Miércoles, 27 Mayo 2015 09:20

Plan Nacional de Desarrollo dejó por fuera la hotelería

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Los empresarios de la hotelería aseguran que la decisión los toma por sorpresa más cuando el turismo y la hotelería como parte de la cadena turística es gran generadora de empleo. Para este año el hotel Tequendama invertirá 7.673 millones de pesos en innovación.

La llamada industria sin chimeneas quedó perpleja ante la decisión del gobierno de dejar a la hotelería por fuera del Plan Nacional de Desarrollo, ignorándola como factor de avance y progreso.

Así lo dijo en Diariolaeconomia.com el gerente general de la Sociedad Hotelera Tequendama (SHT), mayor general, Orlando Salazar Gil, quien lamentó que en dicho plan, el ejecutivo no le hubiese dado importancia al sector turismo.

Aclaró que si bien hubo alivios tributarios para hacer reinversiones, dichas mejores en los activos hoteleros se adelantaron, pero sin un plan de promoción de Bogotá y del país como tal.

Anotó que para que la gente tenga una idea, el 58 por ciento de los viajeros que ingresan al país pasan por Bogotá. Para el gerente, si bien, no hubo una política en la hoja de ruta del desarrollo por iniciativa del ministerio de Turismo, sería ideal que a través de Planeación o cualquier otro ministerio se adoptaran medidas para incentivar y adelantar la hotelería y el turismo como un todo.

“Si no estamos dentro de los planes de inversión del estado, sencillamente estamos descartados para contribuir con más y mejor crecimiento económico”, declaró el General.

El funcionario precisó que hay paradigmas de desarrollo y aporte económico a través del turismo como es el caso cercano de México y España, países en donde se ha sabido vender la marca región y se ha explotado cada uno de los destinos turísticos.

En opinión del Gerente General del Hotel Tequendama, Colombia ha tenido falencias en la política para el turismo motivo por el cual hoy se registra una capacidad instalada ociosa en el 56 por ciento, lo cual no habla bien del sector y su dinámica.

Hay que incentivar y trabajar

Consideró que al igual que Panamá se hace perentorio incentivar a las aerolíneas para que traigan más turistas. En ese país, explicó, se les reconoce entre 10 y 15 dólares por pasajero que ingrese al país lo cual les sirve para amortiguar gastos de combustible y aminorar la carga de los costos de operación.

Sobre los aeropuertos, Salazar afirmó que estos requieren de una inversión más ambiciosa porque para el caso de Bogotá, sus pistas no soportan los aterrizajes o despegues de aviones tipo A-380 que por su peso y dimensión terminan de averiar las pistas sin contar con el riesgo al que se someten terminal y aparato por la potencia y exigencia en pistas insuficientes en donde indiscutiblemente pesa la altitud.

“Estamos en mora de adelantar verdaderas obras de infraestructura las cuales involucren vías, aeropuertos, comunicaciones y garantía total para las aerolíneas”, sostuvo el señor, Salazar.

Un sector y una empresa pujante

Ante las vicisitudes económicas y sociales, la hotelería se ha visto amenazada y particularmente el hotel Tequendama que hasta hace 12 años pensaba en cerrar sus puertas. En ese tiempo, dice su gerente, había dos alternativas, resurgir o cerrar.

“Por fortuna en Bogotá, ni lloramos ni nos quedamos dormidos, trabajamos fuertemente y no en vano en los últimos diez años hemos hecho inversiones superiores a los 80.000 millones de pesos y con ello logramos consolidarnos como vanguardistas de las últimas tecnologías porque compramos lo de ya y no lo de mañana”, indicó el General.

Cabe indicar que si bien el Hotel Tequendama no ve competencia en la nueva hotelería a la cual se le ve como asinada y hasta invasiva como en sectores tales como Quinta Paredes, la avenida El Dorado y Normandía, si la observa como un riesgo para el prestigio de un sector que dentro de la formalidad ha hecho las cosas bien.

Salazar comentó que en su momento, Cotelco, que el gremio que agrupa la hotelería del país quiso formalizar a muchos que convirtieron sus casonas en hoteles, pero lamentablemente no hubo respuesta por el tema de legalización y pago de impuestos. “Fue imposible institucionalizar la hotelería, cada quien cogió por su lado, hablando de los pequeños jugadores que entraron súbitamente al mercado”.

