Domingo, 12 Noviembre 2017 07:35

Colombia está en plena colonización del siglo 21, la del subsuelo

Los mineros que se dedican a la explotación de la esmeralda piden del gobierno medidas incluyentes sin que ello quiera decir que la inversión extranjera no es bienvenida.

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El mercado de la esmeralda es uno de los más complejos y quizás uno de los más antiguos toda vez que la preciosa piedra se ha explotado desde hace siglos pues no en vano los conquistadores españoles en sus invasiones, admiraban los decoros de los aborígenes que mostraban esas gemas verdes de inmensa belleza e incalculable valor.

Todos los grandes gobernantes de la cultura Muisca llevaban esmeraldas, Nemequene, el legislador que descrestó hasta los más versados del derecho romano con su código creado por allá entre 1490 y 1514 las lucía con orgullo. En 1538, el adelantado, Gonzalo Jiménez de Quesada, quedó perplejo ante la indumentaria de Tisquesusa, de Quemuenchatocha, así como de los zipas de Hunza en vista que Hunzahúa, Michuá, Aquiminzaque y Sagipa entre tantos en una dinastía de la descendencia Chibcha portaban las verdes y brillantes joyas mientras gobernaban en las fértiles y ricas tierras de Bacatá y Hunza. Fue tanta la admiración de Jiménez de Quesada que al ver tanto oro y esmeraldas optó por asesinar a los zipas.

Quizás allí empezó el problema porque los indígenas cambiaban oro y piedras por sal, pescado y otros bienes que les aseguraban calidad de vida, los nativos no fueron cegados por el poder verde de la esmeralda y por ello la gema no fue el origen de los conflictos. Lamentablemente llegó la conquista y con ella un derrame de sangre que dejó muy maltrecho el poder de los zipas y la tranquilidad de sus pueblos. Allí en ese momento aciago de la historia, la esmeralda inicia un recorrido pintado de tragedia, muerte y poder malsano.

En Colombia la minería estuvo al garete durante muchos años, de hecho la llamada minería ancestral o artesanal fue la fuente de ingresos de muchos agricultores que con una que otra piedra cuadraban caja para sostener la finca porque aunque parezca mentira la cruda realidad de Colombia es la misma después de la República, es decir corrupción, atropellos, violación de los derechos humanos, proscripción, amenazas, llanto, hambre, dolor y mucho sufrimiento. Es muy duro reconocer que en Colombia la riqueza no se disfruta sino se sufre porque el solo hecho de ser dueño de un predio en donde hay sospechas de guacas o presencia de metales y todo lo que se pueda monetizar, es objetivo de unos carteles que nacieron para hacerle la vida imposible a más de uno, y esa gracia llegó nada más y nada menos que con la conquista y sus prácticas impías.

Los años han pasado, el país ha vivido en medio de guerras y conflictos, los desencuentros han sido el común denominador, pero detrás de todo está el tema de siempre, el demonio que no da tregua y es el poder de la riqueza que otorga licencias para maltratar seres humanos, para esclavizarlos y para atormentarlos. Los almanaques han dejado caer miles de hojas y en ese inexorable árbol del tiempo las leyes y las regulaciones jamás tuvieron la coherencia para incentivar la inversión, para fomentar riqueza hacia adentro porque uno no puede creer que el país nade en riqueza solo para que vengan capitales exógenos a llevarse lo que les pertenece a los nacionales por mandato constitucional.

Decía en Boyacá un labriego que el asunto es tan grave que equivale a tener la nevera llena de comida para que el alcalde venda la casa, la nevera y los bienes dejando al dueño en la calle con una mano adelante y la otra atrás. Hay un debate que debe darse y es por qué no disfruta Colombia de todo lo que le pertenece, en ese capítulo entra la pregunta sobre cuál es el interés de los neoliberales de regalar todo, de pignorar lo que es del pueblo y de fomentar ruina y desigualdad en una economía que tiene todo para ser muy rica, pero que navega en ríos de física miseria.

El empresario, exportador y miembro del grupo “Amigos de la Esmeralda”, Germán Alfredo Sánchez Sierra, le dijo a Diariolaeconomia.com que la minería de la esmeralda urge de un cambio que sea incluyente, que trabaje en cadena y que le entregue los beneficios económicos al país.

Según el empresario, en Colombia no se puede hablar de legalidad en el negocio de la esmeralda por cuanto este se ha movido informalmente por décadas. Agregó que en este momento el gobierno está formalizando el negocio, pero de una forma excluyente en detrimento de la industria en general porque la formalización tan solo ampara a los grandes inversionistas y a las multinacionales sin tener en cuenta a la industria esmeraldera en general.

“Cuando hablamos de esmeraldas no hablamos de décadas, hablamos de milenios, de siglos porque para no ir tan lejos desde hace 4.500 años se encontraban esmeraldas en las tumbas de los Incas y de los Mayas que fueron explotadas y talladas por aborígenes colombianos que las comercializaban en la región. Cuando llegaron los españoles pensaron que había esmeralda en Perú y en México, pero ignoraban que las esmeraldas y todos los procesos tenían origen en Colombia”, comentó el señor Sánchez.

