Jueves, 25 Junio 2015 08:58

El verde de la esmeralda brilla para todos: MTC

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La inversión extranjera en esmeraldas llegó al país con resultados económicos excelentes. Los buenos ejercicios son la consecuencia de invertir, innovar y sacar adelante programas de responsabilidad social en la región.

Hay una realidad concluyente en la zona esmeraldera del occidente de Boyacá y es que el gobierno invitó al sector privado y a la inversión extranjera a hacer explotación de gemas en Colombia para ratificar que el estado como administrador del subsuelo, está en la capacidad de hacer concesiones mineras de todo tipo.

A lo anterior se suma que en zonas con elevados índices de violencia en donde se habló tristemente de la llamada “Guerra Verde”, hubo personas que quisieron ser dueñas a la brava, a bala pura de zonas de explotación esmeraldífera.

Con las nuevas reglas del juego las cosas han cambiado y muy seguramente van a cambiar porque el capital privado elevó las explotaciones rústicas a verdaderas empresas de minería en donde se pagan buenos salarios, prestaciones sociales y todas las compensaciones de ley.

Con el ingreso de la empresa Minería Texas Colombia S.A.S. que explota la valiosa piedra en la famosa mina Puerto Arturo, el panorama en las tierras de Fura y Tena sin duda cambió porque muchos seres humanos que no tenían la posibilidad de un ingreso estable ni calidad de vida para sus familias lograron por fin ubicarse en esta empresa americana que emplea a más de 600 personas en la mina y a 100 en las oficinas, es decir que 700 trabajadores tienen asegurado el pan para llevar a casa. Un minero gana en promedio 1.3 millones de pesos y al revisar la nómina es fácil ver que por lo menos el 90 por ciento de los beneficiados con empleo son lugareños, puntualmente de Quípama y Muzo que reciben por aparte alimentación, alojamiento, dotación y otros beneficios. En la empresa fue creado con éxito el fondo de empleados que aumenta las posibilidades de tener un mejor modo de vida.

El diálogo con Diariolaeconomia.com, el Director de Minería Texas Colombia, Charles C Burgess, afirmó que la empresa ha hecho en Colombia una inversión muy grande la cual se mide en muchos millones de dólares, pero la cual ha dejado saldos favorables en lo económico y en lo social. En el ejercicio económico de 2014 la empresa reportó movimientos por ocho millones de dólares.

El empresario reconoció que si bien hay problemas de pobreza y carencia de ingresos estos fueron problemas que se suscitaron de tiempo atrás sin que la compañía tenga culpas en un descuido estatal que se fue acumulando durante años.

Con su amable plática dijo que es indudable que la esmeralda colombiana es la más pura y bella del mundo, lo cual abre muchas más posibilidades de mercado y de inversión en ese sector que sufre los embates de muchos cazadores de fortunas que le apuestan a una guaca que dura poco en sus bolsillos y que en varias ocasiones son impulsados por personas deshonestas que viven de invadir o quitarle las esmeraldas a los empresarios o dueños de un título minero.

Dijo tener conocimiento del interés de varias compañías de diversas partes del mundo que están investigando e informándose sobre la industria porque eventualmente estarían entrando a Colombia.

“Tengo varios años de experiencia en Colombia y en este proyecto, desde el 2009 Colombia es un país con un gran futuro por eso estamos aquí, vivimos muy contentos y nos alegra ser parte de este futuro del país, para nosotros la política del gobierno es correcta, porque es una política de legalización, formalización, cambio, modernización y vamos a ser parte de esto. La industria de la esmeralda en Colombia necesita modernización y formalización para competir en el mundo actual. El consumidor de hoy exige más que un producto, ellos quieren saber que ese producto ha sido extraído y trabajado bajo condiciones humanas, con prosperidad social y responsabilidad hacia el medio ambiente y eso es lo que nosotros en la industria de la esmeralda estamos tratando de hacer”, manifestó Burgess.

Aclaró que infortunadamente al habitante de las zonas esmeralderas se le ha tildado de violento o delincuente, situación que no corresponde a la realidad porque la gran mayoría de los ciudadanos del occidente de Boyacá son personas de bien que quieren trabajar y tener tranquilidad. Sobre este particular explicó que el gran problema está en la población flotante porque son miles de personas que llegan de distintas partes del país en busca de fortuna a como dé lugar, generando líos para las empresas legalmente constituidas y para la población natal o raizal que está amenazada.

El vocero de MTC denunció que hay en la región todo tipo de delincuencia que quiere sacar provecho de las esmeraldas y sostuvo que inclusive hay lavado de dinero y el accionar de malhechores que tienen el beneficio de entidades tan serias como la Fiscalía.

