Jueves, 28 Septiembre 2017 11:29

Competitividad es la propuesta de Cenipalma a los palmicultores

Los productores deben escoger inmejorable material genético, certificado por el ICA porque se trata de la producción del futuro.

Por 

Con una invitación a los productores de palma de aceite para que sean muy cautelosos a la hora de tomar decisiones sobre el material genético a sembrar en campo, ya que de esta determinación dependen los próximos 30 años y la permanencia o no del productor en el sector palmicultor, comenzó su intervención Hernán Mauricio Romero, PhD, Coordinador del Programa de Biología y Mejoramiento de Cenipalma, en el marco de la XIV Reunión Técnica Nacional de Palma de Aceite.

El eje principal del primer módulo denominado: “Materiales genéticos para la competitividad”, se fundamentó precisamente en la competitividad que debe alcanzar y sostener el sector palmicultor en el país con apoyo desde Fedepalma y Cenipalma, buscando siempre mayores niveles de productividad tanto en cultivo como en extracción de aceite.

En este sentido, Hernán Mauricio Romero, durante su Conferencia Magistral llamada: “Materiales genéticos certificados para la competitividad”, dijo específicamente que un reto de la investigación en el sector palmicultor es controlar las principales enfermedades que afectan el cultivo de palma, siendo la Pudrición del Cogollo (PC) la de más alto riesgo por el alto impacto económico que ha tenido en las regiones donde se ha presentado como epidemia (Tumaco y Puerto Wilches específicamente), lo que ha motivado la investigación de Cenipalma para desarrollar en el país variedades resistentes a la PC que permitan diseñar e implementar proyectos productivos que respondan a las expectativas de los palmicultores en temas cómo, “qué se va a sembrar” y “dónde se va a sembrar”, de acuerdo con las condiciones de suelo y clima.

Hernán Mauricio Romero precisó que una vez definido el primer interrogante, “qué se va a sembrar” y seleccionado el terreno donde se va a establecer un cultivo de palma de aceite, se debe tener en cuenta para seleccionar el material genético, que tenga el Certificado de Registro ante el ICA, destacando la calidad de las “palmas madres” y las fuentes del polen seleccionado, así como la información del origen genético y comportamiento agronómico de los cultivares registrados y sometidos a seguimiento agronómico, esto es genealogía, metodología de obtención, creador y responsable del registro.

Al comparar el sistema de registro entre Malasia y Colombia, en el primer país se debe cumplir con garantizar un potencial mínimo de 6 toneladas de aceite por hectárea y año, con el análisis detallado del material y, adicionalmente, garantizar también el rendimiento de aceite potencial en materiales comerciales.

Para el caso de Colombia, Romero sugirió que la selección del material genético incluya aspectos fundamentales como la resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a sequía o inundación y la eficiencia en uso de nutrientes, así como la utilización de semilla certificada, con un sistema de manejo agronómico apropiado en vista que los cultivadores comerciales de E. Guineensis tienen un potencial de producción muy alto.

“Es necesario implementar un programa de mejoramiento específico para producir los cultivares de palma que necesita la palmicultura colombiana”, declaró el señor Romero.

Manifestó igualmente que Cenipalma ha desarrollado un Paquete Tecnológico (PT) para ser aplicado por los productores en la región de Tumaco, resaltando entre ellos el seguimiento cabal a todos los componentes de este PT.

Indicó finalmente que Cenipalma continúa en la búsqueda de fuentes de resistencia a la Pudrición del cogollo en la colección biológica de Elaeis guineensis Jacq proveniente de Angola (Angola x Tester) y presentó en detalle todo el proceso desde la selección del material genético, proceso de inóculo con la PC y pruebas de comportamiento de cada material, hasta el grado de avance actual en la investigación; sin embargo aclaró que la primera fase para obtener los resultados de la investigación puede durar hasta el año 2028, y una vez obtenidos los materiales resistentes se procederá a la multiplicación en viveros para la comercialización entre los productores.