Domingo, 12 Agosto 2018 09:42

Sector del mueble: El arte, la calidad y el estilo siguen vigentes

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Muchas empresas cerraron por la contracción de la economía y la nueva competencia asiática, pero el panorama mejora y los fabricantes tienen puesta toda su fe en el nuevo gobierno.

Los empresarios del mueble y sus insumos manifestaron su preocupación por la contracción de la demanda que sigue mostrando saldos negativos que están atados a una reforma tributaria que restringió el gasto y a unos costos fiscales que deterioraron la confianza, castigando las empresas por las endebles expectativas.

El Gerente de Espucolmuebles, Jairo Montoya Ocampo, habló con Diariolaeconomia.com, y sostuvo que hay una leve reacción en las ventas sin que ello diga que hay una reactivación total o parcial en el sector de los muebles y en otros frentes productivos. De todas maneras no descartó un buen comportamiento en el segundo semestre de 2018 ya que terminó el primer semestre que suele ser complicado en todos los años y aparte de ello quedaron despejadas dudas en el ámbito político, lo cual tenía frenadas inversiones y compras.

El empresario manifestó que de hecho ya se ve una recuperación en el tercer y cuarto trimestre del año, cifras que esperan los fabricantes se afiancen para terminar bien un año y arrancar con mejores expectativas el 2019.

Este gerente que hace parte del eje de los muebles de los barrios Doce de Octubre y Gaitán que agrupa cerca 1.200 empresarios del mueble y la madera espera que el balance al cierre del año en vigencia permita dar cuenta de una recuperación en favor de la economía bogotana y del país.

Con la toma de posesión del Presidente Iván Duque, los empresarios ven un mejor devenir porque aunque lenta, si notan recuperación en el indicador de confianza porque sienten que el nuevo mandatario trae mejores decisiones para el empresariado con unas políticas de reanimación que hacen retomar el optimismo pese a los golpes recibidos en los últimos años.

Montoya Ocampo comentó que muchas empresas fueron cerradas y por consiguiente fue demasiada la gente que quedó sin ingreso, agudizando el panorama de la economía. Anteriormente, los comerciantes optaron por entregar los locales porque el costo del canon era un ítem que afectaba el balance de pérdidas y ganancias.

“Hoy, por el elevado número de locales desocupados, la tendencia del propietario del inmueble es a bajar el precio del arriendo para que el comerciante y el empresario decida quedarse. La situación de la economía resultó tan lamentable que la finca raíz en toda la ciudad terminó afectada en vista que los arriendos eran prácticamente impagables porque las cuentas no daban y eso pasó en los últimos tres o cuatro años”, dijo Montoya Ocampo.

El empresario apuntó que un aspecto a revisar con cierta urgencia es la elevada carga tributaria a los empresarios porque eso golpea la competitividad, cierra factorías y negocios y saca personas de sus sitios de trabajo. Expuso que hacer empresa en Colombia es algo muy difícil por todas las trabas que el estado le pone a quien quiere emprender o hacer empresa, eso sin dejar de tener en cuenta las tarifas impositivas y el relicario de trámites, que siguen impactando un sector real que necesita menos burocracia y mucha más agilidad en la operación y en la dinámica empresarial.

“Aquí no hay estímulos productivos como en otros países en donde la carga tributaria es más baja, en donde hay créditos blandos y en donde hay políticas de fomento para propender por más y mejores industrias. Otro lío es Venezuela puesto que la gente que viene de ese país trabaja por muy poca plata, haciendo que se pierda el concepto de capital humano y de la importancia de una mano de obra calificada que afectan el producto en desmedro de la calidad y de los derechos que les asisten a nuestros compatriotas. A los venezolanos hay que ayudarlos, pero sin que ello implique precarizar sus vidas o las de los colombianos”, expuso el señor Montoya Ocampo.

El eje comercial e industrial del mueble ubicado en los barrios Doce de Octubre y Gaitán en Bogotá, es considerado el más grande de América porque cuenta con 1.200 vitrinas de negocios que comercializan muebles y unos 1.500 empresarios entre fabricantes, comerciantes, tapiceros, carpinteros, ebanistas, pintores y facilitadores de insumos.

El sector del mueble solamente en estos barrios que se erigen como un centro comercial del mueble a cielo abierto genera uno 30.000 puestos de trabajo de los cuales 12.000 son directos y aproximadamente 18.000 indirectos.

Desde hace unos años el sector empresarial del mueble del Doce de Octubre y Gaitán han buscado la manera de agremiarse y así como en 2010 fue creada la Corporación de Empresarios del Mueble Gaitán, Doce de Octubre, Corpumuebles, que en su momento agrupó unas 300 personas, pero con el tiempo la gente perdió el interés por asociarse y ganar fuerza empresarial a través de esos procesos gremiales.

