Jueves, 29 Diciembre 2016 17:30

Atención: Sida de los cítricos ya está en Colombia

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La autoridad sanitaria informó que las alertas están encendidas y dijo que hay que adelantar un trabajo conjunto con los productores para evitar un caos económico, social y fitosanitario.

Lo que fue un temor en el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, es hoy una angustiante realidad y es que el HLB de los cítricos, enfermedad originaria de la China ya hizo presencia en Colombia y amenaza una producción importante en diferentes zonas del país. Esta enfermedad como hace unos meses lo dijera un funcionario del Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú, SENASA, es como el Sida para los cítricos.

Esta patología es una de las más devastadoras en la citricultura a nivel mundial y por eso muchos países, incluida Colombia, están tomando medidas para la contención y el manejo de este padecimiento fitosanitario.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Director Técnico de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria del ICA, Emilio Arévalo Peñaranda, dijo que en Colombia se viene trabajando en la prevención de esta enfermedad desde 2010 por cuanto se hizo presente desde 2004 en Brasil y así fue afectando otros países como Estados Unidos en 2005 y avanzó en Centroamérica y las islas del Caribe.

En el caso del sur del hemisferio, especificó, el problema fue registrado en Brasil y en Uruguay. Agregó que Colombia venía trabajando en este problema para demorar la presencia de esta enfermedad, que dicho sea de paso es de rápida dispersión, de acuerdo a la epidemiología que ha tenido en el continente americano y para ello la autoridad sanitaria en Colombia ha montado todo un esquema de vigilancia y de diagnóstico que permita la detección oportuna del mal que tanto daño les hace a los cítricos.

De igual forma el ICA está capacitando a los productores y citricultores para que en el momento en el que la enfermedad se haga presente, estos ya estén preparados para su manejo. Para contrarrestar el problema, la entidad ha diligenciado toda una regulación que permite evitar el ingreso del mal a través de la introducción de material de propagación de cítricos y también una reglamentación en el tema de la producción de material de propagación en el país.

“La reglamentación actual que tiene el instituto obliga a que la producción de propagación de cítricos tiene que hacerse bajo ambientes controlados porque solo en invernaderos es posible evitar el ingreso del vector y así ofertar materiales limpios para garantizarle al productor que cuando inicie su producción de fruta arranque con un material libre de la enfermedad”, declaró el señor Arévalo.

Luego del censo agropecuario se pudo establecer que Colombia cuenta con unas 82.000 hectáreas cultivadas con cítricos. En un alto porcentaje se trata de naranjas, un 10 por ciento en limones y un 10 por ciento también en mandarinas.

Este sector, según el funcionario, ha vendido creciendo de manera importante y por eso ya hay algunas especies de las cuales se hacen exportaciones como es el caso del limón o de las limas ácidas y por eso la importancia de mantener por mucho tiempo alejada la enfermedad de la citricultura.

El problema fue registrado desde finales de 2015 en el departamento de la Guajira, puntualmente en Fonseca y en Distracción en el sur de la península razón por la cual el ICA declaró en cuarentena este departamento.

El ICA trabaja duro para evitar que el mal se disemine y por eso hace visitas e inspecciones permanentes a cultivos, viveros, a huertos comerciales, a zonas de traspatio y mercados para detectar la enfermedad pues fue así como se detectó la enfermedad en el sur de la Guajira. Hay que decir que lamentablemente el lío se extendió a otros departamentos de la Costa Norte, más exactamente al Atlántico y recientemente al Magdalena.

“Es lógico que esto se presente se acuerdo a lo que hemos visto en la epidemiología de la enfermedad, realmente Colombia logró mantenerse libre por un buen tiempo en medio de la rapidez con la que venía dispersándose en Norteamérica y en Centroamérica, pero lamentablemente ya hecho presencia en nuestro territorio a través de vías que puede ser la condición natural porque el insecto se mueve de una zona a otra y posiblemente nos llegó de un país afectado contaminando nuestras plantaciones, en este caso en la Guajira que por fortuna no cuenta con zonas citrícolas comerciales”, apuntó el Ingeniero agrónomo.

El vector es un insecto que porta la bacteria y se conoce como Diaphorina Citri o psílido asiático que para el caso de Colombia está registrado, de acuerdo a la vigilancia del ICA desde 2007, pero la enfermedad apenas hizo su presencia al culminar el año pasado y está en los tres departamentos mencionados.

