Jueves, 01 Marzo 2018 16:53

Empresarios y comerciantes, la nueva opción política

Los dueños de restaurantes y comercios de Corabastos optaron por dar un paso adelante y llegar al Concejo de Bogotá para defender una gestión impecable y confiable que no se ve desde hace varios lustros.

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Indiscutiblemente en Colombia nadie les cree a los políticos y los tildan como personas inescrupulosas, carentes de probidad, poco astutas, oportunistas y de espaldas a la comunidad.

El país ha visto no pocos escándalos en donde la clase política ha estado involucrada, y si se hace una retrospectiva lo único cierto real y verdadero es que unas pocas familias, de las curtidas en la política como herencia maldita del Frente Nacional, se perpetuaron y hoy sacan pecho sobre las ruinas de un país al que tienen postrado, sin opciones dignas para la gente, metido de lleno en una política neoliberal que le restó poder adquisitivo al obrero y una política adoptada para regalar los activos de la nación y así reinar sobre miseria, promoviendo fiestas en harapos.

Los más afectados con la política y la politiquería de los últimos años han sido campesinos, hoy rezagados y muriendo en los cordones de miseria de las grandes capitales, los empresarios, que fueron saturados de impuestos hasta el límite de tener que cerrar sus factorías y los trabajadores que deben conformarse con un ajuste irrisorio anualmente mientras los bancos llenan a cántaros sus bolsillos con unas políticas que no son justas con una población excluida y venida a menos.

No en vano decía un analista cercano a este medio que tristemente la clase media de Colombia está sacando a pasear el perro de los ricos, porque de esa clase prestante y demandante de bienes y servicios ya no queda ni el recuerdo. Es por eso que el país se aburrió de promesas, pamplinas e incumplimientos, es por eso que los colombianos de a pié ya no creen en las instituciones, hoy manejadas por la OCDE, el Fondo Monetario Internacional y entidades multilaterales que tan solo hacen estragos en los países emergentes a los que obligan a vender a bajo precio sus empresas estatales, a firmar acuerdos comerciales en total desventaja y a ejercer la mendicidad con salud, educación, vivienda, pensiones y otros derechos dizque constitucionales.

Alguien en la calle dijo que no es posible tener un modelo económico que mata de hambre a los conciudadanos, que tiene a casi todo el país en banca rota y bajo el poder de la mentira ya que pintan una nación próspera cuando la realidad es más que lamentable y oprobiosa.

La situación es tan dura y amenazante que algunos empresarios y propietarios de comercios decidieron lanzarse a la política para tratar de recuperar la decencia y hacer de Colombia un país viable y de oportunidades porque lo reprochable es que las opciones de riqueza están quedando en manos de multinacionales y de inversionistas que juegan con la necesidad de las personas.

Para hablar de política, el tema de moda, Diariolaeconomia.com, tuvo un grato encuentro con esos políticos nuevos, los que nacieron por la necesidad de frenar las injusticias, a los que les duele el bolsillo porque a punta de tributos y abusos se lo están vaciando y eso que son generadores de empleo, riqueza y recursos para el fisco. El señor Omar Angulo, es edil de Fontibón, y se hizo empresario y comerciante a punta de trabajo, madrugando mucho y trasnochando demasiado para poder atender los frentes de comercio que fundó. Este dueño de supermercado, de restaurantes y comerciante de la Central Mayorista de Abastos, Corabastos, aseguró que ante tanta vicisitud le toco al sector empresarial y del comercio salir a proponer soluciones desde la tribuna política porque el sector real siente la necesidad de hacer algo por un país que sigue derrumbándose paulatinamente.

“La situación para nosotros los empresarios o micro-empresarios es cada vez más difícil y por ello tenemos la obligación de trabajar y proponer soluciones porque están de por medio el futuro de las familias y de la comunidad en general que demandan el apoyo de gente honesta y trabajadora, fue por eso que optamos por la política en vista que nos llenaron de impuestos, de IVA, cuatro por mil, renta y otras contribuciones que frenaron la economía y la pusieron a temblar, a tal punto que hoy no se ve una salida para los empresarios que tienen que ver con mucha tristeza como queda gente desempleada y en el total desamparo”, declaró el señor Angulo.

El edil y empresario tiene claro que la salida está por el lado del trabajo de una clase política nueva y sin vicios que ven, anotan y escuchan a la comunidad como es el caso de Fontibón, localidad en donde las personas tienen derecho a la palabra y a exponer las copiosas inquietudes, es decir una manera integral y consecuente de hacer política.

Omar Angulo postuló su nombre al Concejo de Bogotá, pero precisando que si bien busca un espacio en la política para defender a la comunidad empresarial, a los bogotanos y a unos seres humanos que sufren por diversos motivos, jamás dejará ese espíritu empresarial en donde se formó y logró grandes cosas.