“Hemos hecho imputaciones penales, por lo menos 18 y no encontramos eco en la justicia, es el colmo que una funcionaria de la rama judicial, pase por alto estas querellas en beneficio de personas cuestionadas en la región que roban esmeraldas o que compran piedras hurtadas. En la zona se han presentado casos de homicidio y es como si nada pasara. La situación es dura, pero nosotros no podemos asumir las funciones del gobierno”, declaró el señor Burgess.

Bien con la competencia

El Director de MTC, Charles Burgess, indicó que hay una competencia fuerte en el mercado de la esmeralda porque si bien la empresa ingresó a Colombia en el año 2009, ya había una importante explotación de la apreciada gema por parte de linajes que hoy están legalizando sus minas, formalizando y optimizando su producción.

Manifestó respeto por las familias que han hecho historia con las esmeraldas, aclarando que la tarea de extraerlas se hace desde tiempos precolombinos cuando eran los adornos de la indumentaria de los caciques y príncipes de la dinastía Muisca.

Hoy la relación de la firma americana es buena con los hijos de vastas castas esmeralderas como los Carranza, los Molina y los Sánchez, entre otros apellidos que identifican a respetables mineros y versados en el tema de esta piedra preciosa. “Con ellos tenemos relaciones muy cordiales, son buenas personas que quieren legalizar y crecer en el mercado”.

La mina de Santa Rosa tiene una prospera producción de esmeraldas y todo apunta a que las cosas mejorarán en beneficio, no solo de la compañía, sino de los trabajadores, del estado que recibe regalías y del crecimiento del país.

Esmeraldas y cacao, con responsabilidad social

La empresa MTC especificó que en medio de la actividad minera y de la eficiencia ha hecho un trabajo de responsabilidad social bastante importante habida cuenta de que la empresa ha propiciado cultivos de cacao que hoy es calificado como el mejor del mundo.

“Actualmente hay cacao Furatena que tiene fama y demanda grande en el mercado por su excelente calidad”, anotó Burgess.

En consideración suya, hay muchas opciones de ingreso a través del agro el cual convive perfectamente con la minería porque se puede sembrar café, aguacate, naranja, lima y otros cítricos así como productos de pan-coger.

Resaltó el trabajo que se hace en cacao en donde hay ya 10 cooperativas organizadas que producen el grano y que pueden, si quieren, incrementar las siembras y la producción para llenar el faltante de cacao que hay en el mundo. A la fecha hay 100 familias trabajando en estas siembras y expresan regocijo por los resultados.

“Este es otro programa que estamos empezando, pero también tiene un gran futuro, nunca es bueno que una región dependa de un producto, debe haber diversificación y el cacao es un producto de gran valor y por casualidad el occidente de Boyacá tiene las condiciones casi perfectas para el cacao y a decir verdad, es un cacao de altísima calidad”, dijo el vocero.

Con esas perspectivas en agro y actividades pecuarias, MTC lamentó que muchas personas, por lo general advenedizos, llegan a la zona exclusivamente a buscar una guaca y no a trabajar, a meterle el hombro a la tierra y producir por lo menos el alimento. La empresa no descarta más ayudas en nuevas siembras o en proyectos productivos viables y socialmente rentables que coadyuven con la generación de empleo y el fortalecimiento de la institucionalidad y el tejido social.

La población flotante que llega, explica la compañía, alimenta un ocio mal sano que redunda en violencia y en el querer ganarse la vida al azar, sin esfuerzo o sin mirar opciones viables de vida. “Solamente en Quípama y Muzo se puede hablar de 20.000 personas que llegan en busca de fortuna y que en algunos casos involucran a personas de la región en acciones ilegales como la invasión o atentados contra minas que el estado concesionó.

El suelo es de los dueños

Para Minería Texas Colombia, hay una mala concepción sobre las concesiones y particularmente en lo que tiene que ver con la invasión de la propiedad privada porque el estado entrega en concesión el subsuelo y prueba de ello es que alrededor de la mina hay casas, fincas y circulación de personas. “La única prohibición que hay es el ingreso a la mina, de resto ninguna.

Dejó claro que la intensión de la minería es avanzar hacia abajo y no extender la tenencia de la tierra porque las explotaciones mineras por lo general son subterráneas y que para el caso de las esmeraldas alcanzan profundidades de 400 metros. “También por eso es buena la inversión porque adquiere maquinaria y equipos de última generación, innova en la producción, trae tecnologías y moderniza la actividad. Todo eso lo ven los otros empresarios, incluidos los de vieja data y seguramente obtendrán mejores resultados”.

Sobre seguridad destacó el hecho que en seis años, la mina no ha reportado novedades trágicas o incidentes de lamentar.

La Zona Franca no es el problema

Minería Texas Colombia, dice que muy equivocados están quienes aseguran que con la zona franca hay evasión de impuestos o el no beneficio para el total de la cadena esmeraldífera. La empresa dejó en claro que la explotación de esmeraldas llega a la zona franca de Fontibón en el occidente de Bogotá en donde hay laboratorio de talla caracterizado por su muy alta calidad, a tal punto que está certificados con la norma ISO 9001 de ICONTEC. “En ese sitio está la mejor mano de obra y es toda colombiana”.

