Martes, 22 Mayo 2018 00:10

Contracción sigue por consumidores desconfiados y asustados: Fecolfin

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Muy a pesar de la caída en los tipos de interés, los colombianos no están comprando como se esperaba, y lo más preocupante es que no están haciendo uso de crédito. Cooperativas hablan de los retos del nuevo Mandatario.

Los sectores económicos que tan buen recibo le dieron a la caída en las tasas de interés de referencia que en la última cesión de la Junta Directiva del Emisor quedaron en 4.25 por ciento, hoy está alicaídos y preocupados porque sigue mandando la desconfianza en el consumidor que no quiere saber de créditos, de deudas por consumo e inclusive de compras elementales que se traducían en calidad de vida.

El presidente de la Federación Colombiana de Cooperativas de Ahorro y Crédito, Fecolfincoop, Enrique Valderrama Jaramillo, le dijo a Diariolaeconomia.com que tal y como está el país, hay una situación que no da para fiestas ni voladores, toda vez que sigue la contracción de la demanda interna, la incertidumbre en el empresariado y una caída alarmante en la demanda interna, amén de algunos movimientos.

A juicio del dirigente gremial, hay un fenómeno que se ha visto en el sector cooperativo colombiano al cierre del primer trimestre y es que la curva positiva de crecimiento bajó porque sin duda alguna los créditos disminuyeron en aproximadamente 65.000 millones de pesos lo cual genera preocupación porque las cooperativas impactan generalmente en las comunidades más pobres y sostuvo que no asoma una reactivación del consumo en los hogares.

Agregó que la cartera del sector cooperativo de ahorro y crédito, que en su mayoría es de consumo, muestra un deterioro que supera los 50.000 millones de pesos en el trimestre, dejando a muchos pensativos.

De manera preocupante el único aumento que se ve es en la cartera vencida o activos de riesgo que se presentan por los créditos en mora, Esa cartera vencida, apuntó, viene creciendo, pero precisó que el fenómeno no se notaba, entre otras cosas porque las cooperativas manejaron una deuda muy estable y visiblemente inferior al indicador de los bancos.

“No sabemos si es que la reactivación de la economía se vio como la recuperación de los precios del petróleo, lo cual no se ha permeado en toda la economía porque tan solo experimentan alivio y mejora quienes trabajan en la industria petrolera, pero en términos generales, ese buen momento del crudo no ha llegado al total de los actores económicos”, aseveró el señor Valderrama Jaramillo.

Según su análisis, otro factor que redunda en impacto negativo es el tema de las elecciones porque hay mucha preocupación y una incertidumbre poco sana ya que el país se paraliza en contratación por la ley de garantías y de otro lado, escribió, hay temor en los empresarios que no se atreven a dinamizar sus actividades o sus expansiones hasta tanto no haya claridad sobre quién conducirá el país desde la Casa de Nariño.

La morosidad que venía creciendo a tasas superiores al 50 por ciento y que tocó las finanzas de los bancos, no era un indicador apremiante en las cooperativas, pero actualmente ya se reporta un deterioro en la cartera en las entidades solidarias que tienen entre un 68 y un 70 por ciento de cartera en el consumo.

Al revisar las cuentas, Valderrama señaló que el deterioro que observa está por el lado de los créditos de vivienda, porque las cooperativas, diferente a los bancos, tienen no solo vivienda de interés social sino otro tipo de soluciones que contemplan menores plazos y mejores condiciones.

Una respuesta al crecimiento de la morosidad tiene que ver con el resentimiento en el ingreso, aspecto que lleva a que la gente incumpla con el pago de sus obligaciones.

Para Fecolfincoop, el hecho de que la gente no esté tomando créditos o haya reducido sus compras es una buena noticia por el factor responsabilidad en las finanzas familiares, pero una pésima notificación a la economía como un todo por cuanto no hay movimiento, no hay ventas y el fenómeno conduce al enfriamiento de los negocios en total detrimento de la industria y el comercio.

La gente, dijo, prefirió pagar deudas acumuladas y prescindir de nuevos empréstitos, pero esa austeridad paralizó la economía en vista que no hay un motor que mueva la economía pese a que el Banco de la República bajó las tasas de interés del 7.5 a 4.5 por ciento con el fin de reactivar el consumo, pero los resultados no han sido contundentes.

Un lío no menor es que la reforma tributaria sigue afectando a la gente que no pudo acomodarse a ella, empero si hay una tendencia que es consecuencia de la nueva política impositiva, y es que la gente empezó a reducir gastos y a consumir menos.

“En la economía hay una ecuación, elemental y es que ingreso es igual a consumo, más ahorro más inversión. A la gente del común hay que eliminarle el término inversión y cuando llegan estas crisis hay que eliminar el concepto de ahorro, es decir que ingreso es igual a consumo, pero lamentablemente con el menor ingreso, empezaron a sacrificarse compras básicas como alimentos y otros rubros. Como la plata no alcanza la gente sigue inventando fórmulas y eso fue lo que pasó con la reforma tributaria que arrebató inversión, ahorro y consumo, es decir postró la economía porque las cadenas productivas resultaron afectadas y con ellas el crecimiento y el empleo”, especificó el Presidente de Fecolfincoop.

