Martes, 11 Diciembre 2018 20:49

Inversión turca la tiene clara: Tren, vías, metro, textileras y chocolates

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Los empresarios de Turquía quieren retomar la iniciativa de instalarse en Colombia, pero piden reglas de juego claras y oportunidades en igualdad de condiciones. Hay interés en muchos más sectores.

Según la historia, la primera expansión del imperio Otomano empezó en 1288, después de que la posterior potencia empezará a emerger en Asia Menor ya que era uno de los imperios más pequeños de los estados turcos. Esa potencia que soportó los embates de los mongoles y que fue capaz de doblegar tropas y mercados no quiso quedarse en el pasado o en las narraciones épicas, no, el imperio Otomano del siglo 21 le está diciendo a la globalizada economía, presente con una serie de productos que tienen como común denominador su incomparable calidad.

Desde la antigua Constantinopla, hoy Estambul, llegan a diversas regiones del mundo propuestas para invertir o para impulsar la expansión de bienes y servicios. Una de las naciones que les llama poderosamente la atención a los turcos modernos es Colombia, pero las cosas no han resultado fáciles porque hay mucho trámite, diligencia de licencias y peros que lamentablemente espantan los capitales.

El Presidente de la Multinacional Comercializadora Ala Turca, Ekrem Solmaz, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el proceso para invertir o posicionar un producto en Colombia es muy largo ya que hay exigencias de papeles y trámites tan engorrosos que terminan por desanimar al más optimista.

“En 2015 llegaron a Colombia sesenta empresas turcas para poder hacer inversión y tan solo tres se quedaron porque las demás optaron por devolverse a Turquía o elegir otro destino para sus inversiones porque lamentablemente el sueño colombiano y su atractivo mercado en la región se vio frustrado por tanta exigencia y tanta dilación, lo anterior sin contar con pagos extraordinarios, comisiones y la terrible dificultad para estar en góndola”, comentó el señor Ekrem Solmaz.

Un lío en Colombia es que hay mucha intermediación y una serie de tarifas que deberían estar reguladas y vigiladas por el gobierno para brindar así garantías al inversionista, pero de igual manera al consumidor que al ver un producto de calidad sin tanto castigo lo puede adquirir para disfrutarlo.

Pese a todo hay países de la región intentando regresar a Colombia porque quieren hacer inversiones como pasa con empresas de Azerbaiyán que quieren comprar productos colombianos teniendo en cuenta el potencial y la vocación agropecuaria. El sorprendente país del Cáucaso busca frutas, alimentos y energía, pero a su vez hay interés por invertir en Colombia.

La construcción turca liderada por la firma ENKA con importantes inversiones en Rusia, aseveró, quiere probar en Colombia y la minería que ya está en Cúcuta podría interesarse en otros proyectos como los de energía e infraestructura.

“Estamos muy interesados en invertir en autopistas, en ferrocarril y en energía, pero lo ideal es que nos dejen trabajar o que nos den la entrada con un socio local, lo cual no sería inconveniente. Turquía le quiere inyectar recursos a la vía férrea colombiana, la recuperaría en toda la geografía tanto para carga como para pasajeros y nos interesa mucho desarrollar el metro de Bogotá, en síntesis, nos llama poderosamente la atención invertir en infraestructura y para eso estamos listos”, afirmó el amable Presidente.

Los años que el experto en negocios lleva en el país le ha permitido observar con detalle los negocios y por ello consideró que en aras de mejorar y ahorrar tiempo y dinero, lo mejor es agilizar las obras y darles acabados de calidad toda vez que en Colombia un simple deprimido dura seis años en su ejecución en tanto que en Estambul dicho proceso demora entre 18 y 24 meses.

Turquía le compra a Colombia un millón de dólares en carbón, sin embargo las exportaciones de Turquía a Colombia superan los 250 millones de dólares lo cual muestra una balanza deficitaria para el país cafetero.

En este momento la economía turca es la número 17 en el mundo y su per cápita paso de 2.800 a 27.000 dólares, factor que garantiza un poder de compra holgado que podría absorber muchos productos colombianos.

Chocolates finos de Turquía ya están en Colombia

La firma Ala Turca SAS con operaciones en Colombia empezó con una maratónica apuesta y es abrir mercado en Colombia con una amplia gama de productos que van desde los más deliciosos chocolates hasta mágicas alfombras, y no por lo voladoras sino por su espectacular calidad que sigue respetando la manufactura milenaria del imperio Otomano.

Esta compañía lleva cuatro meses en Colombia y los movimientos van tan en serio que ya sus comestibles cuentan con los registros del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, aspecto fundamental porque hay un aval sanitario y otro en calidad que le dan mayor confiabilidad a las muy ricas chocolatinas turcas.

“Estamos tocando las puertas de todas las cadenas en este momento y afortunadamente logramos nuestra primera marcación con la Cadena Mercacentro de Ibagué y por eso de los once productos que hay en Colombia, diez de ellos van a empezar a comercializarse en los próximos días. La cadena Justo & Bueno hará una prueba con chocolates de la marca Saray la cual tiene un catálogo amplio y con opciones muy favorables para tiendas y cigarrerías especializadas. De los cuatro productos que trajimos inicialmente, esta prestigiosa cadena escogió dos tipos de chocolate y son ellos maní con caramelo y solo caramelo”, declaró el empresario.