“Nosotros tenemos la Corporación Convida que a la fecha está activa en donde siete u ocho personas trabajamos por ella. Es lamentable decir que hoy esta corporación está en cabeza de tres personas que empujamos mucho y somos Argemiro Aguirre, Dimitri Yepes y quien le habla, Jairo Montoya. Le pusimos el pecho a la corporación, ente otras cosas por pedido de la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá y del Alcalde, Enrique Peñalosa, que solicitaron la reactivación. Por ello hubo apoyos en eventos puntuales como la realización de una feria y de un festival del mueble como también del alumbrado navideño en el sector”, especificó Montoya Ocampo.

Dijo que sin duda alguna, China es una pesadilla para el sector del mueble y para el grueso de la economía, motivo por el cual las políticas adoptadas en Estados Unidos por parte del Presidente, Donald Trump, no deben mirarse con desprecio o cuestionarse porque eso va en beneficio del empresario estadounidense. Anotó que para el caso de Colombia, por tener una puerta tan abierta, el precio se ha pagado con una factura muy onerosa que terminó cerrando para siempre empresas de muebles, de calzado, de confecciones, textileras y muchas otras en diversos sectores lo cual eso no hubiese pasado si se le hubiese brindado apoyo al empresario como se pide hoy.

El empresario que visitó China destacó que en ese país del lejano oriente es muy fácil hacer empresa porque el gobierno ofrece beneficios de gran proporción y les pone a disposición unos créditos de fomento empresarial de muy bajo costo y con unos plazos largos para evitar problemas de cartera y de dificultades al interior de las factorías que tan solo se preocupan por producir y exportar. Allá, dijo el Gerente de Espucolmuebles, no hay tantas trabas ni tantos impuestos, en ese país, recalcó, todo es fácil y descomplicado, dejando ver que hay muchos beneficios para quienes ofrecen empleo, razón más que poderosa para entender porque el gigante asiático creció tanto en los últimos veinte años.

“El tema no era nada distinto a darle rienda suelta a unas políticas de estado sostenibles para los empresarios y el resultado fue positivo para todo un país que cambió su cara que demostró que el gran dragón si era el gigante del que se hablaba hace treinta años. Nosotros podríamos imitarlo y hacer lo mismo, pero para eso tenemos que acabar primero con tanta corrupción que hay al interior del estado”, manifestó el industrial.

Hoy en número importante, las empresas del eje de los muebles de Doce de Octubre y Gaitán exportan muebles principalmente a Centroamérica y el caribe como es el caso de mercados muy versátiles como Panamá, Costa Rica, República Dominicana y otros a donde el empuje y el sacrificio del fabricante colombiano dice presente con unos productos de muy buena demanda por diseño, calidad en las maderas, estilos y confort.

La calidad en mueble se llama Extravaganza

Extravaganza, una de las marcas más solicitadas del Doce de Octubre por vender muebles fuera de serie como precisa su eslogan, asegura que el mueble es sin duda una industria muy poderosa que tiene Colombia a la cual se le puede sacar todo el provecho en vista que es generadora de empleo y promotora como ninguna de verdadero tejido social.

El diseñador de Extravaganza Wilmar Ochoa, dijo en este medio que cada vez que se le compra muebles de calidad a Colombia se contribuye con el crecimiento económico del país, con el sostenimiento de los empleos y con el medio ambiente porque las fábricas adquieren las maderas única y exclusivamente de cultivos debidamente registrados y de una industria forestal que cultiva bosques para la industria haciendo renovación, pero sin acabar con la selva y con el hábitat de tantas especies de fauna y flora.

Este sector en Bogotá ofrece además calidad y garantía lo cual no es nada ínfimo porque si una sala, por citar un ejemplo, tiene un desperfecto o un problema de fabricación, el cliente cuenta con una garantía de tres años pase lo que pase con el mueble adquirido. Además de todo, el consumidor, después de ese tiempo puede ir a la fábrica para refracción del mueble, lo cual puede incluir retapizarlo, pintarlo o cambiarle la medida en donde solamente se cobra la mano de obra. Igual se hacen conversiones de comedores y de alcobas, bien sea para aumentar el volumen de los muebles o para reducirlo, todo de acuerdo a los nuevos espacios que demanda el artículo comprado en la afamada casa matriz.

Dentro de las políticas de Extravaganza, está cobrar lo justo, es decir lo que realmente cuesta un mueble de calidad con diseños e innovación a la orden del día. La empresa aclara que por ello un trabajo no es costoso ni barato, sencillamente suma calidad, eficiencia y satisfacción del cliente para que la tarifa no atropelle.

