Sábado, 05 Mayo 2018 03:04

Crisis: No para el cierre de almacenes y fábricas en el Restrepo

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Los empresarios fabrican calzado a pérdida, las ventas no reaccionan y los cierres de empresas no cesan.

Salía un endeble rayo de luz de las grises y densas nubes que cubrían el cielo bogotano cuando llegamos al emblemático barrio Restrepo, un centro comercial a cielo abierto en el sur de la capital que hoy está matizado por varios escenarios, quiebras, cierres, desempleo, desespero, descontento y la pérdida casi que total de la fe. En momentos de la devaluación no ingresó mucho calzado chino de un dólar, sin negar que con la intensión de lavar dólares algunos volúmenes fueron comercializados. Hoy el dólar empieza a revaluarse y los temores no son pocos porque hay amenaza de banca rota total si un dólar barato inunda el mercado de calzado y confecciones.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Gerente de Calza Bien, Miguel Ángel Gómez, aseguró que la leve calma que hubo hace unos meses se acabó porque hoy los fabricantes de calzado están apretados del bolsillo y de todo porque cuando una empresa empieza a decaer es sus ventas y en su producción experimenta situaciones apremiantes como deudas, gastos y el posible cierre o liquidación de la factoría.

En diciembre los problemas de demanda estaban a la orden del día porque había efectos tributarios y de tasas de interés que fueron elevadas para contrarrestar la inflación, con ese panorama vino la contracción de la demanda interna y muchos empresarios se vieron en calzas prietas.

“Esto es muy difícil porque la gente no está comprando y los locales los están cerrando con el agravante que van a cerrar más. Aquí el gobierno, o los gobiernos se conformaron con reformas tributarias y medidas poco populares que terminaron destruyendo el poder de compra y afectando la confianza del consumidor, hoy los empresarios estamos llevando del bulto porque la plata no alcanza y nos ponen más impuestos, lo que jamás nos dicen es quien se queda con esa plata que sale del trabajo arduo de los fabricantes y artesanos que termina alimentando un estado corrupto y desacreditando un modelo económico cada vez fracasado y mandado a recoger”, apuntó el señor Gómez.

El empresario calculó que en los últimos cuatro años, el poder adquisitivo de los colombianos ha perdido más del 40 por ciento que coincidencialmente es el mismo porcentaje en el que se han desplomado las ventas.

Aseguró que las fábricas miran que sucede año tras año y mes tras mes y concluyen que hay una crisis muy dura que se siente en el bolsillo de los colombianos porque al no haber empleo, el núcleo familiar estrecha sus ingresos y así las cosas, los hogares deben restringir gastos que son hasta elementales y fundamentales.

Explicó que infortunadamente para los empresarios nacionales, hoy la gente está buscando artículos de primera necesidad con escaza calidad pues con lo poco que devengan acuden a productos mucho más baratos para resolver el problema inmediato, lo que explica el por qué las familias acuden a los mercados de bajo costo en donde adquieren de manera cómoda por el bolsillo, pero incómoda por calidad, calzados y confecciones manufacturadas en China.

El producto chino se afianzó como la solución a la lánguida economía familiar porque a criterio del fabricante, hoy ningún presupuesto alcanza. La prueba es visible a diario pues la señora que compraba dos y tres pares de zapatos, llegó a preguntar por unos diseños nuevos, pero no tuvo para adquirirlos.

“Este problema es muy grave porque al aprobar comercio con otros países y al abrir la economía se destruyó el empleo nacional y se le puso una trampa enorme a los empresarios que debieron cerrar para siempre e ir a sus casas a vivir del recuerdo. En Colombia las equivocaciones de los gobiernos acabaron con todo, atomizaron las empresas y tiraron por la borda lo que se conocía como tejido social, pero eso al parecer no le preocupa a nadie porque Colombia cada vez está peor y los ministros salen a decir que la pared blanca es negra, la verdad no comprendo”, aseveró el Gerente de Calza Bien.

