Martes, 04 Diciembre 2018 22:19

Las grandes transformaciones del campo colombiano

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Con la puesta en marcha de estas políticas el ejecutivo espera consolidar un campo con legalidad y emprendimiento que le apunte a la equidad.

Por: Andrés Valencia Pinzón, ministro de Agricultura y Desarrollo Rural

La FAO calcula que en 2050 para alimentar 9.700 millones de personas será necesario producir casi un 50% más de alimentos, forraje y biocombustible que los producidos en 2012.

Esta demanda creciente de alimentos representa una oportunidad para Colombia que cuenta con tierras aptas para cultivar, diversidad de climas y acceso a dos océanos y numerosas fuentes de agua.

El aprovechamiento de estas ventajas implica profundas transformaciones del campo que inspiraremos en los compromisos del Presidente Iván Duque con Colombia: equidad, legalidad y emprendimiento.

La primera de ellas apunta al ordenamiento productivo del suelo rural, que nos permita ampliar el uso de la frontera agrícola compuesta por 40 millones de hectáreas de las cuales tan solo usamos el 30%. Por tanto, requerimos de inversiones en sistemas de riego, drenaje y protección contra inundaciones, pues en la actualidad de las 18,4 millones de hectáreas con potencialidad tan sólo 6% cuentan con estas adecuaciones.

También para fomentar el uso eficiente del suelo destinaremos mayores recursos para investigación y transferencia de tecnología. La puesta en marcha de modelos para la extensión agropecuaria es un importante desafío pues tan sólo el 16,5% de las unidades productivas cuentan con ese servicio. En este sentido hemos avanzado en la reglamentación de la ley del SNIA estableciendo los criterios para la formulación de los PDEAs y la elegibilidad de los beneficiarios del servicio público de extensión agropecuaria prestado en alianza entre el gobierno nacional, los departamentos y el sector privado.

Sumado a lo anterior, fortaleceremos el control, prevención y erradicación de plagas y enfermedades para potenciar la producción agropecuaria. Para controlar los recientes brotes de aftosa de Boyacá, Cesar y La Guajira, destinamos $12.000 millones en ayudas para los ganaderos afectados e implementamos una serie de medidas para el control como el puesto de mando unificado con la participación de la Polfa, DIAN, Invima y el ICA.

Asimismo, trabajaremos en el fortalecimiento de prácticas para la inocuidad de los alimentos y la admisibilidad sanitaria de nuestras agroexportaciones. Para ello pusimos en marcha una estrategia para la defensa comercial y la diplomacia sanitaria que en primera instancia le ha brindado acceso a mercados internacionales a los cítricos dulces, el aguacate Hass, el limón Tahití y la piña.

Lograr una mayor productividad y competitividad, demanda inversiones en maquinaria, infraestructura de pos-cosecha, agro-logística y comercialización, para lo cual incentivaremos el desarrollo de fondos de inversión, la inclusión financiera y las alianzas público privadas. En paralelo, incentivaremos el uso de instrumentos para la administración del riesgo tales como el crédito agropecuario con tasa de interés subsidiada, el seguro agropecuario y las coberturas de precio y tasa de cambio, entre otros.

Las líneas para capital de trabajo Crediarroz más para los arroceros y Grano a Grano para los cafeteros, así como el fortalecimiento de la Línea a Toda Máquina son muestras de la importancia que le otorgamos al financiamiento en el sector. Con Grano a Grano y ATM esperamos irrigar $170.000 millones en crédito para el campo colombiano.

Con el ánimo de fortalecer la comercialización agropecuaria fomentaremos esquemas de integración vertical y horizontal entre pequeños y medianos productores y la agroindustria, tales como la agricultura por contrato y la asociatividad. Para apoyar estos procesos dentro de los primeros 100 días de gobierno destinamos más de $157.000 millones para la entrega de incentivos al precio, la comercialización, el almacenamiento, la toma de coberturas y la promoción del consumo de varios productos agropecuarios como café, papa, panela, arroz, maíz, palma, entre otros.

Con la puesta en marcha de estas políticas esperamos consolidar un campo con legalidad y emprendimiento que le apunte a la equidad entre los diversos actores del sector agropecuario así como a la igualdad entre los hombres y mujeres que con su tesón hacen cada vez más grande y próspero el campo colombiano.

 

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