Afirmó también que la primera gran industria que hubo en el país que fue la industria del hierro fue financiada con dineros del sector esmeraldero, lo que dice que la esmeralda durante la historia ha ocupado un papel muy importante en la economía nacional. En opinión de Sánchez en este momento la minería en su conjunto y particularmente la de la esmeralda ha sido criminalizada cuando realmente lo que se pide a gritos es que el gobierno escuche a los empresarios para que de esa manera pueda ser incluido desde el guaquero y barequero más pequeño hasta los comisionistas, los comerciantes y los exportadores, es decir que en toda la cadena haya espacio para todos porque es apenas lógico que la gente necesita ingresos para poder vivir, luego lo más lógico sería tener una cadena justa que es lo pide también la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE.

En el tema de la esmeralda, explicó Sánchez Sierra, por la negligencia del estado se les dio origen a las llamadas “guerras verdes”, que finalmente incluía unas familias en particular. En medio de todo, resaltó, un proceso de paz exitoso fue el de las esmeraldas porque nadie entregó nada, nadie perdió territorio y tan solo se llegó a un acuerdo tras el cansancio que produjo el diferendo esmeraldero porque la gente quería paz y tranquilidad.

Expuso el exportador que, desde el proceso de paz con las FARC a la fecha, ha habido más muertes violentas en el Parque de la 93 en Bogotá que, en todo el occidente de Boyacá, y eso justo, es lo que el gobierno tiene que ver y entender porque la historia de la región esmeraldera hoy se escribe con pluma y no con plomo, lo cual es muy grato, más pensando en las nuevas generaciones.

Sánchez aseveró que hoy la problemática de la región no es violencia sino olvido y desdén estatal porque son muchos los casos de hambre, miseria y desesperanza, el caldo de cultivo de los conflictos y la mayor amenaza para la paz.

Con el fin de hacer un negocio que ha resultado invisible para Colombia, lo ideal, a criterio de Germán Sánchez, es hacer una formalización incluyente que depende igualmente de formalizar el producto que es en lo que se viene trabajando con la Confederación Colombiana de Esmeralderos, Confedesmeraldas, para que haya un proyecto de ley que les diga a los grandes empresarios y a las multinacionales, que son bienvenidos, que pueden sacar su producto, pero formalizándolo y vendiendo en subasta pública para que el gobierno tenga la posibilidad de saber cuánto valen las esmeraldas y sus piedras preciosas.

“Aquí quiero hacer un paréntesis porque Colombia no solo tiene esmeralda, Colombia es el único país del mundo que tiene las cuatro piedras preciosas pues no en vano en sus entrañas hay zafiro, rubí y diamantes y ahora que el país está entrando en un proceso de paz será posible explotar esa riqueza. Entonces formalicemos el producto, adelantemos subastas públicas para que esa esmeralda pueda ser tallada y transformada en nuestro suelo como ha sido de manera milenaria. Todo el valor agregado de la explotación esmeraldera indiscutiblemente debe quedar en el país para que las industria florezca y prospere”, apuntó Sánchez.

El conocido exportador recalcó que una vez formalizado el mercado de la esmeralda y la gente pueda comprar con factura directamente a los productores, se formalizará como mínimo el 80 o el 90 por ciento de los mineros de la esmeralda.

Añadió que a la inversión extranjera hay que exigirle, aclarando que en el tema de las esmeraldas es muy fácil esa exigencia. Anotó que desde que llegaron los españoles la mina de Muzo viene produciendo esmeraldas, es decir unos 550 millones de años, sin embargo, en este momento con el nuevo sistema extractivo del inversionista, podrá desaparecer la afamada esmeralda en un término de diez años lo que podría ser bueno para el país, pero exigiéndole al inversionista que deje en Colombia lo que realmente cuesta el recurso. El tema, aclaró, no es malo porque al país no le conviene una explotación de 100 años sino recibir de inmediato la riqueza que generosamente entregan las minas.

Al interior del gobierno hay falencias, indicó, porque la Agencia Nacional Minera, ANM, ha dicho públicamente que la esmeralda sale al precio que quiere quien explota lo cual amerita un trabajo desde el ejecutivo para que eso no suceda, pero tristemente no se ha hecho absolutamente nada y si por el contrario están en contra de Confedesmeraldas, de los líderes y de los “Amigos de la Esmeralda”, que no quieren que ese tipo de práctica siga dándose en la compleja economía minera.

Las zonas esmeralderas tienen un lío nada menor y es la creciente presencia de población flotante que se va volviendo una bomba de tiempo social porque muchos viven del rebusque y de un eslabón difícil de la cadena minera, puntualmente en la esmeralda.

