Domingo, 11 Marzo 2018 00:09

Religión: ¿Dios y credo, o una industria de mala fe?

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Muchas devociones canalizan inmensas riquezas que generalmente no son reinvertidas en los feligreses, caso opuesto son sinónimo de opulencia y ofensa al creador.

Este trabajo periodístico se hace en nombre del señor Dios y del Dios de tan respetables y loables creencias con el cual se reivindica la pureza, el amor y la probidad porque Dios nuestro señor no vale dinero, porque ese ser supremo no cotiza en Bolsa y porque él desde la tribuna que sea no ordena ni bendice riquezas mal habidas, estafas, hurtos o lo que es peor, muertes o inmolados, esas afrentas por lo general las reprende.

Hay muchos antecedentes en la religión, unos por dinero, por poder, abuso y otros por caos y fanatismo, no lejana está la historia del pastor americano, Jim Jones, quien a nombre de la secta, “Templo del Pueblo”, protagonizó en 1978 el suicido más grande del que se tenga conocimiento por su perfil del colectivo. En Jonestown Guyana, 912 personas optaron por beber cianuro, entre ellas, 300 niños inocentes que son sabían de la locura que rondaba la cabeza del patológico pastor.

No son pocas las religiones o los cultos que exigen un pago o un aporte en dinero en las diversas iglesias sobre pilares de engaño, toda vez que aseguran que entre más dinero se dé más pronto se llega al cielo. Me pregunto y les pregunto a curas y pastores, ¿Cuánto vale Dios?, ¿a cuantas cuotas queda la redención, o si quizás hay un combo que me acerque con más celeridad al paraíso?

El diezmo que según la Sagrada Biblia, se da para la iglesia y las obras, contradice de alguna manera el verdadero mandato de Dios, porque esa majestad no exige dinero, no quiere templos de oro ni riqueza, él, tan solo ve en cada ser humano la iglesia que lo ama y lo honra con generosidad, respeto, amor y obras buenas hacia el prójimo o enarbolando su obra y su sacrificio en la tierra, la iglesia la encarnamos cada uno de nosotros y la congregación eucarística es una reunión a donde se debe ir con pulcritud en el alma así no haya ni un peso en los bolsillos.

No quiero imaginarme las almas pútreas que en el medioevo mandaban en los impuestos o en las mentes de reyes sádicos o sicópatas sobre la creencia que este sanguinario e impío soberano era ni más ni menos que Dios en la tierra. Esos reverendos malhechores que quemaron almas buenas en el fuego de la inquisición o que mandaron matar y torturar en el nombre del Supremo, deben estar ardiendo en las enormes pailas del infierno. Muy seguramente no eran hombres de fe.

“Traed todos los diezmos al alfolí para que haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, sino os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”. Malaquías 310,11.

La vida del ser humano está atada a la creencia y al apego por un ser superior, siempre los hombres buscaron en la naturaleza o en el entorno a ese Dios al que se le reconoce la creación. En los tiempos del imperio romano, de Grecia, la patria Helénica e inclusive en Egipto el politeísmo era muy común y ello demandaba ofrendas y sacrificios. En nombre de Zeus y su corte, de Anubis, Osiris, como también de Horus fueron esclavizados humanos y robadas sus cosechas. No menos pasaba en el otro extremo del planeta cuando los aborígenes exigían sacrificio y mucho trabajo gratis para los caciques. En síntesis, la religión fue y sigue siendo una excusa para lo ilegítimo, pero eso sí, injustamnete en nombre de el de arriba.

Según algunos, la iglesia católica cobra por todo, por un matrimonio, o por sacar al demonio, por bautizar y hasta por aplicar los santos oleos. Las misas dejan un buen dinero y los muchos millones del clero aumentan una riqueza que se alimenta de donaciones, herencias y aportes millonarios. Lo propio pasa con algunos cristianos, no menos descarada es la iglesia que en nombre de ese cristianismo y proveniente de Brasil llega a Colombia y a otras naciones del hemisferio a pedir dinero o ayudas desde su call center, sus emisoras o sus espacios en televisión.

