Sábado, 04 Mayo 2019 01:37

Corte Constitucional podría dejar sin piso jurídico el PND: Sarmiento

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Los analistas aseguran que hay muchas propuestas que no tienen asidero a tal punto que se salen del mandato constitucional. ¿Irresponsabilidad en gobierno y Congreso?

Entre 1550 y 1810 los pueblos de América Latina, puntualmente los del Nuevo Reino de Granada, estuvieron bajo el poder de la corona española que implantó unos sistemas productivos basados en la encomienda, la mita y el resguardo que fueron migrando a una explotación de los indígenas así como a una esclavitud que traía implícita la erradicación de las costumbres y la forma de vida, pero igual estaba matizada por la expropiación y el hurto de las riquezas a los legítimos dueños de oro, esmeraldas y otras fortunas que partieron rumbo a Europa dejando tras la estela de los barcos, maltrato, postración, abuso y muerte.

Reiteró, lo anteriormente narrado pasó entre la conquista y la colonia, pero lamentablemente la condición de los ciudadanos en Colombia hoy, es tan igual o quizás peor, ya que hay una cascada de impuestos que ahorcan a personas naturales y jurídicas y unas tarifas adicionales, de alguna manera incongruente en dónde a la gente se le dice usted no estuvo en el desfalco de la costa, pero tiene que pagar.

El Plan Nacional de Desarrollo ha dado para muchas críticas e inclusive ha puesto en entredicho la credibilidad del gobierno, del cual muchos aseguran, brilla por su ausencia y falta de autoridad. Como si el mal no fuera de consideración, Colombia eligió un Congreso que deja mucho que desear por el irrespeto con los colombianos que ven como aprueban leyes a diestra y siniestra sin saber mucho del contenido de éstas. Quizás la Cámara de Representantes salve la papeleta, pero el Senado ratifica el por qué se pide a gritos acabar con el sistema bicameral, pues una sola Cámara legislativa podría ser más eficiente, menos abocada a la corrupción y mucho más delgada para garantizar celeridad.

En fin, el Plan Nacional de Desarrollo ha dado para todo, pero son lamentablemente más las voces que lo cuestionan que aquellas que lo ponderan. La situación es complicada, hay indicadores que ameritan el oficio del ejecutivo, pero el trabajo no se nota, hay ausencia de poder, según algunos, y Colombia podría desplomarse tal y como lo está experimentando Argentina, la mejor tesis de cómo termina lo que mal se hace, lo anterior para no ahondar en la ya desgastada Venezuela.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el analista económico, Eduardo Sarmiento Palacio, aseguró que hay mucha preocupación porque el Plan Nacional de Desarrollo no ofrece soluciones integrales sino que peca en una serie de ofrecimientos que no cuentan con respaldo económico, es decir que hay una propuesta gubernamental basada en el incumplimiento. Expuso que ante las inconsistencias, la Corte Constitucional podría dejar sin piso jurídico la ley del plan, clave para el desarrollo de un país al que se le debe todo.

Esa posibilidad inclusive fue motivo de un debate en la Universidad Industrial de Santander. Con la Constitución Política en la mano Sarmiento demostró que el plan no tiene fuerza de ley porque el simple hecho de tener la norma en el plan, ese aspecto per se, no garantiza la ley porque la legislación habría que tramitarla por los procedimientos regulares porque en ese contexto no hay fast track, es decir que no puede adelantarse sin el proceso reglamentario del Congreso.

Recalcó que lo que reza la Constitución es que el plan debe estar basado en las leyes existentes y solo en una serie de casos especiales podrá ser tramitada por los procedimientos regulares los cambios en las leyes más conocidos como actos legislativos.

