Domingo, 21 Abril 2019 00:08

Francia asegura que la paz potenció la imagen y la atracción por Colombia

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El cuerpo diplomático en el país dice que hay oportunidades de inversión así como de intercambio comercial que van a crecer con el paso del tiempo porque el escenario de tranquilidad invita a que lleguen nuevas empresas.

El tema de la paz tiende a quedarse única y exclusivamente en un proceso de desmovilización y reencuentro para ponerle punto final a una guerra cruda e impía que le quitó a Colombia desarrollo, progreso, proyección y tranquilidad. La paz perfectamente es la cuota inicial de la credibilidad y con ella, seguramente reinará la confianza, activo de gran valor si se tiene en cuenta que los países desarrollados prefieren hacer negocios con naciones pujantes que caminan por la ruta de la prosperidad y que suelen ser respetuosas de la vida y los derechos humanos.

Si hay un país con el que Colombia esté infinitamente agradecida es con Francia, el gran amigo y aliado incondicional con el que hay relación directa y diplomática desde 1830. Desde esos albores el país europeo ha estado muy atento a la agenda colombiana y ha hecho importantes aportes en inversión, intercambio comercial, generación de empleo, acompañamiento en la paz y sin duda hay con Francia un relacionamiento amable y translucido que hace de ese coadjutor el aliado más fraterno y más sincero.

No en vano la independencia de Colombia es inspirada en los procesos políticos de Francia que fueron exacerbados luego de la famosa revolución francesa en 1789 que acabó con procesos feudales y absolutistas con la toma de la Bastilla, fortaleza que sirvió de prisión y que con el tiempo fue consolidándose en tiempos de la monarquía como emblema de represión. Del país galo importa Antonio Nariño los Derechos del Hombre que le significaron una persecución implacable por parte de los entonces dueños de las tierras granadinas, pero que redundó en lucha, amor por la patria y libertad.

Para hablar de economía, negocios, hermandad y paz Diariolaeconomia.com, hablo con el embajador de Francia en Colombia, Gautier Mignot, quien indicó que por fortuna hay una excelente dinámica bilateral y una estrecha relación económica que mejoró gracias al cambio de imagen que tuvo Colombia con el acuerdo de paz, factor que les da mucha seguridad a las empresas francesas ya que pueden trabajar en un país más tranquilo desde el punto de orden público, por lo menos en gran parte de su territorio.

“Todo el tema del proceso de paz ha cambiado mucho la imagen internacional de Colombia y es un tema muy importante para las empresas francesas saber que están llegando a un país con seguridad, con más concordia y a territorios más calmados, y en síntesis a una dinámica de país que está en una mejor trayectoria. Desde que estoy aquí como embajador he visto un interés creciente por parte de las empresas de mi país por invertir en Colombia”, confirmó el embajador.

Agregó que igual hay beneficios por los acuerdos rubricados entre Colombia y la Unión Europea que abrió un mar de oportunidades por ese convenio de libre comercio, aspecto que permitió el crecimiento de las exportaciones colombianas y francesas de manera significativa. Dijo que tradicionalmente Francia tiene un superávit con Colombia y gracias al crecimiento cercano al 40 por ciento de las exportaciones colombinas en 2017, se había casi que anulado dicho contexto. En 2018 nuevamente crecen las exportaciones francesas en 33 por ciento con lo cual logró recuperarse dicho superávit frente a Colombia lo cual deja ver una sana carrera entre los exportadores de los dos países.

“Las exportaciones francesas hacia Colombia fueron de 668 millones de euros y el flujo de comercio hacia Francia se mantuvieron casi estables al reportar ventas por 492 millones de euros, un dos por ciento menos al ejercicio anterior. Así las cosas hay un superávit favorable a Francia equivalente a 176 millones de euros. Todo lo anterior muestra que estamos superando la barrera de los mil millones de euros en comercio bilateral con lo cual se empiezan a recuperar los niveles de comercio que fueron importantes a comienzos de la década cuando los precios del petróleo estaban en la cumbre y las ventas aeronáuticas mostraban gran dinamismo. Hay sin duda espacio para seguir creciendo en comercio y lo interesante es que hay una marcada diversificación de exportaciones colombianas hacia Francia porque hay más ventas agropecuarias sin dejar de reconocer que productos extractivos como el petróleo siguen representando en promedio la mitad de las exportaciones, dejando ver que hace falta por optimizar la oferta exportable con nuevos productos hechos o producidos por los colombianos”, declaró el señor Mignot.

