Jueves, 08 Febrero 2018 02:30

FAO salva vidas promoviendo medios de subsistencia más resilientes

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En Malí, Maman Sow recibió una transferencia de dinero en efectivo de la FAO que le ayuda a mantener a su familia.

Hassan Al-Hassan, un agricultor sirio conocido por sus convecinos como Abu Hasan, recuerda las dificultades sufridas en los últimos años en la aldea de Al-Rabeha, en la gobernación meridional de Homs. “Debido a la falta de agua, apenas podíamos producir nada”, explicó.

La FAO está ayudando a restablecer el acceso al agua a más de 40 000 familias, unas 240 000 personas, incluidas 4 000 familias en la comunidad de Abu Hasan. “Es mejor de lo que podríamos imaginar: la producción de este año es cuatro veces mayor que en los últimos tres”, afirma Abu Hasan con alegría.

Este tipo de proyectos han ayudado a los agricultores a permanecer en sus tierras, alimentar a sus familias e incluso producir hortalizas y frutas para satisfacer las necesidades de los residentes de las aldeas vecinas.

Torbeck, un municipio en el sur de Haití, se vio gravemente afectado por el huracán Matthew. Hubo víctimas mortales, miles de casas quedaron destruidas y se perdieron miles de hectáreas de cultivos y arboleda. También perecieron cientos de animales, y muchos de los que sobrevivieron están enfermos.

La FAO estableció clínicas veterinarias móviles para ayudar a tratar el ganado de las familias afectadas. Cada clínica móvil incluye un veterinario y dos ayudantes que viajan a las áreas afectadas para realizar evaluaciones de salud y nutrición de los animales y prestar atención y tratamientos preventivos.

“La FAO es la única organización que ofrece tratamientos veterinarios para nuestros animales. No podíamos pagar un veterinario privado para este tipo de servicios”, explicó Juceline Philippe Beauvoir, residente en Torbeck.

Cuando los medios de subsistencia se ven mermados o deben abandonarse, las personas a veces no tienen más alternativa que desplazarse en busca de seguridad u otras oportunidades para alimentar a sus familias. En cambio, las personas con medios de vida resilientes están más preparadas y pueden hacer frente mejor a las crisis.

Sanihan vive en el norte de Mali con 13 miembros de su familia. Cada año, la temporada de carestía supone un gran desafío para ella. Sin embargo, este año, se inscribió en el programa “Caisses de résilience” de la FAO, cuyo objetivo es mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición de la población vulnerable, fortaleciendo la resiliencia de sus medios de subsistencia.

Durante la temporada de carestía, la FAO proporcionó semillas junto con transferencias de efectivo. Por primera vez en cinco años, las familias pudieron sembrar la totalidad de su parcela. “Hoy ya no me preocupo por cuándo terminará la temporada de escasez o por lo que sucederá el próximo año, ya que estamos participando en nuevas actividades que nos harán más fuertes en tiempos difíciles”, subraya Sanihan.

Abu Hasan, Juceline y Sanihan son solo tres ejemplos entre los millones de personas que se han beneficiado de la ayuda de emergencia de la FAO. Los medios de subsistencia son la mayor defensa de la población rural contra el hambre y la malnutrición. Aquí es donde comienza el Hambre Cero. Al abordar las necesidades inmediatas y a más largo plazo de los afectados por la crisis, la agricultura no puede ser una ocurrencia del último momento. Frente a los enormes desafíos, sigue siendo la columna vertebral de los medios de subsistencia rurales.

La FAO trabaja en más de 50 países, antes, durante y después de las crisis para proporcionar ayuda de emergencia a quienes dependen de la agricultura para sobrevivir. Garantizar que las personas puedan continuar produciendo sus alimentos y obtener ingresos significa que pueden estar mejor preparados y hacer frente las adversidades. Cuentan con mayores y más diversificadas fuentes de ingresos, y sus familias están mejor alimentadas y nutridas. Lo más importante: tienen la opción de permanecer en sus hogares si resulta seguro hacerlo.

 

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