Domingo, 27 Mayo 2018 01:25

Febor, dulce historia en Bogotá y cooperativas, una amarga realidad en Colombia

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La cooperativa de ahorro y crédito asegura que Colombia es un país en donde caben todos y no un mercado destinado a un grupo reducido de empresarios.

Antes de todo hay que decir que la historia a narrarse corresponde a una época demasiado compleja pues parte de esa fracción del almanaque supremamente enredada hace énfasis en la famosa crisis de 1929, es decir la década muerta de los años treinta, cuando antes de la segunda guerra mundial, todas las economías pasaban por tremendas crisis, pero que muchas, tal se puede aseverar, experimentaron para nada gratas vicisitudes.

En esa década de los treinta, en medio de madrugadas gélidas y arropadas por un manto espeso de neblina, la Bogotá vetusta e incipiente era el escenario de las primeras experiencias exploratorias que apuntaban a una forma de crear economías, que no hay que obviarlo, ya eran paradigmas de inclusión y progreso en Europa y Estados Unidos, pero que también derrumbaba mitos en la China comunista así como en esas economías contestatarias y de alguna manera mandadas a recoger. Fue el cooperativismo, el modelo de grandes, medianos y chicos, el único capaz de derrotar una forma de desarrollo desigual y totalmente excluyente.

Cuenta la historia que el primero de septiembre de 1936, 28 empleados del Banco de la República guiados por el Gerente General de ese momento, Julio Caro, constituyeron formalmente el Fondo de Empleados del Banco de la República con un patrimonio inicial de 85.960 pesos. Así nació Febor, un fondo que pasó al mercadeo y que luego afianzó un inmejorable portafolio como cooperativa de ahorro y crédito.

Siguiendo con las letras en sepia, en noviembre de 1938, el ministerio de Gobierno le entregó a la entidad su personería jurídica y con ello empezaría una historia grata y con matices tristes que finalmente volvió a su punto de partida porque Febor pasó de ser un fondo de empleados a una gran cooperativa de ahorro y crédito que tuvo protagonismo en el mercadeo.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente de Febor, Entidad Cooperativa, Juan Pablo Vélez Góez, cuando el almanaque llegaba a 1950 después de pasar por ese lóbrego y desafortunado nueve de abril que marcó una historia luctuosa y terrible en la historia de Colombia, las utilidades de Febor sumaron 64.792.68 pesos, una cifra muy sugestiva ya que había una dinámica interesante en el modelo de ahorro de esos tiempos difíciles.

Vélez aseguró que a la firma la reconocen y la recuerdan los bogotanos por el tema de los supermercados, aclarando que el origen fue el de Fondo de Empleados del Banco de la República, que fue a su vez el primer fondo en su estilo de Colombia y del mundo, es decir que esta es una figura propia de los colombianos.

Precisó que dicha figura nace como una iniciativa de una misión que llegó a organizar la banca central de los países llamados en ese tiempo del tercer mundo, la cual trajo la teoría de cómo la gente tenía que desarrollar sus economías para aportar a la economía como un todo, pero para ello los empresarios tenían que concursar, incentivando el ahorro en sus empleados y hacerlos consumidores de los mismos productos que ellos vendían. La idea era impulsar el consumo y por ende el mercado interno, figura que caló en el Banco de la República en donde se incentivó el ahorro para mejorar la calidad de vida de todos los empleados.

Luego de un tiempo, todavía en la década de los cincuenta y en sus albores, el Fondo abrió supermercados en Bogotá con el fin de beneficiar a sus afiliados con la política de precios favorables lo cual resultó más que favorable por las carencias de comienzos del siglo 20 en donde el país era muy parecido al de hoy, es decir sin vías de transporte, sin abundancia de productos y con líos de consideración toda vez que fue necesario restringir el azúcar en Bogotá ya que tan solo era vendida una libra del endulzante por familia.

“Esas limitaciones no se daban por falta de dinero aclarando que eran bienes costosos sino por falta de disponibilidad porque traer azúcar del Valle del Cauca a Bogotá, atravesando cordilleras, no era tarea fácil. En ese tiempo los empleados del Banco tenían que hacer enormes filas y muchas veces llegaban tarde a su trabajo porque estaban de últimas en la indeseable fila y en muchas ocasiones no lograban comprar el dulce producto. A raíz de eso surgió la idea de comprar azúcar por cantidades, dosificarla y venderla a los empleados del Emisor dentro de las instalaciones para mantener con ello la productividad del Banco”, comentó el señor Vélez Góez.

