Sábado, 23 Junio 2018 04:36

Inocuidad: Cultura sanitaria por salud, rentabilidad y exportaciones

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Las Buenas Prácticas Agrícolas que permiten ofrecer alimentos inocuos o aptos para ser consumidos por el hombre son cada vez más rígidas en Colombia, pero a criterio de la autoridad sanitaria, aún falta mucho por hacer.

La inocuidad alimentaria que tiene que ver con las prácticas y los entornos que salvaguardan la calidad de los alimentos con el fin de prevenir enfermedades tras la ingestión de provisiones contaminadas, es un tema en el que se trabaja en el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, desde hace doce años aproximadamente, derivado ello de unos compromisos adquiridos con organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, la Organización Mundial del Comercio, OMC y la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE, y que llevaron a la entidad a ocuparse fuertemente en la inocuidad primaria de carne y leche con el propósito de garantizar la salud de las personas que consumen estos suministros producidos en las fincas.

Hay que precisar que el ICA tiene establecido un sistema de certificación y de supervisión de fincas en Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) y por ello hay una normatividad para producción de carne en bovinos y bufalinos así como también en la producción cárnica en cerdos, caprinos y leche producida por bovinos, búfalas y cabras.

En plática con Diariolaeconomia.com, la Líder Nacional de Inocuidad del ICA, Aura María Pulido Grisales, aseguró que precisamente de esas resoluciones o normatividades se han derivado unas listas de chequeo que son las que maneja la entidad para la certificación de Buenas Prácticas Ganaderas. Indicó que las personas interesadas que cumplen con estos requisitos se hacen acreedoras a ese certificado.

La funcionaria aclaró que la implementación de Buenas Prácticas Ganaderas tiene unos beneficios medidos inicialmente en la salud de los consumidores porque haciendo la tarea como se debe, es viable evitar la resistencia antimicrobiana, tema muy de moda porque las bacterias están mostrando aguante a todos los antibióticos toda vez que los anticuerpos o medicinas utilizadas en la producción animal son los mismos recetados para la salud humana lo cual hace que el mal uso de esos medicamentos esté potenciando la famosa resistencia antimicrobiana, asunto de preocupación mundial porque ya no hay antibióticos para resolver los problemas de salud en los seres humanos.

De otra parte agregó que al implementar un plan sanitario y todas las medidas preventivas hacia la salud animal, se disminuye el uso de los medicamentos y los mismos gastos de la explotación.

“Algo que es muy visible cuando llegamos por primera vez a una finca son botiquines repletos de medicamentos vencidos que nunca fueron utilizados y que no tuvieron uso alguno, entonces cuando se trabaja con firmeza en Buenas Prácticas Ganaderas, el uso de medicinas es mínimo”, explicó la señora Pulido Grisales.

La experta comentó que si bien hay muchos productores que desarrollan una ganadería confiable e impecable, hay casos en los que los protocolos de asepsia no se cumplen porque falta muchísima cultura sanitaria, en donde haya conciencia del peligro que representa consumir una leche o un queso proveniente de un predio en donde no son tomadas las mínimas medidas sanitarias.
Sostuvo que los riesgos de enfermedades zoonoticas o las que se transmiten al hombre por animales son muy altos por lo que es fácil ver tuberculosis, brucelosis y otras que se generan por los residuos de medicamentos, de metales pesados o de sustancias prohibidas que generalmente enferman a las personas.

Recalcó que una mayoría de ganaderos no conocen el riesgo que implica consumir ese tipo de alimentos contaminados, lo que hace que el ICA trabaje decididamente en el sistema de certificación que afortunadamente funciona como quedó comprobado y que invita a seguir adelantando los esfuerzos en ese frente. La funcionaria afirmó que hubo un inconveniente con los ganaderos cuando después de ser sensibilizados en el tema encontraron que los asistentes técnicos no les respondían con el requerimiento.

A partir de este año, el ICA inició unos cursos de implementadores en BPG los cuales tuvieron una respuesta impresionante toda vez que 110 personas asistieron al primer encuentro realizado en Bogotá cuando se abordó el asunto en ovino-caprino. Ese día, apuntó la Líder, el recinto quedó pequeño ante la asistencia. Actualmente la entidad está dictando los talleres por todo el país y en todas las especies con una muy buena respuesta. En Casanare en donde no existe esa cultura de BPG asistieron 135 personas, lo que demuestra que ya hay interés por mejorar y obtener mejores resultados económicos y en salubridad.

