Domingo, 29 Julio 2018 08:23

Sector del calzado sigue en apuros por comercio desleal: Bayside

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En Cali, como en todo el país, la situación de los empresarios sigue difícil porque la gente compra menos toda vez que perdió poder adquisitivo y busca productos de bajo costo.

El sector del calzado de Cali y sus empresas siguen experimentando un debilitamiento que obedece a ese enfriamiento de la economía que resultó más agudo y apremiante entre los años 2016 y 2017 cuando vino una crisis acompañada de una terrible desconfianza en los hogares que vieron mermados sus ingresos por la inflación y unas tasas de interés sumamente elevadas.

Éste declive en el consumo de las familias golpeó muy duro las factorías que no solamente debieron conformarse con unas lánguidas ventas, sino que enfrentaron en total desventaja el contrabando técnico que ha venido progresando, pero que gracias a unas medidas de tipo arancelario, se ha reducido ya que hoy no son comercializados zapatos a 0.50 centavos de dólar en vista que fueron establecidos unos techos, que sin ser los ideales han morigerado un poco ese asunto en la infartada industria nacional.

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente de calzado Bayside, Víctor Raúl Belalcázar, aseveró que otro enemigo fuerte en la actividad industrial es ese choque de trenes experimentado con el sector del comercio en vista que las cadenas de tiendas, algunas con muy honrosas excepciones trabajan con los empresarios nacionales en tanto que muchas otras no, evitando esos determinantes y favorables puntos de encuentro que finalmente no permiten el múltiples trabajos conjuntos que conlleven a desarrollar producto y en síntesis, a hacer un trabajo mucho más fuerte con las empresas para afianzar una relación comercial mucho más sólida.

“Lo primero que encontramos en gremios como la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, es un lío histórico por cuanto siguen satanizando al sector del calzado, señalándolo de improductivo, de carente de tecnología y por diversos motivos, amparados en el famoso libre comercio, que abrió los mercados haciendo que la competencia no sean las más de 400 empresas colombianas sino las exógenas que generalmente cuentan con tecnología y elevado desarrollo la cual llega de todas partes, como de Brasil, México, de Europa y de otras latitudes, haciendo cada vez más estrecho el mercado para el fabricante colombiano”, expuso el señor Belalcázar.

La cereza del agrio postre la pone el narcotráfico en vista que las autoridades han demostrado que una de las fuentes de lavado de dólares más fuerte está en los sectores de textiles y de calzado que no es ajeno a la situación lo cual trae implícitos unos retos muy grandes para darles oxígenos a las empresas locales que luchan por sobrevivir.

El país productivo y en especial el del calzado, expresó el empresario, ha logrado una importante transformación porque debió mejorar procesos para alcanzar la calidad que cada vez es un ítem de mayor exigencia en el consumidor. Explicó que el zapato formal que se hacía hace muchísimos años y que tenía muy buena demanda, ha perdido terreno de manera increíble y por eso hoy en día la gente puede ir a trabajar con un blazer, luciendo como accesorios, unos zapatos casuales o deportivos y van perfectamente bien vestidos.

Esos hábitos han hecho que las empresas trabajen mucho más duro, en el área de innovación, diseño e investigación y por eso es necesario buscar en el exterior, puntualmente en las ferias internacionales, los nuevos componentes, las formas, las tendencias y lo que viene porque las empresas no compiten con el vecino o con el mercado local, sino que se exponen a los rigores de la oferta internacional de calzado. En ese orden de ideas, añadió, las empresas deben organizarse y ponerles orden a las promociones, así como hacer inversiones, no solo en tecnología sino en sistemas de información y de ingeniería para optimizar la producción de manera tal que se logren puntos muy elevados de productividad y competitividad que son factores que requieren de grandes esfuerzos advirtiendo que el calzado a la fecha es un sector que no pesa mucho en la economía amén del inmenso empleo que genera.

Lamentó la poca consideración que tiene el sector financiero parta con la industria del calzado puesto que ve las empresas que lo conforman como de alto riesgo, una dificultad adicional, pero que termina siendo una prueba más para mantener unas fábricas y a unos empresarios cada vez más entusiasmados, creativos y tozudos, que en medio de la tempestad aprendieron a navegar y a mantenerse en un mar con miles de casquetes, no de hielo, sino de complicaciones.

