Domingo, 02 Abril 2017 10:37

El campo es muy de malas, no le funcionó ni el estado ni los paros

El movimiento campesino asegura que una vez más quedó demostrado que las vías de hecho no son rentables ni efectivas y que los gobiernos se dedicaron a arrasar con lo poco que le queda a la ruralidad. La apuesta es por la paz.

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Los productores del agro en Colombia expresaron su total preocupación por la situación del campo el cual sigue postrado y sin perspectiva alguna toda vez que consideraron que el programa “Colombia Siembra” es de momento un enorme fracaso. Reconocieron que los paros agrarios no dejaron nada positivo y lamentaron el poco oficio del gobierno por mejorar los indicadores económicos y sociales de los hombres y mujeres que producen alimentos para todo un país.

Los agricultores dicen que hoy la ruina se agudiza sin que el estado haga algo contundente porque el argumento que se esgrime es que no hay plata y que la poca que queda es para el posconflicto, obviando que la reinserción tan solo mira al campo porque solo sabe de siembras y de cría de ganado, aves de corral y especies menores.

En plática con Diariolaeconomia.com el presidente de la nueva Corporación Nacional de Pequeños Productores del Agro, Bonisalvo Susa, indicó que el invierno ha golpeado múltiples cosechas entre ellas la de frijol que se ha perdido en un 80 por ciento. Hay que recordar que de ese cultivo dependen más de 500.000 familias en toda la cadena pues la producción se hace en 134.000 hectáreas.

El precio, dijo, pasó de un millón de pesos por carga hace un año a 400.000 y 450.000 pesos porque con el boom muchos se pasaron a frijol y generaron una sobreoferta de la leguminosa que se desplomó en valor y ocasionó serios líos de caja. A lo anterior se suma que el gobierno incentivó las importaciones bajando el arancel y con ello el inconveniente creció por obvias razones.

Los cultivos de frijol arbustivo están prácticamente echados a perder porque el excesivo invierno castigo las siembras en zonas del Tolima, del Huila, de Santander y del Valle del Catatumbo en donde todo se perdió sin que haya un pronunciamiento del gobierno ni de la misma Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas, Fenalce, lo cual resulta complicado porque muchos otros cultivos están en aprietos como el maíz, la arveja y otros alimentos.

Los productores han solicitado citas con el ejecutivo y con Fenalce, pero la respuesta es la de siempre, dinero no hay porque se hace necesario financiar la paz y el posconflicto. El asunto es tan delicado que ni siquiera las alianzas productivas han salido adelante ya que hay una parálisis preocupante toda vez que hay proyectos haciendo fila desde hace tres años sin que se les desembolse recursos.

Los productores aplauden la política de paz del gobierno y le dan la bienvenida al reencuentro, pero insisten que el asunto se mueve con recursos pues de lo contrario el campo seguirá de capa caída porque de renovación no hay nada que sea representativo y en materia de financiación el reclamo es mucho más complejo.

“Nosotros queremos ver las 30.000 o 40.000 hectáreas que tiene sembradas el programa Colombia Siembra porque nosotros no las vemos sencillamente porque no hay apoyo, ni crédito ni nada”, apuntó el dirigente campesino.

Según Susa, en cuatro o cinco meses vendrá una producción muy baja en frijol y en otros alimentos razón por la cual podrían venir buenos tiempos en los precios de estos granos entre otras cosas porque con el buen momento del café, muchos de los que habían dejado el excelso grano por pasarse a frijol volvieron a cultivar el bebestible y retomaron la caficultura que hoy es mucho más promisoria por la devaluación, pero más que eso por el boom de los cafés especiales que son remunerados a muy buen precio.

Estas coyunturas que se presentan dentro de los núcleos de producción, a criterio de Bonisalvo Susa, no tienen eco al interior del gobierno porque al parecer tiene oídos sordos para los productores más pobres o los que se encuentran en esa triste línea de vulnerabilidad.

El dirigente reclamó de manera perentoria la presencia de las organizaciones campesinas en la mesa de posconflicto para procurar de la mejor manera una reparación al agro que no es más que uno de los grandes afectados de una guerra sin cuartel que supera los 50 años, que asoló los campos en medio de un preocupante mutismo. Susa insiste en que a la mesa deben llegar los de alpargata, los que han sufrido el conflicto, los que le meten la mano a la tierra, esos que crían ganado, que ordeñan y que madrugan de manera inmisericorde para cumplir con las cuotas alimentarias que demanda una nación que se está quedando sin ese recurso porque el labriego hoy está en vía de extinción.

“En esas mesas no pueden llegar doctores muy encorbatados que no saben de siembras, distritos de riego o semillas, menos personas que ignoran las penurias, el pavor y el hambre de los campesinos. En esa mesa necesitamos gobierno, productores y académicos, pero que realmente sepan de las dificultades de un sector maltratado, olvidado y engañado, a ese que le negaron por décadas la reforma agraria y el derecho constitucional al trabajo, a la dignidad y a la vida”, declaró el señor Susa.

En opinión del experto esa reparación sería muy determinante para los pequeños productores que tuvieron que convivir con el conflicto armado en zonas apartadas y de difícil acceso. El Presidente Santos, apuntó Susa, hizo un anuncio importante en materia de recursos para las vías terciarias y exclamó que ojalá la plata se destine para eso y no se quede por el camino.

Susa indicó que mientras el campo esperaba un protagonismo a toda prueba, injusta y preocupantemente la gran estrella del escenario nacional es la corrupción y todo lo que le genera detrimento a un país que se está cansando de aguantar porque el hambre ya no es exclusividad de la Guajira o el Chocó sino que toca las puertas de miles de hogares bogotanos mientras que la plata de los impuestos se queda en las manos de los delincuentes de cuello blanco que suelen ser impíos e indolentes con la realidad nacional.