Esta labor de adquirir azúcar dio tan buen resultado, no solo por tiempo ahorrado sino por una ventaja considerable en precios, razón por la cual se adoptó el esquema con otros productos como aceite, arroz y electrodomésticos que eran escasos y de alto costo.

Por ese exitoso y eficaz modelo de mercadeo, el Presidente de la República, Guillermo León Valencia, le pidió al Banco en 1962 abrir el servicio de los almacenes al público, es decir que el bienestar de los empleados del banco que hacia compras masivas para vender a sus afiliados productos al detal, pasó a los colombianos del común que también hicieron uso de la seguridad alimentaria.

En ese tiempo había tan solo dos almacenes o economatos cerrados y fueron abiertos al público en principio para que los bogotanos tuvieran la facilidad de adquirir alimentos y bienes básicos que eran comercializados exitosamente por Febor lo cual le daba estabilidad económica, alimentaria y social al país desde la capital que ya tenía por las dificultades de la violencia una elevada concentración de población flotante o de advenedizos

El sistema de mercadeo creció de tal manera que los ingresos por retail superaron las entradas de ahorro y crédito que fue la actividad originaria de la cooperativa.

Febor tenía cinco almacenes en Bogotá, doce almacenes privados en diferentes regiones del país, y más de 400 empleados en 1975, empero en ese año la cooperativa resistió una crisis económica que se extendió por largo rato.

En 1980, fue realizado un estudio de las actividades de Febor, el cual concluyó que debía reorganizarse en tres áreas: Administrativa, Comercial y de Servicios. En ese mismo año se lanza el concurso La Tómbola Febor, en todos los almacenes con lo que crecieron significativamente las ventas. Al cierre del año, los ahorros voluntarios de los asociados sumaban $664.052.000.

Avanza el tiempo, crece la actividad y llegan los cambios en el próspero Febor. Los asociados deciden dar el salto en 1987 y transformaron el Fondo en cooperativa. En mayo del año en referencia el Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas, Dancoop, aprobó la conversión que hizo uso de la sigla Febor.

Por una encomiable y acertada gestión, la Cooperativa recibió entre 1991 y 1993 el premio de excelencia otorgado por Colgate Palmolive lo cual mostraba que Febor pisaba duro y que su crecimiento iba en serio.

Sin temor a errar puede decirse que en 1995 empezó el comienzo del fin para una de las actividades más dinámicas de Febor y ya en ese tiempo la apertura económica pasaba su onerosa factura con lo que cambio el escenario. El mercadeo mostraba resultados negativos debido al incremento de la competencia, a la pérdida del mercado de medicamentos y a las nuevas políticas comerciales y arancelarias entre otras causas.

En ese orden de ideas, Febor hizo un exhaustivo análisis de mercado para explorar salidas y lograr ubicar una estrategia que permitiera salir del embrollo, después de muchos esfuerzos, Febor no pudo aliviarse de la coyuntura lo que motivó a que la Asamblea de Delegados decidiera sacar a la venta el área de consumo en 2002. En 2004 la situación era oscura y llega el cierre definitivo del negocio de compraventa de la famosa unidad de mercadeo.

“Inicialmente las directivas recibieron varias ofertas por lo supermercados pues llegaron de éxito y Olímpica, pero el tema no se sorteó fácil porque varios empleados trabajaban en los almacenes y con una venta se quedarían sin trabajo. Ya en 2002 se produce la venta de los almacenes a Olímpica y Febor vuelve a la actividad de ahorro y crédito”, indicó el Gerente de Febor.

No era fácil sobrevivir porque aparte de las tiendas que ya competían como era el caso del YEP, Tampico, Ley, Tía, Los Tres Elefantes, Caravana, Cafam, Colsubsidio y otros, llegaban al mercado grandes superficies tipo Makro y supermercados muy fuertes como Éxito y Carrefour. Antes de la llegada de las tiendas de gran formato, Febor era la cadena de mercadeo más sólida y de mejores ventas.

Vélez aseveró que después de la venta de los supermercados, la cooperativa se dedicó de lleno a la prestación de servicios de crédito, ahorro e intermediación de bienes y servicios para los asociados.

