Sábado, 27 Octubre 2018 00:40

Gimnasio Moderno: 104 egregios años y perfilando bicentenario

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Este colegio que nació sobre pilares de probidad e innovación sigue a la vanguardia de una educación muy de elevada calidad y propiciando inclusión, liderazgo y tejido social.

El 18 de marzo de 1914 fue puesto en funcionamiento el emblema de la educación colombiana y el que sería finalmente, el referente de la pedagogía en América Latina. Ese día abrió sus puertas el gran colegio, la gran apuesta educativa, el Gimnasio Moderno, luego de que sus fundadores hicieran una inversión importante que sumó 24.000 pesos oro, una cifra bastante gruesa para la época.

Con el nacimiento del Gimnasio Moderno hace 104 años, no solamente se pone en oferta una educación de avanzada, de perfeccionamiento integral, sino todo un modelo de inclusión, integración y síntesis de sabiduría puesta al servicio de la humanidad.

Este colegio fue posible por la inversión de los hermanos José María y Tomas Samper Brush que de manera acertada creyeron en el proyecto y acompañaron sin duda alguna al muy brillante pedagogo colombiano Agustín Nieto Caballero, quien trajo de Europa unos pilotos educativos que de manera audaz replicó en el nuevo propósito, aprovechando los trabajos adelantados en el Viejo Mundo por el belga Ovidio Decroly y la italiana, María Montessori, líderes de unos modelos que ya perfilaban la educación del siglo XX.

Este hermoso colegio es dueño de una historia inconmensurable y justamente nace en un periodo histórico especial pues en 1914, puede decirse paso de todo en vista que hubo desde sismos hasta hechos tan trascendentales como el inicio de la primera guerra mundial con origen en Sarajevo luego del asesinato del archiduque de Austria Francisco Fernando a manos de un joven nacionalista serbio que ocasionó la reacción inmediata del imperio Austro-Húngaro y la activación de todas las bélicas alianzas.

En Colombia igual los hechos suscitaban opinión ya que en ese año el jefe del Partido Liberal, Rafael Uribe Uribe, fue asesinado de manera escabrosa en las escalinatas del capitolio. Con la Muerte del llamado “Mirada de Águila” se acabó un compendio de confrontación que marcó un lóbrego capítulo en Colombia con la Guerra de los Mil Días y que precisamente comandó el abogado, periodista y diplomático liberal.

Sin duda, mientras el mundo caldeaba sus ánimos y en Colombia se mostraban esos albores de violencia e intransigencia, el Gimnasio Moderno educaba con ese afán de insertar principios y verticalidad en los colombianos del futuro, que serían a la postre los encargados de impulsar los grandes cambios y reformas para hacer de Colombia el país vanguardista en los frentes socioeconómico, políticos y de innovación, eso sí con un profundo compromiso avalado por las gracia de Dios y el acompañamiento de una fe que igual fue y es cultivada afortunadamente en el legendario claustro en donde crecieron a la par los frondosos nogales.

En esos tiempos de “Hegemonía Conservadora”, iniciaba labores el destacado colegio, viendo con el correr de los meses y con los hechos que marcaban un presente lamentable en la humanidad, un afán no caprichoso por educar de una manera más que correcta puesto que había que fabricar hombres de bien y ejemplares seres humanos.

No menos era importante el entorno político de Colombia que en medio de la famosa Hegemonía hacia traslado de poder en el agitado año. El Presidente Carlos Eugenio Restrepo le entregó en ese año el mando al conservador José Vicente Concha, quien había ganado las elecciones de manera contundente al sumar más de 337.597 votos, un hecho trascendental porque por primera vez desde 1860, se elegía presidente por medio de sufragio acatando el derecho al amparo de la reforma constitucional de 1910.

Es fabuloso el entorno del Gimnasio Moderno, en ese pequeño rincón de Inglaterra en Colombia logró afianzarse un modelo educativo que dejó célebres hombres de la política, de los negocios y presidentes de la República. El Gimnasio Moderno guarda en ese especial baúl de los recuerdos, una historia especial, escrita en letras de oro que dejó no en vano en el ayer, en el hoy y seguramente en el mañana una espectacular y amorosa filigrana que exacerba sentimientos, orgullos y pertenencia.