Colombia le vende a Francia petróleo, café, flores y frutas exóticas entre otros productos, sin embargo para la embajada francesa hay un margen importante para que Colombia no dependa tanto de crudo o productos mineros. Por su parte Francia le vende a Colombia automóviles y piezas para la industria automotriz, igual preparaciones y productos farmacéuticos.

Con el tiempo se busca la llegada de otros productos como los derivados lácteos y otros, pero en principio es del interés del gobierno francés comercializar productos industriales. En materia de inversión hay igual una buena dinámica por cuanto en 2018 el capital francés superó los 3.000 millones de dólares en inversiones directas en Colombia.

“No estamos dentro de los diez primeros, pero sí somos el primer empleador extranjero en Colombia, es decir que se trata de una inversión rica en empleos, en oportunidades y en tejido social porque hay de por medio empresas y empleadores responsables. Uno de esos casos de éxito es la nueva planta de L’Oreal en Funza que ya produce cosmética en las marcas Vogue y Madeleine, llevando empleo a más de 350 personas, básicamente a madres cabeza de hogar. La planta igual es un aporte al medio ambiente y a esa lucha frontal que hay por todo ese entorno de cambio climático en vista que se trata de una planta que funciona sin emisiones por el uso de energía renovable, algo así como un circuito cerrado en términos de energía”, explicó el diplomático.

Evocando la Revolución Francesa y llevándola a otros planos, el embajador de Francia expuso que la revolución la está viviendo el mundo y ello se ve con las nuevas tecnologías, con la inteligencia artificial y con otros avances que cambiaron totalmente la manera de producir y la estructura misma del empleo porque la automatización es cada vez mayor, lo que quiere decir que hay destrucción de muchos puestos de trabajo, pero la creación de otras dinámicas laborales, es decir que la mano de obra tiene que ser preparada de otra forma, totalmente diferente a la que salía al mercado de la ocupación hace 50 o 20 años. En ese orden de ideas, Mignot aseveró que actualmente es muy importante aprender a adaptarse y a cambiar de profesión porque es y será muy distinto el funcionar de la humanidad lo que hace cada vez más importante enfocar los esfuerzos para una nación en la innovación y en la educación en todos los niveles, no solamente en la educación superior sino en el ámbito de formación técnica.

“Esa es la receta de las naciones exitosas hoy en día, porque no se trata de contar con los recursos del subsuelo por ejemplo, sino hacer uso de los recursos intelectuales en cada población, pero sin estancarse o quedarse en lo que se tiene sino impulsar y fomentar esas capacidades, dicho en otras palabras, desarrollar el potencial de cada individuo”, agregó.

Colombia, un país de recursos y opciones

Al mirar el campo colombiano, su economía rural y las cuencas hidrográficas tan amenazadas actualmente, el señor Mignot dijo que Colombia cuenta con muchos recursos naturales, representados en una buena oferta de alimentos y de agua. Anotó que es importante porque particularmente el agua es un recurso escaso y esencial para la vida.

A criterio del diplomático en Colombia hay un potencial agrícola muy fuerte, pero indicó que la cuestión es de qué manera será posible desarrollar dicho potencial y proteger esos recursos. La pregunta es si la nación lo va a hacer con modelos de agricultura del siglo XX, con características extensivas y con muchos productos químicos, o si busca desarrollar modelos agroecológicos que tienen en cuenta a los pequeños productores, que siguen vigentes en el campo y que articulan de manera interesante su trabajo productivo con la agroindustria, es decir una agricultura familiar más incluyente, modelo de mucho éxito en Brasil.

“El petróleo es una energía del pasado, nefasta para el medio ambiente y responsable del cambio climático, luego no hay que hacer tanto esfuerzo por querer sacar cualquier gota de crudo del subsuelo y a todo precio, es importante pensar en otros modelos energéticos y en otros modelos de desarrollo económico del país lo cual vale para la industria extractiva de manera general porque si bien sigue existiendo con marcada importancia para Colombia, lo importante es desarrollar con afán las fuentes de energía del mañana y en una economía soportada sobre pilares de innovación y educación”, opinó Mignot.

Una opción ideal para los campesinos y labriegos es pasarlos a un plano de emprendimiento, haciendo que no sean sustituidos por la agroindustria sino que haya una articulación afortunada con modelos que apunten a respetar el medio ambiente lo cual, según el embajador, es absolutamente fundamental.

