Lunes, 11 Marzo 2019 11:05

El horror del feminicidio

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Peor que la discriminación que sigue sufriendo la mujer, a pesar de algunos avances en la reivindicación de sus derechos, es el flagelo del feminicidio, que atenta contra el sagrado derecho a la vida.

Amylkar D. Acosta M

“Hasta la tragedia se vuelve monótona” Albert Camus

A propósito del día de la mujer, escribió la Secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, que en dicha entidad se tiene “la convicción de que la desigualdad de género además de ser injusta, es profundamente ineficiente, es un obstáculo que conspira para alcanzar el desarrollo sostenible”. Como advierte ella misma esa es la realidad palpable en Latinoamérica y el Caribe y Colombia no escapa a ella.

Como lo sostiene la Directora Ejecutiva de la CEPAL, en esta región la pobreza tiene rostro de mujer, ya que por cada 100 hombres pobres se cuentan 118 mujeres en la misma condición. Y de contera, la mujer se ve afectada además por la brecha salarial adversa que bordea en promedio el 16.1% y en las zonas rurales de Colombia alcanza el 45% (¡!). Y en cuanto al desempleo, este afecta mucho más a la mujer, habida cuenta que, según el DANE, mientras el desempleo entre los hombres es del 9.8% entre las mujeres casi duplica dicha proporción con el 16.9%.

Y ello ocurre pese a que la igualdad de género y la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer hacen parte de los derechos fundamentales y de los valores que ampara y promueve las Naciones Unidas. De allí su lema para la conmemoración del día de la mujer este año: “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.

Pero, en América Latina, peor que la discriminación que sigue sufriendo la mujer, a pesar de algunos avances en la reivindicación de sus derechos, es el flagelo del feminicidio, que atenta contra el sagrado derecho a la vida. Como lo afirma Alicia Bárcena, “el feminicidio es la expresión mas extrema de violencia contra las mujeres. Ni la tipificación del delito, ni su visualización estadística han sido suficientes para erradicar este flagelo que nos alarma y horroriza cada día”. Es el caso de Colombia en donde, no obstante que se expidieron la Ley 1257 de 2008, que busca sensibilizar, prevenir y sancionar la violencia y la discriminación contra la mujer y la Ley 1761 de 2015, que reconoce como el feminicidio como delito autónomo, no se ha podido detener la comisión de este vitando delito.

Según la CEPAL, en 2016 fueron asesinadas 1.971 mujeres en solo 17 países de América Latina y en el 2017 en 19 países 2.795. En el caso específico de Colombia este fenómeno tan execrable ha venido in crescendo. Es así como en el transcurso del año 2015 se registraron 100 víctimas fatales, en el año 2016 122 y en el 2017 alcanzó la cifra de160, a los que se le vinieron a sumar 142 casos mas en el grado de tentativa.

De acuerdo con los registros de Medicina legal, hasta el 5 de diciembre del año anterior se habían presentado 103.481 casos de violencia contra la mujer. Se estima que una de cada tres mujeres han sufrido en carne propia alguna forma de violencia. Lo más triste y deplorable es que la principal fuente generadora de este cuadro dantesco es la violencia intrafamiliar y la mujer es la principal víctima de la misma.

Según Medicina legal en el 2018 se registraron 24.684 casos de los cuales en el 86% de ellos la afectada fue una mujer y de acuerdo con la Fiscalía General cada 12 minutos una mujer es agredida por su pareja. Según las Naciones Unidas el 34% de los feminicidios en todo el mundo fueron perpetrados por su propia pareja y un 24% por un miembro de su familia. Según el ex director de Medicina legal Carlos Valdés, el mayor peligro para las mujeres está en donde reside, el 62% de los casos de feminicidios en el 2018 ocurrieron en el seno del hogar. Según el experto en criminalística Germán Antía “las víctimas del maltrato familiar no terminan ya en las salas de urgencias de los hospitales sino que están llegando a las morgues".

Esta horripilante modalidad delictual se ha venido dando a contrapelo de lo prescrito por las normas internacionales de derechos humanos, que le impone a los estados la obligación de condenar todas las formas de violencia contra la mujer. También la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar toda forma de violencia contra la mujer vela por su cumplimiento. Pero las escalofriantes estadísticas que dan cuenta del número de víctimas fatales del feminicidio indican que esta tragedia sigue cobrando mas y mas vidas entre las fémines, sin que la sociedad reaccione con la contundencia requerida, será acaso porque como afirmó Albert Camus que “hasta la tragedia se vuelve monótona”.

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