El rector del Gimnasio Moderno Víctor Alberto Gómez Cusnir, afirmó en Diariolaeconomia.com, que el colegio es finalmente la cristalización afortunada del sueño de un joven de la época llamado Agustín Nieto Caballero, que luego de ir a Europa y a Estados Unidos, para reunirse con los mejores pedagogos de la época, importó esas ideas progresistas al país pues intrínsecamente hacía un cuestionamiento y una interrogación, y era ¿si había una manera distinta de enseñar a los niños y a las niñas de Colombia? Lo cierto es que estaba convencido que la respuesta era afirmativa.

Después de esta cavilación, el inquieto enamorado de la excelente educación se dio a la tarea de buscar empresarios y hombres visionarios que lo quisieran acompañar en el sueño de construir una escuela diferente, de perfil liberal y es así como se reúne con los hermanos Samper con quienes logra una estrecha amistad, contexto donde miraron la educación de otra manera.

“Con su inmensa generosidad, los hermanos José María y Tomas Samper, le dieron el dinero a don Agustín para que adquiriera unos terrenos en el norte de Bogotá que eran espacios rurales ubicados a las afueras de la otrora Bogotá, zona de recreo de los barrios del norte en donde el paisaje era bucólico, de siembras, ganaderías de leche y prósperas haciendas. Allí se construye ese gran sueño de edificar una escuela nueva, activa y de valores agregados que permitiera formar líderes con una visión democrática y con un amor incondicional por Colombia, en donde se educara la libertad y en donde se considerara a los niños interlocutores válidos, con un sello de liderazgo siempre presente en las aulas y en donde los gimnasianos fueran en su momento aquellas personas que interesadas por su país, plantearán las soluciones más innovadoras a los problemas que había en la época y que hoy siguen vigentes”, declaró el señor Gómez Cusnir.

Los años pasan, el almanaque madura de manera inexorable y el colegio progresa y valida las tesis que rondaron su inauguración, cada vez era más consecuente el motivo que invitó al excelentísimo señor Nieto Caballero a pensar en una educación diferente y de mucha proyección.

Gómez Cusnir nació en 1961 y fue de esa generación que conoció a los Beatles a través de los hermanos. La década de los sesenta fue marcada por el amor y la paz que le decían al unísono no a la guerra fría. En ese tiempo no había terminado de desarrollarse el norte capitalino, pero ya el Gimnasio Moderno tenía la apariencia que hoy lo identifica, en ese tiempo ya estaban los aromáticos pinos tutelares y las palomas.

El hoy rector del Gimnasio Moderno vivió a tres cuadras del colegio y eran buenos tiempos por cuanto se hacía y de qué manera vida de barrio, en donde se aprendía a hacer relaciones y buenas amistades, pero igual esas cuadras especiales acolitaron sanamente los primeros amores y las no pocas pilatunas.

“El Gimnasio Moderno era mi segunda casa, era tan cerca que veníamos a pie y no salíamos del colegio porque era un jardín gigante y hermoso que invitaba a permanecer allí, los maestros eran como los padres y contábamos con un espacio más que enorme para hacer deporte y cultivar hábitos saludables. En ese tiempo conocíamos a las familias vecinas bien fueran colombianas o extranjeras que venían a estudiar a Bogotá. Ese fue un momento más tranquilo porque en Colombia había paz y la convivencia era muy pacífica lo cual se reflejaba en el colegio porque era liderado por un hombre de la talla de don Agustín Nieto Caballero, acompañado por su Vicerrector Ernesto Bein, que fueron unos señores que inculcaron un amor incondicional por el aprendizaje y por el conocimiento”, evocó Gómez Cusnir.

El colegio tuvo como gran iniciativa llevar a sus estudiantes por Colombia y fue así como fue posible saber más del país y conocer de cerca una geografía caminada honrar con ello a los personajes que hicieron la historia nacional. Puede decirse que igual fueron seguidas las huellas de Alexander Humboldt, ese alemán que llegó a Colombia en 1801 a investigar sobre todo el potencial de fauna y flora, meta que consiguió tras atravesar montañas, ir por caminos inaccesibles y rutas abruptas y cerriles.

