Sábado, 12 Septiembre 2015 11:35

Muebles colombianos, bien acabados, pero por China e impuestos

Los empresarios del mueble cerraron sus fábricas porque vieron más bondades en la oferta que tiene China pues la carga de impuestos en Colombia los hizo menos competitivos e importar de Asia es labor que hace cualquiera.

Por 

Colombia fue un país enseñado a lo mejor en cuestión de muebles, fueron épicas las épocas en las que se compraba con mucho esfuerzos salas, comedores, alcobas o enseres en madera. Atrás quedaron las exigencias en diseño, y en calidad de tablón porque muchos pedían cedro, flor morado, ébano y otras ofertas madereras de indiscutible calidad y elevado precio.

En el recuerdo quedaron los artistas de la madera, hoy difícilmente se habla de ebanistería, de tapiceros, pintores y grandes casas de carpintería. Esos tiempos de los muebles finos fueron archivándose y ocupando un lugar en los oficios en vía de extinción porque tres factores básicos ingresaron e influyeron en el mercado, atravesando el corazón de esta industria, la apertura económica, el mercado chino y la indiscriminada tasa impositiva.

Actualmente muchas fábricas de muebles cerraron sus puertas para nunca jamás volverlas a abrir, algunos dicen que fue casi como un delito, un pecado mortal o una maldición erigir empresa, porque el estado vio en las factorías una opción de canalizar recursos para no invertir e incentivar al sector real de la economía o para tapar los cráteres de la corrupción.

Es muy triste entrar a una fábrica y escuchar historias de lo que fue el sector de la madera y los muebles, los protagonistas de esta historia que sobreviven a la cruda realidad deploran la ausencia de muchas empresas y el enorme impacto social, porque no pocas familias se ganaban la vida con la carpintería y el diseño de muebles.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la empresaria, Luz Dary Sánchez, reveló que lamentablemente las tendencias cambiaron porque las personas dejaron el gusto del tallado en madera para pasar a diseños rectos y muy elementales.

“Esto nos facilita el trabajo, porque ya no hay que hacer tallas, molduras ni nada que demande el trabajo artístico de hace más de diez años”, comentó la empresaria.

Si bien defendió el buen trabajo en madera y todo lo que demande arte y trabajo, reconoció que el mercado pide lo básico y por tal motivo hay que atenderlo y darle gusto.

“En tapicería están volviendo los muebles clásicos, hay sillas capitoneadas al mejor estilo isabelino las cuales son pintadas con la tendencia moderna, pero son tapizadas con el modelo antiguo”, declaró.

En materia de precios un comedor de seis puestos cuesta en promedio entre dos y tres millones de pesos y un juego de alcoba completo vale entre 3.8 y 4.5 millones de pesos. Cabe precisar que estos muebles son fabricados con toso el detalle y el mejor diseño, empero tienen una estructura en cedro y el resto se complementa con triplex en cedro. Para el caso de Moblilago, se entregan los muebles con garantías de cinco años.

Luz Dary Sánchez aseveró que la tendencia del mercado es muy inexorable porque la oferta nacional se está remplazando hoy con producto de chino de todas las calidades y cualidades.

“Hace cuatro meses fui a China y quedé aterrada, allá todo lo trabajan en línea, en serie y con una mano de obra muy barata, entre otras cosas porque la gente vive dentro de las fábricas con salarios demasiado bajos que dan de hecho una muy mala calidad de vida, pero hay que reconocerlo, estamos invadidos de esos productos y actualmente todos los empresarios o comerciantes traen producto chino o insumos ese país”, afirmó la señora Sánchez.

Agregó que los trabajadores colombianos gozan de confort y buen ingreso lo cual es incomparable por las condiciones políticas y económicas del monstruo asiático que sacó provecho de la globalización.

Por citar un ejemplo, una sala modular traída de China cuesta sin impuestos de importación ente 100 y 250 dólares. Hay muebles hechos en ese país que en vitrina valen hasta 4.8 millones de pesos en promedio.