“Pensamos que ya teniendo a los profesionales capacitados para hacer la implementación y para romper la enorme cantidad de mitos tales como que hacer todo al derecho es muy difícil y muy costoso, podamos entonces aumentar estos predios certificados y que ellos también a su vez puedan ofrecer unos productos diferenciados para que la gente los prefiera porque todos tenemos derecho a consumir alimentos sanos. Es perentorio que entre lo importante de la responsabilidad social puesto que los ganaderos deben producir proteína confiable y sana y los consumidores debemos tener acceso a ella”, aseveró la profesional.

Retomando el tema de la resistencia micro-bacteriana, Pulido dijo que este es el gran reto de la ganadería, de la industria farmacéutica y de los seres humanos que deben morigerar el consumo de antibióticos porque según la profesional, hay muchas maneras de fomentar esa resistencia antimicrobiana porque ésta se da no solamente en la producción animal sino en la producción vegetal porque algunos agricultores están utilizando antibióticos para controlar micro-organismos en cultivos sin ningún control.

“Todos tenemos que poner de nuestra parte, inclusive dejando de lado la automedicación porque no es bueno tomar antibióticos cuando no es necesario porque nosotros los humanos igual contribuimos a que se fomente esa peligrosa resistencia, pero ya el ICA, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima y las asociaciones de productores está preocupados por el tema y también están trabajando para contribuir con medidas y prácticas que le pongan freno a esa tenacidad exacerbada por el uso y el abuso de los medicamentos antibióticos”, especificó la Líder Nacional de Inocuidad.

Los casos en los que en algunos ordeños comunes es permitida la presencia de perros y gatos que en ocasiones prueban la leche, no puede considerarse como algo normal porque rompe con todo el esquema de cultura sanitaria que resulta relativamente nuevo en Colombia en donde se trabaja en buenas prácticas lo cual se consolida como un reto grande para que esa cultura y esas prácticas limpias lleguen a todos los ganaderos del país.

Una situación como la expuesta es muy delicada en vista que la enfermedad que pueda tener el perro o el gato, fácilmente puede contagiar a los humanos, verbigracia rabia, campylobacter, toxocariasis, toxoplasmosis, la Tiña y otras de tipo febril.

Al margen de vectores y animales de la finca en el ordeño, hay una inquietud en la profesional puesto que a diario se ve gente en el entorno que muere de cáncer dejando el asunto en la hipótesis elemental de la consecuencia de una enfermedad mortal, pero la experta expresó que lo alarmante es que nadie se está preocupando por el verdadero origen del cáncer que viene de todos los agroquímicos, de los metales pesados y de los contaminantes que a diario los humamos consumen a través de los alimentos. Esa investigación y ese estudio hay que hacerlo, sentenció, porque de lo contrario las personas van a seguir muriendo.

A juicio de la profesional, todos estos menesteres son mucho más eficientes en la medida en que se logre una articulación con las entidades prestadoras de asistencia técnica lo cual se hace a través de los cursos de implementadores para que las nuevas experiencias puedan multiplicarse en favor de la inocuidad y la sanidad que los alimentos demandan, pero a través de la conciencia y el conocimiento en los ganaderos.

Algo que debe destacarse es que la experiencia que el ICA ha tenido con los pequeños productores está resultando muy positiva por cuanto la vida se les transforma a estas personas de manera importante, no solo en lo pecuario, sino en la organización, en la limpieza, la forma de tener los hogares, las casas y hasta en la forma de vestir muy a pesar de que se trata de personas mayores y con un bajo nivel educativo. El tema, manifestó, no es fácil porque está de por medio un tema de cultura sanitaria y allá tiene que llegar el ICA porque no hay otra opción.

Como la lectura, las Buenas Prácticas Ganaderas no son obligatorias, pero lo cierto es que cuando la gente se educa para mejorar y ofrecer garantías sobre pilares de responsabilidad y conciencia, resulta mucho más fácil cambiar el enfoque por lo que a la fecha la respuesta en los ganaderos ha resultado más que buena y hoy hay muchos más productores apostándole a una ganadería sana.

Aparte de la salud, hay beneficios económicos porque el ICA certifica las fincas sin ningún costo y una vez los productores hayan cumplido con las exigencias, la entidad hace la auditoría y procede a entregar la única certificación de calidad en el país que es totalmente gratuita, luego cada ganadero está en la capacidad de hacer valer dicha partida ante los comercializadores o procesadores de leche.

Aquí es bueno recordar que por normativa hay unas bonificaciones por la venta de leche que venga de predios certificados en Buenas Prácticas Ganaderas y libres de brúcela y tuberculosis. De todas maneras no deja de preocupar que en algunas regiones del país, unos compradores de leche no estén cumpliendo con la dispensa, abriéndole paso a la informalidad en vista que los llamados “cruderos” no reconocen los beneficios porque no les interesa ni la calidad ni la higiene de la leche.

