Martes, 13 Agosto 2019 18:47

Construcción urge normatividad, es prospectiva y no está en crisis: Oikos

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El grupo empresarial Oikos, al presentar su plan de expansión, consideró que pese a la desaceleración del sector, no se puede hablar de caos ni hacer proyecciones apocalípticas.

El grupo Oikos, líder en construcción, titularización inmobiliaria, bodegaje y avalúos en línea, aseguró que la situación actual de la construcción, si bien es compleja, no es calamitosa ni invita a hacer proyecciones trágicas expresadas en quiebras, salidas de personal o intervención económica.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de Oikos, Luis Aurelio Díaz, indicó que el sector de la construcción su fue mostrando dinámica y perspectiva, aclarando que la edificación de inmuebles en Colombia registró un movimiento vertiginoso que fue cediendo ante fenómenos como la desaceleración de la economía y otros factores exógenos que impactaron la economía nacional.

Dijo que lamentablemente los pronósticos apocalípticos no responden a la realidad porque el empresario que lanzó ésta alerta tan solo buscaba advertir algunas dificultades que se vienen presentando como por ejemplo los valores catastrales que vienen superando los valores comerciales lo cual efectivamente delicado y hace que el distrito entre a verificar y a tomar medidas.

“Lo anterior no es sinónimo ni quiere decir que el sector de la construcción esté en crisis, tan es así que el sector lleva dos años efectivamente lentos, pero con un buen comportamiento porque sin duda alguna funcionó el modelo de vender para construir, generó que esos ciclos eran manejados de manera responsable y sin que se vuelvan profundos y afecten al inversionista, a los bancos y al constructor”, puntualizó el experto.

La ralentización de hoy, especificó, tiene todo el asidero porque durante diez años consecutivos la construcción reportó números récord y por ello lo más normal, afirmó, es que tenga un ciclo como es natural de cualquier negocio. Recalcó que lo importante es no hablar de crisis porque las constructoras siguen vendiendo y el mercado sigue jalonando a un ritmo distinto, pero lo importante es que hoy vemos que va a cumplir un año de trabajo generando estabilidad al estado de la gente, empero también hay que decir que hoy Colombia tiene las tasas más bajas del mercado de los últimos 16 años, factor que permite una mayor capacidad de compra y mayores facilidades a la hora de pagar la cuota de una vivienda que un arriendo, dándole un giro al mercado que se podrá ver en lo que resta de 2019 y lo que se verá en 2020.

El Gerente General de Oikos señaló que de hecho no hubo burbuja inmobiliaria precisamente porque ya no se construye para vender pues cuando hay un ciclo a la baja es fácil regular el inventario porque los proyectos que no logran su punto de equilibrio, no salen a flote y por eso no aumenta el inventario disponible, haciendo que las burbujas que se veían hace 15 o 20 años ya no sean viables porque el modelo que se lleva hoy a nivel del sector constructor, es un modelo, es responsable porque se mueve dependiendo del volumen de ventas del mercado.

Aclaró que el futuro del sector de la construcción en gran medida depende de la normatividad que presente el gobierno en materia de plan de ordenamiento territorial, POT, y que finalmente es lo que debe darle al sector privado para que desarrolle los proyectos que ayuden a transformar la ciudad, para el caso de Bogotá y otros cascos urbanos.

“El privado no tiene forma de cambiar la norma, el que lo puede hacer es el estado, el gobierno y el distrito, y es ahí en donde nos tienen que dar las herramientas para que nosotros podamos hacer éstos esfuerzos de renovar la ciudad y darle un nuevo aire”, expresó el señor Díaz.

Enfatizó que el POT tiene que enfocarse en tener micro ciudades dentro de la gran ciudad pues con ello se evita el caos de atravesar la ciudad de punta a punta, situación que redunda en graves problemas de movilidad, deteriorando visiblemente la calidad de vida de los ciudadanos. Por eso insistió en que un POT debe tener usos múltiples que le den vida a ese plan de micro-ciudades, optimizando la forma de vivir y erradicando los traumatismos.

