Lunes, 26 Noviembre 2018 23:42

No hay plaza para tanto universitario

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Es increíble que finalizando el año 2018 aún no se le de importancia a la formación técnica laboral en el país.

Por Claudia Milena Manjarrez, Directora General Corporación CICCE

En los reportajes realizados en medios masivos de comunicación, el Ministerio de Educación solo habla de la educación superior y de la importancia que ésta tiene en el país. Como si fuera poco, las noticias solo hacen referencia a programas como Ser Pilo Paga y a los créditos que brinda el Icetex para cursar pregrados, pero ¿qué pasa con las personas que no se benefician de ninguno de estos programas y no pueden costear los 50 millones de pesos que aproximadamente cuesta una carrera de diez semestres?

Esto, sin tener en cuenta que para ir a la universidad hay que gastar dinero en transporte, alimentación, material de estudio, entre otras cosas.

Como se ha visto, este tema no ha sido relevante para el Gobierno Nacional, que debería enfocar sus esfuerzos en fomentar la formación técnica laboral, que es una gran oportunidad para el sector productivo y para todos los Colombianos de estratos 1, 2, 3 y 4; la mejor opción para iniciar la vida profesional y laboral, ya que en un año se puede cursar un programa técnico laboral por competencias con una baja inversión, equivalente al costo de un semestre en una universidad promedio.

Tener la opción de contrato de aprendizaje es para el egresado la oportunidad de trabajar directamente en lo que estudió, conociendo sus debilidades, fortalezas, permitiéndole saber en menos de año y medio si escogió bien su carrera. Mientras que si accede a un programa de educación superior y, lastimosamente, en el camino se da cuenta que tomó mal su decisión, las pérdidas son aún mayores, principalmente, a nivel económico.

En otras palabras, la educación técnica laboral permite que los jóvenes, recién egresados, puedan tener un contacto más rápido con el entorno laboral, que a su vez les sirve de experiencia para escalar tanto en su trabajo como a nivel estudiantil y es hora de que la institucionalidad, la empresa privada, los colegios, rompamos con todos los prejuicios que hay en su contra y la apoyemos.

Como Corporación CICCE hemos participado en ferias en algunos colegios que amablemente nos han invitado y en diferentes eventos y es sorprendente ver lo desconocida que es la educación técnica laboral para los jóvenes. Ellos desconocen que es educación formal, que también es legal, que cuenta con reconocimiento por el Ministerio de Educación, mediante las secretarias de educación locales, y que es fundamental que es para incrementar la productividad del país.

Analicemos la pirámide organizacional. ¿Acaso, solo se reciben egresados universitarios en todas las posiciones de la estructura funcional de una empresa? Por supuesto que no.

Ante esto hay que reaccionar y hablar sobre la realidad del país. Ni Colombia ni ningún otro país soporta el 100% de egresados de la educación superior. Es muy frustrante para una egresado que ha invertido cinco años de su vida o más para sacar adelante una carrera, invirtiendo aproximadamente 70 millones de pesos, que le ofrezcan un salario de $1.200.000 cuando se gradúa, porque no tiene experiencia laboral, no hay cama para tanto profesional, las empresas no soportan una carga laboral de solo egresados universitarios, las expectativas salariales de un egresado universitario son altas por su alta inversión en tiempo y dinero.

Hay que ser realistas. Se debe promocionar la educación técnica laboral como lo que es, una gran oportunidad y una solución para muchos aspectos de la economía nacional como por ejemplo, mover social y económicamente a la población de los estratos más bajos, mejorar la productividad de los sectores económicos y atacar de frente el desempleo.

Existen fundaciones maravillosas como Pies Descalzos que trabajan arduamente por la educación inicial, básica y media, brindando educación de calidad a los niños más necesitados con la misma premisa que cuenta nuestra corporación CICCE, la educación de calidad es una estrategia capaz de mover socialmente a las personas de la pobreza.

Sería interesante aunar voluntades para demostrar que los programas técnicos laborales complementan esa verdad absoluta siendo la oportunidad de articularlas para que todos los jóvenes tengan opciones de aprender un oficio, una actividad, una competencia con la que pueda no solo sobrevivir si no generar un estilo de vida digno para el y su familia.

Desde la Corporación CICCE seguiremos con toda la energía trabajando por romper este paradigma y velar en pro de la educación técnica laboral de calidad en Colombia.

 

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