Dejó claro la también médico veterinario y zootecnista, que así como hay reproches en unos sitios, igual hay casos de éxito en otros en donde remuneran el producto impecable y confiable, fruto de buenas prácticas y de unos protocolos puestos a toda prueba. Esa situación hizo posible que fueran selladas unas alianzas con empresas procesadoras para que de manera voluntaria y atendiendo la responsabilidad y la disciplina de los productores paguen la bonificación a los ganaderos y les ayuden.

“Tenemos un caso en Norte de Santander en donde la Agencia de Cooperación Internacional Alemana, GIZ, está ayudando a los ganaderos e hizo la articulación con la única planta procesadora del departamento que se comprometió a pagar la bonificación y a incentivar al productor. Hoy inclusive está ayudando con tanques de frío lo cual es demasiado positivo porque aquí hay un compromiso de todos pues no es responsabilidad del ICA o de los ganaderos sino de una masa de economía primaria, de industriales, del gobierno y de una región que tiene muy claro que la participación es necesaria ya que se trata de un asunto de salud pública”, señaló Aura María Pulido.

La idea de ajustar en Buenas Prácticas Ganaderas tiene como foco el acceso a los mercados internacionales, pero como no todos los productores tienen acceso a ese tipo de negocio, la prioridad es el consumidor nacional y la salud de los colombianos. De todas maneras explicó que si hay ganaderos organizados, certificados y con criterio empresarial, habrá mucha posibilidad de acceder a los diversos mercados del mundo.

Una paradoja, a juicio de la profesional, es que pese a que Colombia tiene firmados varios tratados de libre comercio, estos no sirven porque el país no cumple con las exigencias y las necesidades de los socios firmantes a donde se podía exportar. Reiteró que única y exclusivamente si Colombia eleva el nivel productivo y sanitario, garantizando inocuidad en la cadena, será viable ofrecer un conjunto de alimentos certificados en buenas prácticas.

Un ejemplo para mostrar en Cundinamarca lo encarna la cooperativa Colega de Guatavita que fue una de las primeras certificadas en buenas prácticas, empresa que logró avanzar tanto que gracias a la cooperación europea están produciendo un queso con denominación de origen, muy específico de ellos, destacando sus condiciones lo cual les garantiza el poder contar con un mercado muy importante sin que se trate de una empresa grande porque agrupa a unos 25 o 26 ganaderos.

Hoy esta cooperativa logró dar pasos gigantes, pero eso no hubiese sido posible si no se hubiese metido en el cuento cierto y afortunado de las BPG.

Otra oportunidad que se abre, precisó la médico, es la ganadería sostenible la cual debe basarse en BPG para su éxito porque hay de por medio todo un componente ecológico, y si hay compromiso, habrá manejo de los residuos como también un menor uso de agroquímicos o medicamentos, es decir toda una administración responsable y limpia del predio que conlleva a darle tratamiento a los desechos de la finca, mixtura que contribuye a la sostenibilidad ambiental.

Finalmente, la Líder Nacional de Inocuidad del ICA, Aura María Pulido Grisales, indicó que con el nuevo entorno de cambio climático vendrán nuevas plagas y enfermedades razón por la cual el ICA tiene un sistema de vigilancia epidemiológica en donde se presta atención a todos y cada uno de los fenómenos que se presenten porque de hecho ya hay enfermedades como la encefalitis equina que se presentaba solamente hasta los 1.200 metros sobre el nivel del mar y ahora el control se hace en la autoridad sanitaria hasta los 1.500 metros porque el escenario y el agente patógeno está cambiando. Igualmente, reveló, hay casos de rabia en donde antes no los había porque el cambio climático hace que las especies que transmiten las enfermedades estén llegando a zonas en donde antes era impensable que hicieran presencia.

“Tenemos que estar atentos a todos esos cambios, hoy es perentorio tener ojo avizor porque el clima es una realidad y este no tiene reversa, pero lo bueno de las BPG es que hacen parte del componente sanitario preventivo que evita que al predio ingresen enfermedades, pero también es necesario que la gente tome conciencia del manejo de los animales y de su compra, porque estos no pueden venir irresponsablemente de sitios desconocidos o de una feria que omite el estatus sanitario, aquí es urgente la responsabilidad en los ganaderos y por ello es indiscutible que se requiere de muchísima extensión agropecuaria para llegarles a todos los ganaderos con unos temas que en ocasiones son relativamente nuevos”, concluyó Pulido Grisales.

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