Sábado, 17 Noviembre 2018 11:58

Colombia, único país del mundo que le pone IVA a la pobreza: Sarmiento

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El afamado analista hizo fuertes reparos a la propuesta gubernamental que extiende el impuesto a las ventas al universo de la canasta familiar. Vaticina que si prospera la ley de financiamiento, el país agudizará la contracción de la demanda.

La propuesta de reforma tributaria más conocida como ley de financiamiento sigue recibiendo críticas de los diferentes sectores económicos que la ven como una amenaza al desarrollo y a la dinámica económica porque con mayores impuestos y con medidas impopulares, la gente optará por no hacer compras y por aplazar inversiones.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el analista económico, Eduardo Sarmiento Palacio, aseguró que la política económica nuevamente pinta como un enorme desastre porque tristemente el país se enfrascó en una política liderada por economistas que resultaron ser un total fracaso.

Dijo que tal y como lo advirtió, la política económica sigue dando palos de ciego, con el agravante que las equivocaciones son recurrentes y las propuestas las mismas, es decir, que los ministros de Hacienda de los últimos años siguieron un modelo económico neoliberal que colapsó y que sigue siendo la terrible hoja de ruta que sigue castigando a la población más vulnerable.

“Colombia es sin lugar a dudas el único país que le pone impuestos, tarifas e IVA a la miseria porque no tiene presentación que a lo poco que tiene derecho una persona pobre que es a comerse un huevo, lo pongan a pagar tributos por esa mínima proteína. Este es un país que tiene que cambiar el modelo porque no puede pretender que bajando los salarios para estimular el desarrollo de las empresas. Me hago una pregunta, ¿qué tipo de empresas tiene el país para que les bajen los impuestos”, subrayó el señor Sarmiento Palacio.

El experto lamentó que todas esas medidas quieran ser compensadas con políticas asistencialistas lo cual hace del gobierno, una administración precaria, entre otras cosas porque el ejecutivo determina que las empresas que no pueden pagar salarios están muy mal, luego, explicó, le quita los salarios a la clase media como también a la clase media-baja y posteriormente adorna eso con un subsidio asistencialista que obviamente no corresponde a lo que pierde el trabajo con relación al capital.

Dijo que resulta impresentable y poco práctico bajar los salarios para luego decorar esas decisiones con unas ayudas o subsidios a los sectores más necesitados.

En opinión del economista, la propuesta carece de astucia y de conciencia social porque una reforma de ese talante le pone un freno de mano a la economía, lujo que el país no puede darse toda vez que viene de un angustiante enfriamiento de la economía por las medidas erradas del ministro Mauricio Cárdenas. Añadió que es totalmente ilógico alivianar las cargas de las empresas o de la gente más rica con una factura que termina pagando la gente del común o de las capas sociales medias y bajas que son en último las que demandan bienes y servicios, esas que muy seguramente dejarán de adquirir calzado, confecciones, alimentos y otros bienes sin contar con la baja compra de servicios pues no habrá poder adquisitivo que permita una digna calidad de vida.

Reiteró que no tiene asidero darles mayores ganancias a las empresas si les quitan la demanda porque al final del ejercicio, no habrá quien haga absorción de los productos fabricados o de los productos puestos al público. Esa contracción de la demanda interna, afirmó, puede extenderse a la producción y al empleo, haciendo todo mucho más complejo y dejando a la ley de financiamiento como una adversa, toda vez que resulta más caro el remedio que la enfermedad.

“Algunos dicen que las propuestas del ministro Carrasquilla son una muestra de poco afecto por las clases populares, pero lo cierto es que el modelo económico fracasó, porque no funciona y está totalmente mandado a recoger pues para que este funcione, obliga a bajar salarios y a aplicar políticas asistencialistas es decir que por un lado el gobierno hace de Pinochet y por el otro lado lo de Chávez, lo cual no va a funcionar”, expresó Sarmiento.

En su análisis, el reconocido analista escribió que con la caída en los precios del petróleo, con un crecimiento económico de dos por ciento y con unas propuestas ilógicas, el gobierno no tiene luz porque esos problemas no se arreglan bajando el ingreso de los nacionales. Razonó que lo que se está planteando es un nuevo modelo que cambie el comercio internacional que ha resultado todo un desastre porque ese modelo está basado en los commodities que desplazan las exportaciones industriales y agrícolas con un marcado deterioro de los ingresos porque es un modelo que opera a través de la depresión salarial.

Para Sarmiento Palacio, el país debe con urgencia cambiar el modelo económico porque hay que volver a la industrialización, cambiando esa estructura externa que tildó de absurda porque está basada en recursos naturales que solamente es conveniente cuando hay altos precios. Fue tajante al decir que el sector de hidrocarburos y esa marcada concentración de inversiones y de ingresos tan solo destruyen industrias y agricultura como ya ha pasado en otros países y en Colombia para no ir muy lejos. Hay que decirlo cuantas veces sea necesario, aseveró, pero una estructura productiva sostenida en recursos naturales que no arranca, es una mala señal que pide a gritos buscar un modelo económico distinto.

“Lo malo de los ministros de Hacienda en Colombia es que fracasan con el mismo modelo de sus antecesores y un ejemplo claro es el del ministro Carrasquilla que lo único que se le ocurrió fue subir el IVA que es el instrumento más impopular que tiene un gobierno. Esta política neoliberal y dañina tiene al país muy defraudado y lo cierto es que el modelo y sus indecentes resultados no nos va a llevar a ninguna parte, el tema es que seguirán los indicadores económicos y sociales a la baja”, sentenció el Decano de Economía de la Escuela Colombiana de Ingeniería, Julio Garavito.

El ejecutivo tiene que entender que el progreso está en la producción y en la capacidad del trabajo porque una economía sustentada en represión empresarial y salarial está totalmente equivocada porque las teorías más obvias y calificadas dicen que el producto nacional crece y la riqueza se genera en la productividad del trabajador que hoy no existe porque la deprimen los salarios.

Es importante y determinante, estimó, garantizarles demanda a las empresas para que los sectores tengan compradores porque de nada sirve aumentar la productividad y la inversión en los trabajadores con unos salarios que están por debajo de dicha productividad y que conlleva a contraer la demanda, “eso así no opera”.

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