Sábado, 17 Marzo 2018 09:02

Attle, una marca que crece muy deportivamente

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Esta firma bogotana, con orígenes en el Huila, le apuesta a la innovación, al diseño, a la tecnología y a grandes negocios de la mano de distintas disciplinas deportivas porque en el camino aprendió algo vital, ganar.

En el mundo del deporte hay muchas marcas que hoy se disputan el patrocinio y el rentable ejercicio de vestir a diferentes equipos deportivos. Básicamente el fútbol, por ser un deporte de masas y el que más lleva gente a los estadios, o quizás el que más televisores enciende, hace que todas las grandes casas de diseño deportivo acudan a los equipos para suministrar indumentaria y disparar, de acuerdo al patrocinio, la venta de camisetas y demás utensilios que lleven la marca de la pasión, de los íconos que mueven las hinchadas o torcidas y en sí, mover un portafolio que vale miles de millones anuales en todo el mundo.

Actualmente hay marcas como Adidas, Umbro, Nike, Puma, Reebok, Fila, Diadora, Kappa y otras que igual diseñan y fabrican zapato deportivo tipo tenis, zapatillas, maletines, accesorios, guantes y balones, todo, bajo un riguroso diseño y una tecnología que permite poner calidad y comodidad en el cuerpo y en los pies de quienes brindan espectáculo en los grandes estadios del mundo, o ni más ni menos que en las grandes citas olímpicas.

En estos días, y con ocasión del mundial de fútbol de Rusia 2018, el otro juego que se pone en escena y que cuesta una suma millonaria es justamente el de las marcas en uniformes y el suministro de ropa y accesorios para las estrellas del fútbol que de acuerdo a su rendimiento replicará la demanda de prendas, sin contar con las pasiones nacionalistas que mueven público igualmente uniformado al interior de los estadios, o sencillamente en casas y sitios de reunión para ver los partidos a donde todos acuden con la camiseta de su selección, de su equipo y generalmente con la marca que lleva el distintivo, “original”.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente de Attle, Carlos Eduardo Rodríguez, indicó que ha resultado un gran reto meterse de frente en un negocio en donde la competencia es muy dura y de enorme exigencia toda vez que si los de al lado hacen las cosas bien, eso conlleva que quienes dieron el paso de ingresar a la competencia, hagan las cosas mucho mejor lo cual demanda una buena administración, la adopción de tecnología y una permanente innovación, es decir que quien incursiona en el mundo de la ropa para el deporte debe concebir ideas frescas casi que de manera permanente, porque si no hay inventiva ni talento, el negocio no es viable.

Esta empresa que nació con el nombre de Caramelo y Color, hace unos diez años, en el momento de cerrar un negocio recibió una sugerencia, por demás respetable, y era la de cambiar el nombre y darle una identidad que le permitiera con la contundencia competir con los grandes actores del difícil negocio.

“Fue así como nació Attle, entre otras cosas porque tiene que ver etimológicamente con atleta lo cual dio pie para el nuevo bautismo y la inmediata creación del logosimbolo. Atrás quedó Caramelo y Color que igual se distinguió por fabricar muy buenas dotaciones y desde luego una muy demandada ropa deportiva, que era en un 85 por ciento con destino al fútbol”, declaró el señor Rodríguez.

Attle, lleva ocho años en el mercado y empezó siendo una fábrica pequeña ubicada en el sector de Fontibón razón por la cual atendió el mercado de municipios aledaños como Mosquera, Funza, Madrid y otros del radio de la tierra del Cacique Hyntiba, Fontibón tierra de chamanes en la conquista la misma que fue catequizada en 1606.

Retomando el siglo XXI, hace unos diez años Fontibón adolecía de comercio especializado en deporte y en sí de otras ofertas porque el sitio fue inmejorable para el piquete de fin de semana en donde la morcilla y la gallina criolla eran platos obligados a pedir, sin contar con el eterno y aún vigente, cuchuco de trigo con espinazo, igual fue ineludible ir por el ponqué de las fiestas a la pastelería Toledo. No se diga más, sigamos hablando de ropa y emprendimientos.

Hay que decir que Fontibón en ropa y calzado fue un centro comercial a cielo abierto, muy parecido al Restrepo, pero sin mayor oferta de centros de comercio especializados en marcas para el deporte, fue por esa razón que Attle es conocida en Cundinamarca con tal éxito que fue necesario poner un punto de venta en el dinámico sector del Siete de Agosto en Bogotá, sector muy conocido por la generosa oferta de ropa e indumentaria para la práctica del deporte. Esa fue sin duda la puerta que abrió para la marca, el mercado de Bogotá con un éxito tan definitivo que hoy Attle hace parte de las tres mejores marcas deportivas de la capital, muy cerca del segundo puesto y desde ya mirando al primero en el podio.

