Domingo, 16 Septiembre 2018 08:17

Libranzas Finsocial, soluciones financieras para ayer y no para hoy

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El sistema de libranzas ha demostrado ser eficiente, seguro y un sólido mecanismo para llevar calidad de vida en los hogares y tranquilidad en los nuevos empresarios.

En la historia reciente, los créditos de libranza se afianzaron como una salida para lograr el desarrollo de familias y personas gracias a un respaldo generado por el salario devengado en las empresas o por los ingresos percibidos por pensiones. El asunto es que mucha gente requirió dinero para mejorar su casa, para adquirir un coche o sencillamente para dar el primer gran paso empresarial.

La libranza es ese mecanismo financiero de bajo riesgo en el recaudo de cartera en donde una persona o deudor autoriza a la empresa para la cual labora a liquidar un descuento mensual o quincenal de su nómina para cumplir con sus obligaciones adquiridas al amparo de esta figura financiera.

Desde 1935 con la presentación de credenciales del cooperativismo que fue capaz de convivir con instituciones o modelos parecidos en su función como fondos de empleados. Con el tiempo y puntualmente en la rocanrolera década de los sesenta algunas tiendas de electrodomésticos, así como de confecciones y moda optaron por el sistema de ventas de garantía por descuentos de nómina. No cabe duda que el sistema crediticio basado en modelos cooperativos funcionaba a la perfección, pero como en todo, lo que bien funciona, no dura lo termina afectado por la rapiña de algunos capitales cerrados, egoístas y con poco sentido de asociatividad.

No cabe duda que el sistema de libranza, gracias a su celeridad y transparencia le ha dado una buena mano a los colombianos que sin tanto trámite y sin relicarios de exigencias, pudieron adquirir bienes o servicios o realizar inversiones de corto o mediano plazo para garantizar una vida mucho más tranquila. Este sistema de descuento por nómina resultó muy sano y sumamente conveniente, pero al igual que en las cooperativas, el error o la mala fe de unos pocos, terminaron salpicando injustamente un mecanismos útil y seguro para acceder al crédito.

Muchos medios de comunicación e inclusive un grupo importante de personas desinformadas confundían las cooperativas o las empresas de libranzas legalmente constituidas y dueñas de probidad y prestigio con experiencias súbitas de garaje en donde muchos, por confiados e ingenuos, resultaron tumbados.

La realidad es una, y no admite discusión, los sistemas de crédito avalados y regulados como la libranza tienen razón de ser y son finalmente el bordón del desarrollo y el progreso a bajo costo y sin generar peligros o amenazas para el público, lamentablemente los pecados de algunos fueron asumidos por esos beatos, ungidos por la legalidad, que cualquier día resultaron en la palestra pública sin motivo alguno y sin justa causa, solo porque a unos pocos les dio por cometer errores.

El Gerente General de la compañía privada de financiamiento, Finsocial, Santiago Botero, le dijo a Diariolaeconomia.com, que por fortuna para la entidad lo más importante es trabajar con la agenda de sus clientes que demandan soluciones inmediatas cuando acuden a un crédito, y no de largo plazo, política que redundó en una filosofía al interior de la firma y es que los préstamos bajo el esquema de libranza que cumplen con los requisitos deben ser para ayer y no para hoy, metáfora que hace parte del ADN de Finsocial que desde su creación en 2012 le ha sabido llevar crecimiento y calidad de vida a muchos hogares.

El financista sostuvo que infortunadamente en Colombia las entidades financieras no han sabido manejar la necesidad de las personas porque al mirar el asunto como un riesgo que finalmente termina consolidándose por no desembolsar el dinero de manera rápida pues una de las funciones de quienes ofrecen salidas financieras es precisamente ayudar a la gente, objetivo que logró fortalecer la empresa de libranzas de origen barranquillero que experimentó un llamativo plan de expansión porque fueron capaces de dar soluciones y no de vender traumatismos emocionales, dilaciones o ilusiones efímeras.

“Para nosotros el cliente será siempre el número uno y tristemente hay que reconocer que el sistema financiero no ha sabido darle un trato decoroso al usuario, no solo en Colombia, sino en el mundo entero. Yo creo que hay que adelantar una campaña muy fuerte para humanizar el crédito y pensar en las personas como si fueran las entidades crediticias las que estuvieran diligenciando el empréstito”, precisó el señor Botero.