En opinión del empresario hay temas por mirar y revisar como el de la confianza inversionista porque a Colombia llegó la firma Payless, que es una cadena americana con presencia internacional que hace parte del mercado con zapatos chinos, ingresando a Colombia sin exigencias y sin esa condición de consumir en el mercado nacional o fabricar en el país. Esa compañía, precisó Belalcázar, está en dificultades en este momento y por ello hay que mirar que traduce la confianza inversionista y como influye en las pequeñas y medianas empresas del sector calzado que suman el 96 por ciento en todo el territorio nacional.

“Las pymes no somos las grandes multinacionales y por lo mismo hay que ver cuáles son las condiciones porque por ejemplo el tema tributario es fuertísimo para el fabricante nacional y cada día son más grandes las exigencias para las empresas. En alguna ocasión les dije a los comerciantes en unas mesas, sobre las exigencias de seguridad social con mis trabajadores, y les pregunté si exigían en China la planilla de la seguridad social para determinar una compra ante lo que hubo total silencio”, apuntó el fabricante.

Hablando de las multinacionales, el empresario caleño consideró que el gobierno aplica un trato injustamente desigual porque a Colombia llegan empresas con unas prebendas tributarias que resultan ofensivas porque promueven la absoluta inequidad en vista que resultan favores desproporcionados sin dejar de lado que, con la carga tributaria, los contadores de las empresas están al servicio sin costo del estado, pero en la nómina de las empresas.

Un punto a mirar también es el de las incapacidades porque los dos primeros días los debe reconocer el empresario y las EPS que deberían asumir las incapacidades desde el primer día, no lo hacen. El tema sencillamente es que, por los numerosos trámites, el empresario vive más pendiente de muchas cosas para no fallarle al ejecutivo que de producir.

Bayside nació en enero de 1988 y por eso llegó a su cumpleaños número 30, lo importante y que amerita un reconocimiento, es que la factoría arrancó de manera informal, pero tras empezar con un pequeño almacén y luego de abrir una pequeña fábrica, el ex empleado bancario, Víctor Raúl Belalcázar, dio el paso a la gran empresa porque logró exportar y fue justo allí cuando le dio un giro de 180 grados a su modelo de negocio en donde alcanzó el éxito gracias a un arduo y permanente trabajo que les permitió sobrevivir gracias a esa condición sine qua non del empresariado colombiano, resumido en resiliencia.

Esta empresa alcanzó una fama y un prestigio enorme gracias a unos diseños que se dieron por la afortunada madurez en el producto que alcanzó los niveles de las grandes marcas internacionales porque le apostó al diseño, a la calidad y al desarrollo en donde está a la vanguardia con calzado de muchísima suavidad y confort.

Es tan disciplinada esta empresa que inclusive invirtió en una patente que fue adquirida exclusivamente en tecnología para unas suelas en confort en Europa, sistema que no tiene nadie en Colombia.

Literalmente, ésta empresa ha logrado con juicio, inversiones y sacrificio hacer camino al andar en unos terrenos difíciles y tortuosos, más a la hora de hacer empresa y ofrecer puestos de trabajo de calidad.

En éstas últimas tres décadas y tras las vicisitudes, muchas cosas pasaron por la mente de Belalcázar, pero a fuerza de emprendimiento, trabajo y fe, logró hacer de su empresa una de las mejores para sacar pecho en el entorno industrial y darle a su familia calidad de vida. De manera paralela, este inquieto fabricante vive agradecido con la vida y con unos clientes que creyeron en su labor y en el arte que estaba estampado en lo profundo de sus artísticas manos.

Actualmente la empresa está en búsqueda de buena salud financiera para que el legado empresarial sea menos complejo para quienes tomarán las riendas de Bayside que son las hijas de este admirable fabricante de inmejorable calzado.