Es increíble, pero cuando es fundado el Gimnasio Moderno, esos caminos reales aún existían y las escenas no variaban. Había una Colombia recién matriculada en la época republicana, incipiente, con pasajes de herradura, de mucha dificultad en donde se podía llegar a un determinado punto a lomo de mula o de hombre, porque era todavía el tiempo de los cargueros, esos que hasta no hace mucho hacían parte de la movilidad rural. Es más, el tiempo no es que haya pasado tan de prisa en materia de desarrollo porque aún hay quejas de competitividad por carencia de vías terciarias.

El Gimnasio Moderno permitió conocer país, pisos térmicos, calidad de suelos, biodiversidad y naturaleza lo cual fue parte fundamental del aprendizaje que brindó el colegio en su momento. Más allá de esas experiencias realmente amenas, el colegio hacía en ese momento a los alumnos muy felices. Gómez ingresa en el año 1967 y a los seis años de edad había una imagen transferida por hermano y primos de un colegio en el que era posible ser supremamente feliz.

El colegio fue un templo de respeto y de reconocimiento en donde el estudiante no era un código sino que era llamado por su nombre propio durante trece o catorce años, aspecto importante porque mostraba que las bases estaban dadas para que la autoestima funcionara bien y para que los sueños anhelados fueran posibles y se cumplieran.

“De muy niño mi sueño era parecerme a don Agustín Nieto, y quería ser el rector del Gimnasio Moderno, y esto es lo mejor de esta historia, porque yo hablaba con mis compañeros sobre ese anhelo y cuando lo logre el 23 de julio de 2012 empezaron a llegar mensajes que decían, es increíble lograste cristalizar ese sueño de niño. Vinieron lágrimas, emociones y mucha satisfacción porque finalmente se dio la posibilidad de seguir los pasos de los hombres que me inspiraron, a los cuales admiro y que fueron esos patricios que nos dieron la senda para seguir en este camino de libertad, de valores, de humanismo, de confianza y de querer a la escuela”, expuso el respetabilísimo rector.

El Gimnasio Moderno es conocido por muchos aspectos, uno porque allí nació la idea de fundar Independiente Santa Fe, pero mucho más que eso porque este colegio es un formador de presidentes de la república lo cual fue posible por ese sello de liderazgo y ese desarrollo progresivo del carácter que generó una serie de seguridades gracia a que el colegio permitió que cada alumno fuera lo que quisiera y eso finalmente se logró, ello sustentado en grandes dichas como la de tener alumnos que fueron a la Casa de Nariño.

En la base de los presidentes y de los grandes líderes del mundo generalmente lo que hay es una autoestima muy fuerte y gran convicción en lo que se tiene en mente y en lo que se proyecta. En el Gimnasio Moderno estudio el señor Presidente, Alfonso López Michelsen, el ex Presidente Ernesto Samper Pizano y su hermano, el brillantísimo periodista, Daniel Samper, igual su descendencia, pero en general muchos líderes de diferentes características, senadores de la República, ministros como Andrés Valencia, hoy en la cartera de Agricultura, de igual manera representantes a la cámara, políticos, pero también científicos del relieve de Rodolfo Llinás, maestros de gran importancia, músicos como Mauricio Rodríguez, cantante y guitarrista del grupo Mauricio & Palo de Agua. También periodistas de la altura de Daniel Samper Ospina y Jorge Alfredo Vargas. El colegio abrió la mente inquieta de actores, escritores y poetas.

El colegio respetó siempre el talento y la luz de cada estudiante, permitiendo que cada uno desarrollara su talento a través de la vida escolar, haciendo que cada quien hiciera realidad su sueño desde palestras de excelencia.

Un colegio del ayer muy confortable hoy

Al llegar al edificio de la impecable rectoría, es fácil deleitarse con esa construcción muy al estilo inglés de la que sale una fragancia atávica, pero agradable porque se mezcla un olor dulce de paredes muy bien preservadas con el mobiliario de fina madera y un mantenimiento que alejan el moho y otros factores de humedad.

El Gimnasio Moderno es quizás uno de los colegios más bellos que tiene el país y por eso es muy admirado en el ámbito internacional. Fue diseñado por el ingeniero estadounidense Robert Farrington, el mismo que adelantó las obras en Colombia durante la primera mitad del siglo XX. Se le conoce igualmente por ser el primero en construir un edificio en Bogotá con ascensor eléctrico.