Agregó que infortunadamente se hace muy complejo todo el andamiaje de una persona que solicita crédito por los riesgos que se corren ya que, si una persona se pierde, como es obvio, se pierde también el dinero en desmedro de la firma o casa crediticia, más si no hay una casa o un carro como garantía que invite a la tranquilidad.

Por la naturaleza de un negocio que al poner dinero pide que sea seguro y responsable, la experiencia del usuario no es la más amable y es allí en donde Finsocial ha marcado diferencias, motivo por el cual invirtió en la capacitación de sus empleados, en donde no solo de logró optimizar el servicio al cliente sino alcanzar toda una transparencia que llegó a niveles tan afables que si la persona no está satisfecha con el préstamo y sus condiciones, puede prescindir del desembolso, devolver la plata y quedar desvinculado de Finsocial en un término máximo de cinco días, mostrando lo anterior que en la entidad única y exclusivamente hay clientes satisfechos y tranquilos por las reglas de juego.

La eventual devolución de un dinero girado por parte de un cliente no tiene costos impositivos o administrativos, es decir que Finsocial igual responde con amabilidad y un voto de confianza porque para la empresa es muy importante la transparencia como garantía en calidad de lo que la firma ofrece.

Botero manifestó que, en buena hora para Colombia, la libranza es una solución de bajo costo, fácil en su colocación y de bajo riesgo que le ha dado una mano importante a muchos nacionales, pero que estuvo injustamente cuestionada por asuntos totalmente ajenos a quienes llevan esta solución de manera vertical y a la luz de las autoridades y entes reguladores.

Consideró que en teoría el crédito de libranza es el crédito de consumo más seguro que hay en el mercado lo cual está respaldado con números toda vez que la Superintendencia Financiera señala que la mora en un crédito de libranza está alrededor del 2,5 por ciento mientras que el indicador de un crédito de consumo para autos o libre inversión está entre el siete y el ocho por ciento en promedio, lo cual corrobora que el crédito de libranza es mucho más seguro que el desembolso para consumo ofrecido en las entidades financieras.

Aclaró que, si bien los bancos cuentan con una infraestructura muy bien definida y visiblemente sólida que les permite manejar 44 billones de pesos en libranzas, hay instituciones no reguladas como Finsocial, que estando vigiladas y bajo parámetros de responsabilidad, no pueden captar dineros del público porque el negocio per se consiste en colocar dinero propio asumiendo riesgos particulares.

“Lo importante y que debe tenerse en cuenta es que, si en algún momento estas compañías venden cartera a instituciones financieras o a personas, debe haber en la operación un regulador o un contralor como es el caso de Finsocial que determinó que toda la cartera tiene como destino las instituciones financieras a las que se les vende dichos compromisos, pero todo originado a través de un patrimonio autónomo manejado por una fiduciaria que para el caso en mención es llevado por Fiducoomeva, hace que haya un policía en la mitad o un ojo avizor, evitando que hayan libranzas dobles, que los prepagos, si los hay, sean pagados, que no haya cabida para la venta de libranzas falsas y que haya una revisión uno a uno de los créditos para garantizar transparencia y eficacia, en donde esa figura de contralor maneje la chequera de la empresa y propenda porque no se digan mentiras sobre la realidad de la cartera y su mora”, especificó Santiago Botero.

A criterio suyo, si a futuro la gente piensa vender cartera, ello debería hacerse con un vehículo regulado como se hace en Finsocial para darle esa transparencia que piden las operaciones y evitar con ello crear malas intenciones lo cual mostraría un gran vacío en el modelo si no hay alguien que controle ese tipo de actividades.

Para evitar que se hagan reincidentes casos en donde muchas personas terminaron estafadas por una leonina usurpación del modelo y de quienes venden créditos de libranza, se hace necesario blindar el negocio de quienes transfieren cartera y no están regulados a través de patrimonios autónomos encargados a una fiduciaria como se explicó y que hoy es un valor agregado de Finsocial que decidió decirle sí a la credibilidad, a las operaciones diáfanas y a la legalidad.

En su momento la figura adoptada por Finsocial no buscaba un beneficio personal, sino que buscaba un mecanismo seguro para los inversionistas que pedían un mecanismo de confianza el cual se dio con los patrimonios autónomos puestos en una fiduciaria.