Unos de los aspectos importantes es la innovación y por ello la empresa es consecuente con las cosas que pide el cliente, por ello aprovecha las tecnologías a la mano para diseñar y manufacturar el mueble.

“Nosotros somos vanguardistas en innovación, tenemos que hacerlo porque el cliente no siempre quiere lo mismo y generalmente quiere muebles exclusivos, lo que dice porque insistimos tanto con la evolución del producto y con las mejoras en perspectiva y el adecuado manejo y utilización de los espacios porque no todos son iguales, como dato adicional igual trabajamos de la manera más profesional y detallada el acabado del mueble lo cual incluye las sugerencias o requerimientos del comprador”, explicó Ochoa.

La empresa maneja todo tipo de telas para sus muebles y éstas van desde géneros resistentes al agua, a los intrépidos niños, a las mascotas para lo cual se utiliza Animal Pet, un paño amigable con los animales de la casa.

Extravaganza brinda productos de calidad y el mejor asesoramiento al cliente que es lo más importante porque la idea es que le sigan haciendo el gasto a la industria colombiana que se caracteriza por diseños óptimos y un arte en madera que no admite discusión.

Un punto importante y que tiene que ver con la responsabilidad ambiental es el trabajo que se hace con las maderas del futuro y con el tablón aglomerado, dejando claro que se busca una madera de muy buena calidad y unos trabajos estéticos, duraderos así como cómodos que llenen las expectativas del comprador.

“Detrás de una sala, de un juego de alcoba, de un comedor o de cualquier trabajo en madera hay mucha gente detrás y por ello cuando se le compra al empresario colombiano, se le mejora la calidad de vida a miles de personas que hacen parte de una cadena que termina con el mejor producto terminado. Las empresas tuvieron momentos complicados en sus ventas desde 2007 cuando empezó el auge del mueblo traído de China, lo cual se sumó a otros factores, causando estragos en la industria nacional que en varios capítulos no resistió porque muchas fábricas y almacenes decidieron liquidar, poner el candado y dejar de lado la industria”, comentó el diseñador de Extravaganza.

La situación hizo que otras personas cambiaran su manera de hacer negocios lo que hizo que no pocos fueran y compraran contenedores con muebles en China para tan solo venderlos en Colombia sin tanto inconveniente y sin tanto gasto.

El producto de madera traído de China no dio resultado para los compradores y por eso el colombiano de buen gusto y amigo de invertir bien su dinero, prefiere pagar algo más por sus muebles, pero garantizando calidad, durabilidad y garantía. Los fabricantes dijeron que muchas veces es mejor pagar más por lo bueno y no cualquier dinero por un mueble de rápido deterioro o cuando no, lleno de gorgojo.

Una cama traída de China puede costar 300.000 pesos, pero aclarando que tiene alto componente en metal y un tapizado agradable a la retina, pero una calidad que puede terminar de defraudar con las tablas, el colchón y el parroquiano en el suelo y con unos chirridos que alejan sueños y exacerban los ánimos. Indiscutiblemente una cama de un millón de pesos, hecha en Colombia, con muy buen cedro, o quizás otra de mayor valor con mejores trabajos y maderas exclusivas, invitan a pensar en las bondades de la industria nacional.

Algunas empresas de renombre que comercializaban muebles en Colombia terminaron cerradas porque ofrecían un producto, pero sin garantizar los estándares de calidad. Llegó el colmo que llegaban 700 y 800 quejas ante las autoridades por engaño, sencillamente porque era un producto importado que al no ser fabricado en el país, no podía dar tranquilamente la garantía que de hecho brinda el empresario del mueble colombiano.

Hay que indicar que si bien el Doce de Octubre es un eje para todos los presupuestos, igual hay que decir que allí prima la calidad, empero Extravaganza sabe que el precio es un indicador básico de calidad por lo que en el eje comercial se pueden encontrar camas desde 600.000 o 700.000 pesos lo cual hace prever que las materias primas, siendo buenas, no son de la misma calidad que la puesta en una cama o en un mueble de mayor costo. El sector igual ofrece camas de 12, 15 y 20 millones que llevan materias primas de primerísima calidad.

El Doce de Octubre es ideal para los matrimonios que recién empiezan porque allí pueden adquirir una buena cama de precio económico y con una durabilidad de tres o cuatro años que les permite ahorrar para comprar una de más alta gama y con maderas de mucha calidad. Las camas de alto costo igual tienen más garantía porque la calidad es tan buena que la durabilidad supera los 15 o los 20 años, es decir hasta que el cliente quiera cambiar porque la cama es para toda la vida si así lo determina.