“Vamos a esperar que dice la Corte porque ese Tribunal un día dice una cosa, otro día dice otra, y aquí va a tener una presión sumamente fuerte en donde ya hay compromisos con los municipios, con los empresarios y con otros agentes jurídicos y naturales. Todo eso que se puso en el plan será difícil que sea rechazado, de manera que el gobierno quedará montado en eso, posiblemente incumpliendo varios compromisos, pero luego vamos a ver que dice la Corte Constitucional y hasta dónde, a través de la Ley del Plan, se pueden introducir leyes nuevas sin los procesos normales que demanda dicha diligencia legislativa. La Constitución establece que el plan es tan solo para ordenar las leyes existentes y que en los casos de nuevas leyes para conseguir los propósitos del plan, estas tendrían que ser tramitadas por los procedimientos y tiempos necesarios del Senado y de la Cámara, allí es claro que podrían venir problemas con el Alto Tribunal que en varias oportunidades ha señalado que los planes de desarrollo, no son para establecer de manera forzosa nuevas leyes”, especificó el analista.

En Colombia las lecciones no se aprenden

Sarmiento precisó que Colombia sigue repitiendo los errores recientes que acabaron con el empleo y con el progreso, sencilla y llanamente porque los gobiernos se dedicaron a hacerle caso al Fondo Monetario Internacional, FMI, y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, organismos que nada saben de Colombia y que no entienden la real situación de un país que sigue en calzas prietas por apostarle a un modelo económico que atomizó la producción y el mismo empleo.

Sobre el Plan Nacional de Desarrollo, el analista económico expresó que la propuesta lamentablemente se sale de los avances que el país había logrado en la formulación de los planes de desarrollo en el pasado. Aclaró que otrora se fijaban una serie de objetivos para mejorar el funcionamiento del sistema económico y luego para alcanzarlos se perfeccionaban y fortalecían una serie de instrumentos, es decir que había una planeación indicativa en donde, de acuerdo con la economía, eran establecidos unos propósitos para reorientarla y fortalecerla, luego, dijo, el trabajo grande estaba en encontrar los instrumentos para alcanzar esos objetivos.

“Este plan logra salirse totalmente de ese esquema de planeación indicativa que es el que está en la Constitución, estableciendo 300 objetivos que luego son duplicados por el Congreso haciendo que el ejecutivo tenga un plan lleno de objetivos sin instrumentos y en la ciencia económica se enseña que el número de propósitos debe ser igual al número de instrumentos porque de lo contario no los obtiene, o tan solo tiene uno a cambio de los otros. Este plan sin duda falló en los principios más elementales de la planeación indicativa con el agravante que no se está cumpliendo con el mandato de la Constitución que señala que los planes de desarrollo son básicamente una herramienta para ordenar los gobiernos y las economías, pero en este caso se trata de una mecánica de arreglos entre el gobierno y el Congreso sin mirar los factores elementales de la economía”, apuntó el señor Sarmiento Palacio.

En opinión del egregio ingeniero de la Universidad Nacional y primer colombiano en recibir un doctorado en economía en la Universidad de Minnesota, hubo temas dentro del Plan Nacional de Desarrollo, PND, que nada tenían que hacer allí, pues inclusive algunos rayaron en lo incongruente y poco inteligente, verbigracia el tema pensional, el pasivo de Electricaribe y otros que demandan escenarios y momentos muy distintos.

Según Sarmiento hay infortunadamente unos personajes que plantean una serie de propósitos, pensando en conciliación con el Congreso cuando en el pasado tan solo existía la iniciativa del estado que era el qué formulaba impuestos, los gastos fiscales como también el Plan Nacional de Desarrollo y era el Congreso quien aprobaba o desaprobaba. Hoy todo es a la inversa porque todos esos temas son determinados en una alianza con el legislativo que satura las propuestas gubernamentales con las del Congreso propio, dejando al garete las responsabilidades, que a criterio de la Carta Magna, son del resorte del ejecutivo.

Manifestó el reconocido analista que hay de por medio un montón de objetivos que no han sido calibrados y que no tienen una clara representación en los instrumentos de tal manera que habrá una multitud de acciones separadas, desorganizadas, sin un diagnóstico y lo más grave sin los instrumentos para conseguir que las propuestas lleguen a buen puerto.

