Viernes, 16 Diciembre 2016 02:12

Pese a la contracción de la demanda, grupo Oikos cierra en terreno positivo

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En el primer semestre las ventas mostraron mayor dinámica, pero en el segundo semestre hubo desaceleración por el tema político, la expectativa de la reforma tributaria y los altos niveles en los tipos de interés.

El reconocido Grupo Empresarial Oikos manifestó que en medio de las dificultades que experimentó la economía colombiana en donde se hizo visible la crisis fiscal por los menores precios en los precios del crudo y de otros commodities, las ventas de la firma fueron importantes aunque nada parecido en volumen a otras épocas de vacas gordas.

En diálogo con Diariolaeconomia.com el Gerente General de Oikos, Luis Aurelio Díaz, declaró que si bien el primer semestre estuvo matizado por unas ventas importantes, en el segundo periodo la tendencia cambió y vino una marcada desaceleración en el sector de la construcción, pero recalcó que el año con todos los ingredientes que tuvo de adversidad, no fue nefasto ni dejó saldos en rojo para la compañía.

El portafolio de Oikos estivo muy dinámico lo cual se observó en la rotación de las ventas factor que se acompañó con la consolidación de macro-proyectos determinantes para la empresa, proyectos de renovación urbana y en ese frente toda una garantía de valorización con el impulso de proyectos de uso mixto que dieron mayor rentabilidad.

Uno de los proyectos destacados es sin duda Oikos Infinitum, el cual se ubica en el sector de Chapinero en Bogotá con el cual se puso en oferta un número nada despreciable de aparta-estudios que no solo impulsaron la renovación urbana sino que fueron todo un acierto en rentabilidad e inversión razón por la cual este plan se caracteriza por ser icono y desde luego un gran diferencial.

Otros acierto de la constructora es Oikos Savanna, que aprovechó de la mejor manera los espacios que frece el municipio de Cajicá para erigir inmejorables casas para una plena vida en familia en medio de zonas verdes, aire puro y todas las facilidades comerciales de la ciudad.

Díaz anotó que la caída en la construcción se dio como consecuencia de la coyuntura política, la incertidumbre de la reforma tributaria estructural y el ajuste reiterado de los tipos de interés, factor que afecto la compra de vivienda y los mismos portafolios de inversión que optaron por dar un compás de espera. Agregó que de manera paralela la devaluación castigó el precio de la vivienda porque con un dólar más costoso necesariamente fueron impactados insumos y materiales de la construcción que deben ser importados.

“Sin duda el elevado precio del dólar generó desfases en los presupuestos que estaban ya planificados y al adquirir materiales con un mayor valor, ese sobrecosto se trasladó al comprador final”, comentó el empresario.

En aras de una mayor dinámica en la compra y venta de inmuebles, Díaz demandó del Banco de la República una baja en las tasas de interés con lo cual se optimiza la capacidad de compra de los colombianos que tienen oferta importante con programas considerados vitales para el desarrollo como “Mi Casa Ya”.

Lo que viene

Para el Gerente del Grupo Empresarial Oikos, Luis Aurelio Díaz, viene un 2017 más movido como consecuencia del impulso que tendrán los proyectos de vivienda en estratos intermedios y bajos con los cuales se aspira a bajar aún más el déficit habitacional. Consideró que el gran impulso vendrá de las obras de infraestructura que aguarda el país como las vías 4-G y el desarrollo vial de ciudades como Bogotá que hará una apuesta importante en nuevos desarrollos viales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Díaz dijo que el 2016 fue un año interesante desde el punto de vista que dio la oportunidad de verificar procesos, e identificar al interior de la compañías que se venía haciendo bien o mal y de qué manera, lo anterior con el fin de sostener mecanismos de construcción o de hacer correctivos para estar preparados para los retos que traen implícitos 2017 y 2018.

“Vemos un 2017 en donde la economía vuelve a levantar un poco la cabeza y en el cual se labrará un camino hacia el éxito en 2018 y eso es importante para la economía para que de alguna manera vaya ajustándose con el fin de evitar caídas muy pronunciadas como en 1997 y 2000, que no son buenas para la economía”, aseveró el señor Díaz.

La Enfermedad Holandesa dejó lecciones

Al igual que en la década de los noventa, Colombia aprendió con la Enfermedad Holandesa de los años recientes en donde el gobierno se concentró solo en petróleo y desconectó otros sectores vitales para el buen funcionamiento del aparato económico.

En opinión de Díaz, con esta experiencia errada el país aprendió lo que indiscutiblemente no se debe hacer y le permitió tomar los correctivos para entrar por una economía de diversa oferta con la cual se conjuren líos de ingreso y de estabilidad macroeconómica.

Luis Aurelio Díaz afirmó que definitivamente el país no se puede volver a darse el lujo de creer que es petrolero ni de depender totalmente de ese recurso no renovable. Sostuvo que el país y el gobierno tienen que saber que, aunque Colombia tiene unas reservas importantes en hidrocarburos no puede incurrir en la misma equivocación porque la factura de la imprecisión suele ser onerosa y en detrimento del progreso y en general de todos los colombianos.