“Nos tocó ir a ver el mercado porque nos estábamos quedando atrás y fuimos en principio a ver insumos para optimizar la fabricación y estando allá nos dimos cuenta que nunca seríamos competitivos con el precio de ellos, la aterrizada fue dura porque fabricar en Colombia cuesta muchísimo por diversos factores”, indicó Sánchez.

El gobierno no ayuda

La empresaria, Luz Dary Sánchez, dijo que un factor que pesa en la fabricación de muebles es el tributario porque las empresas tienen tasas y cargas muy altas que golpean duramente la rentabilidad y los que cran empresa, prácticamente trabajan para el estado porque el margen de ganancia es reducido. Esta situación es contraria a la importación de muebles toda vez que un sofá traído de China se cotiza en el mercado en un millón de pesos, aclarando que ese precio trae ya sumados los impuestos de aduana y transporte. Ese sofá, anotó, lo venden fácilmente en 1.5 millones de pesos mientras que hacerlo en Bogotá no se baja de 1.2 millones de pesos.

En ese orden de ideas es mejor importar porque al hacer la comparación resulta mucho más favorable importarlo porque no hay gastos elevados ni carga prestacional. “Ese ejercicio económico como negocio es muy bueno, pero la reflexión es en donde queda el país y que pasará con la economía del país”.
Moblilago pensó en cerrar y dejar la fábrica como bodega porque de China llega todo más barato y fabricado como se pide, pero el sentido de responsabilidad social y de consideración optó por seguir con la empresa para salvar el sustento de 30 familias. La firma optó por importar un solo producto, pero ya con más conciencia y no por revaluación determinaron que le apostarán al mercado nacional, a la fabricación y la defensa del ingreso. Lo único que seguirán trayendo de China son insumos que son buenos y que vale la pena a la hora de tener utilidad.

La situación es muy complicada para el empresariado colombiano que ve en China una opción real de seguir en el ámbito económico. Hace poco esta fabricante viajó a la ciudad de Huan-Chu en donde asistió a una feria muy similar a la Feria del Hogar, solo que veinte veces más grande con unos stand gigantes.

Si bien quedó encantada con los diseños que en su concepto son muy bonitos, prefirió seguir con el producto colombiano porque es de mucha más calidad y genera crecimiento económico y puestos de trabajo.

“Estoy con la tranquilidad de haber tomado la mejor decisión, vamos a seguir con nuestra empresa, seguiremos fabricando muebles y utilizando nuestra mano de obra, por fortuna tenemos excelentes tapiceros, muy buenos ebanistas y vamos a seguir con la apuesta empresarial, pero necesitamos mayor apoyo del gobierno, es urgente que el ministerio de Comercio impulse la producción nacional”, adujo.

El respaldo que requiere el industrial es supremamente urgente, porque tal y como van las cosas las empresas se van a acabar, de hecho en este sector ya quedan pocas y todo porque no hay una mano amiga del ejecutivo, hay líos muy complejos con la cantidad de impuestos y todo esto se soluciona con China. Añadió que es increíble la facilidad que hay para importar productos chinos porque cualquier persona lo puede hacer si tiene a la mano 100 millones de pesos.

“Es muy triste tener que decidir si cerramos y ponemos el candado para convertir nuestras instalaciones en bodegas, lo lamentable es que eso lo está haciendo mucha gente”, declaró la señora Sánchez.

Insistió en que el asunto es serio, por cuanto hay un escenario difícil que ya se refleja en lo social toda vez que en el sector de los muebles a los pequeños fabricantes les ha tocado cerrar, terrible suerte les ha correspondido a los tapiceros pequeños y a los ebanistas porque el negocio no es rentable y no pudieron sostenerse. Esa situación redundó en la quiebra de muchas empresas y es por esa situación que hay varias empresas que fabricaron camas, salas, comedores y otros muebles en madera cerradas y con el personal liquidado.