“Este es un sector para admirar así camine solo y a la deriva porque lo cierto es que en Colombia los grandes grupos económicos del país, incluido el dueño de la banca nacional, no tienen inversiones en fábricas de zapatos. Aquí tan solo estamos los que hemos luchado por ser independientes y por ser empresarios y generadores de empleo y verdadero tejido social, eso es visible”, afirmó Víctor Raúl Belalcázar.

El fabricante dijo que la situación económica no es la más fácil en los cinco puntos de producción en Colombia, teniendo en cuenta a Cúcuta y Bucaramanga que hacen un tipo de zapato más económico, pero con una tradición muy fuerte que pesa en la economía regional, así y todo, dijo el empresario, en los Santanderes no hay una gran industria como es el caso del Valle del Cauca, de Bogotá y Medellín. Con el trabajo juicioso y con los conceptos de calidad y buen producto no es acorde con las ganancias o la rentabilidad porque las ventas son muy estacionarias en donde enero, febrero y marzo son meses casi que de pérdida. El saldo en rojo con el que se empieza se recupera en marzo, abril, mayo y junio, empero llegan julio y agosto que suelen ser meses de baja productividad en donde las empresas deben cesar a los trabajadores y prepararse para la temporada de fin de año que empieza en septiembre y culmina en diciembre.

Esta firma que exportó en otros tiempos a México interrumpió las ventas al país azteca por la revaluación pues estaba perdiendo plata, sin embargo y a sabiendas que el mercado depende de factores ajenos a la productividad de las empresas, la marca busca nuevas salidas al mercado internacional.

“Estamos en esos vaivenes, hoy el señor Trump entró en una guerra comercial poniendo aranceles de manera unilateral, desconociendo acuerdos y convenios, pero las demandas solamente prosperan cuando Panamá se queja ante la Organización Mundial del Comercio, OMC, por los aranceles que Colombia le pone al comercio subfacturado con origen en China y triangulado. Con Estados Unidos, Ecuador, Perú y con México se ha comprobado triangulación de productos porque llega el calzado chino, es remarcado y lo internan a Colombia en desmedro de los fabricantes locales e inclusive de unos TLC que resultan estériles frente a lo espurio.

La competencia, adujo, es sana y conveniente, pero en condiciones de equidad y respetando las reglas de juego para todos, sin excepción alguna.

El gran problema es que, por el cierre del mercado de Estados Unidos, México ya está enviando calzado a Colombia más ahora con la Alianza del Pacífico, lo propio pasa con el inventario que viene de Brasil con su devaluación y de otros países que afectan en Colombia, una industria endeble que carece de industria auxiliar en donde los componentes están ausentes, haciendo que todos los procesos deban hacerse al interior de cada fábrica lo cual resta productividad.

Una cosa si asusta y es el destino que puedan tomar todos esos millones de pares de zapatos que no pueden ingresar a los Estados Unidos. De todas maneras, en Colombia hay, gracias a las apuestas innovadoras, mayor apego por el producto nacional lo que ha hecho que el zapato Colombiano sea muy apreciado porque lo cierto es que el calzado de Colombia no compite con el de China porque el target es otro.

“De cara al futuro y teniendo en cuenta que esta sociedad no volverá al estado primigenio, en donde la gente caminaba descalza y desnuda, hay futuro y perspectiva, es decir que se van a necesitar zapatos y prendas de vestir, el asunto es como hacemos esa producción y de qué manera somos más creativos”, sostuvo.

La contracción de la demanda interna de 2017 hizo que la producción de la empresa cayera en 25 por ciento, en lo corrido del año y con los ajustes de la empresa, es posible hacer 750 pares de zapatos por día, es decir que la producción bajó a 75 pares, pero como el acordeón, la empresa debe amoldarse a los tiempos y a las coyunturas lo cual implica con el dolor del alma despedir personal que es el que paga la inestabilidad del sector que no puede sostener nóminas para trabajar ocho meses al año.

En 2018, la empresa está trabajando con 65 por ciento de capacidad instalada, lo cual es poco frente a lo que hay en maquinaria y equipo que podría ser más eficiente con una mayor demanda de calzado, pero con todo y eso, la firma caleña sigue dando pasos agigantados por su calidad así la economía, el modelo y el mercado esté en malos pasos y quedando, como se diría, como un zapato.

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