Precisó que con petróleo a 50 o 60 dólares por barril, Colombia puede hacer cosas interesantes como país, es decir promover la inversión, mejorar en temas sociales, pero no dejando de lado que también es importante tener en cuenta que las otras ramas de la economía generan un valor trascendental y no se pueden perder.

“Cuando una nación depende exclusivamente de un sector de una manera tan importante como lo hizo Colombia, sin darnos cuenta el país tiende a, uno, abandonar sus otros sectores; dos, a tener un posible riesgo a que pueda haber una dictadura porque cuando un país depende solamente de un rubro, pues es muy fácil que una persona tenga la facilidad de manejar la economía del país, entonces yo creo que esa es una lección aprendida para que Colombia y sus autoridades vean con buenos ojos el petróleo, como un fin para mejorar su infraestructura, apoyar la parte social, pero que no quite de vista la importancia de otros sectores que impulsan la economía”, apuntó Díaz.

Expuso que finalmente una buena economía es la suma de muchos sectores y aseguró que la lección dice que nunca se deben poner todos los huevos en una misma canasta porque las economías por naturaleza suelen ser diversas y cuentan con diferentes sectores, condición que las hace más estables y mucho más diseñadas para el largo plazo.

Buscar nuevos suelos para construir, el gran reto

Díaz consideró que ante la realidad de la escasez de suelo para construir, lo más aconsejable sería hacer un esfuerzo importante en algunos municipios y con algunas alcaldías, esfuerzos que desde su óptica se van a ver ya en el 2017.

Dejo claro que mientras la infraestructura de servicios públicos y la infraestructura vial no reciban una inyección de capital desde el sector público para mejorarlas, va a ser muy difícil seguir ampliando las tierras porque uno de los problemas normativos que tiene la tierra actualmente es que no cuenta con los recursos tanto de infraestructura como de servicios públicos para poder desarrollar proyectos.

“Hay que hacer un esfuerzo y el llamado es a que el sector público y el sector privado se unan y miren objetivamente cómo va la ampliación de esas redes y como avanza la ampliación de esa infraestructura vial para que todas esas tierras que están disponibles puedan ser usadas para bajar el déficit de vivienda que existe en el país”, expresó Díaz.

Asistencialismo, mala cosa

Sobre el tema de las casas gratis y programas como “Familias en Acción” que demandan recursos importantes para poder ejecutarlos, el Gerente General de Oikos, Luis Aurelio Díaz, indicó que ese asistencialismo no fue del todo positivo porque el mensaje que se le da a una persona que se le regalan las cosas no es bueno en vista que quien recibe esos beneficios pierde la capacidad de esfuerzo y el mismo hecho de valorar lo que le cuesta así sea poco.

Insistió en que el gobierno puede subsidiar todo lo que crea que es prudente subsidiar pero basado en una premisa, y es que haya un esfuerzo mínimo en proporción a la capacidad de cada persona para adquirir esa vivienda sin importar que el ejecutivo gaste la misma plata que se gastó regalando.

En su análisis sobre el asistencialismo, Díaz dijo que una cosa si es cierta y es que el gobierno no puede perder su función social solo que resulta más conveniente enseñar a pescar que regalar el pescado.

“El mensaje debe ser distinto en donde una persona en proporción a lo que puede, así sea muy poco o así sea mucho, pero el mensaje que yo le regalo la totalidad de lo que usted adquirió me parece que es equivocado y se debe corregir hacia adelante. Creo que repetir esa política de obsequio sería nefasto para el país nuevamente”, dijo.

TLC será bueno, pero con infraestructura

Oikos es un importante desarrollador de logística y por eso frente al asunto del TLC considera que ha sido importante, pero anota que será mucho mejor con la infraestructura que se viene.

Sobre este tema Díaz especificó que sin duda alguna al acuerdo no se le ha sacado el mayor provecho toda vez que aún hay en el país un atraso en infraestructura vial.

El Gerente razonó que ahora cuando ya los nacionales están viendo que por lo menos están las obras iniciando y que en cuestión de tres o cuatro años se contará con la adecuada infraestructura, muy seguramente se le sacará provecho a los TLC en los años venideros porque habrá una serie de obras y proyectos más acordes a la situación del país y obviamente sobre pilares de competitividad.

Oikos avanza con pasos sigilosos y en este entorno de globalización de los mercados y de tratados de libre comercio no descarta desarrollar proyectos con empresas americanas.

“Habría que mirar, nunca estamos cerrados a considerar nuevas opciones pero efectivamente estamos más enfocados hacia el desarrollo privado sin cerrar las puertas a lo público o al capital exógeno”, aclaró.

Este año el Grupo Empresarial Oikos le apunta a cerrar con ventas aproximadas a los 430.000 millones de pesos. El próximo, 2017, espera por lo menos pasar de los 450.000 millones de pesos.

 

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