Sábado, 26 Noviembre 2016 00:44

Cambio en el modelo económico se dará a partir de la ruralidad: Fenalce

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El mundo está cambiando y Colombia no puede quedarse anquilosada en un modelo económico que le da riqueza a unos pocos, ahora el mundo pide alimentos y las manos del campo están llamadas a progresar.

Los cerealistas colombianos agrupados en Fenalce dijeron que todos los cambios que está teniendo el mundo, desde lo político y lo económico, pasando por lo tecnológico están abriendo otras opciones de mercado que muy seguramente obligarán a tener antes de lo pensado un cambio en el modelo económico que ya quedó pequeño para los grandes retos del país y la región.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cerealistas, Fenalce, Henry Vanegas Angarita, le dijo a Diariolaeconomia.com que fenómenos como el Brexit en el Reino Unido y el triunfo contundente de Donald Trump en Estados Unidos son manifestaciones en contra de la globalización y si por el contrario tendencias a fortalecer y llevar soluciones territoriales con el producto local el cual será más desarrollado y con un buen componente de ruralidad.

Con la tendencia de “América para los americanos” y con todo lo que está pasando, Vanegas comentó que muy seguramente en la región vendrán fenómenos de integración, eso sí, no tan cerrados por el tema de la globalización y las mismas comunicaciones. Explicó que a Colombia y a América Latina les llegó la hora de hacer evaluaciones, mirar las necesidades internas y suplirlas con producción nacional. Dejó claro que si bien el nuevo gobierno estadounidense quiere prescindir de los tratados de libre comercio y de todo lo que implique una amenaza para su producción, el único que se puede salvar es el de Colombia por lo pésimamente negociado y por las concesiones que dio.

“En materia de modelo económico hay una verdad y es que se le dio mucha importancia al comercio y se descuidó todo lo relacionado con producción y ahora el asunto es que los países tienen que velar por su seguridad alimentaria y preocuparse en serio por su producción local. Si Colombia quiere importar tiene que mirar muy bien que tantos productos pueden sustituir la fuente de ingresos que tenían el ejecutivo a través del petróleo y la minería y por eso la agricultura es la opción más indicada para poder dinamizar la economía y generar los dólares para pagar compras en el exterior”, declaró el señor Vanegas.

Desde su análisis, el cambio del modelo económico se dará necesariamente a partir de la producción agropecuaria porque hubo un error garrafal de estado y fue descuidar la economía primaria porque esta sigue siendo un motor que mueve las cifras del estado en crecimiento, empleo e inflación. Añadió que por tal motivo la agricultura debe fortalecerse, tecnificarse y avanzar hacia el modelo de empresa para que logre crecimiento, mayores ingresos y por ese lado aportar al crecimiento económico y a la seguridad alimentaria.

Hay que trazar la hoja de ruta

Sobre productividad, el Gerente General del Fenalce sostuvo que Colombia tiene que definir con qué tipo de alimentos se va a afianzar como despensa de alimentos y por lo tanto anotó que se requiere de una política agroalimentaria en donde haya estímulos para los productores de alimentos que utilicen mayor número de hectáreas.

Para el vocero gremial es muy importante producir alimentos que avalen una buena dieta y en donde la producción agraria se complemente con la producción pecuaria, procurando utilizar más tierras y hacer que esos baldíos ociosos representen alimentos, atención de la demanda interna y porque no, generar oferta exportable.

Con la apertura económica Colombia perdió siembras importantes de trigo, cebada, maíz, sorgo, algodón y soya entre el largo listado, pero los cultivos semestrales o de ciclo corto que fueron los más afectados con la desgravación arancelaria de 1991y que pueden resurgir son según Fenalce el maíz, el frijol y la soya porque han demostrado potencial y alta competitividad, razón por la que prevalecen con buenos rendimientos y alta participación en el mercado.

Las cifras hablan por sí solas, el país importa en promedio 7.7 millones de toneladas de cereales y el país tiene más de 36.3 millones de hectáreas en capacidad de producir, luego es una realidad que las gran oportunidad de Colombia está por el lado de los cereales en los que se puede y se debe trabajar a gran escala asegurando mercados y fortaleciendo la demanda interna tanto para la industria como para la alimentación de las familias.

