Jueves, 17 Enero 2019 23:01

Dos causas por las que EEUU y China pueden reanudar el fuego cruzado

Por

El comercio exterior de China batió un nuevo récord en 2018 al superar los 4,4 billones de dólares. ¿Hawei, un motivo más?

Las importaciones chinas aumentaron en 2018 en tan solo un 0,7%. El combustible es el único bien comercial del que Washington tuvo superávit con China el año pasado. No obstante, a partir de octubre, las empresas chinas dejaron de comprar a Estados Unidos petróleo y gas natural licuado.

Sin ilusión

La demanda de petróleo estadounidense en China se vio debilitada no solo por la guerra comercial, sino también por los altos gastos de transporte, que convirtieron los suministros transoceánicos en algo poco rentable.

"Las empresas chinas tuvieron pocos incentivos para comprar oro negro estadounidense debido a la disponibilidad de materias primas de Irán y Rusia", declaró a la agencia Reuters el analista Seng Yick Tee, de la consultoría SIA Energy.

Según Reuters, China dejó de importar petróleo estadounidense en octubre y en noviembre de 2018. No obstante, las importaciones de crudo en octubre crecieron un 32% hasta alcanzar un volumen de 40.800 millones de toneladas, 9,61 millones de barriles diarios, según los datos publicados por la Administración General de Aduanas de China. De este modo, Rusia, Irán y Arabia Saudí se convirtieron en los principales suministradores de crudo para el gigante asiático.

La situación con el gas natural licuado discurrió por los mismos derroteros. En 2018, las exportaciones de gas natural licuado en EEUU se redujeron paulatinamente y en octubre cesaron por completo. Rusia, Australia y Catar compartieron entre sí la parte de mercado previamente ocupada por el país norteamericano.

El portavoz de la Administración General de Aduanas de China, Li Kuiwen, comunicó que el crecimiento de comercio exterior de China se ralentizará en 2019 debido al establecimiento de un severo ambiente en el exterior. Una de las principales causas de esta disminución es el avance del proteccionismo.

El 1 de diciembre, el presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se pusieron de acuerdo para tomarse una 'tregua de 90 días' en la guerra comercial. Hasta el 1 de marzo, Washington y Pekín tienen que firmar el nuevo acuerdo y, si no lo hacen, los aranceles del 10% impuestos a algunas importaciones chinas estimadas en 200.000 millones de dólares aumentarán al 25%.

Sin presupuesto no habrá negociaciones

Las partes involucradas en estas negociaciones tropezarán con una serie de obstáculos en el futuro. El cierre de Gobierno que se produjo en EEUU a causa de la crisis presupuestaria será uno de ellos, considera el autor del artículo.

"La mayor parte de funcionarios del Departamento de Comercio de EEUU se vio obligada a irse de vacaciones no remuneradas, por lo que no hay nadie que pueda preparar las negociaciones con los chinos", recalcó.

Además, el cierre del Gobierno puede continuar hasta febrero y los analistas más pesimistas predicen que Trump y el Congreso de EEUU no se pondrán de acuerdo respecto al nuevo presupuesto hasta la llegada de la primavera.

Ambiciones perniciosas

El segundo obstáculo es el caso de Huawei. El juzgado canadiense tendrá el 6 de febrero que decidir acerca de la extradición de la hija del fundador de Huawei y ejecutiva financiera de esta empresa de telecomunicaciones, Meng Wanzhou. La citada ejecutiva fue detenida en Vancouver (Canadá) el 1 de diciembre de 2018 a petición de Estados Unidos.

Rúbchenko opina que tanto Washington como Pekín fingen que el arresto de Meng no tiene nada que ver con sus disputas comerciales. No obstante, los medios de comunicación de ambos países vinculan este caso a su carrera tecnológica. Hoy en día, Huawei es el líder mundial en el desarrollo de telefonía móvil de quinta generación 5G.

Según la empresa de investigación IHS Markit, los ingresos obtenidos gracias al desarrollo del 5G alcanzarán los 11.000 millones de dólares en 2022. Esta es la razón por la que los estadounidenses no quieren que Huawei que promete organizar la comercialización de pleno valor del 5G ya en 2020 se convierta en líder mundial.

"Precisamente por eso, Washington desencadenó una guerra no anunciada contra la empresa china, empleando métodos de lucha tales como las acusaciones de espionaje y el arresto de Meng Wanzhou", aseguró.

Rúbchenko considera que los planes del gigante asiático en el ámbito del desarrollo de las altas tecnologías parecen ser el mayor obstáculo que impide a las partes poner el punto final a la guerra comercial.

En agosto, Donald Trump obligó al Comité de Inversiones Extranjeras de EEUU (CFIUS, por sus siglas en inglés) a controlar los intentos emprendidos por parte de los extranjeros para adquirir valores de las empresas emergentes de EEUU y exhortó a bloquear acuerdos semejantes en caso de que estos amenazasen con provocar una fuga de tecnologías.

El abogado Nell O'Donnell comunicó a la agencia Reuters que los contratos que involucraban a empresas, compradores e inversores chinos "prácticamente se habían parado".

En diciembre, el gigante asiático implantó medidas recíprocas contra EEUU al publicar una lista con 147 sectores de su economía a los que prohibió o limitó el acceso de los inversores extranjeros.

China pidió a algunas empresas estatales que eviten enviar a sus empleados a Estados Unidos en viajes de negocio y tomar precauciones para proteger sus dispositivos en ese país, informa Bloomberg citando fuentes propias. La advertencia también se extiende a Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

La Comisión de Supervisión y Administración de Activos del Estado de China, un organismo regulador que supervisa unas 100 empresas administradas por el Estado, ha pedido a algunas firmas llevar solo ordenadores portátiles seguros emitidos para uso en el extranjero si es necesario viajar.

También exige a los empleados de compañías estatales que permitan la verificación de los archivos que están transportando en cualquier viaje y solo los almacenen en unidades de memoria USB seguras, según dos fuentes distintas familiarizadas con la advertencia.

La causa de cautela excesiva de los empresarios tanto chinos como norteamericanos es el arresto en diciembre de Meng Wanzhou, una alta ejecutiva de Huawei Technologies Co., en Canadá por solicitud de Estados Unidos y la posterior detención de dos ciudadanos canadienses en China.

Meng fue acusada de conspiración con fin de estafa en relación con transacciones que violaron las sanciones de Estados Unidos contra Irán. La mujer niega todas las acusaciones.

Visto 163 veces