Martes, 11 Diciembre 2018 20:41

Corrupción, el costoso 'cáncer' que está desintegrando al mundo

Por

La corrupción tiene un costo astronómico en la economía mundial. Sin embargo, el peso en los países en desarrollo es notoriamente mayor y se plantea como uno de los desafíos más difíciles de sortear.

Es difícil esquivar el fantasma de la corrupción en América Latina: desde presidentes hasta ciudadanos de a pie, sobran los ejemplos de personas que han incurrido en este fenómeno. Según un estudio masivo realizado por la ONG Transparencia Internacional en 20 países de la región, más de 90 millones de personas pagaron un soborno a cambio de un servicio público en los últimos 12 meses.

Para tener una idea, esto equivale prácticamente a uno de cada tres ciudadanos que tramitaron un servicio público. Pero no se trata únicamente de un problema de América Latina: de acuerdo con cifras de la ONU, a nivel mundial se paga casi un billón de dólares en sobornos, mientras que se roban 2,6 billones, cifra esta última equivalente a más del 5% del PIB mundial.

"El problema de la corrupción es fuerte. No solamente está a nivel regional sino que es mundial. De hecho yo diría que vivimos en la era de globalización de la corrupción", indicó a Sputnik Oscar Diego Bautista, profesor del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades (CICSyH) de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Los obstáculos que pone la corrupción al desarrollo ha llevado a que el organismo le dedicara a su lucha un día internacional, que se celebra cada 9 de diciembre, como una manera de exhortar a los países del mundo a combatir este fenómeno.

Según el informe de Transparencia Internacional, México es el país de América Latina donde más personas han admitido haber pagado un soborno en los últimos meses: lo hizo el 51% de la población, bastante por encima del 29% regional.

En el país varios casos han resonado y han repercutido de una manera u otra en los medios. La situación "llevó al hartazgo a la sociedad", explicó el académico, lo que se vio reflejado en las encuestas preelectorales sobre cuáles eran los principales problemas que preocupaban a los ciudadanos, el resultado no fue impredecible, violencia y corrupción.

El nuevo Gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dado algunos indicios de intentar transformar esta situación. Por un lado, se ha prometido no tapar las investigaciones del caso Odebrecht en el país, al tiempo que ha nombrado a Irma Sandoval, una académica de la UNAM que se ha dedicado al estudio de este fenómeno, como titular del Secretaría de la Función Pública.

Por otra parte, la nueva administración deberá además consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción, y nombrar un cuadro de fiscales y jueces especializados en la materia. Pero México, como todos los países de la región, se enfrentan al desafío de prevenir la corrupción.

"Eso sigue y se reproduce. La cuestión es ir de raíz al problema y ahí entraría el tema de la ética pública, como un conjunto de instrumentos éticos para intentar generar una conciencia, no solamente en el servidor público, sino también en el ámbito empresarial y el ámbito social. Esos son los tres grandes sectores de un estado donde se genera el círculo vicioso de la corrupción", agregó el académico.

Aunque el concepto de ética pública parezca algo nuevo, es algo que se ha planteado en diferentes civilizaciones hace miles de años. Tanto en el pensamiento de Confucio, como en el de los principales filósofos griegos y estadistas romanos, se ha reflexionado sobre las distintas cualidades que deben tener los servidores públicos.

La ética pública rescata la filosofía milenaria del servidor público, precisamente para que quien ocupe un cargo "esté para servir y no para servirse" de su puesto. El desgaste de este precepto ha dado paso a la figura del servidor corrupto.

"La omisión de la ética pública ha dado paso a que el servidor público posea un espíritu del capitalismo, que llegue al cargo público y en lugar de servir se corrompa con dinero, lucre y en algunos casos ese da un pase directo al enriquecimiento", constató el investigador.

En 2021 se marcarán 500 años de la conquista española de México, y en esta fecha simbólicamente también se van a cumplir 500 años de corrupción. En todo este tiempo, el fenómeno se ha multiplicado, incrementado y sofisticado con nuevas tecnologías que se incorporan a la corrupción", puntualizó el experto.

La ética pública, entonces, se plantea como una manera de poner un freno e intentar dar marcha atrás para transformar el círculo vicioso en un círculo virtuoso. Uno de los grandes desafíos para combatir la corrupción es desnaturalizar actos que ya están incorporados en el día a día de las personas.

"Como la corrupción se ha expandido tanto, ya no vemos los actos de corrupción, ya actuamos así, ya somos así, ya sabemos que así se vive e incluso algunos que esto no se va a cambiar. En la academia a eso le dicen ceguera axiológica: es cuando no ves lo que está mal y lo reproduces, enseñas y educas. Esto es muy grave porque hemos perdido el norte", constató el académico.

¿Puede erradicarse la corrupción? Para Oscar Diego Bautista, eliminarla del todo no es posible, pues ha estado presente en todas las épocas de la historia. Sin embargo, "sí se puede controlar".

En ese sentido, los países que lideran las clasificaciones de transparencia son los escandinavos. El profesor de la Universidad Autónoma del Estado de México fue a Finlandia para investigar este fenómeno. En las clasificaciones de la OCDE, el país logró además el primer lugar en educación.

Para el profesor, "hay una correlación estrecha entre educación, ética, valores y su aplicación en la sociedad". Esto no quiere decir que en Finlandia no exista la corrupción, pero sí tiene niveles abismalmente inferiores. Para el año que Bautista estudió, hubo 35 escándalos de corrupción, todos ellos con seguimiento y 25 con sentencia.

Ese mismo año, en México hubo 200 millones de actos de corrupción de acuerdo con el capítulo de Transparencia Internacional en México. La diferencia demuestra, para el experto, que si "un gobierno sí se interesa, se preocupa y tiene inteligencia", el problema se puede controlar.

En América Latina el caso Odebrecht ha demostrado el nivel que ha alcanzado la corrupción, lo que pone más en vigencia la necesidad de establecer una red de ética pública que se contraponga a las redes delictivas.

"Creo que es una inversión importante pero sus resultados no se dan pronto. Quitarnos 500 años de corrupción, de peso histórico, no es tan sencillo. Pero si logramos consolidar instituciones y tener claro que sí se pueden hacer las cosas, con los instrumentos que existen sí que es un poderoso instrumento el control de la corrupción", explicó.

Visto 328 veces