Sábado, 13 Mayo 2017 01:27

Piratería les cuesta a las editoriales más de $150.000 millones

Según la Cámara Colombiana del libro ahora la competencia la tienen las imprentas religiosas que ven como entran miles de biblias impresas en China.

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La Cámara Colombiana del Libro, CCL, aseguró que en Colombia la piratería sigue siendo un tremendo lío y dijo que por esta razón las editoriales pierden más de 150.000 millones de pesos anuales, dinero que de igual manera dejan de percibir los escritores por todo el tema de derechos de autor.

El presidente ejecutivo de la CCL, Enrique González Villa, instó a los colombianos a buscar los libros en los comercios formales y no en la calle en donde falsifican una obra en un abrir y cerrar de ojos. Recalcó que día a día se hace más importante proteger los derechos de autor y la propiedad intelectual como tal.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el dirigente gremial dijo que en el país se producen y se comercializan unos 37 millones de libros, cifra que se mantiene, pero que no es del todo óptima toda vez que se trata de un libro por cada colombiano al año y la idea es fomentar más lectura para que la demanda de libros aumente en favor de las editoriales y por consiguiente del empleo, el desarrollo y básicamente del fortalecimiento de la cultura y la educación.

En ese sentido indicó que la educación debe tener una política de estado en donde la lectura se contemple y se use como una herramienta básica de una formación de calidad en los jardines y en las aulas de colegios y universidades.

Según González Villa, es bueno reconocer que en medio de las cifras no muy elevadas, el país ha crecido en lectura lo cual quedó ratificado en la pasada Feria Internacional del Libro que concitó el interés de más colombianos, los cuales ven en este evento una alternativa de distracción y de compra de libros por cuanto tienen la opción de conocer títulos, tendencias y nuevas perspectivas literarias.

Comentó que ahora el lector no solo tiene la expectativa de adquirir libros didácticos, de interés general, profesionales, universitarios o religiosos, sino que ahora el asunto del libro llegó a espacios muy sugestivos como la música, el arte y la cocina entre otros temas.

Sobre el impacto que en la industria editorial tuvo la reforma tributaria, González dijo que no se puede tomar como un pretexto en vista que la industria sigue vendiendo a niveles muy afines a los de 2015 cuando la devaluación ayudó a las editoriales a poner más libros y textos en el mercado.

Las biblias vienen de China

El Presidente de la Cámara Colombiana del libro anotó que el fenómeno China que ha impactado subsectores como el de lápices, bolígrafos, colores, cuadernos y utensilios para el aula ya no está representando una amenaza para el grueso de las casas editoriales, pero indicó que la preocupación surge en los editores de corte religioso por cuanto ahora las biblias están siendo manufacturadas en China y entrando al mercado a un precio cómodo y compitiendo con las editoriales que ven cómo crece ese mercado en el mundo proveniente del lejano oriente.

Consideró que frente a la acelerada era digital, el gremio optó por decirles a las editoriales y a los autores que cuando lancen un libro lo hagan de manera simultánea con la opción en línea. Aseguró que la permanencia de los libros estará en manos del lector y es por eso que considera que si bien el libro digital avanza a pasos agigantados lo cierto es que la lectura en papel seguirá por largo rato y dijo que por citar un ejemplo en Estados Unidos muchos que estaban en el libro digital decidieron volver al libro físico.

Ante la necesidad de ejercitar el cerebro, el presidente de la CCL estimó que el libro se afianza como el mejor tratamiento y la mejor terapia, razón por la cual hay que incentivar la compra de libros y hacer de Colombia un país saludable y de verdaderos lectores.

Sobre las ventas al exterior, el vocero manifestó que estas han venido cayendo preocupantemente entre otras cosas porque quedó clausurado el mercado con Venezuela y las ventas bajaron a destinos tradicionales como Estados Unidos, México, España. Ecuador y Centroamérica.

La tendencia en producción y comercialización siguen dejando una cifra muy parecida a la de 2015 y es por ello que de los más de 618.000 millones de pesos al año que en promedio vende la industria, las operaciones pueden superar los 900.000 millones de pesos porque ese es el resultado final con las ventas en las librerías.

Actualmente Colombia cuenta con más de 130 empresas editoriales aunque hay que aclarar que en los registros de 2015 estas factorías llegaban a 165.