Su experiencia como edil le ha dejado muchos amigos y es por eso que los habitantes de Fontibón ven en él una persona confiable de la cual se puede esperar la mejor gestión y el máximo oficio porque los comerciantes y empresarios ya no aguantan más tanto maltrato y tanta extracción de los recursos que con mucho esfuerzo obtienen.

A la política, expuso, hay que darle un manejo empresarial en donde los recursos se inviertan de la mejor manera para que los impactos económicos redunden en lo social en aras de llevar bienestar a los niños, de fortalecer el deporte, de recuperar parques y de ayudar a las adres comunitarias sin dejar de lado temas tan determinantes como la recuperación de humedales y todo el compromiso ambiental.

Este edil tiene un grupo de trabajo muy organizado conocido como “Fuerza Fontibón”, que es una base confiable y eficaz para adelantar trabajo social y de manera paralela para identificar las falencias que piden corrección.

El pasado cobró por ventanilla

El edil de Fontibón, Omar Angulo, aseguró que la política de antaño fue totalmente nociva porque fue sujeta de equivocaciones y de una indiferencia que le hizo mucho daño al país, el mismo que quedó hecho añicos.

“Esa política tradicional no fue vertical ni confiable porque terminaron vendiendo al país, actualmente nadie quiere saber de ellos y por eso Bogotá y el país están detrás de un cambio total que le permita a todos bajo un mismo techo gozar de tranquilidad, inclusión y justicia social porque hay gente que increíblemente muere de hambre. A la vieja política nadie la quiere y por eso los nuevos prospectos están llenos de ideas para edificar un verdadero país, en donde queden en el cuarto de San Alejo tantas prácticas cuestionables y tanto olvido con quienes dieron su voto”, apuntó el empresario.

Angulo expresó que dadas las circunstancias, los empresarios tienen que salir a buscar otras alternativas porque está en franco riesgo de desaparecer la empresa, la micro-empresa, el trabajador y por consiguiente el consumidor. Todo eso invita a trabajar para cambiar la forma de vida y la calidad de ésta en todos y cada uno de los hogares colombianos.

Este conocido comerciante dijo que las comparaciones con Venezuela ya perdieron toda la sensatez porque hay aspectos en los que Colombia ya se parece a su vecino teniendo en cuenta el asistencialismo, las prohibiciones para trabajar, la inseguridad y la elevada carga impositiva que no expulsa ni interviene fábricas, pero si las cierra.

Omar Angulo es un hombre polifacético en su vida por cuanto maneja diversos negocios tales como el comercio en Corabastos, su supermercado y los dos restaurantes en donde ha notado que la gente come menos, y que dejó preocupantemente de consumir almuerzo o cena especial ratificando que los colombianos la están pasando muy mal pues el frenazo en la demanda así lo dice, asunto que sacó empleados de sus puestos de trabajo y haciendo que los negocios operen al máximo con lo mínimo.

“Hay mucha gente que no puede pagar un almuerzo de diez o doce mil pesos entonces hay que ofertar un corrientazo a un precio cómodo para que ese colombiano que trabaja pueda almorzar. El colombiano que fue de muy buen comer, hoy ha deteriorado su dieta pues hay casos en los que la gente almuerza con una empanada y una gaseosa”, sostuvo.

El edil Angulo está en una lista con el Representante a la Cámara, Efraín Torres, que es un congresista joven que trabaja por la niñez y la juventud razón que lo impulsó a lanzarse nuevamente a la Cámara con el número 118 en el tarjetón, a este movimiento lo respalda a su vez, Armado Benedetti, el conocido senador que propone un trato más justo y una urgente reducción de impuestos, uno de ellos el cuatro por mil, el que dice debe desaparecer.

Aseveró de igual manera que si bien hay que legalizar muchos negocios que operan en Corabastos, la ley de bancarización será todo un problema porque hay personas como lo agricultores que manejaron toda su vida la plata en efectivo, precisamente porque no confían en los bancos y porque se sienten más cómodos haciendo con su plata lo que quieren y sin darle más riqueza a la banca.

“Fuerza Fontibón es un grupo de trabajo muy juicioso con el que se trabaja en la localidad y con el que afanaremos más adelante por las mejoras que pide el Distrito, pues no en vano aspiramos a llegar al concejo de Bogotá, eso sí todo un reto porque nos tocaría gestionar sobre la realidad de un país desmoronado”, afirmó.

Su señora esposa y sus dos hijos se encargan de los negocios mientras Omar Angulo recorre la localidad y le apuesta a la política, palestra desde la cual quiere darle mejores cosas a Bogotá, pues al igual que en su vida y en su familia, a la ciudad se le puede dar mucho pues el empezó con una pequeña tienda y fue capaz de crecer hasta el punto de tener un supermercado con treinta años de historia y unos restaurantes que siguen abriendo sus puertas después de veinte años.

Aseguró que Colombia tuvo y tiene todo para estar bien, pero lamentó que políticamente las cosas se hicieran al revés por lo que hoy se mira desde el empresariado y la pyme, la opción de reconstruir una nación pobre que llegó a esa condición por capricho de sus mal recordados gobernantes.