Sábado, 03 Junio 2017 01:38

Reforma tributaria dejó un mal sabor en los restaurantes

El gremio que agrupa a las grandes y medianas cadenas de restaurantes dijo que lamentablemente fueron frenados planes de inversión y expansión porque no hay nada claro en materia económica y tributaria.

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Después de que entrara en plena vigencia el nuevo paquete tributario las quejas no paran en diversos sectores por no decir que en todos porque la contracción de la economía se agudizó toda vez que hay una mezcla perversa y medio tóxica que tiene que ver con altas tasas de interés, IVA del 19 por ciento y más impuestos.

Uno de esos sectores es el de los restaurantes que acusa un semestre para el olvido toda vez que las ventas cayeron y muchos empresarios se vieron obligados a cerrar sus negocios, a fusionarlos con otros también golpeados y a experimentar una situación totalmente insostenible porque el cambio en reglas de juego se parrandeó un gremio que no merece un trato draconiano e inmisericorde.

En platica con Diariolaeconomia.com, la presidente ejecutiva de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, Claudia Barreto González, aseguró que pese a que se quiere ser muy optimista y a que se tiene certidumbre en la confianza del consumidor, sería falso decir que no se ha tenido un impacto negativo en esta industria en lo que ha corrido del año.

La situación es tan difícil que hay ciudades en las cuales fueron cerrados restaurantes en más de un 10 o 15 por ciento de la oferta que se tenía respecto a lo que fue el cierre del año inmediatamente anterior.

“Han cerrado establecimientos en ciudades como Cartagena, puntualmente en el Centro Histórico y en otros cascos urbanos de importante dinámica. Todo esto muestra cambios radicales en el sector que esperamos sean para bien y a decir verdad anhelamos un mejor segundo semestre y no quedarnos solo con el tema de la reforma tributaria y todo lo que implica el IVA para los arriendos de locales comerciales sino también en el sinnúmero de nuevas reglamentaciones que se han venido para el sector como las implementaciones en el sistema de gestión en el tema laboral y la del sistema de sostenibilidad que de alguna forma los empresarios sienten que acarreará mayor disposición de recursos para cumplir, sin contar con la incertidumbre que hay con lo que será el proyecto de reforma laboral”, manifestó la dirigente gremial.

Sobre el tema laboral, Acodres expresó su desconcierto porque el gobierno pasó de manifestar las inconveniencias del proyecto como se escuchó en el ministerio de Hacienda y en la cartera de Industria y Comercio a finales de 2016 y arrancando 2017. En las últimas comunicaciones, dice el gremio, se ve un preocupante cambio de postura que genera incertidumbre porque en el sector gastronómico, en ciudades como Bogotá en donde hay una oferta interesante que conlleva a atender clientela hasta las 12 de la noche o la una de la mañana en este tipo de negocios el impacto sería bastante grande.

Agregó que la gran incógnita surge sobre si la medida aumentará el número de empleos porque en opinión de muchos empresarios será coactivo reducir el número de horas laboradas en especial las que acarrean el pago de recargo nocturno.

Acodres cuenta con más de 3.800 negocios afiliados a los largo de la geografía lo que incluye pequeñas y medianas firmas así como grandes cadenas de restaurantes. En el gremio hay de todo tipo de oferta y una gran gama dentro del segmento de restaurantes y comidas rápidas.

Los costos del dinero hicieron que la gente escondiera su tarjeta de crédito porque sigue el pavor por los tipos de interés y los costos financieros en general. Por tal razón hoy se experimenta una nueva etapa en el uso de efectivo al considerar los altos costos interbancarios que golpean no solo al propietario de un restaurante sino al consumidor porque en Colombia sigue siendo muy elevada la tasa de intermediación bancaria.

Los restaurantes agrupados en Acodres le dieron su bienvenida a todo lo que sea sana, leal y translucida competencia porque cada día se abren más negocios de este tipo, pero le hicieron un llamado a todas las entidades públicas, especialmente a los de las regiones que tienen que ver con control, inspección y vigilancia de los establecimientos gastronómicos, no solo formales sino de muchos que llegan al mercado respondiendo a una demanda que exige todos los rigores de salubridad porque la comida es un asunto de salud pública.

La presidente de Acodres instó al ejecutivo para que el gobierno nacional regule todos los establecimientos que ofrecen alimentos porque hay formales que pagan una elevada carga tributaria lo que hace pensar que llegó la hora de bajar una costosa carga tributaria y poder ver un sistema tributario que no ahuyente a la formalidad sino que la invite a invertir en el importante sector de restaurantes que ofrece empleo y mucho progreso.