Para los empresarios y los inversionistas franceses todos los sectores productivos colombianos son sugestivos y muy atractivos, razón por la cual hay empresas de Francia en todos los sectores pues las hay en servicios, en banca, infraestructura, farmacia y otros actores empresariales de mucha trayectoria en Colombia como es el caso de Sofasa Renault que ya celebra 50 años de operaciones. Otra experiencia es el Grupo Suez que celebra sus bodas de oro con todo el tema de agua, un sector en donde históricamente ha habido presencia francesa tal y como pasa con igualmente con la firma Veolia.

El embajador, Gautier Mignot, afirmó que de las 40 grandes empresas francesas, hay por lo menos 35 o 36 en Colombia, es decir, casi todas con lo cual están cubiertos en su gran mayoría todos los sectores. En el frente de inversión, dijo, hay una particularidad y es que no es monotemática sino que está irrigada por todos los sectores de la producción.

En materia de cooperación hay enormes logros y avances a través de la Agencia Francesa de Desarrollo, AFD, que es el gran operador a nivel mundial en temas de aportación y Colombia, cabe precisarlo, es uno de los cuatro países en el planeta en donde la AFD ha tenido más presencia con unos prestamos en condiciones muy favorables, no solamente al gobierno nacional sino a agencias y a entidades locales como las empresas públicas.

El mandato de la AFD está enfocado hacia el crecimiento verde y sostenible con un objetivo muy ambicioso y con beneficios para amainar los impactos del cambio climático. Es por ello que el 70 por ciento de los recursos de la AFD tienen que contribuir con la lucha o la adaptación al cambio climático. La embajada especificó que un poco la intervención icónica de la AFD en Colombia se hizo en Medellín con el sistema de transporte por metro-cable y tranvía, lo cual es una excelente ilustración de cómo se puede ayudar de manera paralela con la movilidad de la gente, con la disminución de emisiones, pero también con la integridad social.

Licitaciones, sí, pero con limpieza

Como inversión y como negocio el metro de Bogotá es un tema que llama poderosamente la atención en Francia, país que acredita muchísima experiencia en ese tipo transporte masivo. El embajador comentó que hay un grupo de empresas francesas y que hacen parte de los consorcios que fueron precalificados para construir la primera línea.

“Ojalá se pueda concretar, creo que es muy importante este proyecto para la ciudad, pero hay que decir que es necesario pensar desde ya a futuro, como quien dice en la segunda línea para ver de qué manera se articularía con la primera porque hay que mostrar que una primera etapa no es el final del proyecto metro”, expuso Mignot.

Al hablar de obras y contratación el representante del gobierno de Francia en Colombia manifestó que con el caso Odebrecht marcó a América Latina porque ese escándalo de corrupción ha tenido metástasis en muchos países de la región, pero de allí, apuntó, puede surgir una oportunidad y una toma de consciencia sobre la necesidad que hay por luchar en contra de la corrupción lo cual debe ir acompañado con medidas eficientes. Añadió que la dificultad está en tomar correctivos bien calibrados que no vayan en contra de la decisión pública sobre infraestructura sino que estén bien enfocados de cara al desarrollo y a la versatilidad que éste demanda.

Sobre el espinoso tema, estimó que las mismas empresas tienen un papel importante por jugar en temas de prevención y de desplegar en su seno, procedimientos que permitan evitar que se desarrollen este tipo de prácticas. Ese, especificó, es el caso de muchas empresas francesas que antes de llegar a Colombia preguntan de manera frecuente, ¿Embajador, aquí se puede trabajar sin corrupción?, “porque de lo contrario no nos interesa”.

Gautier Mignot señaló que actualmente hay en Francia tantas reglas y tantas normas encima de las empresas integradas como mandato de ética que las factorías francesas no quieren meterse en un juego sucio. Exclamó que los inversionistas prefieren salirse o no entrar en un juego espurio que genera riesgos como el de verse confrontadas con la necesidad de recurrir a esas prácticas, sencillamente porque otros competidores lo están haciendo.

“Con la corrupción pierden todos, pero básicamente se pierde la confianza porque empieza a llegar una especie de sospecha generalizada que incluso el que juega limpio, si eventualmente gana una licitación, los demás van a decir que la ganó por corrupción y muchas veces no es así. El tema de la explotación, de la exageración de la corrupción o de las medidas que se toman para evitar la corrupción generalmente no son eficientes y si le ponen freno a la inversión pública y al desarrollo. Es por eso que en este tema hay que tener cordura, mucha sensatez y apelar a las mejores medidas”, afirmó el excelentísimo señor embajador.

