Domingo, 04 Febrero 2018 08:57

Alerta roja en el ecosistema: Agricultura está matando abejas y colibrís

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Con la muerte masiva de avecillas e insectos de gran utilidad, está llegando el fin de la polinización, una labor determinante en la vida del hombre que hoy ve amenazada la seguridad alimentaria.

Colombia está pasando por una crisis que puede redundar en un caos ambiental y alimentario toda vez que con la nueva agricultura y el uso de pesticidas así como de herbicidas está matando sistemáticamente especies de fauna determinantes en el equilibrio ecológico y en la misma producción de alimentos.

No son pocas las quejas que llegan sobre la tragedia que tenemos encima y que al parecer está pasando desapercibida en las autoridades ambientales que para el caso colombiano está rectorada por las Corporaciones Autónomas Regionales, entidades que deben velar por el bienestar de ríos, fauna y flora, pero que al parecer están perdiendo una guerra con la agricultura, que si bien es necesaria para la vida, está utilizando venenos y productos que tienen que ver más con la muerte que con la misma vida. La pregunta que se hacen los colombianos de las ciudades es, si están muriendo colibrís y abejas por los insumos agropecuarios, ¿qué está consumiendo el ser humano y qué efectos tienen esos productos en el organismo, si se trata de una producción que dejó vidas necesarias en el camino? Como suelen decir los colombianos, haciéndolo honor a los reyes católicos y a su informante y asesor, don Francisco, “Averígüelo Vargas”.

La masacre de abejas y aves polinizadoras no es una queja de hoy, hace dos años hubo un foro en la Universidad Nacional en donde denunciaban la agricultura en zonas de páramo y los impactos lamentables de esta actividad. En ese foro muchos pidieron por lanzarles un salvavidas a las especies de fauna, pero el llamado pasó de agache. Como siempre las alertas y advertencias pasan impávidas por debajo de la cerca.

El tema es muy grave si se tiene en cuenta que un tercio de la producción agrícola depende del trabajo de las abejas y los colibrís por la polinización que adelantan. Ese proceso de transmisión de polen en las flores ayuda a la germinación con lo cual es posible la producción de semillas y frutos. Así las cosas el lío es muy agudo y nada sucede para defender la vida de los pequeños seres que regalan vida.

Hay en medio de todo un punto a favor, y es que ya hay consciencia del problema y de la culpa del agricultor en esta extinción de abejas y colibríes. Hay inclusive miedo extremo porque para el caso de la cordillera oriental, está amenazada la vida de venados y del emblemático oso de anteojos, que aparte de ser perseguido por cazadores impíos e infames que lo matan solo por deporte o porque posiblemente caminó en las tierras frías y muy vecinas de Chingaza, lo envenenan y lo reducen.

La agricultora y líder campesina, Amanda muñoz Torres, le dijo a Diariolaeconomia.com que la realidad de las abejas y del hermoso colibrí es precaria y muy lamentable porque hay sitios en donde se ven cantidades de animales muertos por causa de la letal ingestión de agua contaminada con herbicidas o por un polen que resultó fatal.

Esta reconocida mujer del agro dijo que el campesino sabe que está cometiendo errores y que eso le está pasando una factura muy elevada al ecosistema, pero precisó que los correctivos no deben darse solamente por el lado de los productores sino de igual manera con el concurso del gobierno con el fin de lograr consensos y propender por una agricultura sana y no invasiva en páramos o en zonas de protección natural.

“Nosotros sabemos que estamos causando una afectación muy grande porque no solo mueren abejas y colibrís, también mueren copetones, Quema casas y otras especies que ya no se ven en el territorio por esas malas prácticas agrícolas. En San Juanito, Meta, básicamente se siembra frijol, pero en otros municipios del departamento y del país hay siembras de palma y caña de azúcar que son cultivos muy extensivos e industrializados que terminan por afectar los suelos que se degradan porque con los insumos también mueren micro-organismos que descomponen la materia orgánica, es decir que también estamos matando los suelos, de eso tristemente soy consciente como campesina y como agricultora”, declaró Muñoz Torres.

En opinión de la líder, el gobierno debe hacer una intervención en los territorios, pero sin dejar de lado el interés de los lugareños porque una cosa es corregir un problema y otro quitarle la fuente de ingreso a los hombres y mujeres del campo. Para la productora de frijol, el estado debe hacerse presente con capacitación y con recursos por lo que manifestó que los agricultores están dispuestos a sentarse con el gobierno en una mesa seria y propositiva para explorar salidas y meter el problema ecológico en cintura sin dejar de cultivar, pero de una mejor manera y dejando de lado las costumbres que dañan los campos, todo esto, aseveró, es posible, pero sin dañar el ingreso, la rentabilidad o propiciando la banca rota de los agricultores.

Hoy los campesinos tienen un listado de problemas que traumatizan su labor porque pagan agro-insumos a unos precios desbordados, están igualmente afectados por la tasa de interés que pagan en los bancos porque si no se endeudan, no siembran, el cambio climático es otra piedra en el zapato y la escaza política de estado para el campo.