La industria del libro debe cumplir con su papel

A su turno la Directora de la Feria Internacional del Libro, Sandra Pulido, anotó que la industria está especializándose y especificando labores así como roles en la cadena del libro, es decir mirando medios de comercialización o librerías, distribuidoras y editores los cuales luego de un majestuoso encuentro pueden potenciar el sector haciendo mejoras e identificando posibles falencias.

En la pasada FILBO, reveló, hubo más de 220 editoriales de las cuales un 60 por ciento hacían parte de la Cámara Colombiana del Libro, es decir empresas nacionales, aclarando que hay algunas firmas pequeñas y de todos los tamaños.

“Tengo que reconocer que estamos leyendo en otros formatos y en otros escenarios y hay algo muy bonito y es que en la pasada feria hubo más lectura en físico y en digital que sigue afianzándose, en la FILBO hubo mucha dinámica en donde la lectura en voz alta marcó una pauta interesante como lo fue la presencia de niños y jóvenes que serán los compradores de obras del hoy y del mañana”, declaró la señora Pulido.

La directora expuso que para duplicar las ventas de libros en Colombia y fomentar la lectura como un inmejorable hábito, la Cámara Colombiana del Libro y la Feria siguen impulsando escenarios propicios para presentar títulos y por ello se trabaja muy fuerte en la realización de ferias nacionales y regionales con lo cual se van matriculando nuevos lectores.

Agregó que la lectura debe ser el bordón principal de una política de estado para la educación, con la cual, siendo difícil por el entorno, no es imposible si se replican ejemplos de otros países en donde el estado es el encargado de hacer las compras públicas, generando una dinámica comercial importante lo cual resulta determinante no solo para el consumidor final sino para el empresario, en este caso el de los libros que será vital en los procesos de conocimiento y de una buena educación.

Manifestó que en aras de una paz larga y duradera resulta oportuno preguntar qué papel ocupan la lectura, los libros y la educación en general porque de cara a una nueva Colombia hay que mirar con detalle cuantos recursos van a llegar para el posconflicto, pero desde la dinámica educativa y de enseñanza porque sin duda la cultura es el eje de transformación social en una nación.

Sobre el enfriamiento de la economía, Sandra Pulido, dijo que este no se ha sentido en la venta de libros por cuanto al cierre de la Feria Internacional del Libro versión 2017, las ventas crecieron en un siete por ciento. Cabe recordar que en la pasada FILBO las ventas fueron de 24.000 millones de pesos y en esta ocasión el reporte supera los 25.500 millones de pesos.

La directora de esta prestigiosa feria dijo que en medio de los avances editoriales y de todo el entorno digital, se abre paso en la industria más innovación, más comunicación, publicidad e ingenio.

Agregó que dentro de los negocios exitosos está la venta de un mexicano que pasó de los tacos en canasta, muy fuertes en el mercado azteca, a los libros de canasta caracterizados por su buen precio, los buenos contenidos y toda una apuesta de masificación de lectura sobre pilares de originalidad y legalidad.

“En medio de la economía y sus crisis, la Feria Internacional del Libro mostró otra dinámica porque tuvo mucha gente visitándola, averiguando por títulos y contenidos. Año tras año los colombianos esperan esta feria con mucha ansiedad e interés y eso quiere decir que vienen buenos tiempos en materia de educación y cultura”, apuntó Sandra Pulido.

Añadió que el libro es todo porque resulta ser el mejor amigo, el confidente, el gran amor y diferentes mundos porque el lector es libre de identificar los contenidos y los temas de su preferencia. En síntesis, expresó, la lectura es conocimiento, habilidades, sabiduría y desarrollo cognitivo sin hablar de imaginación, de llegar a nuevas personas y más culturas no dejando de lado las oportunidades y los comportamientos en el ser humano.

En materia de autores, la experta dijo que están pasando cosas muy afortunadas en Colombia porque están llegando al mercado nuevos y muy buenos escritores que buscan consolidarse aún en medio del enorme punto que dejó Gabriel García Márquez.

“En materia de ferias internacionales desde la FILBO que se constituyó en toda una imagen de país, de industria y de adelanto, es muy interesante ver como Colombia ha logrado posicionarse muy bien porque a nivel editorial nuestro país es de los mejores en la región”, concluyó Sandra Pulido.