La paz es una buena apuesta

El embajador de Francia en Colombia, Gautier Mignot, reconoció que la gran mejoría de la situación en Colombia ha despejado dudas en el exterior y ha abierto más puertas para la inversión y el desarrollo conjunto.

Aclaró que pese a todo lo que se ha avanzado hay una situación frágil que obliga a cuidar la implementación del acuerdo de paz. Afirmó que de todas maneras quedan otros grupos ilegales guerrilleros o simplemente mafiosos que están azotando duramente a muchas regiones, situación que obliga a tomar medidas para proteger a las comunidades.

El gobierno de Francia en Colombia lamentó que muchas zonas en Colombia no han recibido el beneficio del acuerdo de paz, asunto que se dio por unos meses, haciendo imposible darle sostenibilidad a las voluntades de seguir al amparo de la constitucionalidad y la misma institucionalidad. Dijo que la paz tiene que llegar a esos territorios y a todo el país por lo que estimó determinante el poder retomar las conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional, ELN, para lo cual es esperado claramente un gesto fuerte por parte de este grupo guerrillero que ha perdido confianza y credibilidad dentro de la población colombiana al igual que en la comunidad internacional.

Dijo que de gestos como el cese al fuego unilateral son los que están esperando todos en el mundo para poder retomar el camino de la paz que es indispensable para Colombia.

Una mirada al mundo desde Francia

Si bien China sigue siendo la meca del comercio por su volumen y por su capacidad de ofertar materias primas para el mundo, igual América Latina es visto desde Francia como un importante mercado por el potencial que existe en la región para las empresas francesas, entorno muy conveniente para desarrollar actividades industriales y comerciales gracias a la buena imagen de la que gozan las firmas francesas. Otro factor que llama la atención es la estabilidad en Latinoamérica y el crecimiento económico en la clase media que garantiza una mayor demanda de bienes y servicios.

Dejó claro que pese a la obsesión que logró desarrollarse por Asia, lo cierto es que en materia productiva, América Latina hoy tiene un papel mucho más protagónico y amable para el buen desempeño de empresas multinacionales o de inversiones sostenibles.

Sobre el tema puntual de Colombia, el embajador explicó que afortunadamente el país del café es muy abierto a la inversión extranjera directa y a toso lo que tiene que ver con comercio, sin embargo observó que los procedimientos para el comercio exterior son un poco largos y complicados sobre todo cuando hay operación en el mercado local.

En su análisis toda la reglamentación y los procedimientos castigan igual a las empresas colombianas, empero resaltó la estabilidad jurídica y tributaria en donde no hay quejas pese a los cambios que suelen darse con los relevos presidenciales.

En materia de economía como un todo, Mignot, recalcó que el crecimiento global es un poco más lento en los últimos años y conceptuó que América Latina es una reserva de crecimiento desde ese punto de vista. Añadió que el tema es cambiar el chip para mejorar el contenido de crecimiento y hacerlo más verde y mucho más equitativo, es decir no unas tasas enormes sino un desarrollo más equilibrado y respetuoso del medio ambiente, abordando temas importantes como el cambio climático y la diversidad.

Unión Europea para rato

La actual situación de la Unión Europea, el Brexit y una beligerancia comercial que arrincona al libre comercio igual fueron temas de los que habló el embajador de Francia en Colombia. Al respecto Mignot sostuvo que claramente el sistema comercial internacional urge de reformas porque los países no pueden conformarse con el estatuto, pero dijo que tampoco hay que dar marcha atrás y cerrar las fronteras del comercio.

Así las cosas, dijo que se requiere en primer lugar equidad en los intercambios porque hay unos actores muy abiertos como es el caso de la Unión Europea y otros muy cerrados haciendo que los tires y aflojes de los últimos meses, por lo menos han tenido la ventaja de poner el tema en la mesa. Dijo que hay muchos puntos pendientes y consideró necesario trabajar en agendas comerciales porque los países no pueden seguir con un sistema comercial internacional que ignora las metas y ambiciones que muchas naciones se han trazado colectivamente en temas de medio ambiente, de cambio climático y otros.

“No se puede seguir fomentando el transporte de productos de un lado del planeta a otro sin tomar en cuenta el costo ambiental de este tipo de comercio, luego necesitamos un sistema comercial coherente con los objetivos globales de la comunidad internacional. Hay mucho por hacer para reformar ese sistema y para hacerlo más eficiente en la resolución de disputas, pero tomando en cuenta temas como la protección al consumidor y al medio ambiente que eran un poco, de segundo nivel o inferiores, por así decirlo en las reglas del sistema actual”, explicó el amable embajador.