La Superintendencia de la Economía Solidaria juega un rol definitivo al intervenir la Cooperativa mediante la toma de posesión para administrar los activos y negocios, en vista los líos no eran menores toda vez que las pérdidas acumuladas superaban los 19.500 millones de pesos.

Febor supera las dificultades y gracias a una juiciosa tarea de la Superintendencia y a los esfuerzos de la cooperativa, Febor vio luz al final del túnel y fue salvada de una liquidación inmerecida por sus orígenes, es decir mejorar desde la gestión financiera, la calidad de vida del nicho de mercado por naturaleza, representado en empleados y pensionados del Prestamista de Primera Instancia.

La cooperativa tiene como objetivo trabajar para mejorar la calidad de vida de sus asociados y para ello busca crecer en profundidad, es decir en canales transaccionales, en tecnología e innovación para que los pagos se hagan por los canales de la cooperativa lo cual deja una utilidad que debe reinyectarse en Febor.

Por pertenecer a la Red Coopcentral que es el banco de segundo piso de las cooperativas, se puede pensar en unión para ampliar el vademécum de servicios, buscando siempre el fortalecimiento para competir en el sector financiero y llevar beneficios por encima de todo a los usuarios a quienes se les debe trasladar los beneficios de la economía de escala.

Amén de contar con Coopidrogas, Drogas La Rebaja, Cooratiendas y Consumo en Antioquia, Febor considera que si algo se extraña es el retail porque este tiene implícita una actividad social que exige más beneficios y mejores servicios para las personas.

“A mí me hubiese gustado que se mantuviera la cadena de supermercados de propiedad cooperativa”, precisó.

De cara al futuro el cual habrá que definirlo por ese entorno de globalización, Febor no descarta abrir la cooperativa a otro tipo de público aclarando que a la fecha y por orden de la Asamblea, la entidad se mantiene cerrada, pero muy dinámica.

Cooperativas, la base del verdadero modelo económico

En Colombia quedó demostrado que es perentorio darle un vuelco al modelo económico porque tal y como están las cosas, la sociedad seguirá experimentando problemas a causa de que el país entró en la tónica de enriquecer a unos pocos y repartir pobreza y miseria en la gran mayoría de la población.

El Gerente de Febor, Entidad Cooperativa, Juan Pablo Vélez Góez, Colombia debe enfocarse bajo el esquema económico de la economía solidaria y trazar salidas a la desigualdad. En ese sentido precisó que no hay que fijar un norte sino un oriente si se tiene en cuenta que Europa maneja un tema muy diferente en ese sentido.

Sobre el asunto afirmó que si Colombia entra por la senda europea de unión, cooperación, ayuda mutua y de garantizar unas mínimas condiciones a las personas y la participación de todos, seguramente vendrán mejores resultados de cara a la convivencia y a un modelo sostenible en el tiempo en donde haya cabida para todos y en donde haya un planeta en donde vivir.

“El gastado tema del sueño americano quedó desvirtuado con el cráter en la capa de ozono, con el calentamiento global y con otros daños ambientales que nos debe preocupar”, certificó el Gerente de Febor.

Invitó a hacer uso racional de los recursos, dejando de lado la individualidad de tener más porque esa ambición implica contaminar y dañar el ambiente y los ecosistemas.

En las cooperativas y en los esquemas solidarios, recalcó Febor, están los facilitadores para propender por una mejor sociedad y quienes garantizarán que todos en el país estarán mucho mejor, dejando de lado la violencia y la corrupción dándole vía al crecimiento empresarial que es de por si un mandato constitucional.

“El nuevo mandatario de los colombianos tiene que ver que así como no funcionó el comunismo y el socialismo, el capitalismo sin sentido social tampoco funcionó”, escribió Vélez Góez.

Un problema de las cooperativas, dogmatizó, es que el mismo estado las ha aislado porque en algún momento el aparato estatal quiso competir con ellas y se dio cuenta que las entidades solidarias eran un sector fuerte que le habían ganado mercado dándole paso a las retaliaciones.

“El caso Saludcoop es un ejemplo deplorable porque fue abiertamente un atropello del gobierno ya que esta empresa en sus activos tenía tanto como todas las otras EPS, si uno sumaba las otras entidades prestadoras de salud, de lejos Saludcoop tenía más activos que todas, es decir que la plata de la salud estaba en los activos. Allí hubo una limitación que resultó bastante arbitraria porque las EPS no podían prestar más del 20 por cierto de los servicios en infraestructura propia, es decir no podían tener clínicas, lo que es absurdo porque eso es como tener una universidad sin salones”, explicó Vélez.

