Sábado, 02 Diciembre 2017 03:49

Patek Philippe, un reloj y una inversión solo para algunos afortunados

La casa relojera produce los relojes más exclusivos y más finos del mundo. Su precio puede ser tan elevado que inclusive se le considera como una inversión de largo y mediano plazo por su apego entre los coleccionistas.

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Un frío día de Ginebra en Suiza, más exactamente en 1839, el señor Antoni Patek comenzó a manufacturar unos relojes de bolsillo. En ese emprendimiento lo acompañó un relojero nacido en Polonia llamado, Franciszek Czapek. El negocio prosperaba, pero como no todas las sociedades suelen perpetuarse, en 1844 los socios deciden separase y justo en la bifurcación de caminos aparece en la vida empresarial de Patek, por allá en 1845, el francés Adrien Philippe quien había inventado el mecanismo de disolución sin llave.

Esa nueva unión de talento le dio origen a la firma Patek Philippe en 1851 y desde allí el trabajo, la innovación y el talento fueron puestos al servicio, no de un trabajo, sino de una pasión en donde la buena y muy fina relojería, esa que no se parece a ninguna y que desde sus albores supo manejar valores agregados e inventiva fueron perpetuando exclusividad en el tiempo.

Estudiando la génesis de Patek Philippe, se asegura que el primer reloj de pulso o de pulsera fue creado en 1868 y su inquietud por la relojería los llevó a ser precursores en el famoso calendario perpetuo, en el conocido y preciso Dos Segundos así como en el cronógrafo y en el repetidor de minutos. Esta empresa fue vanguardista y fundadora de los nacientes y originales relojes de cuarzo. Su admirable atrevimiento fue tan grande que lograron darle vida a un reloj de pulso digital.

Con este invento, el tiempo literalmente ha pasado de una manera precisa y especial porque cada reloj fabricado por esta casa Suiza, es una joya en potencia toda vez que su exclusividad y su reducida producción hacen que muy pocos lo adquieran y no es una ponderación en vista que esta fina pieza está en las muñecas de la realeza, de los más grandes íconos del cine y de los ricos más ricos del planeta.

La Directora de Área de Patek Philippe en América Latina y Colombia, Laura Ferrai, indicó en Diariolaeconomia.com que los relojes de esta firma son exclusivos por muchas razones toda vez que se trata de una marca histórica que va perpetuando la tradición relojera ginebrina, en la cual se condensa la calidad y la fineza de todos sus acabados.

Desde 1839, una de las metas de la afamada casa es no parar en innovación con lo cual se van mejorando los mecanismos y así poder garantizar la mayor durabilidad de los relojes en el tiempo.

Un reloj de Patek Philippe, dijo, solamente lo pueden lucir los amantes de la relojería porque es un reloj de un elevado valor que está diseñado para las personas que quieran tener lo más fino y lo mejor. La casa relojera produce y ha producido unas piezas muy bellas y coleccionables en donde se tienen en cuenta todas las complicaciones, aclarando que en relojería una complicación significa cualquier cosa por encima de dar la hora y la fecha de manera normal.

“Entonces un reloj con un indicador, por ejemplo, de fases de la luna ya es una complicación al igual que uno con cronógrafo que es aquel que permite tomar tiempos parciales, en donde un mecanismo adicional le permite parar y volver. De igual manera hay complicaciones tan sofisticadas como el calendario anual que indica el día y la fecha de todos los días del año, incluyendo los años bisiestos en el reducido espacio que tiene un reloj y que hace compleja su manufactura y operación por la miniaturización de las piezas”, declaró la señora Ferrai.

Otras complicaciones son las llamadas maestras que son las de repetición de minutos en las cuales un dispositivo le permite al reloj obtener un sonido que le indica las horas tal y como basa con el emblemático Big Beng de Londres. Patek Philippe acopió todo ese tipo de complicaciones, dejando claro que entre más complicado sea el reloj su valor será mayor.

La directiva señaló también que la marca produce igualmente relojes sencillos hechos en acero, muy deportivos y con pulso de caucho. Estos relojes generalmente son asequibles tanto para hombre como para mujeres.

Añadió que Patek Philippe, produce anualmente 58.000 relojes aproximadamente, es decir una suma baja porque la empresa se focaliza en calidad y no en cantidad. La calidad es tal que los relojes llevan un sello de la calidad extrema que estos aparatos pueden tener.

Una de las particularidades de la marca es que, en el tiempo, independiente del que sea, va adquiriendo o ganando valor. Una muestra palpable es que el reloj de Henry Graves, descendiente de banqueros y quien fue el primer dueño del reloj más costoso del mundo alcanzó un valor en subasta en Hong Kong de 11.7 millones de dólares en 2008. En 2014 en otra venta, la finísima y fantástica pieza de 24 funciones y con un alto grado de complejidad llegó a valer 19.3 millones de euros.