“Por otro lado, sin duda alguna, está el tema de renovar tierras, permitir que haya infraestructura, caso el metro de Bogotá, con lo cual se puede aumentar la densificación en cada ciudad lo cual no es malo pues lo importante es tener las herramientas de infraestructura y movilidad para poder hacerlo de manera responsable porque una gran mayoría quiere vivir en el centro de las ciudades en donde todo se encuentra a la mano y en donde el trabajo está a cinco minutos como puede pasar con la clínica, el colegio y la universidad”, aseveró el Gerente General del grupo empresarial Oikos.

Explicó que hay problemas en vista de que la norma no permite crear densidad, y al no poderse hacer, comentó el ejecutivo no hay nadie en el sector privado que le interese desarrollar proyectos, tal y como pasa en zonas disponibles como el sextos del Voto Nacional y el ismo San José en inmediaciones de la estación de la Sabana en donde dicho sea de paso, hay bodegas y construcciones en un total abandono inmuebles que podías ser demolidos para abrirle paso a una verdadera reforma urbana sobre pilares jurídicos y de ejecución de obras de calidad.

En opinión de Díaz hay una muy buena oportunidad para renovar la ciudad utilizando focos deprimidos que hoy están deteriorados, pero que pueden modificarse como una inmejorable solución tal y como pasó con el proyecto Infinitum.
Sobre la nueva tendencia de comprar casas en sectores populares, verbigracia Engativá, para tumbarlas y generar espacios para edificios de apartamentos, Díaz apuntó que todo esto va de la mano de la norma, pues como dice el dicho, “una sola golondrina no hace verano", pues de nada sirve acudir a ésta figura si no se le da una verdadera reglamentación a la zona que invite a muchos constructores a replicar ese modelo y poder con ello impulsar un cambio en la localidad específica.

Consideró que la única forma para que las ciudades no se deterioren en los centros o sectores de mayor movilidad, es fomentando sectores de alta densidad que le permitan al inversionista privado renovar la ciudad pero con una condición consecuente y es que debe ser financieramente rentable.

Devaluación, entre dulce y amargo

Frente a la coyuntura de devaluación por la atraviesa Colombia, el Gerente General de Oikos dijo que ésta situación le ayuda mucho a la economía porque la hace más competitiva a la hora de exportar, puesto que la mano de obra a nivel mundial se hace mucho más económica.

“Lo cierto es que la devaluación tiene que ser manejada con cuidado, yo creo que el gobierno tiene que poner el ojo ahí de manera urgente y mirar cómo va a hacer para que esa devaluación definitivamente sea controlada porque lo que sí sabemos todos es que una devaluación impacta directamente el costo de vida de cada uno de los compradores de este país”, declaró Díaz.

Hoy se puede decir que los exportadores están muy contentos, pero en términos económicos y de sensatez vuelve a calar un adagio, “ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”, pues una devaluación excesiva es mala para la inflación porque castiga los hogares y la demanda de bienes y servicios por el mayor costo de vida.

Con la devaluación, un fenómeno que se genera es que se abarata el metro cuadrado disponible para la construcción, pero en materia de valores, Oikos aclaró que en varias ocasiones se hacen comparaciones de manera errada o de forma desigual porque al comparar ese metro cuadrado de la capital colombiana con Puerto Madero en Argentina, con Sao paulo o Miami, lo más factible es que los costos, si bien no van a ser económicos, sí estarán acordes con una urbe como Bogotá que presta todos los servicios y que mejora día a día su infraestructura.

De todas maneras advirtió que debe haber mucho cuidado con el valor de los suelos y del metro cuadrado, pero recalcó que la ciudad y el país no está en unos costes que superen el promedio a nivel mundial.

