Sábado, 20 Febrero 2016 09:49

Educación de calidad, herramienta vital para la paz: Parody

En sus 70 años, el Gimnasio Campestre dio un inmejorable parte de responsabilidad social. A buen paso “Aula sin Fronteras”.

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No podía ser mejor el regalo en los 70 años de vida del Gimnasio Campestre que el parte de éxito del programa “Aulas sin Fronteras“, el cual adelanta el gobierno colombiano en cabeza del Ministerio de Educación con 15 colegios de reconocido prestigio de Bogotá, incluido desde luego, el cumplimentado.

Independiente del regocijo que causó el otorgamiento por parte del gobierno a este reconocido colegio el cual recibió la condecoración Simón Bolívar en la categoría Cruz de Oro, la más alta que tiene el Ministerio de Educación, las directivas del centro educativo manifestaron todo su compromiso con la construcción de paz sobre pilares de inclusión, equidad y trabajo social.

La ministra de Educación Gina Parody, anotó que el proyecto “Aulas sin Fronteras avanza a pasos agigantados mostrando las bondades de una educación de calidad la cual se está llevando al Chocó como muestra de que las cosas si se pueden hacer y que la inclusión en definitiva conduce hacia la reconciliación nacional.

Sobre este proyecto la funcionaria explicó que los colegios de muy alto nivel fueron al chocó y se tomaron 54 centros educativos para que los niños de ese departamento tuvieran las mismas oportunidades que los educados de la capital. Para tal fin colegios como el Gimnasio Campestre donaron profesores, útiles y herramientas de trabajo para que los niños del aislado departamento del pacífico colombiano puedan tener una educación similar a la de Bogotá.

Actualmente 4.000 niños de grado séptimo de los colegios chocoanos son educados con la metodología de los colegios bogotanos de élite en áreas como ciencias, matemáticas, lenguaje y sociales. Ese sistema será extendido a los grados octavo y noveno.
Intercambio regional

La siguiente fase del proyecto “Aulas sin Fronteras” tiene que ver con un intercambio de estudiantes, es decir que niños del Chocó vendrán a Bogotá a los colegios de más alta calidad y a su vez los alumnos de esos colegios de la capital colombiana irán al Chocó para que conozcan la realidad del país y puedan así tener bases sólidas para reconstruir tejido social y país.

“La idea es que todos conozcamos la realidad del país para construir una Colombia en paz, muy pronto vamos a silenciar los fusiles, ustedes serán la primera generación de la paz, entrarán a la universidad y no escucharán más noticias sobre tomas de grupos armados a un colegio”, aseguró la señora Parody.

Como la construcción de la paz va más allá, la Ministra propuso ampliar los alcances del programa y llevarlo por todo el territorio nacional. Según Parody, varios de los mejores colegios del país estarían finiquitando los detalles para la gran toma de los colegios oficiales de Colombia
“Hay que extender el conocimiento, los valores y la educación de calidad que tiene el Gimnasio Campestre que lleva 70 años al servicio de la educación, la ciencia y la cultura”, indicó.

Como señal de paz, la jefe de la cartera de Educación entregó el balígrafo, es decir, una bala para escribir, un símbolo de tranquilidad y cese al fuego para darle paso a la educación y al desarrollo, algo así como la escopetarra de Juanes.

La Ministra explicó que en el escenario de la igualdad de oportunidades, el futuro de un niño puede ser determinado por él mismo.

En un colegio como el Gimnasio Campestre, expuso, cada alumno será lo que decida, lo que quiera, astronauta, médico, abogado, lo que quiera, pero muchísimos niños colombianos no determinan su futuro sino que este está atado al lugar en donde nacen.

“No es lo mismo nacer en un barrio que en otro, para el caso de la capital, o nacer, hablando de Colombia, en una ciudad que en otra, no es lo mismo nacer en el Chocó que en Bogotá, y ese es el siguiente paso que tenemos que dar si queremos una sociedad realmente en paz y una sociedad de democracia material”, declaró Gina Parody.