“En materia de pensiones, hay que tener en cuenta que se trata de un sistema que aumenta el gasto del gobierno por iniciativa del Congreso sin saber de dónde van a salir esos recursos, eso es cierto en las pensiones, eso cierto en la cuestión de la Electrificadora del Caribe y cierto en materia arancelaria, aspecto grave porque los aranceles tienen responsabilidades e impactos fiscales. Aquí uno ve que el gobierno primero hizo el presupuesto con el legislativo, luego adelantó otro presupuesto con el PND y finalmente con la definición de los artículos del plan, hay una acción desorbitada del gobierno por incluir puntos a cambio de que el Congreso adicione unos cuantos conllevando a miles de propósitos, a miles de compromisos sin un diagnóstico de que cómo van a afectar la economía sin los instrumentos para conseguir fines útiles y reales”, expuso Sarmiento.

A criterio del economista hay un lío enorme y es que desde luego no hay gobierno como lo han dicho otros analistas y exministros puesto que tan solo hay una gran debilidad conceptual en donde los funcionarios económicos no tienen claridad de lo que hacen y pasan por alto una planeación indicativa. En su análisis, lo adelantado en el PND tiene todas las características de la Unión Soviética cuando había mucho por hacer con una planeación global, empero aclaró que en una economía de mercado no se puede ir más allá de una planeación indicativa en donde hay una labor que giran en torno a una serie de objetivos concretos y sobre pilares de unos instrumentos claramente definidos.

Aseguró que el plan muestra un gran error técnico en la elaboración de un sistema de planeación indicativa, una consecuencia apenas consecuente con un gobierno que no tiene control sobre le Congreso. Sarmiento adujo que el ejecutivo debe aceptar las aceptaciones parlamentarias a cambio de dejar que el legislativo tenga iniciativas excesivas, es decir dos organismos disparando toda clase de propuestas sin saber cómo las van a cristalizar con el agravante que carecen de los instrumentos para conciliarlas, matizarlas y dimensionarlas.

“Estamos ante una falla técnica muy grande en la confección y manejo de la planeación nacional, y en esto tiene responsabilidad el gobierno que no cuenta con una línea clara de manejo de la política con el Congreso y luego los funcionarios del gobierno, ante la falta de ideas claras y concretas, entraron en un proceso de negociación totalmente en favor del Congreso”, expresó Sarmiento.

Sarmiento sostuvo que el problema más grave que tiene Colombia es el empleo porque la tasa de desempleo pasó a una tasa del once por ciento, asunto muy grave que no tiene nada que ver con Venezuela. Añadió que el empleo creció punto dos por ciento cuando usualmente crecía entre dos y 2,5 por ciento. Lo anterior, explicó, obedece al pésimo desempeño en la actividad productiva y a las decisiones equivocadas del Banco de la República.

Enfatizó que el panorama no puede ser peor porque con un desempleo desbordado y con una economía que no ofrece puestos de trabajo, la situación es alarmante. Dijo que todo el aumento de la fuerza de trabajo, que es grande en Colombia por el aumento de la población y por otros factores, no tiene en donde emplearse, dejando a la gente totalmente desplazada del sistema.

Indicó que es inconcebible que la economía crezca a niveles del 2,7 por ciento y la productividad del trabajador crece igual 2,7 por ciento, lo que quiere decir que no hay espacio para el aumento en el empleo, situación gravísima que a juicio de Sarmiento Palacio, es culpa del Banco de la República, de la apertura económica y de la prioridad a la minería. Todo esto insistió permite preguntar ¿por qué el plan no tiene un diagnóstico sobre el empleo?, “Sencillo, porque no son serios”.