Las reformas, dijo Valderrama, que no fueron más que ligerezas por parte del ejecutivo, plantearon medidas para castigar la calidad de vida y el progreso económico porque las personas en su totalidad salieron afectadas, como se vieron perjudicadas con los fenómenos de corrupción que lastimaron la estabilidad de los más pobres.

“Las cooperativas que cubren a la población más alejada y más vulnerable se están sintiendo afectadas porque los bancos que no atienden esas necesidades, están cómodos prestando billones de pesos para financiar las obras 4-G, pero insisto, la gente de las cooperativas está un poco afectada y por eso esperamos una reacción después de las elecciones. De todas maneras estamos impulsando a las cooperativas para que hagan más trabajo comercial, a que diversifiquen su portafolio y a que estén más activas para poder enfrentar el fenómeno de la economía colombiana”, expresó Valderrama.

El problema de Colombia, expuso Fecolfincoop, es que hay un consumidor desconfiado y asustado que perdió la capacidad de compra porque tiene menores ingresos ya que el salario básico es ínfimo a la hora de pagar bienes y servicios de alto valor que suelen devorar los ajustes salariales de los trabajadores. Otro ítem es la desconfianza de los empresarios que no saben qué va a pasar con el derrotero económico, asunto que les genera miedo.

Dentro de las inquietudes de Fecolfin, está la atención que demandan de manera inherente el pequeño y mediano empresario que no puede dejarse colapsar porque es generador de riqueza y de puestos de trabajo.

Los retos del nuevo Presidente de la República

Las elecciones que son una feria de opiniones, especulaciones y encuestas, tienen al país productivo pegado del techo porque este necesita saber quién llegará al poder para definir las reglas de juego y para conjeturar de alguna manera que va a pasar con las factorías y cuál será su desempeño.

Fecolfincoop considera que el gran reto se llama inequidad porque si el país sigue caminando por el sendero que hoy tiene, y que raya en indiferencia así como en diferencias abismales entre ricos y pobres, no habrá fórmula alguna que resuelva el problema de la violencia porque precisamente la inequidad fomenta ignominia porque cuando se concentra el capital en las manos de unos y se deja por fuera a la mayoría, vienen las grandes dificultades.

Dejó claro que la desmovilización de guerrilleros será inútil en la medida en que siga la inequidad porque esos excluidos van a buscar opciones o refugio en otros actores de violencia. El país, comentó, no puede quedarse solo en reiteradas reformas sin darle participación a la gente o posibilidades de ingreso.

“Una de las reformas que tendría que hacer un gobierno es que las empresas en Colombia tengan como mínimo un diez por ciento de las acciones democratizadas con el fin de que más personas ingresen al torrente de las utilidades, cerrando brechas de inequidad sin modelos socialistas para dejar de lado ese efecto motivador de violencia que es la comparación entre los que tienen con los que no tienen”, dogmatizó el dirigente cooperativo.

Otro reto del nuevo mandatario, consideró Fecolfincoop, es combatir la corrupción con cárcel y no con tratos preferenciales que incentiven la cultura de la plata fácil o mal habida. El gremio sostuvo que esa cultura es la herencia lamentable de la mafia que enseñó a la gente a ganar dinero con prácticas inmorales.

Problema sumamente apremiante y que debe ser atacado de raíz en el nuevo gobierno es la politiquería porque en opinión de las cooperativas financieras de ahorro y crédito, el gobierno no puede seguir pagándoles favores a los políticos con los cargos públicos en vista que hay que profesionalizar al funcionario estatal. El gremio vio con malos ojos el hecho que en la Superintendencia de la Economía Solidaria hayan pasado nueve superintendentes en un término de ocho años, aspecto grave en un organismo que ejerce control.

Una salida para los problemas de gastos innecesarios puede venir con la reducción del estado que a la fecha generan erogaciones muy grandes, pero innecesarias.

Finalmente estimó Valderrama que otro reto es apostarle a un verdadero y nutrido crecimiento de la economía porque esta no puede seguir creciendo al dos o al tres por ciento, pues debe superar un rezago y mejorar los números actuales, lánguidos y poco alentadores. Una salida a la contracción está igualmente por el lado de los salarios porque con el ingreso actual no es viable pensar en economías vitalizadas por lo que invitó a ser menos tacaños a la hora de fijar un salario y de tener una consecuente tasa de retorno.

“Las economías que crecen son las que gastan, las que tienen dinero en el bolsillo y demandan bienes y servicios, pero no se le puede pedir a un mendigo que compre carro o enseres para dinamizar las cifras estatales. Vuelvo y digo, hay que retocar el modelo económico, hacerlo generoso, inteligente y positivo para todos, no para cinco grupos económicos que al paso al que va el país, terminarán reventados porque no habrá quien les compre”, concluyó el Presidente de Fecolfincoop, Enrique Valderrama Jaramillo.

 

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