Hace 20 años el Restrepo era un sector muy competitivo en calzado, manufacturas en cuero y confecciones, en este momento la postración es total y la descomposición empresarial y del sector real es alarmante. Para colmo de males esta zona otrora próspera de la capital, se está llenando de calzado deportivo traído de la China con el terrible reporte que cada vez hay menos almacenes con calzado hecho en cuero para dama o caballero.

Lo anterior es preocupante porque prácticamente se perdió el sello Restrepo y los clientes se van decepcionados, como quien dice esos que querían calzado bueno del reconocido barrio no van a volver porque se dieron cuenta que colapsaron los fabricantes pequeños que atraían a la gente con sus diseños y la calidad en cuero.

El eje comercial, agregó Gómez, se dañó, porque la gente que estaba acostumbrada a la calidad del calzado hecho en el Restrepo tan solo encuentra zapatos deportivos hechos en el lejano oriente. Es por eso que este sector tan exclusivo por las manufacturas en cuero y calzado está a las puertas de desaparecer en un término de tiempo relativamente corto.

El empresario demandó del alto gobierno más apoyo al pequeño industrial y solicitó de los candidatos presidenciales un verdadero compromiso con los fabricantes por lo que consideró urgente diseñar una política de estado para la industria y salvar así fábricas y miles de puestos de trabajo.

“Cuando no hay poder de compra la economía se va a tierra en cualquier parte del mundo porque lo único que garantiza una economía boyante y dinámica es un poder adquisitivo generoso que tan solo es posible con empleos de calidad. Uno no le puede pedir a un trabajador del mínimo que compre calidad porque sencillamente la plata no le alcanza, eso sería como pedirle peras al olmo”, consideró el fabricante.

En los últimos seis meses han cerrado sus puertas cinco almacenes de calzado y la tendencia es que muchos seguirán cerrando y poniendo el candado de manera definitiva. Hay que precisar que los que se fueron dejaron una huella de melancolía, pesar y rabia porque eran empresas de muchos años en el mercado, pero tenían que bajar la persiana porque como todos en el famoso Restrepo estaban produciendo a pérdida.

Sobre la tendencia que hay de revaluación, Gómez dijo que no hay buenos augurios ni buenos pálpitos porque se prevé un ingreso masivo de calzado y de confecciones que pueden inundar el mercado llevando a los pocos valientes que sobreviven a una segura banca rota.

“Aquí hay una ausencia total del estado, hay una indiferencia perversa y dañina que no le hace bien al país, ojalá el próximo gobierno llegue con soluciones, pero de manera increíble a ningún candidato se le escucha nada y uno percibe que con la industria no hay compromiso lo que resulta decepcionante porque no hay un planteamiento serio que permita ser optimista. Seguimos con el discurso demagógico y mentiroso de siempre”, especificó.

Para aliviar el mal, el empresario consideró urgente hacer un cambio en el modelo económico que debe hacerse a la colombiana y sobre la base de los problemas y la cruda realidad nacional, pero no con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, la OCDE o las calificadoras que saben de todo menos de pobreza y necesidades. Añadió que Colombia goza de capital humano capaz y muy emprendedor el cual se está perdiendo por la tozudez del estado es apostarle a un modelo que fracasó hasta los tuétanos.

En Colombia y en el mundo, dijo, todos quieren progresar y dejar de ser pobres, pero las condiciones para salir de esa situación no están dadas porque el país fue matriculado en un estilo de economía que tan solo promueve desigualdad puesto que el 80 por ciento de los colombianos son pobres y tan solo unos pocos se quedan con el billete, como si esa práctica, por demás leonina, fuera una política perversa de estado.

“El modelo económico de Colombia es injusto y carente de inteligencia porque para que un país mueva dinero debe propender por pagar mejores salarios pues solo así la plata circula y dinamiza la economía, pero como es costumbre la riqueza es para un grupo reducido que pasa por alto el mandato constitucional que dice que la riqueza colombiana es de los nacionales y no de algunas familias. Aquí los gobiernos han disfrutado con la tragedia de la empobrecida gente y se les nota con cada medida que la felicidad no es para todos porque Colombia se transformó en un país triste, angustiado, endeudado y acorralado cuando no muerto de hambre”, concluyó el afamado empresario.

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