“Los pequeños empresarios de la madera no venden su producto, no lo distribuyen, porque ya los almacenes no les compramos; la gente se está acostumbrando al precio, esa es una de las tendencias, la gente va y da una vuelta y compara los precios, las personas por lo general tienen un bajo presupuesto y adquieren el producto importado que suele ser mucho más económico”, afirmó la empresaria.

No todo lo que brilla es oro

Al observar el producto traído de China, es innegable que es un mueble bonito y muchos comerciantes se convencen que el negocio vale la pena, pero al desarmar un sofá, por citar un ejemplo, es visible que se trata de materiales endebles, muy frágiles y de mala calidad.

“Nosotros no somos capaces de hacer eso en Colombia, nosotros hacemos una buena estructura y un buen trabajo pues por tener en cuenta un ítem, si allá invierten 50 mil pesos, nosotros invertimos 120 mil en cuanto a estructura, entonces ahí empieza a incrementarse el precio, pero tristemente la gente no está mirando calidad, les importa el precio y que el mueble se vea bonito, la cultura China es que todo es desechable pero se rota cada rato. Nosotros no veníamos acostumbrados a eso, no sé qué políticas deberían sacar, pero en principio deberían cerrar esas importaciones porque hacen mucho daño”, dijo Sánchez.

Esta empresaria señaló al gobierno como gran responsable de la debacle en el sector de los muebles de madera porque en principio tiene aprobada una carga prestacional muy alta, aparte de eso cobra impuestos por todo y para todo, es decir IICA, IVA, renta, retención en la fuente y mil cosas más porque el Distrito también tiene sus tarifas y así es muy duro hacer o sostener una factoría. Sumando impuestos, prácticamente el gobierno es el que hace la fiesta sin mover un dedo y en este gremio en donde muchos pierden sus dedos no hay incentivo para continuar.

Sánchez indicó que haciendo sumas y restas es mucho más práctico y económico importar, pero sugirió la implementación de unos aranceles altos para ayudar al empresario nacional porque a la fecha, las condiciones están dadas para que todo el mundo cierre sus fábricas.

Otros países con ofertas de muebles de bajo costo son Tailandia, y todo el sudeste asiático que suele ser muy fuerte en fabricación. La empresaria reconoció que la revaluación ha frenado el comercio internacional, básicamente las importaciones, empero comentó que este fenómeno cambiario es cíclico y volverá a la normalidad en unos seis meses.

“El problema es realmente la economía colombiana, el problema somos nosotros, el problema son nuestras familias, nuestra economía, nuestras fábricas, es muy duro, mantener 30 familias, a nosotros nos toca rebuscar, vamos a ferias a diferentes ciudades, nos toca movernos muchísimo abriendo más mercado, pero veo muy complicado este negocio”, expuso.

¿Cómo que podemos exportar?

Los empresarios quieren exportar, pero son conscientes que no hay oferta exportable porque a duras penas atienden el mercado doméstico.
De todas maneras están a la expectativa de seguir platicando con Pro Colombia, entidad promotora de exportaciones que les dijo que hay oportunidades de vender muebles colombianos de calidad en otros países.

En opinión de Sánchez, América Latina debería trabajar unida e intercambiar comercio, insumos y producto terminado, debería existir una cadena de valor agregado a nivel regional para hacerle contrapeso a China.

“Eso sería lo ideal, estaríamos hablando del novio perfecto, pero el gobierno no da las condiciones, es inexplicable por qué el ejecutivo no brinda las herramientas para poder trabajar, para surgir y no tener que cerrar, no sé a qué se debe ese desdén y esa demora para subir aranceles, hay que ponerle el freno a muchos que está importando deportivamente”, puntualizó.

