Domingo, 10 Diciembre 2017 00:12

Productores del campo están pagando créditos con el sistema gota a gota

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Muchos campesinos que recurrieron a este informal y peligroso método han sido víctimas de amenazas, de mal trato e inclusive algunos optaron por entregar su propiedad. El gobierno hace un llamado y pide cautela.

En Colombia hay varios factores que golpean la actividad económica, pero que suelen ensañarse con los más débiles o vulnerables, tal y como pasa con los productores de la ruralidad que por desconocimiento, necesidad y pérdida en la rentabilidad están echando mano de cualquier método de financiación, sin medir las consecuencias porque muchas veces los agricultores acuden al llamado gota a gota.

La situación es tan apremiante, que los leoninos créditos ofrecidos con amabilidad y sutileza, pero cobrados casi que a las patadas, cuando no a bala, se están quedando con fincas, automóviles, casas y otros bienes que son de suma utilidad en los oficios del campo.

El presidente de la Corporación Nacional de Pequeños Productores Agrícolas, Bonisalvo Susa, le dijo a Diariolaeconomia.com, que con cargo a la problemática agraria que hay en Colombia y a la falta de compromiso estatal que se refleja en la ausencia de programas rentables para el campo, los productores se han visto expuestos a los prestamistas fortuitos o agiotistas que les dan liquidez con un elevado interés en donde muchas veces la intensión es quedarse con un predio o un vehículo.

El dirigente campesino aseguró que la estrecha rentabilidad o la cero utilidad están llevando a los productores a buscar estos créditos o sencillamente a aceptarlos porque necesitan cumplir pagos de la finca o comprar insumos para seguir con la actividad agropecuaria.

Un claro ejemplo es lo que pasa con la arveja, producto que hace cuatro meses estaba entre 500.000 y 600.000 pesos la carga, pero que por falta de planeación y asistencia del ejecutivo, muchos sembraron el alimento, generando una sobreoferta hasta llevarla a 25.000 pesos las cuatro arrobas.

“La situación en arveja y en otros sectores es muy difícil porque hay campesinos que tienen que vender un toro reproductor o unas buenas vacas para poder pagar deudas o someterse a la usura del indeseable gota a gota, paradójicamente para cumplir con las cuotas del Banco Agrario o de otros bancos lo que está llevando a la quiebra a los labriegos sin que el gobierno se esté dando cuenta”, declaró Susa.

Aseguró que carteras como la de Hacienda y Agricultura han obviado la denuncia que se viene haciendo desde hace ya un tiempo o quizás no quieren darse cuenta del agudo problema porque a la vista salta que falta compromiso y conocimiento por los pormenores de la sufrida y empobrecida ruralidad que a la fecha sigue haciéndole plata a prestamistas e intermediarios.

En esta coyuntura, explicó, que hay prestamos de dos millones o más en donde los productores pagan intereses que van desde el ocho hasta el diez por ciento. Según el señor Susa, muchas veces los mismos intermediarios compran los productos en las regiones en donde están los núcleos de producción y ganan por comprar a precio de huevo por el crédito gota a gota sin que nadie haga nada, haciendo que el campo siga ahondando una crisis a la que nadie quiere pararle bolas.

“Si el gobierno quiere una paz duradera en el campo, la cual apoyamos desde las asociaciones y las fundaciones, debe propender por un verdadero cambio en donde haya inversión y recuperación del atomizado tejido social. Si en ese cambio, no se tiene en cuenta al productor, será difícil tener éxito y para la muestra está Colombia Siembra que no sirvió para nada, a tal punto que se fue el Ministro Iragorri y nadie habla del tema”, aseveró el dirigente.

Consideró que ahora más que nunca hay que comprometer a los campesinos con el tema asociativo, pero solo con proyectos que generen un indicador y que se reflejen en microempresas dinámicas que muevan cadenas productivas a través de un Fondo Rotatorio, pero manifestó que para eso se requiere de un compromiso serio desde el ejecutivo y dejar ese olvido en el que viven los pequeños productores que viven a la deriva, pasando necesidades y comiendo carne cada ocho o quince días porque cada vez se agudiza una crisis social rural que merece una rápida y eficaz mirada de la Presidencia de la República y de su gabinete.

Susa dijo que la angustia y la tragedia no es poca en las zonas rurales porque cuando no es el desplazamiento o las amenazas al campesino, llegan los problemas de rentabilidad que crecen como bola de nieve haciendo que los campesinos que producen comida prefieran arrendar sus fincas porque los sembrados no dan rentabilidad y la plata no les alcanza ni para pagar las obligaciones, incluidas las de la banca.

Reconoció que las obligaciones en el campo suelen ser muy grandes porque hay que pagar obreros, insumos, combustibles, alimentos y eventualidades sin que haya el ingreso requerido para estar medianamente tranquilo como empresario del campo.

La Corporación Nacional de Pequeños Productores Agrícolas cuestionó la posición facilista del gobierno que salió orondo a decir que por primera vez el campo le había aportado a la inflación sin explicar que ese indicador se dio con la quiebra campesina y sin reconocer que la intermediación es un problema que se queda con lo del productor primario y con lo del consumidor, es decir que desde la institucionalidad se están legitimando unos negocios que le quitan la rentabilidad de un raponazo al productor y generando desmedro en los hogares.