A criterio de la agricultora, es urgente hacer algo y hacerlo ya, porque muchas especies están muriendo, otras están migrando y el daño en los suelos crece sin que a nadie le duela el problema porque el tema es ganar mucho dinero con buenos predios y luego dejar las tierras áridas, tóxicas y estériles como si nada hubiese pasado.

“Yo soy una convencida de que el suelo es un ser vivo que lamentablemente quienes sembramos lo matamos porque arrasamos con insectos y microorganismos que hacen una labor vital, pero eso no lo estamos viendo hoy. Preocupantemente eso será visible en unos años cuando la tierra que tanto se maltrató, no produzca alimentos en detrimento de las nuevas y futuras generaciones que no tendrán agua ni suelos buenos en donde los cultivos puedan prosperar”, apuntó la líder campesina.

Manifestó su angustia por el hoy de las abejas porque están muriendo masivamente, asunto irónico porque esos insectos fueron creados para fomentar vida y si no hay polinización, sencillamente no habrá frutos luego hay que reconocer que por este problema la seguridad alimentaria está altamente amenazada porque hay suelos que definitivamente no darán comida.

Añadió que el oso de anteojos, los pumas y los venados, están en alto riesgo de extinción porque conviven en zonas a donde llega la nociva huella del hombre. Según muñoz, el problema es demasiado grande porque esos animales fueron creados para mantener un equilibrio en la naturaleza y desgraciadamente la agricultura también los está matando, cuando no el rifle furtivo de muchos lugareños frívolos e inconscientes.

Amanda criaba ovejas, pero su actividad se vio afectada cuando un oso de anteojos devoró a sus borregos. Por fortuna ella fue consciente que las ovejas estaban en un sitio que era propiedad natural del oso y por ello no tomó represalias y caso opuesto tomó los correctivos en favor de la naturaleza.

“Actualmente hay más conciencia o de pronto más temor a la hora de cazar un oso porque la ley es dura y allí hay que reconocer que quienes las hicieron lograron un objetivo determinante en el ecosistema y en la preservación de una especie en vía de extinción”, declaró la señora Muñoz Torres.

Otra huella letal en la especies la ha dejado la minería ilegal y Amanda recuerda que los farallones del Meta se vieron duramente golpeados con el proceso de extracción de uranio, proceso que vio cuando era una niña y que con el correr del tiempo tan solo dejó devastación y ni un peso en regalías porque ese producto salió casi que a escondidas en décadas pasadas. Igual daño hacen las petroleras y las hidroeléctricas en donde se canaliza agua, desviando ríos.

Sin duda alguna, comentó Muñoz, el hombre no puede seguir sembrando en zonas de páramo, menos hacer minería legal o ilegal porque eso es cambiar agua pura y vida por unas pocas monedas que finalmente quedan en manos de la corrupción. Recalcó que es urgente adelantar buenas prácticas agrícolas y ganaderas, aclarando que la agricultura de la cordillera se hace en pendientes dada la característica del terreno.

Dentro de las buenas prácticas está el sembrar atravesado y para el caso de san Juanito, no mandar las tierras para el Orinoco porque si bien hay cosas urgentes por hacer, la solución no debe deteriorar el ingreso del campesino.

En asuntos de agricultura, no solamente llevan del bulto las especies de fauna, también los árboles han sido sacrificados y lo que preocupa es que la deforestación avanza a pasos agigantados, aspecto que debe llamar la atención de la autoridad ambiental que debe educar, formar y prevenir. Ese proceso de derribar árboles ahuyenta la fauna y crea toda una hecatombe natural.

Amanda y su familia siembran frijol hace 40 años y está dispuesta a trabajar con el gobierno con el fin de salvar el futuro agropecuario y el ecosistema, hoy tan en el limbo, pero quiere escuchar propuestas sensatas y muy acordes con la realidad y con lo que debe ser el devenir de las familias campesinas que quieren seguir arando, sembrando y cosechando sin mácula alguna.

Destacó la empresaria que el maíz es uno de los cultivos más amigables con la tierra porque es un constructor y reestructurador de suelos, pero la siembra no es muy generosa por todo el compromiso en el que se metió el país con el libre comercio y los TLC.

Hay un sueño que camina por la mente de esta noble campesina y tiene que ver con la conectividad ambiental que podría darse con unas cercas en los linderos en donde haya árboles para que los pájaros puedan anidar y en donde retorne la primavera de la vida con flores multicolores y aromáticas que inviten de manera querendona y tranquila a las abejas y al esplendoroso colibrí.

“Hay un terrible daño hecho por la agricultura, pero estamos a tiempo de corregir y allí nos corresponde trabajar muy duro a los productores del campo, al gobierno y a las autoridades, porque sin polinización no hay forma de vivir, ojalá que cuando nos acordemos de articular oficios e ideas, no sea demasiado tarde”, concluyó

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