Sábado, 02 Septiembre 2017 11:02

Aftosa dejó claro que hay que fortalecer y despolitizar al ICA

Los ganaderos agrupados en Asocebú aseguran que el negocio ganadero se vio muy golpeado por una enfermedad que ingresó al país luego de las advertencias, de los riesgos y la precaria vacunación que mostró debilidades.

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Basta con ir a las casi igníferas tierras de la Dorada, Caldas en el Magdalena Medio y hablar con sus gentes que devengan generalmente su sustento de la ganadería para saber que los brotes de fiebre aftosa que iniciaron en Arauca, fueron a Norte de Santander y terminaron en Yacopí, le dieron un golpe económico a una actividad de la cual dependen industrias y comercios. Hoy la realidad es cruda y muchos negocios de las zonas de cría están prácticamente frenados porque no hay labor ganadera y por consiguiente el billete no se ve.

La reconocida ganadera de La Dorada, Gloria María Villa, quien comercializa ganados gordos reconoció que la cuarentena afectó su actividad económica y lamentó que el tema sirvió inclusive para que algunos hicieran política dejando de lado el tema sanitario y las implicaciones de capital que son muy preocupantes y alarmantes en la región de la Dorada y en todo el Magdalena Medio porque las medidas y el cero flujo de bovinos impactó al transporte, a las fincas y a muchos que comen gracias a la ganadería.

La experta dijo que hay alarma en La Dorada porque los flujos de ganados sin licencia producen nerviosismo, empero aseguró que previa revisión, algunos novillos van a potreros en donde pastan y son revisados.

La situación es muy complicada porque doña Gloria que comercializaba entre 500 y 600 reses mensuales pasó a vender 100, dejando ver que el lío de la cuarentena es y fue de gran calado toda vez que el golpe económico no dejó a nadie por fuera del caos porque las fincas y los hatos quedaron prácticamente paralizados.

“Los únicos movimientos que hice fueron los conseguidos entre los hatos y los frigoríficos, pero la verdad es que con esa restricción dejamos de movilizar más de 24.000 animales por mes que eran los ganados que salían de las subastas. La afectación fue dura porque con las medidas económicas y tributarias del gobierno casi nos acaban, pero llegó la aftosa y nos remató”, agregó la señora Villa.

Lamentó que la presencia de la enfermedad le pasara factura a muchos porque hubo casos en los que la autoridad sanitaria debió sacrificar hasta 200 reses por finca sin que se pudiera hacer nada.

Villa maneja un mercado complejo que se extiende al llano y Bogotá con la característica que debe ser muy reservada en sus movimientos porque al ser la única mujer en el negocio, despierta celos y competencia desleal, haciendo que su posición sea a la defensiva. Ella es la mujer vaquera recia, de botas en cuero, pantalones de jean y sombrero vueltiao que vive más pendiente de sus negocios, de sus predios y ganados, pero no del trabajo de los demás.

Asegura que la situación es crítica porque el comercio quedó casi que estancado porque sin ganadería las ventas generales de la región por obvias razones se deprimen.

En los últimos días el precio del kilo en pie logró recuperar terreno porque cayó a niveles de 4.500 pesos, pero con la salvedad de que la aftosa no afecta la salud humana y con el trabajo sanitario las ventas empezaron a reactivarse, sin embargo el consumo de carne se desplomó y la gente se pasó al cerdo, al pollo y al huevo.

Ante este escenario difícil, Diariolaeconomia.com habló con el presidente de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Cebú, Asocebú, Mauricio Moreno Roa, quien aseguró que lamentablemente con la presencia de la aftosa quedó demostrado que el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, debe ser fortalecido y dotado de recursos así como de herramientas legales para que le ponga talanquera a los flujos de ganado comercializado de manera ilegal en las zonas de frontera y en varios sitios de la geografía nacional.

Registró que al parecer los brotes de aftosa reportados en diferentes puntos del país están bajo control y destacó los pasos que dio el ICA para contrarrestar la enfermedad, sin dejar de precisar que este capítulo invita a reflexionar que es urgente retomar la senda y volver a hacer las cosas bien, es decir trabajar de manera juiciosa en el plan de erradicación de la aftosa para recuperar el estatus sanitario así sea con vacunación.

