque no se está viviendo en la Colombia Saudita ya que la producción no da para decir que el país es un gran exportador de crudo, pues las reservas colombianas son prácticamente la vigésima parte de las de Venezuela.

“Lo cierto es que tenemos que aprovechar este momento para ver cómo la riqueza que logra tener Colombia por debajo de la tierra, la siembra encima de la tierra”, concluyó Aurelio Suárez.

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