Las redes sociales han servido de apoyo a todo ese fraude llamado religión que es utilizado tan solo para enriquecer pastores de mentira y para fortalecer comunidades incipientes en la vida religiosa que le dan fuerza a las creencias desde cualquier local, es decir hay iglesias de taller estafando a miles o millones de incautos que creen que regalando todo o donando el fruto de su trabajo, se acercan con más prontitud al señor.

Sitios como la Casa sobre la Roca, el Avivamiento y la oración fuerte al Espíritu Santo, entre otras iglesias, le están dándo un giro al verdadero dogma por la migración de católicos, aclarando que independiente que estas casas de oración y sus visibles obras, existen, hay negocios en otras latitudes bajo el techo de la religión que operan como verdaderas industrias de la fe.

Hoy las iglesias no pagan impuestos y lo cierto es que a criterio de algunos críticos esto es injusto porque tributariamente pasan por debajo de la cerca quienes más dinero canalizan sin el más mínimo esfuerzo y usando como estandarte una fe tan respetable y pura como el cristianismo y otras creencias que no merecen ser asaltadas en su buena fe.

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero”, 1 Timoteo 6:10

Reitero, el ánimo de este reportaje no es generar detrimento a la iglesia como un todo o generalizar porque hay obras y trabajos que se hacen con verdadero amor y entrega por el prójimo. Hay casos y paradigmas a tener en cuenta, pero son más los señalamientos y las denuncias por los abusos desde el púlpito o desde las grandes factorías de oración que la entrega tangible de caridad hacia los necesitados.

En su visita a Colombia, en un aplomado y contundente discurso, su Santidad el Papa Francisco cuestionó una iglesia que no sale, que no ejerce su apostolado y que tan solo trabaja en la construcción de riqueza y confort para unas parroquias que poco hacen por una comunidad que migra a otras religiones en donde igual pagan tributo y compran perdón o cielo, haciendo que ese dinero, de manera opuesta ofenda al creador, ese que no quiere lujos, marcas o comodidad.

¿Hacia dónde va dirigido el dinero de los aportes a las diferentes religiones?, esa es una pregunta que se hacen muchos mientras sufren por hambre, por necesidad y por físico dolor, esa pregunta la formulan quienes de alguna forma le dieron la espalda a Dios ya que aportaron en su nombre, pero jamás vieron beneficio alguno desde la tribuna de la caridad.

La iglesia Católica, la Casa de Dios, según el credo, está en cualquier rincón del mundo. Por eso para hablar de tema y despejar dudas acudimos a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, santuario ubicado en Santa María, Huila, en donde la gente suele ser muy respetuosa y de enorme fervor así como solidaria que canaliza por esa generosidad, los favores del señor.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presbítero Diocesano, Hernando Pérez Montenegro, aseguró que como lo enseña la palabra de Dios, quien sirve al señor merece su paga, pero especificó que quien utilice o use la palabra de Dios de manera distinta a lo ordenado o pedido por Jesús, así fuese un ángel, pudiese ser un maldito como reza en la Biblia en Gálatas 1-811, porque hay algo cierto y es que con las cosas de Dios no se puede jugar, recalcó el cura que con lo sagrado y con lo santo no se puede engañar a nadie.

Quien fuera formado al amparo de la Diócesis de Neiva por padres Vicentinos en el municipio de Garzón, expuso que esa realidad es muy marcada en la palabra de Dios porque pretender un engaño con la gente y recurrir a la estafa es una falta grave que se conoce en la Iglesia Católica como simonía ya que con fundamento en la norma de la curia y de quienes desde el catolicismo hablan en nombre del Supremo, se advierte sobre esa deshonra en vista que no puede, ni debe hacerse con la divinidad y gracia de Dios, un negocio, “cuidado con eso”.