“En estos momentos se están dando pasos importantes para ponerle freno al inconveniente con los procesos de asociatividad, actualmente nos quedamos sin representación ante el gobierno porque la Federación Nacional de Esmeralderos, Fedesmeraldas porque como ellos mismos dicen, tan solo son voceros de los mineros o esmeralderos privados, de todas maneras seguimos trabajando y estamos mostrando que el objetivo de la Confederación es agrupar y asociar a los mineros de la esmeralda desde el barequero o guaquero que hace parte del paisaje verde esmeraldero de años remotos hasta la parte más alta de la cadena. La formalización debe ser para todos y no solo para los de ruana porque aquí debe haber inclusión y beneficios económicos y sociales”, especificó Sánchez Sierra.

No desconoció el empresario ese impacto que ha tenido la presencia de capital privado en las zonas productoras de esmeraldas pues hay empleo, pagos de prestaciones sociales y calidad de vida. En lo que no está de acuerdo es que se quiera vender el cumplimiento de la ley como algo novedoso que llegó al país porque quien tiene empresa, asegura, debe responder contractualmente con sus trabajadores y los debe tener en condiciones de dignidad y protegidos por la seguridad social. Recalcó que la llegada de empresas a Colombia es bienvenida, como lo es el empleo que generan, pero manifestó que lo malo es que desfalquen al país o que le “hagan conejo” como se viene haciendo.

Un punto que conmueve a Sánchez es el NO derecho que tienen los colombianos a explotar sus recursos naturales y su riqueza porque ahora hizo carrera que las cosas buenas no son para Colombia sino para los extranjeros lo que se interpreta como un craso error toda vez que se les quita una opción de ingreso y de vida a los nacionales que se cansaron hasta más no poder de escuchar que toda la riqueza es de la nación, pese a que la administre el estado.

“Hoy estamos en la plena colonización del siglo 21 que es la del subsuelo y ya es lo único que nos queda. De las cinco locomotoras de las que se habló la única que puede jalonar las otras cuatro es la minería, pero realmente estamos permitiendo que vengan y hagan todo lo que quieran con nuestro país porque hay un código minero alcahuete para que pase lo que quiera, obviando la defensa de nuestros recursos. A los colombianos, a sus gobernantes y a quienes tienen la posibilidad de cambiar la historia de esta nación se les olvida que los recursos naturales no son renovables. Esta nueva colonización, si la seguimos permitiendo, nos dejará en la ruina y sin lugar a dónde coger”, revalidó.

La formalización es una recocha

A su turno el presidente de Confedesmeraldas, Germán Suárez Bernal, precisó que el proceso de formalización ya lleva ocho años sin que haya habido un avance tangible. Dijo que es curioso ver como un proceso de paz con las Farc duró apenas seis años ante la voluntad política que hubo para conseguirlo.

En el caso de la minería y de las esmeraldas, esa voluntad, sostuvo, no ha existido porque se diseñó para engañar y distraer a los colombianos.

“En este momento no hay nada y lo delicado es que la gente que está en el proceso de formalización no ha logrado absolutamente nada porque en cuatro de los últimos ocho procesos de formalización no ha pasado absolutamente nada. Lo que pasa con la minería es una total farsa con el agravante que tiene el respaldo de algunos medios de comunicación que se han prestado para eso a cambio de avisos de publicidad. Aquí hay problemas técnicos, de falencias en la política pública y hasta en la ética”, dijo Suárez Bernal.

A criterio del presidente de la Confederación el conflicto minero se lleva absolutamente todo porque el modelo extractivo no deja mayores utilidades para la región y para colmo de males, cuestionó, las obligaciones del estado no se ven reflejadas en salud, educación, saneamiento básico, infraestructura y mejoras para la gente. Suárez Bernal dijo que vergonzosamente esa es la gran diferencia con otros países que han dado el paso para tener una minería incluyente y bien hecha.

A propósito de la criminalización de la minería artesanal, el dirigente dijo que hay unos estudios universitarios que señalan que esa criminalización es totalmente inconstitucional porque no hay ningún elemento al amparo de la Carta Política que permita en este momento hacer tipificaciones de tipo penal hacia los mineros tradicionales, pero enfatizó que lo están haciendo echando mano de la decisión 774 de la Comunidad Andina de Naciones que realmente no sirve para nada salvo para criminalizar mineros tradicionales en Colombia.

Para Suárez no deja de preocupar ni de contristar que una región tan rica como el valle del Sugamuxi en donde hay presencia de importantes empresas exista un nivel de contaminación tan elevado que lo pone en el puesto cinco en todo el mundo. Igual pasa, dijo en el occidente de Boyacá en donde campea la miseria y Puerto Boyacá que le aporta al PIB del departamento el 14 por ciento, es decir un case muy amplio y por encima de Tunja, Duitama y Sogamoso, el próspero puerto hoy sufre los embates del invierno y de las arremetidas del rio Magdalena.

“En este momento se anuncia que en Puerto Boyacá se inicia en el próximo mes la perforación de 400 pozos petroleros en Campo Palagua y eso precisamente es la radiografía de un país que ha sido saqueado a cambio de nada sin que esa situación amerite la protesta y la intervención de una clase política negligente y ajena a la coherencia”, concluyó Suárez.