“Yo siento que ese es el vehículo correcto y tan es así que con todos estos escándalos que ha habido con el tema de libranzas, Finsocial es una compañía que no tiene contingencias y que no reporta problemas de cartera que no haya reportado, que no haya mostrado o pagado, menos con líos de libranzas dobles porque toda mi cartera es auditada permanentemente por la fiduciaria lo que demuestra que este es el modelo correcto por lo que invito a que aquellas compañías que nos reguladas y que quieran ver este modelo de originar cartera y de vendérsela a instituciones, lo hagan a través de bancos. Este es un modelo muy utilizado en el mundo y es por eso que en Estados Unidos hay compañías específicas buscando generar tarjetas de crédito, vendiéndole la función a la banca con una ventaja y es que, al no haber una regulación por parte de la Superintendencia Financiera, se puede ser más flexibles, más rápidos y mucho más ágiles”, aseveró.

Como dato adicional, comentó Botero, a través de estos modelos, las empresas pueden llevarle a la banca gente que no puede ser bancarizada o que en algún momento tuvo un problema con las centrales de riesgo, quedando marginado del crédito formal y muy expuesto a un paga diario o gota a gota, y es allí en donde las empresas como Finsocial son muy útiles gracias a la flexibilidad lo cual demuestran con un inmejorable nivel de cartera, asunto clave para el dinamismo económico porque con todos los agentes, demandando bienes y servicios, el desarrollo y el progreso están garantizados.

Los préstamos a ese tipo de público han dejado una muy buena experiencia por cuanto la calidad de la cartera de Finsocial está en promedio en punto dos o punto cinco por ciento en mora sin nunca haber castigado alguno de esos créditos al interior de Finsocial lo cual no es un dato menor puesto que la empresa tiene entre 230.000 y 240.000 millones de pesos en préstamos. A la fecha Finsocial ha prestado entre 400.000 y 500.000 millones de pesos en cartera representados en 14.000 o 15.000 créditos activos.

El sistema de libranza generalmente es una solución urbana, pero la libranza está mirando a la ruralidad y a donde a la banca le cuesta mucho más llegar o hacer el montaje de una oficina. Dentro de las funciones de Finsocial está el campo el cual se puede atender con los 200 asesores de la compañía que están dispuestos a poner ese ADN de la marca para llevarles dinero a los colombianos en el último rincón de la patria lo cual se puede hacer a través de fuerza de venta o de la misma tecnología.

Uno de los grandes problemas de Colombia es que no goza de una adecuada cultura financiera y caso opuesto el país adolece de grandes oportunidades de desarrollo a través del sistema financiero, de las cooperativas o de alternativas funcionales y cómodas como la libranza. Es por ello que Finsocial recomienda los créditos legales regulados o vigilados, y dejar de lado los costosos y peligrosos prestamos gota a gota.

Sobre los riesgos que puede tener el sistema, Botero dijo que, si una compañía poco confiable hizo la libranza y le entregó dinero al interesado, el riesgo lo corre no quien recibió el préstamo sino aquel que comprará ese crédito que no es tan bueno como aseguran o ha sido vendido a varias personas. El menos afectado, aclaró, es a quien le venderán la cartera a fecha de hoy, pero en definitiva no aquel al que se le desembolsó el dinero.

Consideró importante trabajar con gentes responsables, honestas y que acrediten experiencia y hagan presencia en las zonas sin que ello diga que no se les puede dar oportunidad a los nuevos pues la idea es abrirle oportunidades a muchos actores de calidad que quieren montar un modelo Finsocial. De todas maneras, con experiencia o recién llegados al mercado, lo ideal es buscar actores que tengan estándares buenos verbigracia una propuesta Finsocial que hace muy buen uso de su marca y de las ventajas que brinda contar con la certificación ISO 9001, y la única certificada en la Costa Norte con ISO 27.000 por Bureao Veritas.

Finsocial está igualmente calificada por Fitch Ratings Rating que otorga calificaciones bien complejas en vista que evalúan como administrador, es decir que miran todos y cada uno de los procesos, pero adicionalmente la calificadora le pone nota a bancos, países y multinacionales.

“Cuando yo fui calificado por esta firma era muy pequeño, pero en medio de todo reconocieron que estaba haciendo las cosas bien, entonces si uno va a recibir un crédito de alguien debe darse en términos respetuosos, muy de amigo y caluroso, esa es la razón de por qué somos amigos de nuestros clientes que ya saben que cuando necesitan dinero con prisa, automáticamente piensan en Finsocial.