El desempleo nacional que es del 11 por ciento asusta, pero los indicadores más grandes los muestra Bogotá que tiene un desempleo del 13,5 por ciento, algo terrible si se tiene en cuenta que durante los gobiernos de izquierda el desempleo se mantuvo en el ocho por ciento. Declaró que al Emisor le cabe culpa porque ha mantenido la economía del país por debajo de su potencial lo cual con el comercio internacional le dio lugar a un déficit en cuenta corriente del cuatro por ciento, uno de los más grandes del mundo. Con la tendencia del desempleo, 1,5 por ciento anual el panorama no es el más halagüeño.

En el frente minero, afirmó, que tiene grandes inversiones de capital, lamentablemente no genera empleo lo cual explica la gran crisis nacional, el deterioro de los salarios y la ruptura social. “Eso ni se menciona en el plan”.

Para Sarmiento en el Plan Nacional de Desarrollo hay un análisis económico y una visión científica de gran pobreza. Cuestionó de igual manera el hecho que las importaciones ingresan privilegiadas y dejando de lado las exportaciones lo cual implica un endeudamiento que llega a tasas de interés muy superiores al crecimiento de la economía, situación que conllevará a un colapso económico social matizado por desequilibrios con el comercio exterior y con el mercado laboral. Así la economía, concluyó, es más que pobre, lamentable, porque el crecimiento no llegará a tres por ciento.

Colombia, abandonó el desarrollo para retornar a la colonia

Este medio igual consultó a los empresarios de la minería y la ingeniería para conocer su punto de vista sobre el proyecto de ley del Plan Nacional de Desarrollo y las voces fueron escépticas y destempladas, entre otras cosas, porque sienten que la economía sigue atorada y que los anuncios de reactivación no son tan sinceros por cuanto hay mucha gente en la calle y varias empresas pasando por las verdes y las maduras, eso sin hablar de los campesinos a los que ya se les olvidó a qué sabe la carne o cómo son los billetes de diez mil pesos.

El Presidente de la Asociación de Mineros del Norte de Boyacá, ASOMINB, y de la Fundación Casa Luna, Germán Suárez Bernal, aseguró que el Plan Nacional de Desarrollo, tal y como está concebido, fortalece el argumento de muchos en el sentido que es tan solo un Plan de Subdesarrollo que devuelve al país a la época de la colonia en donde por lo menos en el sector minero, son entregadas todas las prebendas y prerrogativas a las multinacionales que hoy manejan el 70 por ciento de la producción minera en Colombia.

Suárez dijo que a las empresas de grueso calibre y con chequera generosa les han bajado la carga impositiva, incluidas las regalías, dejando ver con preocupación que las inversiones en las zonas productivas desaparecieron prácticamente, castigando a los municipios productivos que hoy son los más miserables del país.

“Esta es una situación bastante compleja, y reforzando con el tema de generación de energía hídrica, el páis muestra una protección o la búsqueda de salidas para subsanar graves errores con el tema Hidroituango, Electricaribe y el mismo asunto de la electrificadora de Boyacá que fue vendida o feriada para que los usuarios pasaran a pagar la energía más costosa del país y del mundo. Este entorno raro y malsano no puede terminar castigando a los colombianos que no tienen por qué pagar los negocios o los torcidos del pasado”, apuntó Suárez Bernal.

Evocó que Colombia fue un país construido con esfuerzos regionales en donde hubo trabajo y sacrifico de muchas personas y de las Juntas de Acción Comunal, de trabajo social y de compromiso que sacó adelante la red terciaria y los caminos rurales de las diversas provincias colombianas que aun viven en los tiempos de Alexander Humboldt. Sostuvo que la otra Colombia, la de gente pobre, la dueña de las riquezas del subsuelo que administra el estado, sigue con ansias de surgir y avanzar en la vida, pero el atraso es tal, que esa población está desconectada hasta de la electricidad porque en Colombia por lo menos el 65 por ciento de los colombianos no gozan de fluido eléctrico. Todo muestra que Colombia vive en pleno subdesarrollo y tristemente lo que tenía el país en desarrollo industrial y en protección del patrimonio de la nación, según Suárez, desapareció en los últimos 15 años dejando a Colombia en una posición de nueva colonia y en condiciones muy desfavorables.