“Aquí la pregunta es cómo van a hacer para reparar a ese productor que está perdiendo sus semovientes porque tiene que venderlos para poder cumplirle a los trabajadores, que pierde porque paga intereses gota a gota para poder cumplirle al Banco Agrario y para pagar insumos porque reiteradamente a los agricultores no les alcanza ni para los insumos de las siembras, es decir que con todos estos componentes si no hay precios justos el productor primario se va a la banca rota sin que pase nada”, expuso Bonisalvo Susa.

Para el experto las ayudas a los productores deben llegar por la vía de los insumos, de la asistencia técnica y de unos profesionales que formen al campesino productor en un microempresario tal y como pasa en otros países. Con esa ayuda el campesino siembra en vista de que ya no tiene que ir al Banco Agrario a pedir préstamos porque tiene los insumos en la casa, igual se ahorra el favor de usurero y tan solo tendría que preocuparse por el sustento familiar y de la finca.

Con el fin de tener tranquilidad y darle musculatura a un fondo o herramienta productiva, el productor tendría que aportar tan solo materia prima para que sea comercializada y ahorrar de entrada cuatro intermediarios, lo que le daría mayor rentabilidad al asociado y beneficios vía precios al consumidor.

Hoy más de 14.000 productores están a la expectativa que el ejecutivo le dé luz verde a un Fondo Rotativo para el Campo y así mejorar en acopio, en comercialización y en rentabilidad. En dos años, estimó Susa, Colombia podría tener al amparo de este sistema más de 300.000 productores trabajando en el campo con capital semilla y no botando plata en planes que no dejan la mínima renta o esperando un crédito de Finagro que requiere de paciencia, mucha palanca y según dicen algunos, hasta del pago de coimas para la respectiva aprobación.

“Syngenta la multinacional fuerte en semillas, pesticidas, investigación genética y biotecnología, no le vende directamente al campesino raso, a ese que está en la vereda preparado para producir, esa firma tiene cuatro intermediarios en las cabezas municipales para que les distribuyan productos a los campesinos con lo cual hay un incremento hasta del 28 por ciento en el valor de los productos. Si se afianza un Fondo Rotatorio Rural, ese lío se acaba porque el mismo fondo distribuye los productos ahorrando ese porcentaje y propiciando justicia, equidad, inclusión y honestidad porque ese nivel de precios en 4.000 productores equivalen a 10.000 millones de pesos”, dijo Susa.

Finalmente la Corporación Nacional de Pequeños Productores Agrícolas, manifestó su preocupación por que el gota a gota se está quedando con fincas, casas u automóviles porque si la cosecha no es promisoria los préstamos pueden costar toda una vida de trabajo y dejar a muchos en la calle. “Ya se han visto casos”.

Gobierno pide tener cuidado con lo irregular

Al conocer esta situación irregular, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, dijo en Diariolaeconomia.com que en todo municipio de Colombia ya hay un corresponsal bancario, es decir un representante del sector financiero a quien se puede acudir para preguntar por las líneas de crédito. Anotó también que el mismo Banco Agrario ofrece opciones de crédito cómodas para el agricultor y desde luego para las pequeñas unidades productivas que tienen líneas preferenciales.

A su turno el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Guillermo Zuluaga, manifestó en este medio que un cultivo que sea financiado con gota a gota no tiene futuro porque los costos “macabros” que tiene éste sistema irregular de crédito no le permite a un pequeño agricultor salir adelante.

Afirmó que el ministerio y sus entidades de crédito tienen líneas de crédito las cuales están a la mano con el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro y con el Banco Agrario.

“Necesitamos formalizarnos y con los pequeños agricultores es un imperativo que nos asociemos, es urgente tener asociatividad porque aquí la gente no puede seguir sembrando de manera desordenada y sin planificación. Para ordenar las siembras y para ordenar el apoyo que debe hacerle el gobierno a los productores debemos acudir a la asociatividad para que los campesinos no recurran a esas prácticas macabras del gota a gota sino a las líneas formales y accesibles de Finagro y del Banco Agrario”, indicó el funcionario.

Dijo que de hecho el desconocimiento que hay en el campo por las herramientas financieras que tienen los productores para mejorar su productividad es el caldo de cultivo para los prestamistas inescrupulosos y especificó que ese tipo de sistemas espurios de crédito se convierten en un círculo vicioso porque al final de la cosecha lo que ven los agricultores es tan solo frustraciones ya que lamentablemente lo que recolectan no les alcanza para pagar porque finalmente acudir a la usura no es una recomendación ni una práctica sana que en muchos casos es una necesidad y no una terquedad que pueden dejar de lado los productores si logran hacer una articulación con las soluciones institucionales y con la oferta estatal para fomentar los cultivos y el bienestar del campo.

“Hay que apuntarle a la ruralidad y al renacer del campo en donde se está dando ejemplo de cómo recuperar el tejido social rural que a fuerza de trabajo y de pragmatismo está mostrando que sí era posible superar escollos”, concluyó el Ministro de Agricultura.

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