“Somos como una tarjeta de crédito, es decir no ofrecemos la tasa más barata, tampoco la más cara, pero si somos una solución muy importante para el cliente al que me gustaría prestarle a tasas más baratas en la medida que los bancos generen esas condiciones, empero hoy eso no es posible porque hay una realidad y en medio de la dinámica hay bancos que nos ven como competencia y por eso no dan tipos de interés más flexibles, de todas maneras y así lo siento, Finsocial y los bancos debamos ser aliados porque yo les ayudo a llegar a donde ellos no llegan, les reduzco los riesgos porque el prepago de un préstamo y su costo lo asumimos nosotros, ahora bien si un usuario de crédito incumple, el 50 por ciento de esa obligación la paga Finsocial”, sostuvo el Gerente de la firma.

Afirmó que las tasas de interés suelen ser un tema complejo y anotó que los altos costos de las tasas y de los servicios financieros en Colombia y en América Latina obedece al pago de una infraestructura muy costosa, a unos compromisos de nómina y a la misma innovación que obligan a tener ingresos altos de intermediación, el problema, expuso, es mucho menor en los países desarrollados en vista que ya las entidades financieras no requieren tantas sucursales y en países como Estados Unidos pagan un cheque solamente con una fotografía a través de la tecnología lo que hace que se afiancen esas economías de escala y que los niveles de competitividad sean tan óptimos que los costos financieros no exigen mayores costos.

“En mi sentir, la tasa de usura en lugar de ser algo bueno resulta malo para la personas más débil o vulnerable porque cuando hay tasas de usura al límite, hay dos opciones, prestar con una tasa muy alta o negar el crédito lo que implica mandar ese cliente al terrible gota a gota, que cobra el 30 por ciento efectivo mensual, el uno por ciento diarios y no el efectivo anual. En definitiva, el tema es un dilema porque la tasa de usura no puede eliminarse porque aparte de populista, la medida sería técnicamente inviable y de alto riesgo, aparte que en medio de una crisis vendría una guerra por quitarse los buenos clientes”, especificó.

En Colombia, los créditos de libranza son especialmente utilizados en el pago de maestrías, fortalecimiento y creación de un negocio propio, compra de vehículos, mejoras de vivienda, turismo y otras finalidades. La tendencia deja ver que el crédito de libranza no es únicamente un crédito de consumo y que está siendo vital a la hora de definir por medio de la nómina o la mesada una mayor independencia económica toda vez que esos dineros van al emprendimiento y creación de empresa.

La dinámica es tan real que Finsocial adelantó campañas para enseñarles a las personas a crear sus propias líneas o modelos de negocio. La libranza es tan determinante que, si hay un buen manejo del dinero, potencia el futuro de las personas, llevándolas a fundar su propia factoría lo cual le garantiza a su familia una mejor calidad de vida porque cristalizan proyectos con recursos frescos y sin sufrirlos.

La oportunidad de independencia económica a través de la libranza es tan viable que, en un núcleo familiar, padre, madre e hijo acuden al sistema para inyectarle dinero al sueño de decir “este negocio es mío”.

Botero dijo que el crédito es lo mejor que puede tener una persona de bajos recursos porque permite disfrutar de las cosas gratas de la vida, es tanto como comprar casa a los 80 años y no a los treinta años y pagarla hasta los 80. Para muchos, dijo, el crédito y el interés es una manera de llevar a que los que no tienen dinero vivan como aquellos a los que les sobra, guardadas las proporciones.

Los mejores clientes de la libranza siguen siendo los maestros y los pensionados, para Finsocial, una de las zonas en donde hay muy buen nivel de cartera y pago oportuno es la Costa Norte en donde la cultura de pago es ejemplar porque la gente está honrando sus compromisos.

Un crédito por libranza puede ir hasta 120 meses, pero el pago en términos reales se hace en cinco años. Los desembolsos pueden ser de 14 o 15 millones de pesos, sin embargo, para el caso de los maestros la capacidad de endeudamiento puede oscilar entre los 40 y 50 millones de pesos a través de libranza.