“El escenario es muy oscuro porque Colombia prácticamente no tiene nada, todo lo vendieron y la plata no se ha visto. Para completar llegó el azote de la economía agraria, la postración de la industria nacional y la entrega de empresas emblemáticas de la nación, ese patrimonio público paso a manos de las multinacionales que hacen lo que se les antoja sin ninguna contraprestación al país. Como ingenieros y como líderes sociales da física vergüenza hablar con colegas de otros países de la región. Los que hace quince años veíamos rezagados en desarrollo nos superaron ampliamente y no es sino mirar a Bolivia, a Ecuador y a Perú, que lo hace de manera amplia al igual que Panamá”, anotó el ingeniero Suárez.

Todo es mejor por fuera, agregó, hasta las ecuaciones y la explotación del subsuelo en beneficio de las comunidades, asunto que no registra Colombia. Hubo conejos descarados como la venta de Isagen, que supuestamente se hacía para desarrollos viales en donde había contratistas. Lo propio se hizo con las empresas regionales de energía y los bosques de protección de las cuencas que hoy deja a Colombia en manos de gente totalmente desconocida porque el fondo canadiense que compró Isagen, Chivor y la Electrificadora de Boyacá, no se sabe quien es y qué hace realmente.

El tema es que si pasa algo, no hay a quien reclamarle y a lo anterior hay que sumarle que las regiones quedaron atrasadas por unos negocios leoninos y hasta mentirosos porque no hubo recuperación del ferrocarril a plenitud, no hubo vías ni la recuperación de puertos o aeropuertos modernos. Colombia quedó rezagada y a criterio del experto, con el PND al país le espera más atraso, menos oportunidad y una puerta abierta a la tragedia social y económica porque el estado acabó las empresas pyme que daban empleo y fomentaban riqueza.

“Hay que reconocerle al expresidente Juan Manuel Santos que inyectó capital en infraestructura de puertos y aeropuertos sin contar los más de 200 millones de dólares que le dio al ferrocarril para recuperar el corredor férreo central y reactivar el corredor Bogotá-Belencito. Hoy esa tendencia de aportar a la infraestructura no se ve y es posible que todo quede en el olvido. Sin duda Colombia, está condenada al subdesarrollo y lo terrible es que a las regiones no les dan opción de nada”, escribió Germán Suárez Bernal.

Denunció que en el país hay muchas personas disfrazadas de salvadores y mecenas cuando la realidad es que no hay sino empresas criminales conformadas desde Bogotá hasta las regiones para saquear lo poco que queda. Lo de Electricaribe es un problema de vieja data y ahora quieren que los más inocentes y vulnerables paguen lo que no se comieron. La situación expuso el presidente de ASOMINB, no deja perspectivas en las inversiones sociales requeridas en salud, en educación, en saneamiento básico, en infraestructura vial y en la recuperación del agro y la industria nacional.

Un tema para meter en cintura es la empeñada a la que se somete la clase política que firma cheques en blanco con organizaciones y empresas de grueso calibre, asunto que hoy tiene al país en medio de escándalos y situaciones jocosas y de pésima presentación. No menos alarmante, aseveró Suárez es que unos senadores influyentes le aconsejen a un mandatario que incumpla, haciendo que sea tenebroso el futuro del país, hoy en manos de gobiernos que tienen que dar ejemplo y sacar la casta de probidad, esa que no se ve hace más de veinte años.

A criterio de Suárez es hora que los congresistas y el gobierno hagan obras por un país mejor, que trabajen por la Colombia rica y próspera que merece mucho más de unos políticos sumidos en el desprestigio y a quienes ya no les creen pues para el común de la sociedad, ganan elecciones con tamal, lechona, cerveza, tejas y algo de dinero.