Anotó que actualmente los mercados internacionales de leche y carne dependen del estatus sanitario del país que oferta vacunos y los productos que vienen de la ganadería. Para el dirigente gremial la vacunación contra la aftosa es vital, pero igualmente es determinante vacunar contra la brucelosis y la tuberculosis bovina lo cual da un plus de calidad y confiabilidad que permiten gozar de los buenos precios internacionales de la carne. Con el problema, dijo, se perdieron trece de los 17 mercados que habían abierto sus fronteras.

Asocebú señaló a quienes están detrás de las redes sociales al precisar que hubo mensajes irresponsables, carentes de soporte y de pronto hechos de mala fe sobre la verdad de la aftosa y su impacto en la salud humana que disminuyeron el consumo cárnico en el país. Cabe aclarar que el impacto de la enfermedad en los humanos es de cero, pues como lo confirmó Fedegan en este medio, Colombia comió carne con aftosa por espacio de tres décadas sin problema alguno.

El asunto es tan contundente que inclusive hay estudios del departamento de Salud de los Estados Unidos reconoce que no hay exposición a tiempo que defendió las grasas lácteas, consideradas muy convenientes para la salud de los seres humanos.

“Por estas redes lanzaron todo tipo de mensajes errados que golpearon de manera importante el consumo de carne y de lácteos en el mercado nacional, pero igualmente en el entorno internacional ocasionando menores precios para el productor primario, ítem lamentable si se suma a los demás factores que muestran una economía endeble y contraída”, apuntó Moreno Roa.

Uno de los datos que dejaron un sabor agrio en el escenario ganadero es que el mercado de leche y carne informal puede ser mucho más grande que el formal, situación que explica muchas vicisitudes y que impide cuantificar producción exacta, consumo real o pérdidas reales por aftosa. Manifestó que lo único que se ha podido palpar es que bajó la demanda de carne bovina y aumentó la de carne de cerdo y pollo sin dejar de lado el buen momento de pescados y mariscos.

A este medio informativo legaron informaciones que dan cuenta que hay alcaldes y funcionarios que están condicionado la vacunación contra la aftosa e inclusive deciden a punta de dedo a que fincas debe llegar la vacuna contra la temida enfermedad.

Ante este nuevo caso de corrupción, Asocebú indicó que tristemente en Colombia ha sido reportados casos de corrupción que tocan inclusive a la autoridad sanitaria por lo que invitó a generar sinergias público privadas para enfrentar las amenazas de la ganadería y propender por un país sano y viable para las exportaciones.

“Algún día dije que en Colombia vamos para el cielo y vamos llorando porque en Colombia las cosas se estaban haciendo bien en materia de vacunación y en todo lo que tenía que ver con plan de erradicación de la fiebre aftosa que no es un programa que se logre en un día sino de un año y llevábamos 20 años de éxito con trabajo, seguimiento y control. Nadie puede negar que el trabajo hecho al unísono entre Fedegan, el Fondo Nacional del Ganado y el ICA no fue inmejorable porque hubo una buena implementación, erradicación de la enfermedad y control posterior; la prueba es que cumplimos ocho años sin saber de esa patología, como quien dice nos cansamos de estar bien lo cual parece increíble, pero el país sabe que en ganadería entraron unos ingredientes extraños que indudablemente afectaron el programa de control de la fiebre aftosa”, dijo el vocero.

Contrabando, un mal de siempre y sin control

El gremio que agrupa las razas cebuínas o influenciadas por ganado cebú reconoció que el contrabando que viene de Venezuela es un flagelo totalmente incontrolable

Asocebú manifestó que el problema del contrabando proveniente de Venezuela siempre ha existido porque históricamente el ingreso de ganados que vienen del hermano país no es un secreto, es un inconveniente del que sabe todo el mundo y que en su momento se dio a la inversa.

El problema, explicó no se queda única y exclusivamente en la frontera con Venezuela sino en los confines del país en la frontera con Ecuador de dónde también entraron bovinos, asunto del que saben las autoridades y lo reconocen.

El presidente de Asocebú, Mauricio Moreno Roa, especificó que los programas de control de la aftosa funcionaron inclusive con el contrabando encima, razón por la cual no se puede señalar a los mercados ilegales como los únicos responsables. Aseveró que infortunadamente al programa se le bajó la guardia en muchos sentidos porque vacunar más no dice absolutamente nada pues se puede decir que fueron legalizados unos ganados que estaban al garete y que pudieron significar unas guías de movilización del ICA para moverlos de un lado al otro.