Dijo que resulta respetable la proliferación de cultos e iglesias porque en política y en religión no se pelea ni se discute, empero escribió que hay una tendencia muy fuerte a crear templos, lo cual llama la atención porque en algunos casos no se busca estar bajo la tutoría o la obediencia de alguien. Sostuvo que así las cosas, hay quienes tienen la iglesia a su acomodo, lo que se lee como una tentación poco sana, sin embargo, dijo que la palabra de Dios es clara porque es para todos, resumiéndose en saber amar al Creador y al prójimo.

“En últimas podemos decir que todo esto, en parte es necesario, por la evangelización toda vez que nuestros fieles deben tener un claro concepto de lo que es la Iglesia y en qué debemos creer”, señaló el párroco.

Aseveró que el tema invita a analizar desde qué punto de vista es la razón de ser del recaudo de dinero porque hay obras que se realizan, mejoras del templo, atención a la comunidad de alto impacto social, entonces, indicó, hay que mirar el destino de esos recursos, sus objetivos y que se pretende, pero en eso, confirmó, el Papa invita a propender por una Iglesia desprendida y alejada del apego material.

Sobre los católicos que se fueron de la Iglesia, el Padre, Hernando Pérez, comentó que en primer lugar hay que escuchar a quienes se alejaron del catolicismo y ver qué razones hubo para ese apartamiento. “Sé que hay razones muy claras para que algunos se aparten de nuestra Iglesia, no vamos a ser ingenuos porque hay cosas que pueden escandalizar la feligresía, no nos vamos a decir mentiras, sin embargo a quienes regresaron al seno del catolicismo hay que escucharlos”.

A criterio del religioso, para evitar toda esa realidad de la diáspora católica que dejó mucha gente esparcida por tantos lugares y partiendo de la Iglesia de Pedro, hay que defender la vida en Dios para hacer de la Iglesia y del vivir, un atractivo para tantos, que ayude a afianzar esa búsqueda del señor, precisamente por lo que se cree.

Concluyó que una Iglesia al acomodo de los pastores o fundadores no da buenas señales y precisó que hay dineros que van destinados a obras y ayudas, aclarando que el Papa pide más desprendimiento y mayor espiritualidad.

Cobros eclesiásticos, una necesidad

Prácticamente, todos los servicios canónigos tienen un costo y es así como el decreto número 1340 de la arquidiócesis de Popayán forja el arancel eclesiástico para la vigencia de 2018. Este decreto se dicta por la gracia de Dios y la voluntad de la sede apostólica.

Según la dispensa, los fieles católicos deben colaborar mediante sus ofrendas y las contribuciones dadas con ocasión de los diversos servicios eclesiásticos al sostenimiento del Culto Divino y de sus Ministros, a las diversas obras de caridad y de apostolado emprendidas por la Iglesia, así como la formación de los futuros sacerdotes. Cabe precisar que el arancel eclesiástico es fijado por el Obispo.

De esta manera los costos clericales quedaron así: Para los servicios con ofrendas litúrgicas: Santa Misa, $30.000, Triduo de Misas, $98.000, Novenario de Misas, $255.000, Misas Gregorianas, $900.000, Misas en la noche de Navidad (tres misas), $95.000, Exequias con Misa, $125.000, Exequias sin Misa, $85.000, Procesiones no Mandadas por la Liturgia, $60.000 y Fiesta Patronal (ofrenda por intención un día $31.000; los nueves días $280.000).

Las ofrendas con ocasión de Servicios en el despacho parroquial, quedaron con las siguientes tarifas: Inscripción de partidas de bautismo, incluida celebración, $19.000, Confirmación más libro, $19.000, Matrimonio, incluida celebración, $136.000, esta tarifa puede subir a $190.000 si la ceremonia se hace en una jurisdicción distinta a la parroquia, partidas de bautismo, confirmación, matrimonio y defunción, $16.000, certificado de bautismo para primera comunión y confirmación, $10.000, diligencia de la parroquia para corrección, reconstrucción de partidas y cambio de nombre, entre $10.000 y $18.000, el traslado de restos vale $42.000.

