Lunes, 27 Julio 2015 13:57

Fallece el patriarca de las esmeraldas

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Luto en la comunidad esmeralda tras el fallecimiento de, Víctor Quintero, el hombre que marcó un hito en la industria verde.

Después de los embates de la vida, habiéndose ganado todo para sentarse en el trono de la tranquilidad y la prosperidad por su arduo trabajo en las minas de esmeraldas de la Provincia de Oriente, puntualmente de Chivor, falleció a sus 84 años, víctima de un accidente cerebro vascular, Víctor Quintero Morales, uno de los pioneros en esta industria quien fuera reconocido por su generosidad y su distanciamiento con hechos violentos o violatorios de los Derechos Humanos.

Caso contrario, el reconocido “Patriarca de las Esmeraldas” fomentó el diálogo y los acercamientos para evitar confrontaciones innecesarias en una zona rica que manaba recursos y futuro para todos.

Hoy don Víctor se fue y descansó en la santa paz, finalmente murió en Bogotá luego de tener que refugiarse en otros países, sencillamente por apartarse de los clanes de la mal recordada “Guerra Verde”. En 1989 empezó el suplició y el “Patriarca” debió salir con su familia para proteger sus vidas.

Cabe precisar que aparte de tener fama de buen patrón y de hombre justo, Quintero ya con los años encima fue capaz de ir a su amada Peña Blanca en el occidente de Boyacá para donar unas tierras en donde muchos mineros podrían asegurar futuro.

Este hijo de Somondoco, Boyacá, cualquier día entró en las minas y logró salir de los socavones con una riqueza que supo administrar y que a la postre le permitió adquirir nuevas tierras para la explotación de gemas. Quienes conocen del tema precisan que tuvo la bendición de extraer las mejores piedras verdes

Quintero nació el 30 de octubre de 1930 y desde muy joven trabajó en la minería, actividad que le dejó grandes satisfacciones y una riqueza bien ganada.

Hoy deja un gran vacío con su partida, pero es muy recordado, respetado y querido por los habitantes de la Provincia de Oriente, por el occidente de Boyacá y el mismo oriente de Cundinamarca porque no en vano fue quien más aportó para el desarrollo de estas regiones.

Una gran pérdida

El presidente de la Confederación Colombiana de Esmeralderos, Confedesmeraldas, Germán Suárez Bernal, dijo en Diariolaeconomia.com que esta es una enorme pérdida para la comunidad esmeraldera toda vez que don Víctor fue todo un paradigma de paz, de concertación y de progreso en cadena.

“Víctor Quintero fue un polo a tierra en lo que a paz se refiere, siempre se mantuvo marginado de la guerra y no se metió en problemas, era una excelente persona”, declaró el dirigente minero.

Agregó que dentro de las cualidades de Quintero, que fueron varias, estuvo el reconocimiento de la minería tradicional, entre otras cosas porque él fue minero tradicional de gran trayectoria y mucha visión.

Suárez Bernal no ahorró palabras de elogio y pesar para una persona a la que considera un símbolo y el mejor ejemplo de minería y respeto por el derecho al trabajo y la inclusión. “Esta muerte, sin duda, es una gran pérdida”.

Hay mucho pesar por Quintero

A su turno el presidente de la asociación Integral de Mineros Tradicionales de Peña Blanca, Henry Candela, deploró el deceso de Quintero y manifestó un profundo pesar por la partida del empresario más justo que conoció.

Destacó el don de gente de Quintero y su desprendimiento por cuanto ayudó y donó tierras no solo en Occidente sino en oriente.

“Fue un filántropo, el tenía la cualidad de ver la vida de otra manera, no solo fue un gran aliado y colaborador del progreso, era un verdadero amigo”, declaró Candela.

El dirigente minero no escondió su tristeza y dijo que con la muerte de Quintero queda una estela de dolor y luto en la comunidad de Peña Blanca porque el hoy ausente ayudó a los mineros y les dio la mano en momentos difíciles. “Era una persona honesta, seria y muy trabajadora, yo se que aunque todas las muertes son lamentables, la de don Víctor produce un pesar muy grande porque nos marcó con su aprecio y vocación de ayuda”.

El esmeraldero más antiguo de Colombia deja gratos recuerdos, pero el sinsabor de una parte de su vida envuelta por el miedo y la proscripción. Es increíble que quien trabajara duro por el progreso casi que terminara sus últimos días por fuera de su querida patria luego de recibir injustas amenazas por no apostarle al conflicto. Este señor, hoy en la casa de su padre celestial dejó legados que pueden servir en la pacificación del país.

Siempre sonriente y entregado a sus amigos, familiares, allegados y a la misma comunidad, don Víctor dejaba escapar una frase de sus vetustos, pero sabios labios, “La paz por encima de todas las cosas”.

Fue además de buen minero un hombre entregado a Dios y a las prácticas clericales. La Santa Misa era un buen momento en su existencia y en sus labores cotidianas siempre caminó acompañado de su “Papá Dios”.

Hoy la familia Quintero está sumida en el más profundo pesar, pero tranquila en el fondo porque saben que su padre y maestro fue un ser humano enorme al cual se le recordará por su inteligencia, tozudez en el trabajo y sentido de respeto por todo y por todos.

Ya don Víctor camina tranquilo por las verdes montañas de Boyacá, elevando plegarias por su familia y por todos los amigos y mineros de su tierra del alma. En su nuevo puerto lo aguarda la tranquilidad y el relincho alegre acompañado de patas izadas de su siempre recordado Contrapunto, el corcel blanco, el gran campeón que tanto orgullo produjo en don Víctor. Es bueno decir que después de Dios, la Virgen Santísima, su familia y las esmeraldas, los caballos fueron una pasión aparte en la vida de este señor de las verdes gemas.

El tranquilo Víctor Quintero, va hoy desencarnado por los derroteros que le marca su “Santo Padre”, sus pisadas van por senderos de luz y sus ojos rasgados fijos en la barca que lo conducirá al descanso eterno, el intenso y dulce olor a flores hacen pensar que está en el mejor sitio y en la mejor compañía.

Desde la tierra prometida dejará escapar su sonrisa tenue recordando la fértil Somondoco y extrañando el Chicharrón de cuajada así como ese mirador del pesebre en donde inmenso contemplo el hermoso Valle de Tenza, su otro cielo.

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