Además de la talla, en la zona franca están autoridades como la DIAN que hacen la respectiva inspección para liquidar el pago de regalías.

La firma señala que por las 60 hectáreas en donde desarrolla minería paga un arriendo anual de 800 millones de pesos sin contar regalías e impuestos.

Sobre el Registro único de Comercializadores de Minerales (RUCOM), explicó que esta medida nació o fue diseñada por el gobierno para controlar el oro ilegal, de todas maneras apuntó que no es problema para la compañía acogerse a la determinación que se fue extendiendo para otros minerales o piedras preciosas.

Burgess recalcó que es respetuoso del gobierno colombiano y de las regiones, pero aclaró que no ha sido fácil trabajar en una zona conflictiva en donde algunos, como expresó, quieren hacer daño.

“Nosotros siempre hemos tratado de mantenernos alejados de los conflictos históricos de la región, no tiene nada que ver con nosotros, personalmente no conozco esa gente, no tenemos vínculos y no queremos choques con ellos, también tenemos una responsabilidad con la compañía y con los empleados, vamos a protegerlos de atropellos, vamos a proteger nuestra inversión, confiamos cien por ciento en la fuerza pública y en el gobierno. Nos han protegido, nos han apoyado y creo que va a ser así en un futuro”, subrayó.

En la empresa hay una admiración enorme por la esmeralda colombiana la cual sale de Boyacá a la zona franca y de allí a los mercados de Estados Unidos y Asia, continente en donde están los nuevos potentados que sienten gran atracción por esta piedra preciosa. Países como China, Japón y otros del sudeste asiático están tocados por el embrujo verde del occidente de Boyacá, pareciera que sintieran el amor mitológico por cada lágrima apreciable de la bella Fura.

Colombia, un país diferente

Para el Director de MTC quien lleva 11 años en Colombia el país ha tenido una afortunada transformación sin dejar de reconocer que hay cosas por mejorar o problemas que aún persisten.

“Llegué a Colombia en 1984, era un país muy diferente, no se puede comparar ese momento con la realidad actual. Colombia hoy en día es un país muy organizado, muy prospectivo en donde todavía existen estos juegos negros de problemas que hay que solucionar, pero la Colombia de hoy es un país que en mi opinión se perfila para ser uno de los líderes de América Latina y a nivel mundial en otros frentes”, sostuvo el Director de MTC.

Las reformas tributarias son un dilema

A propósito de la reforma tributaria estructural de la que tanto se habla por la Comisión de expertos sobre el tema, Burgess simplificó su opinión en una frase con la cual muchos están alineados. “En lugar de aumentar los impuestos, lo que deben hacer es desarrollar un sistema para que todo el mundo pague los impuestos”.

Expresó que en inglés hay un dicho simpático, pero real y es que en la vida hay solamente dos cosas ciertas y fijas, la muerte y los impuestos. En ese sentido, explicó que cualquier gobierno, llámese Estados Unidos, México o cualquiera, siempre tendrá necesidades más grandes que sus recursos y Colombia no es desigual.

“Desde luego el gobierno de Colombia quiere maximizar el flujo de recursos, no solamente de la minería, mucho menos de la esmeralda, los busca por todo lado, en las grandes industrias, en las importaciones, en las exportaciones y en otros frentes productivos, la decisión sobre el nivel de impuestos en Colombia es una decisión solamente para los colombianos.
En mi opinión, el gobierno y el pueblo deben hacer un balance entre las necesidades de recursos del gobierno y la necesidad paralela de darles una ganancia adecuada a los inversionistas”, formuló.

Añadió que en el mundo de hoy, el capital es muy veloz y si un país pone impuestos que son vistos como injustos o excesivos, el inversionista se va y se va con el capital, los empleos, y la monetización para otro destino más flexible y consecuente. Invitó a los congresistas a reflexionar y considerar el asunto.

“Para mí, lo peor posible sería una aptitud populista, diciendo que los ricos o las grandes empresas tienen que pagar más y más porque más pronto que tarde no van a tener ni ricos, ni grandes empresas”, sentenció Charles Burgess.

Este americano enamorado de Colombia y de la colombiana con quien se casó ve mucho futuro en el país, en sus recursos, en sus empresarios, en su capital humano y en su proyección. Asegura que el país está de moda, motivo por el cual la inversión sigue mirando hacia la esquina próspera de Suramérica porque la democracia es sólida, la institucionalidad inquebrantable y las garantías a la orden del día. En su segunda casa, Burgess hace votos porque la paz llegue y la patria prospere en favor de todos los colombianos.

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