El Gerente General del Hotel Tequendama invitó a las autoridades a tener más certeza con las cifras de viajeros o turistas porque hay una imprecisión en las estadísticas toda vez que no todos los que entran a Colombia lo hacen en calidad de turistas o de negocios. Aclaró que por ejemplo la próspera industria de los cruceros llega a una ciudad costera, pero no a pernoctar sino a visitar los sitios por unas horas para luego partir.

“Aquí cuentan dentro de los turistas hasta los que llegan a Cúcuta o a la Guajira a comprar papel higiénico”, apuntó el general Salazar.

Cumpleaños con más inversión

En sus 62 años de grata existencia, el Hotel Tequendama anunció una inversión superior a los 7.673 millones de pesos con lo cual se podrá modernizar espacios y adquirir nuevas y revolucionarias herramientas tecnológicas. “El objetivo principal es poderle brindar al turista y a los huéspedes toda la comodidad y el confort posible a través de un servicio de muy alta calidad, respaldado por las normas internacionales y por equipos de última tecnología como es el caso del cableado estructurado 6A que brinda velocidad de datos 10 veces mayor a otras infraestructuras”.

Del monto total, unos 220 millones de pesos serán destinados a la implementación de la televisión informativa, una opción tecnológica que le permite a huésped consultar diferentes contenidos en la pantalla de televisión, lo anterior sin contar las aplicaciones para navegar con más libertad en la Internet.

Las inversiones contemplan una inyección de capital por valor de 2.826 millones de pesos en mejoras de las torres de suites en donde habrá cambio de pisos, instalación de baños y la adecuación de cinco habitaciones para personas con discapacidad.

En la restauración de mobiliario este gigante de cinco estrellas invertirá 4.847 millones de pesos, cifra que cubre de igual modo la modernización de la cocina central y la cocina del restaurante El Virrey con equipos e infraestructura de última tecnología.

El Hotel Tequendama tiene una piscina muy particular por cuanto su purificación no se hace con cloro sino con rayos ultravioleta que podrían ser 3.000 veces más efectivos que el químico en mención. Empero será sometida a un estudio de vulnerabilidad sistemática exigida por la norma de seguridad industrial. Dentro del paquete de zona húmeda está el mantenimiento.

Otros dineros tienen como destino la adecuación y mejoras de los hoteles de la cadena SHT en Cartagena y Santa Marta.
Hotelería con responsabilidad social

El coloso Tequendama decidió ya de años atrás no regalar ni tirar los desperdicios, actualmente estos se congelan y reciben un tratamiento que evita contaminación ambiental. Del mismo modo la empresa adoptó un sistema de reciclaje de última generación que les lleva sustento digno a 500 familias que viven de este oficio.

En materia de empleo, el hotel genera 278 puestos de trabajo de manera directa en condiciones óptimas.

Hay que hospedar la paz

La Sociedad Hotelera Tequendama le dio su total espaldarazo al proceso de paz al considerar que solo así podrá venir progreso y crecimiento para el país.

Comentó que hay que hacer de Colombia un país atractivo para los mismos colombianos y así poder catapultar el turismo a las más altas esferas. Sobre este asunto, el general Salazar anotó que el proceso y el pos conflicto acarrean una serie de compromisos y costos que se deben asumir de la mejor manera. “La paz no es solamente el silencio de los fusiles”.

Finalmente el encargado de dirigir los destinos del Tequendama habló sobre el posible financiamiento del metro de Bogotá y comentó que sobre ese particular “hay que tener mucho cuidado con el cheque” porque hoy por hoy todo los anuncios tienen más perfil político que económico. Agregó que el metro es un acto de justicia con Bogotá por tratarse de la ciudad más importante de Colombia en términos de PIB y otros aspectos así como por la urgencia que tiene la ciudad por salir de los agudos líos de movilidad.

“El peor metro que nos imaginemos para Bogotá es el que no tenemos”, concluyó el general Salazar Gil mirando la extensa Bogotá desde el emblemático hotel de la esquina imponente de San Diego.

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