Lunes, 25 Julio 2016 23:20

Deterioro en Turquía favorece a los bonos de Colombia

En este momento el país está dividido, hay un claro deterioro institucional y aumenta la incertidumbre para los inversionistas.

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Por Julián Cárdenas Fonseca
Analista de Portafolios Especiales de Protección

Esta semana se corroboró que la deuda emergente se ha convertido en una fuente atractiva de rentabilidades luego del Brexit. En particular, esta semana se registró una valorización considerable a lo largo de toda la curva de títulos de deuda pública interna (TES) debido en parte al anuncio del fin del paro de transportadores, al atractivo de los bonos emergentes frente a los bonos del mundo desarrollado y en específico, al anuncio de la agencia Standard and Poor´s del deterioro de la calificación de riesgo de Turquía.

Al cierre de la semana, el Gobierno anunció que logró un acuerdo para poner fin al paro de los transportadores de carga pesada, el cual duró 45 días. Según el comunicado de prensa, el acuerdo entre el Gobierno y los transportadores, incluye el compromiso para facilitar a los pequeños transportadores el acceso a la chatarrización y eliminar la ilegalidad y la corrupción en este programa. Sin embargo, se espera que los días de paro le pasen la factura a los precios de los alimentos en la lectura de inflación de julio.

Aunque las tasas de los bonos emergentes han bajado de una manera importante desde junio, las tasas de interés en promedio en el mundo emergente ronda el 5% mientras que las tasas de los bonos soberanos del mundo desarrollado en promedio se encuentran por debajo del 1%. Según un reporte reciente publicado por el Deutsche Bank, de los 37 trillones de dólares en bonos soberanos del mercado desarrollado, 15 trillones de dólares (40%) tienen tasas de interés negativas y el 80% cuentan con tasas inferiores al 1%. En el caso de Alemania, el 88% de los bonos tienen tasas inferiores a 0%, en Japón el 87% y en Italia el 38%. Solo en junio, los bonos con rentabilidades inferiores a 0% aumentaron en un trillón de dólares.

El miércoles 20 de julio, la agencia calificadora de riesgo Standard and Poor´s decidió bajar la calificación de los bonos de largo plazo riesgo de Turquía en moneda local y en moneda extranjera a BB desde BB+, lo que significa que el país sale del club selecto de grado de inversión a grado especulativo o bonos basura. Esta revisión, que incluye un panorama de la calificación negativo, es decir que puede empeorar en los próximos meses, llega luego del fallido golpe de estado del pasado 15 de julio.

En este momento el país está dividido, hay un claro deterioro institucional y aumenta la incertidumbre para los inversionistas. Lo anterior puede deteriorar las cifras fiscales, de endeudamiento y en general las expectativas de crecimiento del país. Lo anterior hace que los bonos de Turquía no sean elegibles en algunos índices de referencia para el mundo emergente, lo que anticipa una venta de estos y aumenta la posible participación en estos índices de otros países elegibles entre los que se encuentran por ejemplo Tailandia, Rumania y Colombia.

En la semana que terminó, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco Central de Inglaterra (BoE) decidieron mantener su política monetaria inalterada. Los bancos centrales están esperando mayores evidencias de desaceleración antes de actuar con nuevos estímulos. No obstante, las cifras ya están mostrando deterioro. Por ejemplo, la economía británica, según el índice de actividad empresarial, registró la mayor caída en sus 20 años de historia.

Lo anterior contrastó con mejores cifras en los Estados Unidos como las ventas de casas usadas, que subieron en junio a su mayor ritmo cerca de nueve años, mientras que el número de personas que solicitó ayudas por desempleo bajó la semana pasada.

Esta semana los agentes del mercado estarán atentos a la reunión de la Junta Directiva del Banco de la República. El promedio de los analistas espera un incremento de 25 puntos base en la tasa de intervención, la cual llegaría a 7.75%. También se conocerán las cifras del mercado laboral en Colombia de junio.