Un mal con saldos terribles

Esta enfermedad no es cualquier mal por cuanto hay que tener en cuenta que las pérdidas en los países en donde el mal ha atacado son del 30 por ciento o más. El ICA espera que la HLB tenga un comportamiento parecido a como lo han tenido países como México, Costa Rica, Centro América y Brasil. En este momento el Instituto Colombiano Agropecuario está analizando cual es el comportamiento y ya se observa que tiene un desarrollo rápido de la enfermedad y en la Guajira se encontró que plantas con menos de dos años ya estaban totalmente atacadas por la bacteria que destruyó todo su follaje que mostraba síntomas lo cual es el inicio de la muerte de los árboles.

“Esto va a matar cultivos y va a impactar y por eso lo que se ha venido haciendo en ese plan que se lleva con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y el ICA es poder contar con viveros que permitan garantizar un material libre. Es importante también que los agricultores trabajen áreas regionales de control del insecto vector de tal manera que en el caso de presentarse la enfermedad, su capacidad de dispersión sea lenta y de esa manera les de oportunidad de aprovechar sus producciones”, dijo Emilio Arévalo.

Así se identifica el problema

El HLB es una bacteria que va en los haces conductores de la planta y en su sistema de alimentación que tapona todo ese sistema de comunicación que redunda en una deficiencia en los nutrimentos que tiene la planta y entonces se van manifestando unos síntomas de moteado o manchado, de mosaicos desuniformes para nada simétricos que señala desnutrición en la planta. El problema se puede confundir fácilmente con problemas de tipo nutricional.

Por todo lo anterior y por la afectación en el sistema de nutrición, la planta entra en precarización, mostrando salpicaduras en las hojas que se acompañan con el engrosamiento de nervaduras y en fruto se presenta una alteración del color, se presenta secado y caída de frutas.

El ICA afortunadamente logró capacitar y entrenar a su personal a nivel internacional y gracias a la pericia y constancia del capital humano destinado para este nuevo reto, se ha podido adelantar un excelente trabajo de vigilancia pese a las duras condiciones de algunas zonas como la Guajira que pueden confundir el mal con otro pues hay plagas que pueden enmascarar los síntomas haciendo difícil el trabajo.

Según el Director Técnico de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria del ICA, todo ese trabajo y adiestramiento de personal ha permitido detectar la sintomatología además de la técnica de diagnóstico que se ha montado que da total confianza en la confirmación de la enfermedad.

Arévalo comentó que en aras de un buen control, lo primero es lo preventivo, es decir, evitar que llegue la enfermedad a las zonas de producción o comerciales usando material de propagación o semilla muy sanas y por ello la supervisión que se hace en los recomendados ambientes controlados porque la enfermedad se transmite a través de las yemas, de los injertos que se hacen.

Otra manera de controlar la enfermedad es atacando el insecto y mantenerlo en poblaciones muy bajas, evitando que establezca colonias con lo cual se reduce la capacidad y el medio de dispersión. El ICA ha insistido, como pasa en varios países, trabajar el control bajo el esquema de áreas regionales, es decir que se manejan todas las fincas de una región, pero igualmente todos los traspatios y los setos instalados.

Adicionalmente sostuvo que para evitar la enfermedad es igualmente recomendable no tener setos, vallas o cercados en sus fincas con Azahar de la India u otras plantas hospedantes de la enfermedad que pertenecen a la misma familia de los cítricos que son las rutáceas y por ello los linderos no deben tener este tipo de planta.

Hay que decir, y en esto hay total respaldo del experto, que con el cambio climático y la globalización de la economía, los cultivos de todo el mundo están cada vez más expuestos. En opinión de Emilio Arévalo, cuando se facilitan los mecanismos de comercio es más fácil que ingresen problemas exóticos y por ello los esquemas de vigilancia de todos los países deben estar bien establecidos, bajo parámetros científicos, con valoraciones de riesgo que determinen cuales son los puntos críticos en donde puede haber un problema y cuáles son los mejores procedimientos para poderlos detectar oportunamente. A lo anterior deben sumarse unos planes de contingencia que permitan atender de manera inmediata cualquier brote que se presente por una plaga invasiva.

Finalmente el experto indicó que por cambio climático hay un cambio en el comportamiento de las plagas, es decir que podría haber un desarrollo más rápido de una enfermedad o eventualmente retardarse ese desarrollo, todo de acuerdo al agente patógeno que se trate.

“Si se trata de insectos que están en climas cálidos en donde son muy fuertes y atacan normalmente, pueden ir alcanzando alturas mayores y llegar a climas en dónde no se les conocía tal y como pasó con la mosca del Mediterráneo que pasó del calor extremo de la Costa Norte a la Sabana de Bogotá a 2.600 metros sobre el nivel del mar y con posibilidad de establecimiento. Lo cierto es que hay un cambio en el comportamiento tanto de las especies que hospedan como en las plagas como tal y por eso tenemos que investigar, combatir y no bajar la guardia”, concluyó Emilio Arévalo.

 

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