“Lo que pasa con el Senado es preocupante, la verdad da pena con la comunidad internacional porque hay grupos que quieren acabar con el país, hay conductas reprochables, falta de honestidad y hasta conductas lamentables de línea genética que ha tenido grave condenas en el país, responsables directos de la debacle social y económica. En esa corporación legislativa hay que mirar con lupa para detectar los verdaderos amigos de la democracia y la pulcritud porque Colombia ha visto cosas que la tienen aburrida y escéptica”, afirmó el presidente de la Fundación Casa Luna.

Hoy la sociedad colombiana da pena, dijo, pasan muchas cosas que rayan en lo injusto y malévolo. El Plan Nacional de Desarrollo genera mucha reserva porque según Suárez, nunca se había visto que una ley transitoria rompiera unos equilibrios que hay en los derechos adquiridos de los trabajadores, de las personas de la salud y de todos los beneficios a que tienen derecho los colombianos, solo por ayudar a unas empresas transnacionales, solo por defender la inversión extranjera.

En su plática dijo molesto que hoy hay que preguntar por los delincuentes confesos que defraudaron a la nación y que manejaron el país hasta llevarlo al caos. Apuntó que la situación del eje vial de Colombia desde Bogotá a la Costa Atlántica y desde la misma capital a la Costa Pacífica es totalmente decepcionante ya que están supremamente cuestionados y sin ningún futuro porque las garras de la corrupción acabó con comunidades y municipios enteros en donde el desfalco en negocios como la Ruta del Sol y la concesión para la construcción del túnel de la Línea así como la vía al Pacifico fueron dilatados, casi que aplazados para siempre conllevando a la desesperanza.

Los planes de desarrollo, conceptuó, tienen toda la Costa Pacífica casi que desaparecida como le pasó al sur del país. Como si fuera poco, añadió, el patrimonio de la región central y Andina quedó en otras manos, haciendo todo mucho más complejo.

“Es muy grave que Estados Unidos siga direccionando para dónde debe ir lo poco que le queda a Colombia, el país del norte debe gobernar en su territorio y dejar que Colombia salga del atolladero a manera de consenso y sobre compromisos de erigir patria, país y futuro”, exclamó.

Al término de la charla Suárez Bernal expresó su fe por la reconstrucción de un país grande como Colombia en donde hay gente llena de talento y muy valiosa. Aseguró que esos valores y las nuevas generaciones van a ser capaces de sepultar los sinos trágicos de una nación noble y trabajadora. Alentó al gobierno y a los congresistas a apostar por el campo, aprovechando las tierras disponibles, la calidad de suelos y los pisos térmicos. Esa capacidad agrícola Andina y de todo el país, sostuvo, puede ser el comienzo de una nueva era en donde el campo abrirá las puertas de la inclusión, la esperanza y el tejido social. Hoy la ruralidad, el empresariado, los trabajadores y la nación entera deben creer en que sí es viable salir adelante, haciendo correctivos, honrando la palabra y dejando atrás la pobreza porque el país tiene tanto que si logra el objetivo de la inclusión y la equidad puede dejar los andrajos para lucir el frac que tanto se merece.

Resaltó Suárez Bernal las capacidades de la Cámara de Representantes que como nunca antes mostró personas técnicas, idóneas y sin ataduras inmorales. Este egregio ingeniero, bogado y dirigente reconocido instó a todas las fuerzas vivas para apostar por la transformación de Colombia, es en donde haya espacio para todos, en donde la fe tenga pedestal, esa de la palabra valiosa, la de los niños en la escuela, los hombres trabajando y las mujeres empujando con amor ese nuevo propósito llamado Colombia, un país sin crímenes, sin cosas feas y con oportunidades, para Suárez, pese a todo, aun hay margen para actuar y decir todos de pie, "primero mi país".

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