En el negocio de la libranza llegan proyectos imposibles hasta usuarios del más allá porque algunos hacen uso de la cédula de los difuntos para sacar un préstamo que de ser aprobado deja al prestamista de muerte y al muerto viviente de carnaval. El sector no es ajeno a los fraudes o a la suplantación de identidad, lío que se hace muy habitual en el negocio de crédito.

En síntesis, Finsocial es una compañía privada de financiamiento conducente en la originación, administración y recuperación de créditos bajo la modalidad de libranza a docentes, activos o pensionados, del sector público, de carrera administrativa y cuyo ingreso provenga del Sistema General de Participaciones, SGP que son los recursos del estado de destinación específica.

La cartera total administrada de Finsocial presentó mejora en los indicadores de crecimiento de 77,76% entre junio de 2017 y junio de 2018, al llegar a los $195.563, 2 millones. Su índice de cartera vencida cerró en 0,18%, cifra por debajo de la del sector y la más baja en los últimos 3 años. Al cierre del segundo trimestre de 2018 el total de la cartera administrada con mora de más de 90 días representa 0,03 por ciento del total que equivale a $68,1 millones”, lo cual fue motivo para que la calificadora de riesgos Fitch Rating Ratings ratificara su calificación a Finsocial como Administrador Primario de Activos Financieros de Crédito en ‘ABPS/S 2-(col) mientras modificó su Perspectiva de Estable a Positiva.

Esta calificación se otorga a entidades que han demostrado un alto desempeño en las funciones generales como administrador.

Según el informe de Fitch, esta empresa con sede en Barranquilla y sucursales en 15 ciudades, se caracteriza por, un crecimiento estable y consistente, con indicadores sanos de calidad de cartera. De igual forma por un fortalecimiento en el gobierno corporativo con la participación de Kandeo en la junta directiva con lo cual se espera que siga estable en un futuro.

En el aspecto financiero, su razón activo total a pasivo total es de 2,05 veces, lo cual indica la capacidad de la compañía para cumplir con sus obligaciones financieras y comerciales. La utilidad neta aumento un 851 por ciento, producto del crecimiento de la fuerza comercial y el musculo financiero proveniente del nuevo socio.

Santiago Botero considera que a los venezolanos hoy en precaria situación hay que verlos con respeto, aprecio y como una gran oportunidad en vista que se trata de buenas personas que están prestas a trabajar y a ser los mejores porque entre otras cosas son muy ingeniosos. A Colombia, expresó, no se le puede olvidar que con Venezuela hay una deuda histórica porque abrió las puertas en los afables tiempos del petrodólar y del bolívar a 14 pesos.

“Si voy por la calle y pasa un colombiano necesitado es posible que le aporte 20.000 pesos, pero si me encuentro un venezolano, la verdad, le doy 50.000 pesos porque así estoy ayudando a muchas personas.

Para el Gerente General de Finsocial, la idea presidencial de bajar los impuestos empresariales es una idea más que inteligente porque solo así será viable dinamizar la economía y aumentar la oferta de empleo. En su opinión, Colombia gasto en obras que no tenían recursos y en rubros totalmente innecesarios. Si el gobierno le da oxígeno a las empresas, serán otros los vientos que soplen en el país sobre todo cuando la competencia es con el mundo.

Desde la tribuna de Finsocial hay una tendencia de optimismo que permite pensar en una pronta reactivación de la economía, entre otras cosas porque hay aires nuevos en el manejo del país ya que hay un presidente de la República comprometido, con la camiseta puesta y con oficio. Hoy dijo, hay inversión, perspectiva y unos cambios generacionales que le darán un giro muy deseado a Colombia en donde los decentes son muchos más. A la firma le va tan bien que proyecta un crecimiento de tres dígitos pues espera superar el 100 por ciento.

Finsocial es una empresa feliz porque sabe que ha salvado vidas puesto que muchos usaron el dinero en tratamientos médicos, igual porque los que no tenían oportunidad pudieron enviar sus hijos a la universidad o tan solo porque triunfaron en el sector real con proyectos empresariales soñados o simplemente porque se evitaron un plomazo al no poder pagar un pavoroso gota a gota.

Esta firma que aprendió a ganar dinero sin abusar de la gente y a entregar llaves de éxito, afianzó un tejido social afortunado y labro tierras áridas para el bienestar de muchos que buscan una mínima opción. La empresa abrió caminos de esperanza y llevó un bálsamo de felicidad en rostros que posiblemente adolecían de fe, anhelos y metas.

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