Infinitum, un sueño hecho realidad

Sobre el proyecto infinitum desarrollado en la avenida Caracas con calle 59 en Chapinero, justo en una zona que estuvo matizada por la inseguridad y un entorno de olvido, Aurelio Díaz, dijo que todo ese logro fue el resultado de un gran esfuerzo que termina dándole vida a una construcción que se afianza como un ícono para Bogotá porque se demostró que sí es posible hacer grandes obras en zonas deterioradas, lugares para la drogadicción y la prostitución, que solamente son recuperables con la inversión del sector privado y que pueden ser muchas más en proyección en tanto el gobierno ponga de su parte en materia normativa.

Infinitum, precisó el empresario, es un enorme sello de prestigio, de inversión, de decencia y de confianza en donde todos ganan porque la ciudad renueva, el inversionista porque genera renta y el constructor porque le ofrece a la capital un proyecto emblemático para el resto de la vida.

Cabe anotar que el proyecto consta de 365 apartamentos ubicados en dos torres, una de 24 y otra de 30 pisos. Igual estará dotado con un centro comercial de 56 locales comerciales en el primer y segundo nivel. Este, explicó el Gerente de Oikos, es un proyecto de uso mixto que permite en pequeña escala que las personas consigan gran parte de los bienes y servicios en el sitio de vivienda pues con ello evita impactar la ciudad al hacer uso de su coche o de un transporte público. A criterio de Díaz, este tipo de desarrollos cobran mayor importancia, cada día son más frecuentes en las propuestas de avance urbano y serán un factor para superar grandes e insoportables líos de movilidad.

La propuesta es tan exitosa que Oikos mantendrá esta alternativa de desarrollo en su portafolio, pero la empresa es clara en que para seguir impulsando la calidad de vida, es necesario el concurso del ejecutivo a través de garantizar la normatividad debida para que el esfuerzo financiero sea viable y tenga en consecuencia un espectacular cierre. Lo único cierto es que si la ley da las garantías la chequera de las empresas está lista para renovar ciudad y país con inversiones tranquilas.

Un tema que genera optimismo, razonó el empresario, es que Colombia está en la mira del mundo haciendo que en hora buena el país esté de moda, no solamente jalonado por el deporte sino por los escenarios políticos, de institucionalidad y de fortaleza de la democracia que hacen de la tierra cafetera, un destino para tener en listado de opciones.

El Grupo Empresarial Oikos anotó que contempla un plan de expansión teniendo en cuenta que su éxito ha resultado contundente en construcción y en finca raíz, pero que puede darle vía a una serie de unidades de negocio dentro y fuera del país.

“En los próximos doce meses estaremos lanzando más de ocho proyectos nuevos en Oikos Constructora en su mayoría de vivienda y algunos otros en el fragmento de centros comerciales. Esperamos como grupo apostarle a desarrollos que demandarán inversiones superiores a los 550.000 millones de pesos anuales”, afirmó Díaz.

Oikos ha mantenido su área de influencia en Bogotá y sus alrededores, pero la visión de negocios ha llevado al grupo a expandirse desde Bogotá hasta nuevos proyectos en regiones como Santander, Atlántico y Tolima. De igual manera continua innovando en sus líneas de negocio y para ello tiene previsto hacer inversiones por más de 24.000 millones de pesos para abrir entre cuatro y seis sedes al año de Oikos Storage que a la fecha tiene sedes en Bogotá y Atlántico.

Al dividir las unidades estratégicas de negocio es bueno decir que la constructora es muy local, primero por la compleja normatividad en el exterior, implicando altísimos riesgos para la operación, pero en lo atinente a Oikos Storage, el grupo sí está viendo un gran ángulo de partida para ir a otros países como es el caso de Ecuador y Perú en 2021 y seguir afianzando operaciones e inversiones en Latinoamérica aprovechando que esta es una operación que funciona de una manera estandarizada y en donde las normas son muy similares. Igual estos países adolecen junto con Bolivia y otros de la región de soluciones logísticas a la mano.

En materia de ventas y ejercicio económico el grupo le apunta a cerrar el año con un crecimiento del 17 por ciento.

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