Sobre el tema de la educación dentro del contexto constitucional, anotó que dos elementos son fundamentales en Colombia y tienen que ver con la libertad y la igualdad, pero reconoció que a Colombia le falta mucho para poder tener una sociedad democrática material.

“La educación de calidad debe ser un derecho para todos los niños, hay muchos que dicen este fue el futuro que yo elegí, pero muchos dice este fue el futuro que me tocó”, sostuvo.

Gimnasio Campestre, listo para los tiempos de paz

En opinión del Rector del Gimnasio Campestre, Juan Antonio Casas, la educación de calidad si es reproducible en cualquier ambiente en el que haya niños dispuestos a aprender y profesores comprometidos como los que tiene el programa en toda Colombia.

Agregó que “Aulas sin Fronteras” muestra que también es posible establecer relaciones entre los sectores público y privado para ir cerrando brechas de oportunidad que en últimas es un propósito básico y expresamente de responsabilidad social así como de desarrollo moral de los estudiantes.

En diálogo con este medio, Casas indicó que el hecho de ir afianzando un modelo educativo sobre la base de las mejores experiencias de educación en el mundo hace que llevar este adelanto a zonas marginadas como el Chocó tengan doble impacto.

“Indudablemente las preocupaciones nacionales son nacionales y sería gravísimo desconocer que lo que pasa en las regiones no impacta en Bogotá y ejercicios como este pues rápidamente le desbaratan a uno la eventual mala ilusión que se pueda albergar. Nuestros niños viven en un ambiente bastante protegido porque son muy afortunados en muchas cosas, entonces el enriquecimiento que ellos tienen cuando se dan cuenta de las obligaciones que tienen para con su país es inmenso”, declaró el Rector.

Listos para educar a los niños de la guerra

El Gimnasio Campestre entró en la era de la paz y por eso habla de posconflicto razón por la cual no solo le apuesta a desarrollar una cátedra de paz sino a seguir impulsando inclusión social e igualdad, lo cual puede zanjar una guerra que tiene sus orígenes en una profunda desigualdad.

“En la medida en que empecemos a cerrar esa brecha de oportunidades y brindemos oportunidades reales, podemos decir que estamos construyendo una Colombia en paz”, dijo Juan Antonio Casas.

Si bien no hay puentes para fomentar una verdadera educación justa, igual y ecuánime, lo cierto es que hay forma de construirlos sobre la base de las sinergias que han arrojado resultados importantes por el impulso que tomaron.

Un colegio de retos

En 70 años el Gimnasio Campestre siempre ha liderado reformas y cambios estructurales con el fin de brindar la mejor educación y garantizar colombianos honestos y preparados para el futuro con bases católicas y de valores.

Dentro de los retos está el seguir siendo un colegio innovador que mantiene su identidad clara. El Gimnasio Campestre ha identificado sus metas de corto, mediano y largo plazo para lograr una evolución programada y ordenada. Sus fundadores saben que este colegio es un patrimonio educativo que logró formar y validar un modelo colombiano, con una pedagogía propia construida sobre la base de las necesidades educativas, pero reforzando dicho modelo con experiencias ganadoras en todo el mundo.

Siendo un colegio colombiano, el Gimnasio Campestre se acreditó como colegio internacional y ese fue un propósito que se logró a sabiendas que la propuesta colombiana en educación, puntualmente con el Gimnasio Campestre era dialogante con lo que estaba pasando en otros lugares del mundo.

“El gran reto es profundizar la propuesta, seguirla aterrizando, ajustarla a nuevas circunstancias e insistir en que Colombia tiene muchos motivos de autoestima, entre otras cosas, por la calidad de educación que produce, nuestros colegios son extraordinarios, tenemos mucho que aportar y ese es un modelo exportable”, afirmó Casas quien dijo que el gran diferencial de valor que tiene el colegio es que se pudo posicionar como colegio colombiano internacional.