Gómez Cusnir indicó que al parecer para diseñar y construir el Gimnasio Moderno, el famoso ingeniero logró su inspiración en muchas de las escuelas y colegios importantes, no solamente de Estados Unidos sino de Inglaterra.

“El colegio tiene unas instalaciones históricas, muy bellas, declaradas monumento nacional que tiene algo único y es esa característica de puertas abiertas lo que le ha permitido tener una relación muy afable con la comunidad. En el colegio se vive la cultura, aquí se lanzan libros, se hacen eventos culturales, hay teatro y este tipo de programas son gratuitos, este es un centro de pensamiento y toda una idea de sociedad. El Gimnasio Moderno es mucho más que un colegio y queremos que siga así con nuestro plan de desarrollo y con el plan de desarrollo arquitectónico porque finalmente don Agustín lo pensó de esa manera, siempre quiso un colegio solidario, que pensara en Colombia, que tuviera un viaje formativo para todos los que quisieran estar aquí en la libertad, en valores, en el ejercicio de la autonomía, en formar ciudadanos para la democracia y eso seguimos siendo lo cual es el valor más importante que tiene este colegio en donde todas las personas son bien recibidas y bien atendidas, aquí formamos estudiantes maravillosos para que sean capaces de transformar a su país y al mundo”, aseveró el rector.

El colegio, puede decirse, mantiene un credo que no cambia amen de los avances vertiginosos del planeta pues en medio de la era digital o de la llamada cuarta revolución industrial por cuanto la excelencia, la disciplina, el respeto, los valores y la rectitud no varían, siguen siendo los mismos que los promovidos el día de su fundación. Precisamente el desafío más grande que tiene el Gimnasio Moderno es ser fiel a su apellido y por eso propende por serle fiel a unos principios muy importantes que forjaron toda una tradición gimnasiana que reposa en la ética del respeto, de valorar a los demás y de ayudar a quienes más los necesitan. No menos importante está el trabajar por la educación en Colombia porque todo lo que produce intelectualmente, ya sea el trabajo de sus maestros o de sus estudiantes, está pensando para distribuirlo de manera gratuita a otros colegios que lo requieren y con quienes se comparte la producción intelectual así como el conocimiento del gran colegio ubicado en la Carrera novena con calle 74 por cuanto así fue pensado por sus fundadores.

Para el colegio es fundamental, no solo contribuir con la formación de una élite, una aristocracia o unos líderes importantes para la sociedad sino que fue determinante poder transferir un modelo pedagógico de altísima calidad a otros colegios de Colombia, función que afianza como el reto de cara al futuro porque la gran idea es formar más colombianos en el modelo pedagógico del Gimnasio Moderno y dar con ello todas las herramientas para el desarrollo del siglo 21.

Responsabilidad social sin límites

El Gimnasio Moderno es todo un paradigma de responsabilidad social, de inclusión y de solidaridad porque no solamente colaboran en otras regiones o en otros sectores de Bogotá invitando maestros en programas que son compartidos con la administración distrital o con el ministerio de Educación Nacional sino que igual cuenta con el colegio Sabio Caldas en Arborizadora Alta en el sur de Bogotá, puntualmente en el sector de Ciudad Bolívar que funciona desde hace muchos años y que seguirá gracias a que fue posible renovar la concesión por diez años más en un contrato de administración.

Hay que decir que el Gimnasio Moderno tiene un trabajo permanente con los niños y las niñas del sector que a pesar de no tener recursos y de estar en unas condiciones socioeconómicas distintas, están formándose con los valores gimnasianos pues tienen todo el apoyo del Gimnasio Moderno y por ello hay un comité de integración que permite llevar a cabo actividades conjuntas con el Gimnasio Moderno ya que hay coros, música, ciencia, deportes y otras. Hay olimpiadas en las que el Gimnasio Moderno y el Sabio Caldas participan como un solo colegio.

Esta es sin duda una bonita manera de mostrar que en un país tan desigual como Colombia, es posible disminuir la brecha y la herramienta más poderosa para lograrlo es sin lugar a dudas la educación y por ello el gobierno del colegio está pensando a futuro en hacerse responsable de extender el poder de la institución para favorecer a tantas personas que necesitan una buena educación.