“Yo creo que por esa vía legalizaron un poco de ganado de contrabando al aumentar el número de animales vacunados en el país. La pregunta es, ¿de dónde salieron esos ganados?, porque cuando el programa lo hacía Fedegan el número era muy homogéneo a través de los años toda vez que legó al 93 por ciento a pesar de todos los esfuerzos hechos, lo preocupante es que hoy digan que Colombia llegó al 98.5 por ciento de vacunación, aseveración que invita a la duda y a las preguntas sobre el origen de los animales porque cualquiera puede decir que esa es una manera de legalizar contrabando”, dijo el presidente de Asocebú.

El ICA es la autoridad sanitaria

En opinión del presidente de Asocebú, Mauricio Moreno Roa, haciendo las cosas bien o haciéndolas mal. El ICA es por encima de todo la autoridad sanitaria como es autoridad monetaria el Banco de la República.

Moreno enfatizó que independiente de los gobiernos, de la filiación política, del género y de cualquier otro aspecto, el ICA es la autoridad sanitaria y la entidad a la cual el estado colombiano le confió el control de la parte sanitaria agropecuaria del país y como tal debe ser respetada por todo el mundo, es decir desde el Presidente de la República y sus subalternos deben acatar las reglas sanitarias porque el ejecutivo o los empresarios de la ruralidad jamás estará por encima de la ley.

“La corrupción ya es un problema interno del ICA sobre la manera como lleva su administración y cómo presta sus servicios, pero lo único cierto es que en materia sanitaria, el ICA es la autoridad y la voz cantante que merece respeto, pletórica de institucionalidad en donde no pueden intervenir ni presidentes ni ministros de agricultura, es decir nadie por fuera de la entidad puede decir cosas en materia sanitaria que no corresponden porque ese no es un buen mensaje al sector agropecuario. Lamentablemente el ICA tiene encías, pero no tiene dientes y solamente dotando de dientes a la entidad se le puede exigir que ejerza autoridad”, detalló Moreno.

Agregó que hoy es imposible parar en un retén y a media noche, un camión lleno de contrabando y tripulado por mal hechores los cuales con armas amedrantan a un “pobre pendejo” con un lapicero que indiscutiblemente no puede impedir el paso del camión o de los camiones porque resulta herido de muerte o muy golpeado, asunto que genera corruptelas porque ese hombre recibe cualquier detalle en plata el cual cautiva más que un balazo o una molida a palos.

Sin lugar a dudas, expuso el presidente de Asocebú, a la autoridad sanitaria hay que ponerle gente capacitada para despejar dudas y quitarle la política o sabor a mermelada para que cumpla con una función técnica con criterio científico, desde luego apoyada en las normas nacionales e internacionales que están dadas.

Hace trece años en diciembre, apareció en Estados Unidos la enfermedad de las Vacas Locas y luego de ser conocida la noticia, el ICA expidió una resolución con la que impedía de manera automática la importación de ganado bovino procedente del país del norte y luego de trece años fue levantada la restricción, pero entre tanto pasaron presidentes de la República, ministros y presiones de Estados unidos para que se levantara el veto, pero no hubo poder humano ni político que hiciera que la autoridad sanitaria de Colombia cambiara su posición, es decir se respetó la potestad.

El Presidente de Asocebú criticó el pésimo manejo a la trazabilidad del ganado, programa que dejó pérdidas y muchas chapetas extraviadas o agotadas. Hoy afirmó, nadie sabe del historial de esos vacunos y en Colombia no pasan las cosas gratas porque todo se hace al revés. Expresó su pesar por la falta de iniciativa del ICA que dejó de lado la ayuda que le ofreció el gremio.

Sostuvo que el ICA es una entidad importante que tiene capital humano valioso y capaz en la parte técnica. Fue punzante al aseverar que hoy Colombia más que nunca necesita un ICA que funcione como autoridad sanitaria, que se haga respetar y que reciba el respeto que se merece.