Si bien había un problema de salud, sostuvo Febor, en el caso de Saludcoop se despertaron unas envidias porque esta empresa tenía ni más ni menos que cinco millones de asociados lo que no es un dato para pasar de agache porque la cuota que reciben las EPS es de 50.000 o 60.000 pesos aproximadamente por cada persona, lo cual multiplicado por cinco millones representa un flujo de caja que muchos querían para su beneficio.

En opinión del Gerente de la cooperativa financiera a Saludcoop la atacaron y para completar se generaron unas pérdidas de enorme tamaño en manos de la interventoría y lamentó que a hoy no se hayan visto los resultados de las investigaciones en donde al amparo de la liquidación desaparecieron cuatro billones de pesos, una depreciación del activo por los procedimientos de un liquidador.

Tan delicado es el tema de la salud y de Saludcoop que en el caso en donde otras EPS que tuvieron problemas mayores como fue el asunto de Colsanitas con los fraudes al Fondo de Solidaridad y Garantía, Fosyga, no hubo intervención ni se escuchó al Presidente preguntar por el escandaloso hecho.

“Hay gente condenada y el acontecimiento no trascendió como el de Saludcoop en donde aún no hay condenas y en donde no se ha podido demostrar que hubo malos manejos. La pregunta es, ¿quién silenció la noticia de Colsanitas?”, replicó Vélez.

Por el tema Saludcoop existe una demanda contra el estado porque en el auto que ordenó la liquidación se interpuso el recurso de reposición y el Superintendente de Salud dijo que no estaba legitimado en la causa porque no era el de ellos, los propietarios de Saludcoop, desconociendo la propiedad lo que es grave a criterio de las directivas de Febor.

Cabe apuntar que a comienzos de este año el Consejo de Estado se pronunció precisando que en este caso sí había unos dueños, que estaban legitimados y que por ende había que concederles dicho recurso.

“Decir que Saludcoop no tiene dueños es como asegurar que en su momento el paro camionero no existía. Esas voces se han escuchado en el gobierno, desconociendo la propiedad popular”, anotó.

De otro lado Juan Pablo Vélez, manifestó que el modelo cooperativo es ideal para atender los compromisos de La Habana porque el olvido demanda atención y conocimiento para atacar los problemas y llevar soluciones en un tiempo relativamente corto. En su análisis sobre la sociedad colombiana, aseveró que los campesinos no llegaron a las guerrillas por no tener tierra sino por aislamiento, desdén e indiferencia con la ruralidad. El excluir y anular seres humanos, consideró, fue el reactor de violencia en Colombia y por ello estimó urgente acudir a la inclusión que fomenta el cooperativismo para poder tener una Colombia justa, tranquila y progresando.

Ahorro bien remunerado y portafolio, aspectos claves

Actualmente Febor que trabaja sobre principios y ética está fortaleciendo el tema de adquisición de vivienda porque impulsando la compra de una segunda o tercera vivienda por parte de los afiliados se puede impulsar el desarrollo del país y mejorar el asunto de ingreso con activos productivos ya que la vivienda sería un instrumento de inversión.

Febor trabaja muy duro para llegar a un alto nivel de eficiencia y hoy cuenta con 130.000 millones de pesos en activos, pero al revisar la cartera de créditos, el puesto es superior porque según Vélez, gran parte del activo está representado en cartera de crédito lo cual es una calidad del activo que finalmente es en lo que se trabaja fuertemente y que es lo que les puede servir a las empresas para subsistir más tiempo.

De los 130.000 millones, Febor tiene 124.000 millones de pesos en cartera de crédito, una cifra bastante importante que permite reinvertir la rentabilidad del mencionado activo como prosperidad colectiva y no redistribuido como dividendo.

“Hemos sido muy juicios financieramente y nuestros usuarios de crédito son los mismos dueños de la entidad lo que los hace a su vez muy conscientes de esa condición. Eso explica por qué se involucran, toman decisiones y son tenidos en cuenta. Esa inclusión, sin tener en cuenta si es quien barre el Banco o el Gerente, genera unos sentimientos que han hecho que el indicador de cartera sea relativamente bajo, a niveles del 1,25 por ciento mientras que el sector está hablando del cinco por ciento. Asumimos también unas decisiones muy conservadoras para proteger ese futuro porque tenemos 83 años y queremos durar mínimo 83 años más”, adujo el Gerente de Febor.