Dentro del portafolio de servicios está la autenticación de firmas que tiene un costo de $9.000. En el ítem de ofrendas por servicios en la curia arzobispal se contempla que la enajenación de bienes eclesiásticos reconoce un dos por ciento del total de la venta. La nulidad matrimonial tiene un costo de $785.000.

La Iglesia aclara que los precios fijados para este fin, son el aporte mínimo para sostener el Tribunal Eclesiástico, pero los pudientes, precisa, pueden subir de manera voluntaria el valor de las diligencias, destacando que no es necesario pagar servicios de abogado.

Religión global, con problemas

El escritor, Psicólogo y teólogo, Jorge Ariza Butron, autor del libro, “El Dominio Sobre el Planeta”, que describe la conspiración mundial a nivel político, económico, religioso, científico y a todo nivel, en donde hay seres humanos guerreristas y una manipulación al pueblo de Dios, habló también sobre el negocio de la fe y sus crasos errores.

En este dominio sobre el planeta están involucrados banqueros y financistas, incluido el Vaticano porque allí salta a la palestra monseñor, Paul Marcinkus, llamado el “Banquero de Dios”, persona cuestionada y relacionada con asuntos ilegales no claros que quedarán para el lamentable registro histórico.

“El dominio que se busca es material y no espiritual por eso el señor Jesús decía mi reino no es de este mundo porque es un reino de espiritualidad en la tierra. Con la religión pasan cosas que no hacen parte de la ficción y es por eso que hay necesidad de despertar porque los seres humanos van como ovejas al matadero y expuestos a una esclavitud eterna”, narró el escritor.

Ariza Butron, amigo de sacerdotes y pastores cristianos asegura que cree en Dios y le cree a Dios, pero igual refuta las industrias de la fe porque lastimosamente hay líderes de iglesias con casas que cuestan hasta cinco millones de dólares en tanto que el feligrés está pasando hambre lo cual dice que algo no está bien.

La religión, anota, en muchos casos se ha tenido como un negocio porque hay entrega de casas, coches, fincas y activos de elevado valor, sin contar con el dinero que captan. Agregó que la Biblia los denuncia porque hay personas que usan el evangelio como fuente de ganancia afianzándolos como verdaderos mercaderes de la fe que llegan sin preparación a propagar una palabra de la que poco o nada saben.

“El lío es que hay personas endebles y carentes de cultura que fácilmente se dejan lavar el cerebro, lo cual es pecado porque Dios nos regaló el don de razonar. La fe no puede seguir siendo ciega, pues nosotros sabemos en quién hemos creído, lo que habla de una credo consiente”, apuntó.

Dijo que muchos estuvieron en el catolicismo por terror y por ello pasaron tantas cosas que ameritan darle vida a la historia sagrada universal para poder sacar conclusiones sobre diversas experiencias para fortalecer y definir la fe. La salida masiva de católicos de su iglesia es muestra de los errores y fallas, lo que invita a enderezar el camino.

“La iglesia se desprestigió por todas estas cosas, por cobrar por cada sacramento, por cada misa y por cada servicio, la verdad no se puede cobrar por la salvación pues esta no tiene precio, es ilógico pagar por la sangre del hijo de Dios derramada en sacrificio por la redención de la humanidad, eso no se puede cobrar insisto”, concluyó.

Oración y datafono, ¿de cuando acá?

Luis Alberto Gamba, un colombiano de a pie, un hombre bueno y creyente del común habló con este medio y dijo que lamentó profundamente el hecho que algunas iglesias cristianas estén usando datafonos para recaudar dinero lo cual calificó de ilógico porque, de un lado hay manipulación por parte de algunas iglesias y lo más grave quienes dan en medio de su ignorancia obvian que están comprando a Dios, falta grave y reprochable.