Actualmente el área sembrada de granos en Colombia es de 520.000 hectáreas en maíz, 12.000 en trigo, 3.000 en cebada, 1.000 en avena, 125.000 hectáreas sembradas con frijol y unas 36.000 en soya, 15.000 en arveja y cerca de 600 hectáreas en donde crecen las habas.

Lo anterior muestra que tibiamente, en medio de la desprotección arancelaria y con unos negocios internacionales que dejaron al agro muy mal parado, algunos sectores del campo han reaccionado, mantienen su vigencia y prevalecerán porque tienen demanda en el país en donde se les reconoce la calidad, haciendo que sembrar estos alimentos siga siendo una opción para los agricultores.

A lo anterior se suma la devaluación porque el productor primario dejó de lado esa competencia con las importaciones masivas que se encarecieron por el hecho de dar más pesos por dólar, factor que desestimuló la internación de productos del campo porque una cosa era importar con dólar a 1.800 a traer productos con divisa a 3.200 pesos.

La paz estimula la producción agrícola

Para Fenalce la buena noticia de la paz impacta directamente al campo porque ya es una necesidad volver a invertir, a programar cosechas a recuperar tiempo y terreno perdido en vista que hay un sector primario muy golpeado el cual no sabía para quien trabajaba porque si las épocas eran bunas se corría el riesgo que cayeran cualquiera de los bandos en disputa a despojar o a intimidar al campesino o al labriego.

Vanegas Angarita comentó que ahora con el posconflicto, el gobierno debe ser un aliado del productor para fomentar empleo, ingreso, riqueza, crecimiento y afianzar así la tranquilidad nacional.

Maíz, cultivo siempre bendito

Fenalce asegura que el maíz se ha convertido en el cultivo base de la seguridad alimentaria a nivel mundial porque es una fuente de calorías para producir el alimento balanceado y así generar grandes industrias de pollo, huevo, cerdo, la leche y la carne a nivel mundial.

Igual importancia tiene la soya como fuente de proteína vegetal porque la vegetal se hizo de lado por el problema de las “Vacas Locas”, razón por la cual soya y maíz son los productos que lideran la producción mundial de alimentos y de insumos para nutrir bovinos, ovinos, cerdos y aves de corral entre otras especies.

Colombia produce 1.5 millones de toneladas de maíz, pero lamentablemente importa 4.5 millones de toneladas del cereal para suplir el consumo nacional que suma seis millones de toneladas. De esa producción interna y las importaciones, el 70 por ciento tiene como destino la industria de balanceados con lo cual se nutren industrias como la porcícola, avícola, piscícola y ganadera entre tantas.

Para nadie es un secreto que el maíz es un producto básico y del consumo de seis millones de toneladas hay que decir que 5.2 millones de toneladas son grano amarillo mientras que las 800 mil restantes tienen que ver con maíz blanco.

Según el Gerente General de Fenalce, El trigo y los demás productos tienen una perspectiva de altos precios a futuro como consecuencia de la devaluación porque al ser alimentos importados deben ingresar con una tasa de cambio elevada que hace que necesariamente se sienta el ajuste.

Otro producto que clasifica en los granos básicos en el frijol, pero pese a la coyuntura de precios, en Colombia hay una aceptable producción que pasa por un momento de precios medianamente aceptables en vista que se paga hasta 500.000 pesos por carga.

Este alimento ha retomado su demanda en el mundo, explica Vanegas, por las propiedades medicinales que tiene para atacar la diabetes y la obesidad entre otras afectaciones de la humanidad que está haciendo.

Sobre el trigo aclaró que no hay porque estar en alerta ante un nuevo incremento en el pan, en las pastas o en otros derivados de este cereal porque si bien el 95 por ciento del trigo, es decir 1.3 millones de toneladas son importadas el precio ya se acomodó al nuevo escenario. El factor, sostuvo el gremio, podría generar alarma, pero ya hubo un alza con lo cual quedaron ajustados los precios.

“Ya las variaciones entre 3.100 y 3.200 pesos no son tan significativas, lo cierto es que el gran repunte se dio cuando el grano dorado pasó de 1.800 a más de 3.000 pesos, ahí si hubo un alza importante con sus respectivas consecuencias”, concluyó Vanegas.

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