La idea, dijo, es que los productos gusten en la capital tolimense y luego lleguen a otras capitales para que los colombianos puedan deleitarse con el sabor del mejor chocolate que produce Euro-Asia, calidad tan elevada que compite con las mejores casas productoras de confitería de Dinamarca, Italia o Suiza. No en vano en el portafolio hay 108 productos en solo chocolates etiquetados por la marca Saray, sin embargo la firma comercializa chocolates de la marca Elit con maní, avellana y otros sabores.

La compañía Ala Turca vende igualmente aceites de oliva y girasol, pero ofrece también jabones totalmente gourmet como el de leche de burra con diversas fragancias que llegan posiblemente a 30 delicadas fragancias.

“Nuestro portafolio no tiene límites, estamos comercializando productos turcos de altísima calidad. Una ventaja es que nuestros chocolates cuentan con muy bajas calorías para la gente que cuida su salud, pero que mira de reojo el tentador aroma y sabor de chocolate”, indicó Solmaz.

El Presidente de la Internacional comercializadora expuso que Colombia tiene un mercado muy cerrado con Estados Unidos por lo que estimó conveniente brindar opciones y oportunidades en productos elaborados con los más altos estándares de calidad. En su opinión a Colombia le llegó la hora de consumir lo que quiera y le provoque y no lo que le toque, precisamente por la falta de alternativas en producto.

En la actualidad Saray cuenta con un producto ganador que prácticamente no cuenta con mayores competidores y eso obedece a la particularidad de sus chocolates fabricados con estrictos controles y con unas recetas únicas en la enorme industria del Chocolate.

La calidad del chocolate que llega importado a Colombia suele ser de muy mala calidad y es tan baja su categoría que es vendido en los semáforos, sitios que no pueden garantizar las buenas prácticas empresariales ni la confianza en el producto.

En este momento la calidad en la fabricación turca es tan exigente que compite de tú a tú con toda Europa y Estados Unidos, regiones a donde llegan los productos de Saray y Elit. Las chocolatinas de Turquía están en este momento en 77 países con la ventaja que el costo beneficio para quien la venda es muy alto porque el producto llega a las tiendas a muy buenos precios, gracia de la que puede disfrutar el consumidor que al probar los chocolates, muy seguramente no querrá cambiar de marca.

Por lo excelso del cacao nacional, las empresas chocolateras están viendo la opción de comprar cacao colombiano, uno de los mejores del mundo y así garantizar un buen suministro de materias primas para la industria del chocolate y la confitería.

La opción para hacer negocios de cacao es toda y por ello los empresarios no descartan que las exportaciones de cacao colombiano lleguen a Turquía con lo cual habría una contribución grande al campo y al mismo proceso de paz si se tiene en cuenta que el cacao es uno de los productos para la reconciliación.

Ala Turca como comercializadora está entrando a países de América Latina como Colombia, Chile, República Dominicana y Panamá. El grupo igual tiene operaciones afianzadas en Ecuador, Bolivia y Perú.

La empresa ofrece con mucho éxito frutos secos como albaricoque, Higo, avellanas y pistachos que son productos típicos de Turquía, chocolates, como el gran fuerte, pero también artículos de aseo bien sea para la casa o para uso personal pues hay cremas de afeitar, traperos, tapetes y la tan necesaria arena para gatos.

Otras empresas turcas, expuso  Solmaz, están ingresando a Colombia con productos de tecnología y de medidores de agua o contadores con lo cual se garantiza una tarifa real y no extremadamente alta por escapes o por otros factores.

Alfombras otomanas con la calidad de siempre

Otro fuerte de Turquía son sus alfombras y tapetes que por ley se hacen bien o no se hacen.

Este mercado ha tomado gran impulso en Colombia y es por eso que la venta de alfombras turcas es posible en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Manizales y otros cascos urbanos de gran importancia para este mercado como Popayán e Ipiales.

Paralelo a los tapetes y las alfombras están ingresando toallas, cortinas y otros productos como telas. Hay que decir que Turquía es el tercer país más fuerte en la producción textil en el mundo después de China e India.

Una condición que impone el gobierno turco es que única y exclusivamente salen como oferta exportable los productos que acrediten una muy alta calidad pues aquellas fabricaciones que no den garantía ni cumplan con las exigencias, no tienen licencia o permiso para exportar en vista que expone el prestigio industrial ganado.

“Si los productos hechos en Turquía no cumplen con las exigencias de calidad local no salen del país y el ministerio de Comercio impone multas y de cara a la exportación hay reglas muy estrictas en textiles y cualquier otro producto”, dijo el empresario quien manifestó que las alfombras turcas son tan buenas que duran más de 100 años.

Por la ubicación de Colombia y el TLC en vigor con Estados Unidos, habría interés de los empresarios turcos por adquirir textileras colombianas. Un punto a considerar es que Colombia y Turquía no han podido afianzar un acuerdo comercial por el tema textil pues ni Colombia no quiere desproteger su industria, ni los turcos quieren dejar atrás su tradición. Así las cosas, si hay una empresa en venta, los empresarios otomanos no verían inconveniente en hacer las inversiones del caso.

“Hoy la puerta está abierta para la inversión y los negocios de Turquía, tan solo falta hacer algunas mejoras, pero las ganas existen y los industriales turcos no pierden la esperanza de estrechar la mano de los colombianos al cierre de unos buenos negocios que generen un gana-gana y una mejora en los indicadores económicos y sociales de un país que en medio de todo hace muy bien las cosas”, concluyó el Presidente de Ala Turca.

Así están las cosas, los imperios están reviviendo hoy su pasado para imponer modas y negocios con sello propio. Mientras China habla de la ruta de la seda, en Turquía se reactiva la avanzada otomana de los negocios en donde hay cabida para exportaciones e inversiones.

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