El Gimnasio Moderno suma 950 estudiantes, pero su capacidad máxima instalada es de 1.000 pues por lo general el colegio siempre flota entre esos números, 950 o 1.000 estudiantes, ello depende de la rotación diplomática en Colombia ya que algunos estudiantes van rezagándose en su proceso formativo y académico porque requieren de otro tipo de apoyos o de educación para manejar ritmos de aprendizaje de manera mucho más eficaz.

Con la conectividad, existe la posibilidad de abrir un campus virtual del Gimnasio Moderno con aulas virtuales que les permita a muchas personas en Colombia conectarse de manera simultánea, empero el proyecto es aún más ambicioso porque está pensado internacionalmente por lo que ya hay un trabajo en un currículo novedoso que permitirá desarrollar el carácter, las emociones positivas, y el cual va a centrarse también en el desarrollo del pensamiento y de la comprensión lo cual al pasar fronteras será de mucha utilidad porque el tema de la educación es transversal a Latinoamérica y a todos los continentes, iniciativa que permitirá que el modelo educativo del Gimnasio Moderno sea conocido en otras latitudes.

El colegio, propiedad de la Fundación Gimnasio Moderno estando en el sector privado no es indiferente a las políticas públicas de educación de las que fue muy amigo el fundador, Agustín Nieto Caballero pue no en vano fue consultor del gobierno de la época en momentos en que la problemática del sector era de cobertura lo que explicaba el mínimo acceso a la educación de calidad.

“Hoy los problemas de cobertura están prácticamente superados, pero lo que nos falta es calidad y eso nos tiene muy concentrados explorando salidas toda vez que la posición del Moderno seguirá siendo muy respetuosa de las políticas públicas de educación de los gobiernos nacional y distrital de los que el Gimnasio Moderno es aliado de primer orden en el buen sentido de apoyar y querer ayudar los programas que mejoren la educación en Colombia, sobretodo de la niñez y los jóvenes”, apunto Gómez Cusnir.

En América Latina el modelo de educación del Gimnasio Moderno es ejemplo de formación y por ello lo han replicado en algunos países porque permite aprender bajo una filosofía de libertad, permitiendo el desarrollo de talentos y de saber desde las aulas, qué es la felicidad, razón por la cual el sello del Moderno sigue siendo admirado y respetado, a tal punto que algunos le han llamado el Harvard de la educación primaria y secundaria porque aparte de educar genera espacios óptimos para la condición humana y para la construcción de sociedad.

Este colegio ha hecho alianzas importantes con las mejores escuelas transformadoras en el mundo y está en contacto con estas lo cual permite mirar otras ideas, otros espejos y ver que se hace para superar inconvenientes como la escasez de agua, cómo enfrentan el cambio climático, su manera de conseguir recursos, enfrentar la inequidad y que temas creativos proponen frente a la pobreza.

Desde ese balcón del prestigio que hacen del Gimnasio Moderno el mejor colegio, el rector del colegio indicó que Colombia padece de malos hábitos, entre ellos una crítica que resulta más destructiva que constructiva.

Dijo que la competencia por los resultados por las pruebas Saber o Pisa internacionales debe quedar a un lado para permitir que las escuelas puedan hacer una sinergia para resolver los problemas fundamentales de la sociedad lo cual debería abrir espacio para que colegios y universidades se reunieran para entender cómo es viable formar mejores colombianos y entender en dónde están las fallas de los procesos formativos, los de aprendizaje y en compartir los éxitos de las buenas prácticas educativas, igual en dar más oportunidades en un país con mucha informalidad, sin empleo en los sectores vulnerables y que demanda mayor calidad educativa.

“La corrupción está en unas dimensiones que nos preocupan a todos los colombianos y como lo dije en alguna ocasión, los problemas más grandes del país, empezando por la corrupción, se combaten en las aulas. En la medida que uno le enseñe a un niño y a un joven cuales son las consecuencias de los errores y por qué es mejor hacer el bien que el mal, en el futuro habrá líderes participando como empresarios y como grandes personajes de la historia del país que bien supieron hacer la cosas y no al lado de los escándalos o fomentando la desigualdad”, dijo.

