Domingo, 18 Febrero 2018 08:51

Sin competitividad, sectores agrícolas desaparecerían: SAC

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Llegó la hora de poner las cartas sobre la mesa, de ser muy sinceros y definir qué tan posible es seguir en cultivos o ganaderías, o simplemente precisar quiénes deben cambiar de actividad económica.

Los agricultores colombianos reconocieron que quienes no adelanten una juiciosa tarea en competitividad, sencillamente saldrán del mercado porque una vez empiece a sentirse la avalancha de productos americanos como será el caso del TLC con Estados Unidos, será necesario tener un campo profesionalizado, empresario y en condiciones de competir porque de lo contrario la ganancia quedaría, pero en el agro de Estados Unidos y la idea es que haya ganancia de lado y lado.

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya Vizcaya, le dijo a Diariolaeconomia.com que de cara a enfrentar los acuerdos comerciales en vigor y los que están por firmarse, lo lógico es ser claros, concretos y muy sinceros porque allí debe haber un diálogo franco de gremios con productores, de gobierno con gremios y así mismo del ejecutivo con los agricultores lo cual hace parte de realidades ineludibles.

Evocó los momentos de las negociaciones del TLC y dijo que como en aquel entonces hay que hacer de cuenta que el gobierno no existe porque muchas veces el gobierno quiere dar una mano, pero tiene recursos limitados o una burocracia que cuesta y no ayuda porque en los cargos no todos son idóneos.

“Los tratados de libre comercio implicará muchos retos porque estos se empezaron a negociar hace mucho tiempo y hay personas que no lo hicieron porque no lo comprendieron o quizás porque no quisieron y no lo aceptaron, lo cierto es que el tiempo se cumple, los aranceles van bajando y es allí en donde llegará un tsunami de productos al mercado que tiene que despertar a la gente para que se vaya preparando porque los tiempos de plazo no fueron aprovechados. Hay gente que desafortunadamente no ha hecho las mejoras en competitividad y en términos de competencia pueden venir costos”, declaró el señor Bedoya.

En ese orden de ideas, expuso, es urgente que gremios productivos, agricultores, ganaderos y gobierno busquen al unísono alternativas para enfrentar lo que viene, pero con realismo y sensatez porque si bien hay algunos que se dieron cuenta que es posible competir, otros no lo podrán hacer y vendrá posiblemente un cambio en la actividad económica y un contexto complejo, pero con costos en generación de empleo y desde luego en términos económicos y sociales.

Lo cierto, en medio de la dura competencia que se avecina con los TLC, es que se pondrá a toda prueba la fidelización de los colombianos por sus productos y por sus marcas porque mientras las cosas se hagan al derecho y en términos de gran empresa, los nacionales seguirán demandando el producto nacional y lo que competitivamente produzca la tierra.
Bien por el PIB, pero mal por la rentabilidad

A criterio del presidente de la SAC, los últimos datos del Producto Interno Bruto, PIB, que dan cuenta de un crecimiento del 1,8 por ciento en donde el campo aportó un 4.9 por ciento en el crecimiento, resulta estadísticamente positivo, pero consideró que antes que crecer en volumen o en aporte económico, lo ideal es ganar terreno en rentabilidad porque crecer por crecer no es afortunado, si este mejor comportamiento no viene acompañado de verdaderas utilidades y de un ejercicio económico que muestre prosperidad y mejoras en la calidad de vida de quienes siguen en la ruralidad.

“Para la muestra un botón, tenemos el caso del arroz, de la leche, de la papa y de otros productos que reportaron serios inconvenientes de rentabilidad. Si uno mira los datos del PIB y básicamente los IPP que es una variable cercana al ingreso al productor, en algunos casos hay unos líos tan grandes de oferta que se genera un impacto desfavorable al ingreso del productor”, explicó el dirigente gremial.