“Dios nos dice que sí hay que dar un diezmo, pero este puede darse de diferentes maneras como ayudar al necesitado, asistir a los más pobres, compartir el alimento, pero no dar plata puntualmente porque hay gente muy humilde, demasiado necesitada que no tiene ni siquiera para una buseta que no puede dar, es más, necesitan una mano de la Iglesia para calmar penurias y allí debe haber un papel humanitario del clero o de la religión como un todo”, dijo el feligrés.

Este hombre de Dios manifestó que una cosa es auxiliar al prójimo a través de Dios y su infinita bondad y otra llenar las arcas de las multinacionales de la fe que van multiplicándose por todo el mundo con nombres atractivos y usando la imagen de Cristo como imán para sacar provecho económico.

Llegó el colmo que hay una iglesia que optó por poner baños dentro del templo para ganar dinero extra con las necesidades de los parroquianos. “Aquí solo falta que pongan un cajero electrónico en los templos y que cobren la entrada”.

Hay obras del clero y asumo que de otras iglesias, no en vano existen acciones piadosas y auxiliadoras como las hechas al amparo del Minuto de Dios, la educación técnica salesiana que fue saliendo de Colombia y muchas más que tienen nombre propio, Dios, pero no en todos los casos de apostolado hay piedad o caridad, no, muchos consignan el dinero y lo gastan en lujos, casas, coches y comidas suculentas mientras los aportantes anhelan una cena digna.

Recalco, Dios es la fuente de amor, paz, reconciliación y obra, pero no puede ser un cheque al portador que cobren las iglesias, haciendo que reine el escepticismo y que los hijos de Dios, esos que van a la parroquia, decidan apartarse y creer en gritos histriónicos, algo agitados y convulsivos en la alocución banal de las nuevas iglesias “no católicas“. Ritual que termina con asistentes desmayados por la supuesta sanación, en medio de gritos y arengas a las que difícilmente se les cree. Algunos dicen que hay gente contratada para una actuación infame que pone a sonar la caja registradora de los “pastorcillos mentirosos”.

Una iglesia no puede ser cualquier local, al que se va para escuchar pamplinas, para excitarse con palabras quizás soberbias o en contra de otras religiones, no, una iglesia debe ser un punto grato de encuentro con Dios en donde el guía sea un sacerdote o un pastor de verdad, formado en teología y preparado espiritualmente para diseminar la palabra de Dios.
En el santuario, para el caso del catolicismo, debe sentirse la fuerza del Espíritu Santo, de las tres personas distintas y de ese solo Dios verdadero.

Los hijos del catolicismo están volviendo a la parroquia, muchos desilusionados optaron por darse una oportunidad y abrir su corazón a Dios desde la iglesia que los bautizó, pero justo allí es en donde el trabajo del clero debe notarse con un apostolado amoroso y honesto que les llegue a quienes buscan compañía o refugio en el Santo Padre, pero sin costo, porque la gran mayoría se cansó del negocio de la fe.

El llamado de atención es para todas las religiones porque en todas, el amor por el Supremo es asaltado y utilizado para el lucro por quienes no tienen temor de Dios. Desde esta tribuna vemos con admiración y respeto otras creencias por cuanto resultó interesante saber sobre el príncipe, Siddhartha Gautama, y un desprendimiento así como una devoción inmarchitable por ese afán de ayudar al prójimo, ese origen del budismo que nació entre Nepal y la India merece máximo reconocimiento, igual fue interesante aprender sobre Mahoma el profeta árabe que nació en una familia pobre de la Meca, de su afición por el comercio y su pasión por Dios la cual aumentó con los retiros espirituales al monte Hira en donde fue formando la religión musulmana.

El esposo de Jadicha y el padre de Fatima debe ver con ´profunda tristeza como desde el Islam y el fundamentalismo se maltrata y se mira con desprecio a la mujer, esa buena señora que es lapidada de manera impía y que por motivos menores es condenada a morir y a sufrir hasta el punto que hay tortura y prácticas salvajes contra el género como quedó revelado con Aesha Mohhamadzai, la mujer afgana que fue mutilada por su esposo el cual la dejó sin nariz y sin orejas, un caso que conmovió al mundo entero.