En opinión de Gómez los colegios tienen que cambiar la manera de ver la educación del mundo y la del país porque los colegios juntos hacen mucho más, aclarando que Colombia tiene magníficos colegios privados y públicos con líderes espectaculares en el sector educativo y en los gobiernos, llámense ministerios o secretarías. Agregó que es el momento de propiciar cumbres de líderes de la educación que permita transformar las instituciones y ver el mundo de otra manera.

Destacó del colombiano su capacidad de trabajo y su emprendimiento lo cual ha permitido tener un país mejor a pesar de tantos años de guerra y de violencia.

“Yo sí celebro la paz porque muchas de las familias cercanas a nosotros vivieron años de violencia que han sido muy crueles y que devastaron al país lo cual invita a armar equipo y ver la educación de manera diferente para contar con unos programas que le apuesten a la inclusión y poder ser también más solidarios para tener en cuenta que más allá del estrato, hay que generar oportunidad y riqueza”, aseveró el amable rector.

Recalcó que hay que absorber sin miedo lo mejor de los países más destacados en los temas de educación como son Singapur, Finlandia, los países del oriente y las mejores escuelas en el Reino Unido ya visitadas por las directivas del Gimnasio Moderno.

La educación, comentó, es la mejor inversión pues solo así es posible cambiar el país con unas generaciones de visión diferente y positiva, mucho más entusiastas de un mundo que requiere de esas ideas, más con el descontrolado crecimiento de la población que redunda en migraciones tratando de tener salud, alimentos, medicamentos, trabajo y dignidad.

Destacó el rector el talento de los colombianos y dijo que sería bueno contar con un talento para ponerlo al servicio de una Colombia que lo necesita después de un pos-acuerdo. Anheló lograr acuerdos para no vivir polarizados y en conseguir una visión respetuosa de la diferencia, de la diversidad y que los nacionales entiendan que Colombia es un país bellísimo, lleno de posibilidades, de desarrollo en infraestructura, de desarrollo de negocios, de mejoramiento y crecimiento de la agricultura, de impulsar el acceso a las diferentes regiones y de llevar educación de calidad para formar mejores personas. “Esa debería ser la Colombia del futuro y en ello queremos contribuir”.

Al rector del Gimnasio Moderno lo hace feliz el concepto familiar ya que disfrutó de sus padres, de sus hermanos, de su esposa y de sus adoradas hijas Alejandra y Ángela. Igual es feliz con sus tres perros, Pascual, Tequila y Channy. Igualmente lo hace feliz plenamente sentir que ayuda y le contribuye a los demás, empero lo entristece las posiciones que polarizan y que no generan soluciones a los problemas, lo contrista el hecho que los colombianos se den palo unos a otros y que no haya un progreso a la velocidad y al ritmo que se quisiera a pesar de tener herramientas y recursos, igual lo aflige la indiferencia ante el dolor ajeno.

Más inversión

De otro lado es placentero decir que arrancó en firme el ambicioso proyecto del Colegio Gimnasio Moderno para renovarse pedagógica y arquitectónicamente. La Institución, con más de 100 años de trayectoria histórica en Colombia, le apuesta a la transformación de la educación dentro de su currículo y para ello planea construir un total de seis edificaciones nuevas, manteniendo un balance entre los edificios que son de interés cultural y los declarados monumentos nacionales. Esta transformación responde a las necesidades académicas y de infraestructura del futuro del colegio y de la comunidad.

Sin olvidar su compromiso centenario con el país y su identidad, el colegio da un paso histórico en la tendencia actual de la educación. Ciertamente, con su Plan de Desarrollo se ha propuesto transformar significativamente los niveles académicos, formativos, administrativos y arquitectónicos con miras a alinearse a las visiones internacionales y hacia una propuesta integral de formación de ciudadanos globales.

En ese sentido, la evolución de su proyecto pedagógico tiene como eje fundamental evolucionar lo que se está enseñando y la forma en la que se está haciendo.

“Nos estamos adaptando a las directrices globales de la educación y para ello estamos realizando una revisión curricular de la transformación que se está dando en la mayoría de los países. La pedagogía gimnasiana reforzará y tendrá aspectos fundamentales como el papel de los maestros, la disciplina de confianza, las excursiones, la importancia de una formación que integre lo académico, lo formativo, las humanidades, las ciencias y el deporte”, manifestó.