La fabricación de Muebles es una actividad del pasado, ya varios cerraron las empresas y los llamados grandes y tradicionales ya están importando. Según, Luz Dary Sánchez, al mirar empresa por empresa, se puede deducir que el 200 por ciento lo está haciendo, por eso algunos empresarios hicieron la tarea porque se iban detrás del mercado o el mercado los dejaba.

Esta empresaria enfatizó que sigue creyendo en Colombia en medio de sus vicisitudes e instó a las demás empresas a apoyar el trabajo y la industria nacional que se ha caracterizado por vender productos de mucha calidad.

Indicó que la calidad de vida en América es diferente porque los latinos viven diferente. “A los Chinos los meten en las fábricas y son felices de domingo a domingo”.

Sobre los artistas de la madera dijo que hay que recuperarlos para la industria. Informó que hace diez años a un carpintero se le pagaba 150 mil pesos por hacer una cama, actualmente ese mismo trabajo se remunera a razón de 80 mil pesos en promedio por tratarse de un trabajo recto que no demanda mayor esfuerzo.

Moblilago fue fundada hace 15 años cuando operó en el barrio Santa María del Lago, luego trasladó la empresa a San Fernando y mantiene una importante dinámica comercial en el eje de los muebles del Doce de Octubre.

La empresa ofrece sus servicios a hoteles, industria, comercio, hogar y a instituciones o entidades. En su portafolio cuenta con salas, comedores, alcobas, sofacamas, bibliotecas, closet, centros de entretenimiento, y accesorios. Durante tres quinquenios Moblilago diseña, fabrica, tapiza, pinta, hace mantenimiento, restaura, asesora y hace las mejores entregas.

Como dato curioso se puede citar que las personas de todas las capas sociales no están renovando los muebles con la periodicidad de antes porque se pasó de cinco años a 15 y hasta muchos más años lo cual afecta la dinámica del negocio de los muebles.

El mueble chino genera desconfianza

Por su parte la empresaria, Martha Charry, dijo que la empresa, Muebles Verano, no ha sentido el embate de los muebles chinos por la cualidad de su oferta.
Subrayó que los muebles que vende su empresa son 100 por ciento nacionales y tienen como particularidad su trabajo en mimbre, en perillos y telas impermeables porque la mayoría de sus muebles salen de Bogotá a destinos balneario.

Esta empresa de 45 años ha tenido un rotundo éxito y por utilizar materias primas en su mayoría nacionales.

“La gente que ha comprado productos chinos, se ha lamentado y nos compran a nosotros porque hacemos muy buenos muebles, manejamos una línea especial y utilizamos materiales colombianos como la fibra, el chípalo y el mimbre. Algunas fibras las importamos de Brasil y las telas por lo general se tienen que traer del exterior”, anotó.

Sobre el tema China, esbozó que tristemente ha visto cerrar empresas y no escondió su preocupación por lo que pasa con muchos empresarios que se han visto afectados de manera importante con las importaciones que llegan del lejano oriente.

Una de las ventajas de Muebles Verano es que tiene credibilidad y una clientela fija y fiel que suele comprar sus mobiliarios en los puntos de venta. La empresaria sostiene que el usar materiales colombianos y remunerar el ingenio y el trabajo de los colombianos es otro motivo que invita al comprador a fijarse en la excelente oferta de la empresa.

La señora Charry también señaló al gobierno como responsable del caos que viven muchos empresarios y del cierre de muchas empresas porque contrario a crear incentivos y mecanismos que incrementen la productividad, lo que hace es saturar a las empresas con impuestos elevados que se van para las arcas del estado en desmedro de la utilidad y la competitividad.

Dijo que los TLC no son tan bondadosos como muchos aseguran y precisó que un tratado de libre comercio con China sería terrible para Colombia, sin embargo insistió en que la gente ya conoce el producto chino y opta por quedarse con lo nacional. “Aquí hacemos muy buenas cosas, hemos aprendido y somos dueños de una calidad indiscutible, la verdad me siento orgullosa de eso”.