Hoy Colombia depende del concepto que emita la Organización Mundial de Sanidad Animal. OIE, que tiene la última palabra. El organismo evaluará si Colombia, en donde fueron reportados casos de aftosa en varias regiones, hizo la tarea y si hay un espaldarazo los mercados rápidamente se reactivan.

“La OIE es una entidad muy estricta toda vez que hubo países como Paraguay y Uruguay que tuvieron brotes de aftosa hace unos años y el organismo tardó dos años en devolverles la certificación de libre de aftosa con o sin vacunación”, comentó Moreno Roa.

Mauricio Moreno Roa, tiene 63 años de edad y viene de una familia ganadera que sabe como ninguna qué es padecer la aftosa por cuanto de tres brotes llegó una endemia devastadora que dejó un saldo alarmante en vista que de 300 animales y 140 vacas que tenían en ordeño, su finca terminó con más de 280 semovientes infectados con la enfermedad, hato que al final del ejercicio de erradicación logró salvar tan solo 30 vacas.

Fue tajante al decir que las consecuencias para los animales se manifestaron desde el primer día, pero las consecuencias económicas se exteriorizaron durante el resto de la vid

“Hay ganados a los que se les dañan las ubres y los cascos sin dejar de decir que hay daño en la parte reproductiva. Yo vi vacas a las que se les cayeron los pezones y tuve que presenciar animales que no comieron en más de diez días porque las llagas en la boca no las dejaba alimentarse, en fin esas reses bajaron de peso y jamás lo recuperaron. En ese tiempo perdimos vacas traídas de Estados Unidos y todo ese esfuerzo de mejoramiento genético se echó a perder”, añadió el ganadero.

Otrora hubo problemas con las vacunas que producía Vecol que redundaba en líos parafilácticos en el ganado porque al vacunar las vacas caían enfermas por alergias, este problema dejó ganados en peor condición que la suscitada por aftosa pues finalmente se perdieron. En favor de la industria hay que decir que la vacuna fue mejorada y logró adaptarse en la ganadería nacional.

Según el presidente de Asocebú su experiencia le permite recomendar tener el máximo cuidado con las ferias porque en Bucaramanga hubo una exposición  hace mas de treinta años, en donde un animal iba enfermo y nadie dijo nada, existió mutismo en dueños y autoridad, silencio que le costó al país perder las mejores ganaderías.

Asocebú decidió cancelar la feria bovina de Pereira por espacio de 90 días para cumplir el evento con toda la tranquilidad a comienzos de noviembre.

Del hato ganadero compuesto en promedio por 23 millones de cabezas, más del 95 por ciento está conformado por cebuínos o influenciados por cebuínos en todo el país que pastan en zonas tropicales húmedas y calientes en donde sobrevive esta raza o los cruces con un 50 por ciento de la casta.

Asocebú adelanta desde hace más de 25 años, programas de evaluación genética y de mejoramiento genético con todo el rigor científico, técnico y estadístico que garantiza un óptimo hato cebuíno nacional.

El gremio dijo que hay espacio para mejorar la productividad y la competitividad de cara a abastecer los mercados de oriente y del mundo en general que tiene déficit en este tipo de proteína, pero demandó recursos importantes de apoyo pues de lo contrario no hay lugar para aumentar el rebaño.

“Aquí hay que crecer metiendo plata y mucho trabajo, pero ojalá que no nos pase lo de los señores del arroz a quienes les dijeron que sembraran el cereal y hoy todos sembraron el grano y no hay a quien vendérselo. Aquí aplica esa queja en el sentido de que los enseñaron a producir, pero no a vender, estamos iguales porque Colombia no necesita importar ese alimento, pero a nosotros nos importan miles de toneladas de leche en polvo para enriquecer mucho más a cuatro o cinco empresas procesadoras de lácteos. No es posible que en este país compren el litro de leche a 800 pesos y en 24 horas la vendan convertida en kumis en 5.500 0 6.000 pesos, eso no es justo ni tiene coherencia”, comentó.

Desestimó los argumentos de algunos industriales que aseguran que para que el sector lácteo sea competitivo, el litro de leche debe costar 500 pesos omitiendo que un kilo de concentrado vale 1.200 pesos y el de sal entre 6.000 y 8.000 pesos.

“En esta actividad estamos, no porque nos produzca sino porque nos gusta”, concluyó el presidente de Asocebú.