Para cumplir estos objetivos, se planteó la realización de un El Plan Maestro como principal aliado de las metas de desarrollo que se ejecutará en cuatro fases. El año próximo se empezará con la construcción del polideportivo; un proyecto contemplado de dos a tres años y será el primer gran aporte para toda la comunidad y el sector. El segundo es el área de preescolar y está presupuestado a desarrollarse también de dos a tres años; estas son las dos construcciones más relevantes durante esta administración que dirigirá todos sus esfuerzos para conseguir los recursos que necesita para dicha ejecución.

Este plan, será desarrollado por la firma Pacheco Estudio de Arquitectura que abarca 25.000 metros cuadrados y contempla la construcción de un Gimnasio Cubierto para la práctica de deportes, la Sede de la Escuela de Maestros para la capacitación de docentes del país, el levantamiento de un Edificio de Preescolar diseñado especial para los niños, la edificación de un Centro de Innovación, Ciencia y Tecnología para impulsar la investigación, la creación de un centro de integración para todos los miembros de la comunidad de la tradicional institución y una terminal de transportes debajo de la actual cancha de fútbol que ofrecerá 400 plazas de estacionamiento para los visitantes del sector.

Con este importante proyecto, el Gimnasio Moderno impulsará el propósito del colegio para los siguientes 100 años, manteniendo sus principios fundacionales y su amigable campus.

Así es como deben cumplirse 104 años, siendo vanguardista y con ese prestigio que solamente brinda el trabajo juicioso y la innovación. Se llega a esta edad institucional con esos principios altamente profesionales de educar antes que instruir, igual con ese pensamiento de avanzada que dice que la aristocracia nueva debe estar cimentada no por los valores económicos y materiales sino por los buenos valores morales.

La misión está dentro de cronograma y apunta desde ya a un bicentenario próspero y de mucho avance. En ese 1914 cuando fueron también fundadas las escuelas nocturnas de la época, en el año cuando vino la crisis del papel periódico, ese en el que el General Virgilio Barco vendió su concesión petrolera a la firma Santadard Oil, en ese período en que Europa estuvo en llamas, en ese tiempo de conflictos, de incidencias y de emergencias, justo era presentado en sociedad el espléndido Gimnasio Moderno, el emporio de la educación, de la honestidad y los valores, allí en esa esquina acariciada por Dios arrancaba con fe una idea educativa, hoy modelo y motivo de orgullo que bien dio sus resultados.

Salí del edificio de rectoría y seguí ensimismado en una obra de arte en donde hacen convergencia la naturaleza, el olor a bosque y el aire limpio. Devolví impávido la mirada a esa edificación con trece ventanas blancas en el segundo piso. Admire hasta más no poder la construcción hecha con ladrillo prensado y finamente detallada, protegida en sus techos con tejas de barro y con unos acabados perfectos. Me encantó la cúpula de cristal arriba del balcón de la rectoría y todo el entorno arquitectónico que traslada a la Inglaterra vetusta, pero bonita. El colegio está perfectamente cuidado y su campus está matizado por campos de verde y fino césped, de ese al que se le hace mantenimiento con rigor.

Allá en el Gimnasio Moderno siguen llegando y volando las consentidas palomas de don Agustín y el sitio de puertas blancas que al ser superadas dejan ese aroma al impecable pasado, muestra felicidad, trabajo, labor y toda una recapitulación de lo bien hecho. Se aprecia en los salones, en los patios, en las salas y en los áticos, muchas caras alegres y demasiado entusiasmo porque el colegio es sin duda un sagrado recinto del saber en donde el respeto y la armonía reinan y enamoran.

Al salir, muy cerca del hermoso árbol de flores color lila, no vi fantasmas ni nada parecido, quizás espíritus que hoy son regla general en el colegio pues fue fácil ver el espíritu del saber, el de la solidaridad, asomó el de la amabilidad, también el del respeto, por estas épocas el navideño porque resultó entre otras cosas grato saber que en tiempos de Agustín Nieto por estos tiempos era muy común en los niños del Moderno redactar las cartas al Niño Dios. En esa época fueron buenos los regalos y hoy quienes las redactaron esperan la misiva del hijo amado que aprende con fervor, amor y responsabilidad que no es poca la responsabilidad de entrar a las aulas eternamente brillantes del Gimnasio Moderno.

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