Uno de los secretos de Patek Philippe es que sus maestros se mantienen y trasladan conocimientos de una generación a otra a través de la producción continua de relojes y no permitir baches en la producción razón por la cual los relojes de esta marca mantienen calidad, exclusividad, eficacia y una huella que no se pierde porque sigue intacta tal y como cuando se manufacturó el primer reloj. La empresa ha sabido mantener el talento de sus relojeros que fabrican relojes con esa característica única de la vetusta, pero anhelada y vigente firma.

Ferrai dijo que, en medio de la evolución de los relojes, en donde la innovación se ha puesto a toda prueba dejando ver cambios porque en sus inicios no había ayuda de computadoras ni de tecnología externa, la marca mantiene valor y una calidad que con el paso de los años aún se puede medir con toda exactitud.

La empresa, agregó, ve recompensada la calidad que ofrece y por ello mantienen un mercado exigente, pero fiel que no se va de la marca porque sabe lo que implica tener en el pulso una marca que fue consolidada por los mejores para los mejores.

Destacó el comportamiento de la economía colombiana la cual consideró muy estable y en continuo crecimiento. La marca ya cumple más de 80 años con presencia en Colombia gracias a un distribuidor de prestigio y de enorme experiencia el cual seguirá por muchos años.

“Por fortuna en Colombia tenemos un selecto grupo de clientes que con su fidelidad permanecen activos en el mercado colombiano. De igual manera Colombia les vende relojes a algunos viajeros que visitan el país, entre ellos varios coleccionistas, lo que ha permitido un crecimiento uniforme el cual esperamos siga por esa senda. En Patek Philippe no buscamos un mayor volumen porque entre otras cosas no hay piezas en vista que hay un número muy limitado de relojes que se les otorgan a los distribuidores. De todas maneras, la relación de la familia Stern, propietaria de la empresa, es muy buena con su distribuidor en Colombia”, expuso Laura Ferrai.

La lealtad de quien vende la marca en Colombia, en este caso Bauer, ha hecho que la casa matriz otorgue piezas muy sofisticadas que son fabricadas a petición de los clientes que prácticamente lucen relojes hechos a la medida y a su gusto, eso sí esperando uno o dos años que es el tiempo que puede demandar la fabricación del reloj.

El reloj, precisó no solo es una satisfacción sino una inversión porque se trata de una pieza maestra en la cual se deposita una firma que puede verse como un cheque al portador. Según la vocera, el tener un reloj de la marca Patek Philippe, es el equivalente a tener un cuadro original de Picasso.

“En Colombia estoy feliz y por ello no vamos a desarrollar mercados en otras partes del país porque seguiremos con el éxito que hemos tenidos desde ya hace muchas décadas”, apuntó.

Pese a que el mercado de la marca es limitado, está hecho para el gusto de todas las personas que saben de relojería y que generalmente piden lo mejor. Un reloj Patek Philippe puede costar desde 15.000 dólares hasta muchos cientos de miles de dólares, máximo unos 25.000 dólares que como se decía es una inversión y un buen ahorro lo que hace que el reloj no se compra sino en el que se invierte, negocio muy bueno porque los relojes entre más antigüedad tengan, mayor valor tienen en las subastas internacionales.

La empresa tiene 2.100 empleados, pero con las filiales el número asciende a 2.400. En la sola producción la marca emplea 1.700 personas aproximadamente. En materia de responsabilidad social la marca maneja una importante acción caritativa, pero le da un bajo perfil porque no es amiga de comunicar las acciones de benevolencia porque no ve la ayuda que brinda como una herramienta de marketing.

Otro compromiso de la empresa está con el medio ambiente y por ello Patek Philippe, es modelo de responsabilidad ambiental en el mundo y por el manejo que la fábrica le da a sus desechos.

“Actualmente la empresa está construyendo en Ginebra una planta de 100.000 metros cuadrados nuevos y todo con la mejor tecnología. El edificio que puede costar 500 millones de francos suizos está pensado de manera ecológica y de cara al futuro”, concluyó.

Como nos pudimos dar cuenta el sello Patek Philippe es más añejo que el reloj de Jerusalén, aquella torre del reloj ubicada en la puerta de Jaffa, construida y erigida en 1907 y que luego inspiró la también vetusta ronda infantil. Quienes conocen de alta relojería saben que Patek Philippe, es un reloj suizo al que paradójicamente no le pasa el tiempo y que caso grato, es una maquina perfecta que sirve para ir de paseo por las épocas, que dicho sea de paso no son pocas porque el primer reloj de la factoría se hizo en 1839 cuando el mundo apenas se edificaba o se alistaba para destruirse, en todos esos tiempos de gloria y caos, en esas mañanas y noches de la historia lírica, épica y de revoluciones muchas, estuvo presente el querendón y onomatopéyico “tic-tac” de la muy famosa casa Patek Philippe.