Domingo, 04 Septiembre 2016 08:58

La fortaleza del dólar puede ser temporal

El posible acuerdo de congelamiento de producción por parte de la OPEP, al que podría unirse Rusia podría dar estabilidad al precio del petróleo, lo que junto con otros factores puede generar presiones bajistas en la tasa de cambio.

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Por Julián Cárdenas Fonseca
Analista Senior de Portafolios Especiales de Protección

La semana anterior, la desaceleración en la generación de empleo en los Estados Unidos junto con la noticia de estabilidad en las tasas de interés en Colombia anticipa una posible fortaleza del dólar en lo que resta del año. No obstante, esta dinámica puede ser un poco menos pronunciada en el corto plazo a la registrada a finales de 2015, cuando la expectativa de subida de tasas de interés de la Reserva Federal (FED) señalaba entre 2 y 4 incrementos en el año, y en el mediano plazo, podría incluso contenerse o revertirse ante la posible mejora del panorama de las economías emergentes, de las cifras fundamentales locales, repunte en el precio del petróleo, mayor votación por el sí en el plebiscito y aprobación de la reforma tributaria.

En agosto, el ritmo de creación de empleo en los Estados Unidos se moderó pero fue lo suficientemente bueno para no descartar un incremento de tasas de interés en 2016. En agosto, se crearon 151 mil empleos, inferior a lo esperado por el consenso del mercado (180 mil) y al promedio de los últimos doce meses (203 mil). No obstante, la cifra del mes de julio fue revisada al alza a 275 mil desde 255 mil. Es decir, al tener en cuenta las revisiones de los últimos dos meses, el promedio de los últimos tres meses alcanza 232 mil nuevos empleos, el nivel más alto desde enero del presente año. La cifra no es mala, 4 de los 13 sectores registraron destrucción de empleo, es decir cerca del 70% de los sectores mejoraron en agosto.

Así, aunque las cifras no superaron las expectativas del mercado, la cifra se considera aceptable y no cambia mucho la probabilidad de un incremento de tasas de interés frente a lo registrado una semana atrás. Las probabilidades implícitas en los fondos federales al cierre de la semana anterior señalaban una probabilidad de 32% para un incremento de 25 puntos base en la reunión de septiembre (desde 42%) y de 44.7% para la de diciembre (desde 46.6%). Adicionalmente, el mercado recibió con beneplácito el que las cifras de industria, un indicador líder por excelencia de la dinámica económica, haya mostrado recuperación la semana anterior. Aunque en el caso de los Estados Unidos, en agosto el ISM manufacturero se ubicó en 49.4 desde 52.6 unidades en julio, marginalmente en el terreno de contracción (por debajo de 50 unidades), en China, el PMI alcanzó 50.4 unidades, en el Reino Unido 53.3 y en la Zona Euro llegó a 51.7 unidades. Lo anterior, evidencia una recuperación frente a la contracción que había presentado el mundo en el primer semestre. Lo anterior es señal de aumento en la producción, en los nuevos pedidos y en la tasa de generación de empleo, la cual en el caso del reino Unido aumentó por primera vez durante 2016.

En Colombia, el pasado 31 de agosto, la Junta Directiva del Banco de la República decidió dejar la tasa de intervención sin cambios (7.75%) en una votación 6-1. La decisión de la semana anterior es de la mayor importancia porque al parecer puede poner fin al ciclo de incremento de tasas de interés que empezó en abril de 2014 desde 3.25%, con una pausa de un año a 4.5% desde septiembre de 2014 y luego desde finales de 2015 con incrementos sin descanso, con algunos meses de escalones más altos (50 puntos base) en octubre de 2015 y en abril de 2016. Este ritmo, con sus pausas, sus aceleraciones y sus atrasos, están directamente relacionadas con un periodo de choques de oferta que fueron difíciles de cuantificar y que duraron más de lo esperado. Este periodo está ligado al fenómeno del Niño, la depreciación por el choque petrolero y a la activación de algunos mecanismos de indexación.

Hoy a pesar de contar con la inflación más alta en cerca de 16 años y una de las más altas de América Latina, el Emisor no requirió una confirmación en los datos para dar seguridad al mercado que esto pronto va a cambiar debido a la normalización del clima y a la oferta agrícola. Posiblemente, en la cifra de agosto que conoceremos esta semana (5 de septiembre) veremos el inicio de un ajuste en la inflación que pondrá fin a más de dos años y medio de una pendiente inflación. La decisión la ayudó también la debilidad de nuestros principales socios comerciales y el reciente dato de crecimiento de la economía local del segundo trimestre (2% vs 2.3% esperado por el mercado).

De tal forma, en un escenario cada vez más probable de incremento en las tasas de interés en los Estados Unidos y de una señal clara de estabilidad en las de Colombia, es natural pensar en que esto puede tener un efecto en la fortaleza del dólar frente al peso colombiano.

Lo anterior podría reforzarse con los posibles temores de los agentes ante la incertidumbre de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos o ante un resultado desfavorable del plebiscito o si la reforma tributaria no logra las expectativas (entre 1.5% y 2% del PIB).

No obstante, en 2016 hemos sido testigos de que los incrementos en las tasas de interés serán moderados y posiblemente no lograrán una tasa final tan alta como se anticipaba a finales de 2015. En contrapeso, las cifras de Colombia tienden a mejorar. La inflación puede tener un punto de quiebre en agosto y el crecimiento económico, luego de más de dos años de desaceleración, puede estabilizarse y mejorar su ritmo en 2017 y 2018. El déficit de cuenta corriente, luego de tocar máximos históricos a finales de 2015 (6% del PIB) podría disminuir en 2016 (según el Emisor a 5.3% del PIB). Además, el posible acuerdo de congelamiento de producción por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en septiembre, al que podría unirse Rusia según declaraciones de Vladímir Putin, podría dar estabilidad al precio del petróleo, lo que junto con otros factores ya mencionados puede generar presiones bajistas en la tasa de cambio.