Cabe precisar que hubo un referente en esta industria que fue “Fabricamos su Sudadera”, FSS, marca muy grande que legó al mercado y vistió al Cúcuta Deportivo que logró avanzar de la mano de la marca a las instancias más elevadas de la Copa Libertadores de América. Poco a poco FSS se fue quedando y quedó un espacio que muy bien ha aprovechado Attle.

Rodríguez dijo que ese ejemplo de cómo crecer y llegar lejos, de alguna manera estimuló el surgimiento de la marca y su proyección en las grandes ligas, es por eso que en la actualidad, Attle dio un salto y logró vestir el Atlético Huila, lanzamiento y logro que resultó muy importante para la marca porque el efecto no se hizo esperar ya que las ventas fueron creciendo de manera interesante.

Fue tan bueno el hecho de llegar al fútbol rentado y a la primera división, dotando de uniformes al Atlético Huila que el negocio se abrió a tres series adicionales en todo el país porque la firma viste a Real Santander de la Primera B así como a seis equipos de la Liga Argos de Futbol Sala FIFA, entre ellos a Leones de Nariño que fue campeón de la Súper-liga, equipo que representará a Colombia en Brasil.

Esta empresa viste doce ligas en Colombia, entre ellas a la liga de Bogotá y de igual forma lo hace con Boyacá, Meta, Bolívar, San Andrés, Chocó, Vichada, Guaviare, Huila y otras de gran importancia.

Dentro de su plan de expansión, la marca está mirando otras opciones para vestir otro equipo del futbol profesional colombiano y crecer en el mercado nacional hasta logra ese afianzamiento que permita dar el paso al mercado internacional, tema muy determinante en el derrotero de la empresa que quiere sacar provecho de las infinitas oportunidades que brinda el mercado deportivo, puntualmente en prendas y accesorios.

Por estar en Bogotá, una de las metas de la factoría es vestir a uno de los equipos grandes del Distrito Capital por lo que no se descarta suministrar uniformes a Equidad que hoy no cuenta con sponsor porque todo indica que claudicó el contrato con Puma, firma que vestía al onceno asegurador.

“Este es un equipo al que vemos muy cercano a la marca, Santa fe, Millonarios y otros como Medellín, Junior, Cali, Nacional y otros grandes demandan de otro proceso para poder llegar a un negocio sin que eso sea imposible porque cuando se fabrica calidad y diseño, las oportunidades por sí mismas llegan, es tan solo seguir haciendo las cosas bien y esperar que se den esas oportunidades, lo cierto es que no hay que bajar la guardia y que más temprano que tarde a esos grandes hay que llegar”, sostuvo el empresario.

Esta empresa hizo una tarea juiciosa porque empezó fabricando ropa de gran calidad para el deporte y cuando vio que ese crecimiento avanzaba de manera vertiginosa, dio el paso para llegar al fútbol profesional lo que le ha permitido ganar respeto y admiración en el mercado lo que explica por qué la firma fue contactada por dos equipos más de la primera división del fútbol colombiano.

En este momento Attle viste al Atlético Huila en su totalidad porque les suministra ropa al equipo profesional masculino, al equipo profesional femenino, y a los equipos sub 20, sub 17 y sub 15, lo que implica una inversión muy grande que se compensa con el posicionamiento de marca y la publicidad que la ropa recibe.

Si bien los equipos dan un pequeño auxilio económico, las empresas que visten a los equipos deben darles todo lo que el futbolista o el atleta pidan porque esas son las reglas de juego.

Esta empresa está proyectada para crecer de manera importante y por ello en el quinquenio, las directivas vislumbran el contar con una empresa adicional que les permita desarrollar productos que hoy no hay en portafolio, pero que el mismo crecimiento de la marca los exige como es el caso de medias, balones y zapatillas. En este proyecto está el futbol sala y es por ello que ante las presiones del mercado lo ideal es arrancar con la expansión y no depender absolutamente de nadie.

Un tabú que debe enfrentar la firma Attle es la llegada y el posicionamiento de marcas internacionales como es el caso de Adidas que viste a Millonarios, de Umbro que lo hace con Independiente Santa fe, Nike con Nacional, Puma con Medellín y otras que hacen parte de los equipos y sus insignias.

“Cuando nosotros empezamos a sugerir la marca para el Huila, el asunto no fue fácil, pero una vez se dieron cuenta que era Attle hubo aceptación, a tal punto que hoy quieren la marca en Neiva y en todo el Huila, de un lado por ser una empresa nacional que trabaja bien, y en segundo lugar por una historia de emprendimiento familiar que demandó trabajo constante, obligando a dar siempre ese paso adelante”. Apuntó Carlos Eduardo Rodríguez.

Attle le apuesta a esa consigna nacional de “Cómprele a Colombia” y por eso manda hacer la tela con la que trabajan en la industria colombiana, es por ello que Attle tiene una tela inteligente propia, muy fina y versátil que defiende el empleo Nacional. Si bien se manejan insumos colombianos de calidad, hay otras materias primas que necesariamente deben ser importadas.