Es muy grato visitar este eje industrial y comercial porque en él convergen todas las corrientes de diseño y se mantienen los artistas de la madera y los inmejorables diseñadores.

En esas vitrinas es fácil ver modelos clásicos, de tallado exigente y formas que sigue en el gusto de los padres y abuelos, pero está el cliente con gustos más modernos al que le gusta el mueble con metales y cristales. Se puede decir que entre estos dos gustos y exigencias hay un término medio que también encuentra sus diseños y productos en los almacenes de la poderosa zona productiva de la capital.

Extravaganza tiene una particularidad y es que se caracteriza por el diseño personalizado, es decir que se adapta a los gustos de quienes allí acuden. Es diferente al negocio con un mueble más asequible y a otros en donde el nicho de mercado es mucho más exclusivo. “Aquí el cliente encuentra todas las corrientes decorativas”.

Una queja general del sector es que hay personas que van a ver muebles, toman la foto de uno o de varios en particular para mandarlos hacer en otros sitios. Esto ha hecho que las fotografías estén prohibidas porque el asunto se presta para malos entendidos. A Extravaganza, que invierte en innovación y en tendencias les han copiado camas y comedores lo que obliga a sacar esa línea del mercado para trabajar en algo novedoso.

Es tan complejo el tema del plagio que algunos con ganas de buenos muebles, tomaron la foto en Extravaganza, mandaron hacer el producto y cuando este resultó averiado por ser de menor costo y sin las ventajas de la originalidad, no tuvieron inconveniente en ir a pedir la garantía lo cual queda resuelto cuando se pide la factura.

Después de la crisis del sector, el empresario aprendió a manejar el negocio y por eso se nota la reactivación en el sector. El eje invirtió en publicidad, en calidad y en valores agregados que redundó en aumentos del 40 y el 50 por ciento en favor de la industria.

La firma, como otras del eje, dicen que la industria nacional no puede competir con muebles importados por grandes cadenas y si llegase Ikea de Suecia, el rey del bajo costo en el mueble, las noticias no serían alentadoras para Colombia porque no habría como competir, tan solo habría que defender ese valor agregado, tan especial y único en producto personalizado.

“Es bueno decirle al colombiano que le compre al país, que compre calidad y talento nacional porque solo así será viable seguir con vida en un sector que no merece una salida por la puerta de atrás, o lo peor, un entierro de quinta”, dijo el diseñador.

El tema inmobiliario es una limitante porque si hay burbuja y los arriendos se encarecen, la gente tiene menos margen de comprar muebles bien hechos y con el debido sello de calidad. Lo cierto es que todo en la vida es posible y para fortuna de la industria el colombiano es amigo de la calidad y de lo que se hace bien.

En ocasiones deben atenderse diseños descabellados, pero en Extravaganza rige el principio de que el cliente siempre tiene la razón y por ello en alguna ocasión se fabricó una cama de cuatro metros por 2.3 metros, una cama enorme que no requirió de los 25 o 30 días que tarda una fabricación normal sino 40 días. “Fue un proyecto loco, agradable y la verdad valió la pena, la casa lo merecía”.

Salimos en medio de una tarde iluminada por el sol y caminamos por todo lo largo y lo ancho del barrio Doce de Octubre que arranca por varios lados. Por la 68, por la 80, por la calle 72 y por entre barrios lo cual incluye el vetusto San Fernando. En ese sitio amañador por demás es muy agradable ver las vitrinas con las impresionantes creaciones de verdaderos artistas de la madera. Allí hacen sinergia olores y colores, es muy normal sentir ese olor a madera recientemente trabajada o transformada, igual hay aromas de laca, de pintura y de sitios muy elegantes y aromatizados.

Nos gustó deambular por el eje industrial y ver empresas funcionando, trabajadores corriendo por los andenes y nos encantó observar caras sonrientes y amables, intentando vender su mejor producto. En ese amplio sitio del Doce de Octubre la larga caminata puede fácilmente terminar con un almuerzo o una ñapa en el famoso piqueteadero de Doña Segunda, en donde a muchos con buen gusto se les hace agua la boca al ver la rellenas, gallinas cocidas, buche, longaniza, chicharrones, papas criollas, yuca y todo un festín de colesterol que por más que se quiera es imposible decirle no.

Resultó muy afable ir a ese mundo de madera, a esa gran vitrina en donde la imaginación vuela y en donde se puede decir que fabrican sueños y agrado, en donde la gente logra sorprenderse y en donde se va para volver muy pronto porque si algo les sobra a los empresarios es la valentía, la inventiva y un talento que nace en un bosque y termina ofreciendo comodidad en la calidez de una sala, de un comedor o de un bonito cuarto. Aprendimos que el roble es noble y que del árbol flor morado se termina enamorado.

 

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