Agregó que el crecimiento del campo encaja en tres fases o grupos ya que están los exportados como es el caso del café, de las flores, del banano, del azúcar, la palma de aceite y de algunas frutas, entre ellas el aguacate has que tuvieron un crecimiento positivo porque hubo dinámica en los negocios, a tal punto que la palma creció por encima del 42 por ciento lo cual está bien porque son negocios y mercados que redundan en rentabilidad, otro grupo es el de los transformados como el cacao y demás con valor agregado, otros sectores o renglones importantes fueron porcicultura y agricultura que lograron un crecimiento destacado en consumo por todas las campañas para incentivar este factor.

Cabe anotar que bien se comportaron productos de rotación en los hogares y finalmente los productos de ciclo corto como el arroz, el maíz, la papa y otros que desafortunadamente reaccionaron contrario a lo que pretendía el programa Colombia Siembra y que llevó al ejecutivo a cambiar la estrategia por Colombia Compra en donde será vital la transformación y la comercialización.

Recalcó que indiscutiblemente sí hay que mirar al campo, pero aclarando que el crecimiento no es la única variable toda vez que es preferible una ruralidad con más rentabilidad que con ese aumento y progresión en áreas cultivadas y en productividad.

De cara al 2018 y a un crecimiento estimado del tres por ciento en la economía, lo ideal es propender por mejorar la rentabilidad de los agricultores y no sacar pecho única y exclusivamente porque aumentó el área sembrada.

El problema por baja rentabilidad no es mínimo porque bajó el precio de la leche considerablemente, coyuntura que se unió al problema de la aftosa que castigó los precios de la carne. La experiencia es tan apremiante que al productor le llegó la hora de planificar mejor sus negocios toda vez que hay que mirar con calculadora en mano que está necesitando el mercado antes de tomar la decisión de producir.

Invitó a los agricultores y ganaderos a evaluar muy bien los costos de producción sobre el potencial de ingreso que estos van a recibir porque de no hacer esa tarea habrá productos y productores que estarán en serios problemas, es decir no se trata de correr por correr sino de ir a paso constante y seguro.

Tal y como con la crisis hipotecaria en Colombia en 1999, cuando los expertos recomendaron vender para construir y no construir para vender, abocados a los inventarios y a las pérdidas, los agricultores anotan que ahora es ideal vender para producir y para darle al mercado lo que realmente necesita.

“Si uno observa el indicador de crédito del Impac, del Fondo Agropecuario de Garantías, es visible el deterioro en la cartera justificado al menos por tres factores, dos de los cuales son el clima, la comercialización y el flujo de caja, estos dos últimos íntimamente relacionados por los cuellos de botella para vender los productos y por el nivel de ingreso al productor”, dijo Bedoya.

Aclaró que los bancos ven como riesgos en el sector agropecuario el clima y la comercialización razón por la cual los agricultores están insistiendo de manera intensa en la Junta de Finagro y con el mismo ministerio de Agricultura que en Colombia no hay que incentivar tanto las siembras sino el acercamiento entre productor y consumidor para reducir los márgenes de intermediación y afianzar un ingreso más estable a lo largo del año.

El vocero de los agricultores expresó su preocupación por el uso de créditos gota a gota o informales porque los productores, muchas veces acuden a los almacenes de insumos que terminan estrangulando a los labriegos que deberían ser mejores sujetos de crédito más minimizando riesgos con coberturas y seguros que permitan ver a quien siembra como alguien confiable.

La SAC precisa que al campo le falta mucho porque se adolece de consistencia entre la política pública y el discurso porque una cosa es lo que se dice desde el punto de vista del clima y de la minimización de riesgos para los productores del campo y otras las acciones del gobierno que a sabiendas que se requerían 100.000 millones de pesos para el seguro agropecuario, destinó 4.000 millones, lo cual, independiente de los factores fiscales, si es un asunto que afecta la dinámica agropecuaria.