Cabe decir que el colegio está certificado en calidad desde hace más de 10 años por Bureau Veritas con norma ISO-9001 de 2008 y acaba de recibir la acreditación internacional por las agencias NEASC (New England Association of Schools and Colleges) y CIS (Council of International Schools).

Desde 2007 el colegio viene trabajando en el Plan Maestro Arquitectónico para la renovación completa de su planta física. En ese sentido es bueno decir que la primera fase ya se completó y la totalidad de las ejecuciones estarán listas en el año 2022.

“La segunda fase amplía espacios para arte y música, pero también contempla la construcción de una gran biblioteca que será el eje central del colegio porque finalmente la lectura es una condición clara del aprendizaje. Estos trabajos, los que se terminaron y los que se entregarán están diseñados sobre requerimientos pedagógicos”, expuso.

Sobre los TLC, Casas dijo que no hay preocupación porque de vieja data ha pasado que redes grandes de colegios a nivel mundial que ponen colegios en varias partes del globo. El Rector manifestó que contrario a preocupar, la llegada de nuevas experiencias educativas es un fenómeno interesante que el entorno nacional debe aceptar y aprovechar.

“Esto pasa en todas partes en donde se hacen aperturas de mercados y es que hay oportunidades y retos. Hay que verlo con buenos ojos porque de lo nuevo se aprende, a mí me parece que esos retos son sanos y afortunados toda vez que nos expone a cosas novedosas y a otras formas de educar”, indicó Casas.

El Gimnasio ha canalizado conocimientos y marcos estadounidenses, europeos y latinoamericanos.

El balígrafo, un símbolo afortunado

Sobre el balígrafo del que habló la Ministra, el Rector del Gimnasio Campestre, Juan Antonio Casas, comentó que se trata de un símbolo inmensamente poderoso el cual genera un impacto favorable en el colegio.

“Creo que la Ministra es consciente, y ciertamente yo lo siento así de que esta puede ser la primera generación que se gradúe habiendo firmado un acuerdo de paz. Que eso quiera decir que la paz está construida no cabe, pero lo cierto es que es un punto de partida, definitivamente es la posición del colegio, si logramos firmar un acuerdo de paz que ciertamente es un rompimiento histórico con las dinámicas que hemos venido manejando en Colombia, tenemos que dar la talla con lo que ese acuerdo significa, en últimas ese acuerdo es un compromiso y ahí es dónde arrancamos”, afirmó.

Casas es plenamente consciente que los estudiantes de hoy podrán ser los dirigentes del país que le sacarán todo el provecho a los cimientos que hoy se dejen en materia de paz, pero para eso hay que educar muy bien a los niños para garantizar generaciones pacíficas y propositivas, es decir se habla de educandos que se gradúan con un encargo más no con una situación resuelta.

El Gimnasio Campestre también comparte la idea de que el país debe fortalecer con educación el retorno al campo, con el fin de formar verdaderos profesionales que le den a la ruralidad todo el impulso y el apoyo que esta demanda en un escenario de tranquilidad en donde la productividad, la inocuidad y la competitividad irán de la mano.

El Gimnasio Campestre está en la historia amable de Colombia, pese a que nació en momentos difíciles del país por la coyuntura política que ya hacía prever un caos futuro, el colegio fue fundado el 20 de febrero de 1946 por el señor Alfonso Casas Morales, quien tenía un claro propósito de rescatar un sentido verdadero de educación dirigiendo por el mejor camino a jóvenes y niños.

Fue realmente grato ver la nueva graduación de egresados del egregio colegio, fue bueno observar la sonrisa amable del director de la DIAN, Santiago Rojas, del Rector de la Universidad del Rosario, José Manuel Restrepo y de quienes cantaron con orgullo máximo el himno del gran Gimnasio.