La Unión Europea, al igual que el resto de la economía mundial, exteriorizó el representante del gobierno francés, tiene unas previsiones un poco regulares porque efectivamente hay una diferencia entre los pronósticos de los distintos países y eso igual tiene que ver con las políticas que han escogido los distintos países de la comunidad. El Brexit, argumentó, es lo mismo que cortarse un brazo en donde se pregunta cómo hacerlo y por dónde empezar, lo que explica el porqué de su recurrente postergación para dar el paso.

Aclaró que hubo una decisión del pueblo británico la cual se está respetando, pero fue claro al decir que el proyecto europeo es histórico, de muy largo plazo por lo que confió en que los europeos sigan ese camino con toda la disposición, eso sí adaptándolo a los nuevos retos que trae implícitos la innovación y las nuevas tecnologías.

Este funcionario a quien le encanta el café colombiano dijo que si bien su país le regaló a Estados Unidos la estatua de la libertad en 1886 para conmemorar su independencia, la idea no es tener otra estatua en Colombia para conmemorar por largo rato una meta generalizada, la paz. “Yo creo que Colombia está construyendo la estatua de la paz y le está dando un ejemplo al mundo. Por fortuna en este asunto hay unanimidad en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas porque se trata de un acuerdo de paz muy innovador, muy esperanzador y todo un paradigma para tantos otros países que están sumidos en guerras interminables”.

El arte en Colombia no quedó por fuera y es por eso que el embajador Mignot anotó que en Colombia hay por fortuna unas expresiones magníficas de lo significa la paz y de los que implicó el conflicto a través de la fotografía como lo muestra la obra de Jesús Abad Colorado, a través del cine y del arte figurativo en cabeza de Doris Salcedo y su obra fragmentos entre tantas expresiones artísticas que le dieron visibilidad y fuerza al arte colombiano que no había brillado con tanta fuerza sin dejar de reconocer lo hecho por Fernando Botero.

Finalmente expresó su agrado por Gabriel García Márquez al que consideró un monumento de la cultura colombiana, pero comentó que lo importante es que ahora están surgiendo nuevos escritores y nuevos artistas en Colombia que están conquistando el mundo, sacando un poco esa posición única o exclusiva de “Gabo” y su mundo macondiano.

En esa línea literaria el embajador aseguró que Colombia tuvo representantes muy brillantes a finales del siglo XIX o en los comienzos del siglo XX con Julio Flórez, José Asunción Silva, Rafael Pombo y otros que lastimosamente no lograron fama más allá del mundo hispanohablante. Pasó con García Márquez y ahora con nuevos escritores.

Según la Cancillería, Colombia estableció relaciones diplomáticas con Francia en 1830 y por ello existen representaciones diplomáticas de ambos países tanto en Bogotá como en París. Francia ha sido un socio natural en la política bilateral y multilateral.

No sobra decir que el diálogo político se desarrolla a través de contactos frecuentes entre Presidentes, Ministros y Cancilleres. Francia, país que desde el año 2011 preside el G-20 y el G-8, ha manifestado su interés de vincular a Colombia en la ejecución de su programa de trabajo en ambos organismos.

Respecto al G-20, dice el ministerio de Relaciones Exteriores, se ha acordado mantener intercambios de información periódica acerca de temas como la reforma del sistema monetario internacional, la regulación de la cotización de las materias primas, la reforma de la gobernabilidad mundial, así como la evaluación de los resultados económicos y del progreso social, que suscita un gran interés en Europa y América Latina.

En cuanto al G-8, Francia quiere convertir a Colombia en un interlocutor esencial en materia de lucha contra el problema mundial de las drogas, fortaleciendo la cooperación regional e internacional entre América Latina, África y Europa.

Francia y Colombia, una relación amena y sincera que ha servido para afianzar amistad, cooperación e intercambio comercial así como un espaldarazo contundente a una paz duradera y ojalá perenne que demanda una nación suramericana sumida en problemas y desigualdad. Posiblemente cuando la equidad aparezca y la economía abra espacios para todos los sectores productivos en el suelo colombiano, cesarán los ruidos lamentables y luctuosos de los fusiles para darle paso a las siembras exitosas y a las cosechas prometedoras en donde la Colombia de los dos mares y las tres boyantes cordilleras izará una bandera blanca de sosiego que será enarbolada muy seguramente por las manos amables y pulcras de los incondicionales y optimistas amigos franceses.

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