De cara a lo que viene y a las exigentes décadas que están por venir, uno de los grandes retos del campo está en hacer de éste toda una empresa, aclarando que hay sectores que han hecho una gran tarea en todo lo que tiene que ver con sistemas de producción como es el caso de la palma, la porcicultura, las flores, el banano y otros, pero el gremio manifiesta su alarma porque hay productores que aún no han hecho el cambio y en ese sentido se hace urgente adoptar tecnología, avanzar en métodos productivos, acercarse más al consumidor y entrar por un camino que garantice mayor sostenibilidad en el ingreso lo cual va de la mano de la visión de mercado porque empresarizar es tener condición de empresa, analizar negocios y priorizar la rentabilidad.

Un reto, también importante es el de la integración llámese vertical u horizontalmente, es decir generando economía de escala o asociatividad, pero generar riqueza que permita contar con mayores herramientas para adquirir insumos y para apostarle a mejores mecanismos de producción, a mayor logística y desde luego a ese determinante acercamiento con el consumidor.

No menos importante es la formalización de la mano de obra rural porque en opinión de la SAC, en el campo hay dificultades en este ítem que amerita procesos regulatorios así como optimización en los sistemas de producción. El reto legislativo para el campo que no es ínfimo tiene que ver también con la ley de tierras en donde se hace trascendental la seguridad jurídica y todo el derecho que recae sobre la propiedad y la explotación de las tierras con fines alimentarios.

Un problema en mano de obra es el asistencialismo, pero Bedoya asegura que en ese fenómeno entra la lógica del mercado porque con cargo al terrorismo, muchos agricultores migraron hacia las grandes ciudades lo cual se encontró lamentablemente con la baja rentabilidad en el campo y la precariedad en infraestructura porque muchos labriegos fueron muy productivos, pero no encontraron la forma de sacar sus productos con lo cual se vino a pique la posibilidad legitima de enriquecerse y ante ese escenario el campesino optó por dejar la parcela e ir a la ciudad.

En el campo hay falencias educativas, en salud y en oportunidades para la población que ve lejano el acceso a bienes públicos, a los parques y a las carreteras. Es perentorio, señaló el señor presidente de la SAC, incentivar la inversión en la ruralidad y hacer del campo una actividad económica próspera que jalone riqueza, empleo, seguridad alimentaria y calidad de vida.

En los viajes y recorridos de este medio por Colombia, es palpable el susto de muchos ya que tendrán una competencia agrícola y pecuaria llena de ayudas y subsidios como es el caso puntual de Estados Unidos y Europa, de pronto sienten que van a competir en desigualdad de condiciones y sin protección porque como dijeron muchos en las provincias, es apenas lógico que el pez grande se coma al chico, y ese aspecto no lo ve la autoridad rectora del comercio, para este caso la OMC.

Una cosa sí es cierta, los efectos del TLC como la reforma tributaria, apenas están por sentirse porque la desgravación se cumple y el mercado es inexorable, lo deseable es poner toda la voluntad posible desde la producción agrícola para ofertar siembras de calidad porque finalmente como lo afirmaron en Santander, por TLC que haya, un tamal o una arepa de maíz “pelao”, no sabe igual con maíz transgénico americano, luego la dieta se defiende y se aprovecha un mercado interno que sabe del potencial de la tierra y de los temores de muchos consumidores que evitarán adquirir alimentos de los cuales no hay trazabilidad y que como en todo generan riesgo y reserva en los exigentes consumidores colombianos que saben de pollo criollo, de cerdo de alta calidad, de muy buen arroz, de ganado sano y engordado con pastura, de maíz y mazorca así como de otros alimentos que ya le apuestan a la sostenibilidad, a la salud y a las siembras orgánicas, de esas que quieren los países desarrollados que no quieren saber de pruebas alimentarias o de cultivos más químicos e insípidos que naturales, afortunadamente de eso tan bueno sí dan los campesinos colombianos.

Somos un país maravilloso y por eso desde Diariolaeconomia.com invitamos a los nacionales a comprar producto colombiano, a defender los valores gastronómicos autóctonos y a darle valor a nuestra grandiosa agricultura, hecha por hombres y mujeres valientes, por seres humanos buenos, generosos y nobles que no tienen por qué desaparecer de la ruralidad. Por Colombia, “Colombiano compra Colombiano”.

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