“El campo está en el cuarto de San Alejo, no hay apoyo estatal y la gente está con toda la razón renegando porque con esos escándalos de Odebrecht ya no hay ni siquiera préstamos para el campo. Igualmente hay disgusto por la reforma tributaria y por ese IVA del 19 por ciento que lo pagan los productores que tienen finca, casa y carro, elementos vitales para producir y que se convierten de cara a garantizar la seguridad alimentaria en bienes de capital. Hay muchos senadores y representantes que deben salir del Congreso porque le jugaron sucio al país y las personas están escépticas y no quieren saber de politiqueros que nunca pensaron en el bienestar de la comunidad y que por el contrario la entregaron en bandeja de madera”, conceptuó.

Cuestionó el hecho que el Banco Agrario no les esté prestando dinero a los productores y denunció que los plazos de desembolso son extremadamente largos. El tema del crédito está frenado a criterio de dirigente por el escándalo de la firma Odebrecht.

Los campesinos, afirmó, no logran explicarse porque a la firma brasilera le desembolsaron más de 120.000 millones de pesos que están embolatados y a los campesinos que tienen la necesidad de crédito no les aprueban diez o veinte millones de pesos. Aclaró que ahora los créditos del banco agrario son por cuantías mínimas, por debajo de los diez millones y a quien le sueltan los 15 o 20 millones le piden hipotecar la casa o la finca.

Lo paradójico del asunto es que a los campesinos les entregan automotores sin problema alguno porque han demostrado que son los mejores pagadores de esas obligaciones. Para esos créditos no hay mayores exigencias y la facilidad es toda.

Un país escéptico

Para Susa, la gente no le cree al gobierno, ni al Congreso y es por eso que se viene un revolcón parlamentario porque el electorado castigará a quienes faltaron a la palabra y a quienes jamás se inmutaron por el terrible error que se cometió con un país pobre que ya no compra ropa, que come menos y que se empobrece más por las elevadas tarifas que cobra el estado.

Para colmo de males, aseguró el dirigente, los paros tampoco sirvieron porque de todo lo que habló en el paro para se cumplió, motivo más que suficiente para trabajar solos desde la ruralidad, al amparo de la institucionalidad y la constitucionalidad para tratar de sacar adelante el problema porque no dio resultado ni una cosa ni la otra. En ese orden de ideas, Bonisalvo Susa demandó del gobierno apoyos vía capital semilla o auxilios de la misma comunidad internacional que pueden llegar por el lado de la cooperación.

La Corporación Nacional de pequeños Productores del Campo rechazó los argumentos del ministerio de Hacienda en el sentido que la inflación bajó pues si eso fue cierto, se dio con cargo al sacrificio de los productores primarios que recibieron menos dinero por su trabajo o por las importaciones de papa, cebolla y otros alimentos que están llegando a muy bajo costo de los países andinos.

Hay ambiente de paz

Los campesinos que debieron sembrar en medio de balas y guerra hoy perciben que los grupos armados si quieren la paz, de alguna manera le creen al gobierno y se vislumbra un retorno al campo que se puede ver como positivo porque habrá mano de obra y futuras siembras, muy necesarias. El temor que existe es que surjan grupos armados que resulten más graves que la misma guerrilla.

“La guerrilla le cree al proceso, le apuesta a una nueva vida en un ambiente de productividad, además ha visto bondades porque muchas familias lograron recuperar sus hijos, han tenido razón de sus familiares para bien o para mal y hoy reclaman reparación, el cual es un proceso que está en el camino y que debe ser acompañado de manera coherente por parte de los líderes campesinos. Hoy el miedo no lo trae la guerrilla, hoy el miedo es el eventual incumplimiento con los desmovilizados. Hoy en medio de todo hay esperanza, se busca avanzar en la reparación del agro, en la creación de un fondo rotatorio y en unos oficios que generen confianza y una paz larga y duradera”, añadió.

El líder manifestó que posiblemente debe ampliarse el plazo en las zonas de concentración porque ha habido retrasos en la implementación de la logística y de los trabajos de adecuación.

Susa explicó que para los reinsertados de la guerrilla hay opciones en siembras y en proyectos productivos como frijol, gulupa, granadilla y tomate de árbol en zonas frías. Dijo que también hay posibilidades en el maíz, en frutas y en cítricos.

La caña hoy es una buena alternativa porque la panela se paga a buen precio y en síntesis la tierra mientras esté apta para siembra arroja pan coger y productos de buena comercialización que debe replantearse en algunos casos como el maíz en donde hay que bajar las importaciones porque a precio mínimo se quiebra el productor primario. “Esto no es un invento, mientras el campo produzca hay paz, progreso y alimentos para todos”

Al señor, Bonisalvo Susa se le premio el hecho de haber trabajado durante quince años con las agremiaciones campesinas en donde mostró liderazgo y organización en bienestar de la economía campesina y por eso fue llamado a liderar la Corporación Nacional de Pequeños Productores Agrícolas para definir desde allí las diferentes líneas de siembra y no incurrir en errores como pasó con el frijol en donde muchos decidieron sembrarlo sin pensar en otras alternativas agrícolas de buena renta.

Las agremiaciones se articularán con la Corporación para procurar orden y lograr así afianzar una herramienta eficaz de cara al posconflicto. De todas maneras el agro continúa supremamente aporreado por la falta de incentivos, por el desdén en el que sigue, por una intermediación casi que punible y por esa ofensiva compra de productos del campo en el extranjero. “El gobierno si le está ayudando al campo, pero al de los Estados Unidos, es increíble”.