Para Claudia Barreto, hay preocupación porque contrario a disminuir, los nuevos negocios de restaurantes informales han crecido, especialmente en algunas ciudades en donde los garajes de viviendas son las plataformas ideales para trabajar en la informalidad y en donde posiblemente no se cumple con los protocolos sanitarios ni tributarios.

La vocera comentó que por lo cambios en las reglas de juego, muchas cadenas de restaurantes aplazaron sus planes de inversión así como de expansión. Apuntó que recientemente se ha evidenciado la fusión de empresas porque muchos ven en las alianzas la forma de sobrevivir a una coyuntura que se espera sea temporal y producto del empalme y la transición entre el régimen tributario que existía con el nuevo.

“Indudablemente varias cadenas grandes y medianas decidieron aplazar sus inversiones y sus proyectos trazados hasta que no se estabilicen, pero temas como la reforma tributaria también generan muchísima incertidumbre”, declaró la señora Barreto González.

El sector de restaurantes genera más de 1.2 millones de empleos directos, pero la cadena como tal y el turismo ofrece muchas oportunidades laborales.

Dijo que si bien se habla o se especula con otra reforma tributaria, lo preocupante no es la reforma como tal sino lo efectivas que sean las medidas para superar todos los escollos que tienen la economía, la industria y el comercio.
Para la presidente de Acodres, con este tipo de medidas, no se atiende el sentir del empresario y deja como gran preocupación que estas determinaciones impositivas no producen medidas eficaces para reducir el déficit público y para contrarrestar la misma corrupción. Expuso que durante años las reformas tributarias han quedado debiendo porque entre otras cosas no hay eficiencia del costo impositivo y si por el contrario una serie de medidas y tarifas que tan solo frenan la economía haciéndola complicada y poco viable.

Sector primario y gastronomía van de la mano

El presidente de la Junta Directiva de Acodres, Quindío, Luis Fernando Parra, anotó que por fortuna la gastronomía está creando pertenencia tan grata que inclusive los restaurantes son los mayores generadores de empleo.

Dijo que un ejemplo tranquilizador de que la economía y las tendencias productivas están cambiando es Cajamarca en el Tolima que le dijo NO a la minería y un SI enorme a la agricultura, solo que ahora debe haber un compromiso de los empresarios del sector para poder decir cultiven que los restaurantes les van a comprar. Eso está pasando con la pimienta verde y los palmitos del Putumayo, con productos del Chocó y de otras zonas vulnerables que le están haciendo un aporte trascendental a la nueva gastronomía.

En hora buena, dijo Parra, la oferta gastronómica colombiana está de moda porque el turista extranjero está disfrutando esa diversidad en productos, en platos y en las cosechas de los portadores de saber que le ponen ese toque mágico a las comidas nacionales que son preparadas con productos muy frescos y sembrados en todo tipo de clima.

Sobre la comida colombiana y su evolución, el experto especificó que la culinaria colombiana está en proceso de investigación y aclaró que se están buscando propiedades en cada alimento como por ejemplo la papa, la yuca y el ñame.

Otro factor que aporta y suma en gastronomía es que Colombia tiene índices menores de guerra lo cual redunda en mayores cultivos de alimentos en las comunidades a quienes se les va a comprar su cosecha de manera directa porque con toda seguridad muchas manos regresarán a la labranza y a la producción de alimentos.

Los platos como tal, explicó, no van a cambiar, tan solo tendrán mejores ingredientes y unos productos de muy alta calidad lo que garantizará un plato más confiable y mejor preparado.

Indicó que de cara a salvar los platos típicos y la gastronomía, hay unos trabajos en alianzas público privadas que ofrecen conocimiento y experiencia para frenar el éxodo de lugareños y mantener con ello la oferta de comidas criollas, de cocina especial y original con el fin de poder seguir teniendo una carta nacional de inmejorables condiciones por lo diversa y rica en presentación, aroma y sabor.

Una gran motivación para que la gente se quede en los campos y se mantengan las costumbres, incluidas las gastronómicas, está en una absorción de cosechas directa en donde no exista intermediación ni un negocio que enriquece a unos pocos y castiga a los primarios.

“Ese patrimonio en comidas lo estamos recuperando, no en vano trabajamos en el kilómetro cero que consiste en comprar a máximo cien metros de donde tenemos nuestro restaurante. El producto colombiano está volviendo y ocupa por fortuna el lugar que le corresponde. Estamos viendo que tierras tenemos, que producimos y en qué somos fuertes pues la idea es fortalecer la cadena de alimentos para motivar a nuestros campesinos y fortalecer con ello nuestra gastronomía”, concluyó, Luis Fernando Parra.