La cobertura de la cartera en mora de Febor es superior al 240 por ciento, es decir en el evento que las personas no pagaran, la entidad ya asume más del doble de ese gasto tal y como lo refleja el estado financiero, pero lo importante es que el asociado de Febor paga de manera cumplida porque no quiere quedar mal con su casa, en este caso Febor.

Un activo adicional es el sentido de pertenencia y eso quedó reflejado en la durísima crisis de 2003 cuando la Superintendencia de la Economía Solidaria la interviene y deben venderse los supermercados toda vez que habían pérdidas acumuladas superiores a los 30.000 millones de pesos, En ese momento hubo un elemento que permitió la salvación de la cooperativa y fue la cohesión existente en la base social. Al ser tomada como propia, los asociados a Febor decidieron prestar de sus ahorros para fortalecer el patrimonio de la compañía. Sencillamente sacaron de algo que no es masa de liquidación y que es el ahorro para llevarlo al último renglón que es la cuenta de patrimonio.

“Eso pasó porque creyeron en su negocio, creyeron en ellos y en la transparencia que se generaba en la cooperativa lo que a la postre nos permitió fortalecernos, ratificando ese valioso y determinante sentido de pertenencia que tomó determinaciones sin precedente”, agregó Vélez Góez.

En ese proceso, Febor le cumplió a los acreedores tanto internos como externos y a las personas que en su momento perdieron aportes, finalmente pudieron recuperarlos y hoy reciben intereses por sus ahorros con unas altas tasas que invitan a ahorrar y premian una cultura que se ha perdido en el grueso de la economía, pero que de recuperarse con mejores remuneraciones en captación permitirá una mejor economía hacia el futuro.

Para Febor, es importante racionalizar, no solamente el gasto de las empresas y del estado, sino el gasto de las personas porque las familias no pueden seguir gastando más de lo que se ganan y una forma de lograr ese objetivo es incentivando el ahorro, es decir pagando una muy buena tasa que para el caso de la cooperativa es del nueve por ciento para quienes ahorran sus dineros y los ponen a un año, eso explicó Vélez, es aproximadamente dos veces el DTF.

“Yo no puedo entender por qué desaparecieron los intereses de las cuentas de ahorro de los bancos y cómo el gobierno lo permitió. Me surgen ideas locas como que los bancos tenían tanta plata que no necesitaban más y por eso decidieron dejar de pagar porque había que impulsar la economía y se hacía necesario estimular el consumo lo cual hacía muy conveniente sacar más tarjetas de crédito para que las personas compraran masivamente, es decir dinamizar la economía y ayudarles a los bancos a tener un margen de intermediación más amplio porque si la plata no les cuesta nada puesto que no pagan por tener la nómina o el peculio en una cuenta de ahorros y sí cobran con un amplio margen cuando prestan sus recursos”, expuso el Gerente de Febor.

El nivel de consumo fue tan alto que la gente perdió su norte a tal punto que no había ni siquiera como salvar al planeta de una crisis ambiental porque no hubo control sobre la enorme cantidad de desechos que se produjeron con la disparada demanda de bienes. A finales de los ochenta, indicó el Gerente, el país se desenfocó porque perdió la brújula.

Añadió que lo malo de un crecimiento de alguna forma ficticio y de la prosperidad al debe es que es pan para hoy y hambre para mañana porque cuando se gastan las vigencias futuras como pasó con las tarjetas de crédito redunda en prácticas malsanas que son mucho más dañinas con las falsas promesas económicas como el no pago de intereses en vista que no hubo inversión ni beneficio.

Para la cooperativa lo terrible es que hay gente que paga su mercado con tarjeta, pierde su ingreso y después debe rediferir su obligación con lo que aumenta el endeudamiento, llevando a perder la disciplina financiera.

Por temas de regulación, los bancos incursionaron en las buenas prácticas financieras por que en 2017 los asustó el nivel de morosidad lo cual se reflejó en indicadores que alcanzaron los dos dígitos en algunas entidades crediticias lo que implicó una alarma de consideración.

La diferencia en ingresos y la inequidad social ha hecho que más gente compre autos blindados o deba pagar grupos armados de seguridad y vigilancia que la proteja.