Algo pasa en el mundo y debe meterse en cintura porque la religión no es lo que debiera ser, un vehículo para llegar a Dios, sino para hacer cosas malas en su nombre, unos se quitan la vida, inmolándose para asesinar a quienes no piensan igual y ganar el cielo como mártires, pero solo Dios sabe a dónde van esas almas equivocadas que piensan ser las dueñas de las otras. En distintos casos se aplica el fraude y el pago o la remuneración dogmática que le pone precio a la fe.

En síntesis, hay múltiples religiones y creencias, unas basadas en el credo teísta, es decir hay credos monoteístas, politeístas y dualistas. Dentro de las religiones monoteísta están el cristianismo, el judaísmo y el Islam, las del Dios único y todopoderoso, son estas creencias totalmente respetables, pero con asuntos por corregir porque en ellas aplica el famoso dicho, “A Dios rogando y con el mazo dando”.

A las religiones en mención se suman otras como el hinduismo, el bahaísmo, neopaganismo, taoísmo, sintoísmo, budismo, sijismo, brahmanismo, jainismo, ayyavazhi, wicca, templarios y la misma iglesia nativa polaca.

Hay tantas religiones que dar un listado exacto es casi que imposible pues en los cinco continentes hay culturas diferentes que han creado la necesidad de una iglesia o de creencias monoteístas o politeístas, inclusive la brujería y el satanismo clasifican como religiones. En el mundo de Dios hay iglesias ortodoxas y reformistas, las hay por cantidades, pero, ¿sí están haciendo su tarea?

En tiempos de la edad media, la iglesia cobraba el diezmo, o el diez por ciento, era un décimo de las actividades agrícolas y ganaderas, pero tenían mayor demanda los cereales los vinos y los aceites. Hoy la fe no se paga en bienes sino con plata contante y sonante con billetes ojalá de la más alta denominación, porque entre más dinero se dé, habrá, según los pastores, mayores favores de Dios.

Hay muchas quejas de la comunidad, consultada para esta nota, no pocos dicen que hay curas arrogantes, poco carismáticos y totalmente alejados de los feligreses, igual hay quienes aplauden las bellas eucaristías y el amor que con humildad y apego por el prójimo dan algunos presbíteros, esos que de verdad nacieron para servir a Dios y no para las actividades financieras y de elevada rentabilidad.

La gente dice que los cobros en las iglesias se hacen por todo, lo que explica porque muchos evitan casarse y deciden convivir en unión libre, otros han cumplido la mayoría de edad y no han sido bautizados, en fin los sacramentos no se cumplen porque tienen costo y la gente ya está muy empobrecida con unas reformas tributarias no muy católicas y un modelo económico que hace del sistema un mandato de imagen Non Sancta.

Los máximos jerarcas de la Iglesia Católica han pedido perdón por los errores del pasado, los últimos reconocieron fallas y en el apostolado de Francisco se exhorta por el trabajo eucarístico, lleno de amor, caridad y entrega por el Padre Santo.

Sin duda alguna Santa Teresa de Jesús lo dijo y bien claro, “Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”, pero esto parece que no cala en algunas parroquias en donde la sola presencia del Altísimo no es suficiente porque mueve más el perverso olor y sonido del dinero.

El Sucesor de Pedro lo dice hasta el cansancio en cada una de sus giras, “Duele ver a una monja o a un cura con el último modelo de coche”, y lo dice porque ve esa crisis de valores al interior de la iglesia. “Cómo me gustaría una iglesia pobre y para los pobres”.

El tema de hoy tiene tanto asidero que no puede terminar si no es con unas frases de Francisco, el Vicario de Cristo, “La Iglesia es zarandeada por el Espíritu para que deje sus comodidades y apegos”, y finalmente “El diablo entra por el bolsillo, no se puede servir a Dios y al Dinero”.

Que el Santo Creador juzgue

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