Una camiseta original Attle del Atlético Huila cuesta 130.000 pesos y una camiseta normal para otros equipos puede costar 65.000 pesos. El negocio, aseguró el empresario, es bueno en la medida que haya buen manejo y que se hagan cosas diferentes para posicionar marca.

Recalcó que en ropa deportiva el secreto está en el valor agregado y en ese factor diferencial que se ofrezca porque el público, los equipos y el mundo del deporte quieren diseños, innovación, gusto y un producto vanguardista que garantice éxito en estadios y en los televisores.

En 2017, la empresa no estuvo ajena de la contracción de la demanda interna y por eso debió echar mano de un arduo trabajo en marketing para posicionar marca y mantener precios justos en un mercado sensible a todas las decisiones gubernamentales por la vía de reformas tributarias y tarifas en general. El IVA del 19 por ciento fue un lío, pero la calidad hizo que Attle fuera la marca a solicitar para las distintas disciplinas deportivas y las ligas.

Como empresario, expresó sus mejores deseos al nuevo Presidente de Colombia, que será prontamente elegido en un proceso democrático pues quien llegue a la Casa de Nariño tiene grandes retos tales como recuperar el ingreso nacional, hoy venido a menos y causante de las menores compras, así como la confianza del consumidor que sigue postrada.

Otros asuntos por corregir son las licitaciones en vista que estas se tornaron más difíciles por los precios irrisorios que muchos ponen para ganar los negocios para los que se prepara una firma como Attle que brinda tecnología deportiva, calidad y respaldo.

Al igual que otras marcas, Attle debió afrontar este año el fraude porque después del lanzamiento de la nueva camiseta del Atlético Huila, no fueron pocas las camisetas chiviadas, fácilmente detectables por la calidad de la tela y otros componentes de diseño. Esa camiseta fabricada ilegalmente llega al mercado con un precio de 30.000 pesos.

“Para bajar el impacto del fraude y las copias espurias, hay que insistir en el factor diferencial y así combatir ese facilismo tan del, agrado de muchas personas que desafortunadamente se quedan en eso, empero, en el Huila la gente está comprando la camiseta original lo cual es un respaldo a Attle”, enfatizó.

La empresa tiene dos tiendas en Bogotá, pero en aras de la expansión piensa en abrir una tienda en Neiva, iniciativa que está frenada por la difícil situación económica de los huilenses que de alguna manera han dejado de comprar en centros comerciales.

Otra línea o plan de mercado de Attle tiene que ver con abrir el mercado para ropas findings, prendas de gimnasio y ropa deportiva que está pidiendo el público.

En el momento Carlos Eduardo Rodríguez diseña los muy sugestivos uniformes de las ligas y de los equipos de Futbol como el Atlético Huila y Real Santander, diseños que luego van al computador para iniciar con un proceso de fabricación que tiene como estandarte la calidad y el valor agregado.

Dos de los equipos que podrían ser nuevos clientes de Attle serían Envigado, Pasto, Equidad y otros que han contactado a la empresa para el suministro de uniformes y todo lo que tiene que ver con esta disciplina.

La empresa crece de manera sostenible, pero ve inconvenientes por el lado del contrabando y los bajos estímulos que ofrece el gobierno toda vez que es más la carga tributaria que los incentivos para quienes le apuestan a la industria y a la generación de empleo. “El empresario está totalmente desprotegido, aquí un error por pequeño que sea la DIAN lo cobra sin misericordia, y lo propio pasa con el SENA, tristemente en Colombia, el ejecutivo no considera a su empresariado y por el contrario las políticas están diseñadas para arrasar factorías”.

Estimó importante manejar el IVA como en Estados Unidos, a unas tasas del seis o siete por ciento, pero en donde todo el mundo paga este gravamen y lo hace con gusto.

Attle genera cerca de 30 puestos de trabajo directos y maneja talleres satélites que en plena producción les da trabajo a unos 200 microempresarios. El negocio prospera en esta casa de deportes más si se tiene en cuenta que la indumentaria llega a Maracaneiros, gran formador de talento en el fútbol, a Caterpillar y a las grandes escuelas de Bogotá.

Para este año la firma aspira a crecer en veinte por ciento, algo más que en 2017 cuando la empresa creció a tasas del 15 por ciento, suma muy buena pese a la contracción de la demanda, de la reforma tributaria y de las altas tasas de interés.
Attle se puede igualar a cualquier marca del mundo por contar con la última tecnología en el mundo toda vez que reúne maquinaria y un sistema de producción de muy alto costo.

Esta empresa que vende en todo el país, le sigue apostando a la innovación y a un mercado que crece y que ya mira con ansias pasar fronteras porque no en vano Attle es sin lugar a dudas la marca deportiva.

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