Con las cooperativas y la economía solidaria se piensa en prosperidad colectiva y por ello cuando hay mejoras en grupo, ya no se hace necesario tanto blindaje o tanta seguridad. El modelo es tan generoso que inclusive la población puede adelantar emprendimientos empresariales sobre bases asociativas, pero al parecer esa base y esa esperanza no fue tenida en cuenta por los legisladores y por el mismo gobierno.

“No hay nada más difícil de derrotar que un equipo optimista, pero lamentablemente ese optimismo se acabó en Colombia porque nos pusieron a trabajar para los bancos, para el sector financiero y los gremios económicos empezaron a manejar el Congreso para acomodar las leyes a su conveniencia, dificultando mucho el trabajo”, agregó.

Por ejemplo, dijo el vocero, hace poco la reforma tributaria le permitió a las cooperativas con actividad financiera abrir cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción, AFC, pero a la fecha la DIAN no autoriza otorgar el beneficio tributario y lo cierto es que el sector cooperativo no sabe cuál es el problema ni qué interés hay para que las entidades de propiedad colectiva, las que generan prosperidad colectiva, no puedan hacerlas en tanto que las de unos dueños singulares sí las puedan hacer como pasa con los propietarios del sector financiero.

Febor es propiedad de 4.650 personas y los beneficios de la cooperativa impactan positivamente a ese grupo de socios. El sector cooperativo cuenta con más de siete millones de cooperados y de personas que se benefician de una empresa, es decir las cooperativas en Colombia tienen siete millones de dueños, lo que no pasa en empresas en donde no hay más de 5.000 dueños, lo cual no hay razón para que el estado propenda por beneficiar a esa mayoría solidaria y sí genere leyes para defender los intereses de unos pocos.

A criterio de Vélez Góez, otro lío de las cooperativas es la estigmatización lo cual queda plasmado con los criterios de los candidatos presidenciales que aseguran que cooperativas sí, pero con más regulación, afirmación ignorante, según Juan Pablo Vélez, porque en Colombia si algo tienen las cooperativas es precisamente supervisión y un fondo de liquidez que es el 10 por ciento sobre todos los productos de ahorro, es decir un encaje parecido al de los bancos.

“Si miramos el promedio de los bancos, no tienen un encaje superior al tres por ciento, luego ellos sí pueden utilizar la totalidad del dinero”, especificó.

Sobre el margen de solvencia que está trazado por el capital de riesgo que los dueños ponen en cada empresa para ejercer su actividad, es decir el patrimonio sobre los activos, los bancos manejan el nueve por ciento pues muy pocos pasan del diez por ciento. El sector cooperativo tiene este indicador en niveles del 18 y el 20 por ciento, lo que demuestra que las cooperativas financieras tienen mayor margen de solvencia y aun así hay prohibiciones para manejar recursos de entidades territoriales y una exclusión de la bancarización porque los subsidios pasan por las narices del sector cooperativo que van derecho a la banca y en total desmedro de las entidades que le apuestan a la inclusión y que aportan para mejorar indicadores como el índice de GINI o medida de desigualdad.

“Cuando un banco produce excedentes, estos van para un dueño beneficiando a una familia colombiana, pero cuando una cooperativa reporta unos excedentes, estos van para 5.000, 10.000 y hasta 100.000 personas”, afirmó el Gerente de Febor.

Una invitación que hizo el Gerente de Febor fue a consumir productos colombianos, manufacturados o cultivados por manos nacionales que creen en el país sin importar que sean más costosos porque la oportunidad no se les puede negar a los empresarios o a los campesinos. Apuntó que muchas veces comprando barato se le hace venia a la esclavitud porque hay países en donde hay tiranos y explotación que tienen niños trabajando y seres humanos en condiciones laborales extremadamente precarias.

“El problema no es China, somos nosotros que no alcanzamos a darle valor al producto nacional que es hecho o sembrado con mucho esfuerzo. Aquí hay confecciones, calzado, manufacturas en cuero, alimentos, bebidas y muchos productos de altísima calidad, pero siempre buscamos en el exterior lo que ya tenemos. Para no ir tan lejos muchos toman café en Starbucks dejando de la lado las tiendas Juan Valdez, las que siembran el café suave”, narró.

Esta es una amena historia y unos puntos de vista que con el paso de los años y superando barreras corroboran que en Febor, para el usuario, todo sigue siendo a su favor.

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