Este municipio de Cundinamarca tuvo una vocación agrícola de grandes magnitudes, pero hoy es un balneario que vive del turismo, el comercio y el rebusque. Las tierras que producían alimento, hoy son condominios.

Estos expertos en moda crearon vestidos y prendas al gusto y a la medida de muchos colombianos, pero con la globalización de la economía y el fenómeno chino empezaron a decirle adiós a un mercado que generó empleo y crecimiento.